sábado, 18 de agosto de 2012

LA DUDA DE LA MENTE


Lo primero que debe entenderse es que tu eres lo que piensas de los demás. Tus deseos, tus propias ambiciones te dan el modelo. Si persigues el dinero crees que los demás van en pos del dinero.

Tu deseo interior es el lenguaje de tu entendimiento. Los políticos siempre piensan en términos de complots, conspiraciones: Alguien me va a suplantar, alguien desea librarse de mí... Porque esto es lo que ellos han hecho, esto es lo que han estado haciendo durante toda su vida, conspirando. Los políticos son conspiradores. Ese es su lenguaje. Y tú miras a los demás a través de tu mente, proyectas en los demás.

Sólo puedes hallar lo que eres. Siempre te descubres a ti mismo en los demás, porque ellos actúan como espejos.

Escuchando a Buda, o a Jesús o a Zarathustra, siempre se te ha dicho: Abandona el deseo y la dicha será tuya. Pero no puedes dejarlo, no puedes comprender cómo puede ser tuya la dicha cuando abandones el deseo, porque sólo has probado el deseo. Puede que sea venenoso, pero ha sido tu única comida. Has estado bebiendo de fuentes emponzoñadas, y cuando alguien te dice,"abandónalo", te asustas y crees que morirás de sed. No puedes saber que existen fuentes puras, claras y no sabes que hay árboles de frutos exquisitos. Ves sólo a través de tu deseo, por eso no puedes ver esos frutos y esos árboles.

Ramakrishna solía decir: "Hay gente que no puede ver nada más que el objeto de su codicia". Siempre en todo momento, sólo entra lo que tus deseos permiten. Tus deseos son como un vigía a la puerta de tu ser, Permiten entrar sólo lo que les atrae.

El sendero está ahí. No tienes que hacer nada. Simplemente sigues por la pista, vas trazando círculos: los mismos deseos, los mismos afanes, las mismas ambiciones. Con razón vives angustiado, vives en una pesadilla.

Deja que tu ser interior se haga oír, deja que el fénix interno se haga valer. Escúchalo, es todavía una vocecita. Tienes que tranquilizarte, sólo entonces serás capaz de escuchar.

Siempre que uno comienza a meditar, la mente se hace rebelde. Crea todo tipo de discusiones. ¿Qué estás haciendo, por qué estás perdiendo tu tiempo? Úsalo. Puedes alcanzar tanto en ese tiempo. Este deseo ha estado esperando ahí durante tanto tiempo para ser colmado y ahora estás desperdiciando el tiempo meditando. Olvídalo. Los que dicen que la meditación es posible te están engañando. Cree en la mente, dice la mente. Crea toda clase de dudas sobre todos, pero nunca crea dudas sobre sí misma.

Oí de un hombre que hablaba a su niño. El chico había escrito una carta como parte de sus deberes y se la estaba enseñando a su padre. Había tantas faltas de ortografía como palabras, incluso más. Por eso el padre le dijo. "Tu ortografía es terrible. ¿Por qué no miras en el diccionario? Cuando sientas la duda, mira en el diccionario".
El chico contestó: "Pero papá, yo nunca tengo dudas”.

Esto es lo que tu mente hace. La mente nunca duda de sí misma, este es el problema. Duda de todo el mundo, dudará incluso de un Buda. Incluso si Krishna llamase a su puerta, dudaría; si Jesús viniese, dudaría. Siempre ha sido así, lo has estado haciendo desde siempre.

Dudas de todos, pero nunca dudas de ti mismo, porque una vez que la mente comienza a dudar de sí misma ha empezado ya a desaparecer. Una vez que la duda surge sobre sí misma, la base se ha roto, la mente ha perdido su confianza. Una vez que comienzas a dudar de la mente, antes o después caerás en el abismo de la meditación.

sábado, 11 de agosto de 2012

LA VIRTUD


La virtud perfecta no produce nada, porque cuando eres perfectamente virtuoso nada se necesita. Cuando eres perfectamente virtuoso no hay deseo, no hay motivación. Eres perfecto. ¿Cómo puede la perfección ir hacia algo? Sólo la imperfección se mueve. Sólo la imperfección desea producir algo. Por eso un artista perfecto nunca pinta un cuadro, y un músico perfecto arroja a un lado su sitar. Un arquero perfecto rompe su arco y lo tira, y un hombre perfecto como Buda es absolutamente inútil. ¿Qué es lo que, Buda produjo? ¿poesía, una escultura, un cuadro, una sociedad? Parece ser absolutamente improductivo, no ha hecho nada.

La perfecta virtud no produce nada porque no necesita nada. El producir surge del deseo. El producir surge porque eres imperfecto. Creas algo como sustitutivo porque te sientes incompleto. ¿Por qué vas a crear, cómo vas a crear si estás absolutamente realizado? Entonces te has convertido en la gloria de la creación, entonces el ser interior es perfecto, no se necesita nada.

La perfecta virtud no produce nada. Si el mundo fuera virtuoso, todas las metas utilitarias se perderían. Si el mundo fuera en verdad virtuoso existiría el juego y no la producción. Entonces se convertiría en un juego. Lo disfrutarías, pero no lo necesitarías.

Cuando sientes que no eres, por primera vez eres porque el yo no es nada más que un sinónimo del ego. Por esto es que Buda, Lao Tse, Chuang Tse, todos ellos dijeron que no hay yo, no hay atman. No, eso no existe, ellos dicen que no hay atman, no hay yo, porque tu ego es tan astuto que puede esconderse tras él. Puedes decir, yo soy Dios, y el ego puede esconderse tras él.

Buda dice que no hay nadie a quién dirigirse, no hay yo dentro de ti. Buda dice que eres como una cebolla: quitas y quitas capas, y finalmente nada queda. Tu mente es como una cebolla, sigue pelándola. Es lo que es la meditación: pelar, pelar y llega un momento en que nada queda. Esta vacuidad es tu verdadero yo. Ningún yo es el verdadero yo.

Puedes ser alguien, pero no puedes ser el más grande. Siempre hay alguien en el mundo más grande que tú. ¿Y cuándo se considera que uno es alguien? Tú eres la medida. Tú dices que este hombre es alguien importante, pero, ¿quién es la medida? La medida eres tú. ¡y él se convierte en alguien importante debido a ti!

sábado, 4 de agosto de 2012

SER SUPERIOR


La superioridad supone la ausencia de inferioridad, no es su opuesto. Simplemente no comparas. Cuando no comparas, ¿cómo puedes ser inferior? Mira, si fueses el único ser sobre la Tierra y no existiera nadie más, ¿serías inferior? ¿Con quién te compararías? ¿En relación a qué? Si estás solo, ¿qué serás, inferior o superior? No eres ninguna de las dos cosas. No puedes ser inferior porque no hay nadie por encima de ti; no puedes declararte superior porque no hay nadie por debajo de ti. No serás ni superior ni inferior, y yo te digo que esa es la superioridad del alma. Nunca compares. Compara y surgirá la inferioridad. No compares, y simplemente eres Único.

Cuando comparas, yerras; siempre estarás mirando a los demás. Y no hay dos personas iguales, no puede haberlas.

Cada individuo es único, y cada individuo es superior, pero su superioridad no es comparable. Tú eres superior porque no puedes ser otra cosa. Superioridad es tu naturaleza. Ese árbol es superior, esa roca es también superior. Toda la existencia en su totalidad es divina, de forma que ¿cómo puede algo ser inferior? Es Dios, desparramándose en millones de formas. En algún lugar Dios se ha convertido en árbol, en otro Dios se ha convertido en roca, en algún otro Dios se ha tornado pájaro, en otra parte Dios se ha transformado en ti. Y sólo Dios existe, de forma que no puede haber comparación. Dios es superior, pero no superior a algo, porque sólo Dios es, y no puede haber inferioridad alguna.

Un hombre religioso llega a experimentar esta unicidad, llega a experimentar su divinidad, y a través de esta experiencia de divinidad reconoce la divinidad de todo.

Así pues recuerda esto como la ley básica. Si en religión sigues comparando, estás en terreno político, no en religión. Por eso es que todas las religiones han devenido en política. Usan de la terminología religiosa, pero escondida detrás está la política. ¿Qué es el Islam? ¿Qué es el Hinduismo? ¿Qué es el Cristianismo? Todos ellos son agrupaciones políticas, organizaciones políticas, haciendo política en nombre de la religión.

Buda dice: No seas ambicioso, porque mediante la ambición permanecerás inferior siempre. No seas ambicioso y alcanza tu intrínseca superioridad. Es intrínseca. No tiene que ser probada, o alcanzada, tú ya la posees, la tienes. Está ya ahí; siempre ha estado contigo y siempre permanecerá en ti. Tú mismo ser es superior, pero tú desconoces el ser que está ahí. No sabes quién eres. De ahí tanto esfuerzo en buscar tu identidad, en demostrar que eres superior a los demás. No sabes quién eres. Una vez que lo sepas, no existirá el problema. Tú eres en realidad ya superior. Y no sólo es que eres superior, todo es superior. La totalidad de la existencia es superior sin que nada sea inferior, porque Dios es uno, la existencia es una. Ni lo inferior ni lo superior pueden existir. La mente no ambiciosa llega a comprender esto.

Por esto mismo, Jesús fue crucificado. El decía, "Soy un Rey”. Fue malinterpretado. El hombre que era el rey, Herodes, se puso en guardia. El virrey, Poncio Pilatos, creyó que Jesús era peligroso, porque hablaba del reino y del rey, y había declarado, "Yo soy el rey de los Judíos". Fue malinterpretado. Hablaba de un tipo de reino diferente, un reino que no es de este mundo.

Cuando era crucificado los soldados se mofaban de él arrojándole piedras y zapatos y a modo de escarnio le colocaron una corona de espinas en su cabeza con la inscripción: Rey de los Judíos. Y mientras le arrojaban piedras y sandalias le decían, "Cuéntanos ahora algo sobre el reino, di algo Rey de los Judíos".

El les hablaba de otro reino, no de este mundo; ese reino no está afuera, ese reino está dentro. Más cuando un hombre como Jesús camina, él es el emperador. No puede remediarlo. No es que compita con nadie, no suspira por ninguna corona de este mundo, pero dondequiera que va la gente ambiciosa se asusta. Este hombre es peligroso porque su misma cara, sus ojos, la forma en que camina, muestran que es un emperador. No necesita demostrarlo, él es la evidencia. No necesita mencionarlo, no necesita decirlo.

sábado, 28 de julio de 2012

LA INFERIORIDAD Y LA AMBICIÓN


La mente religiosa es básicamente no ambiciosa. Si hay algún tipo de ambición, el ser religioso es imposible, porque sólo un hombre superior puede llegar a ser verdadero religioso. Ambición implica inferioridad. Trata de comprender esto porque es una de las leyes básicas. Sin entenderlo puedes acudir a los templos, puedes irte a los Himalayas, puedes orar y puedes meditar, pero todo será en vano. Estarás simplemente desperdiciando tu vida si no has comprendido cual es la naturaleza de tu mente: ambiciosa o no ambiciosa. Tu búsqueda será inútil, porque la ambición nunca puede llevar a lo divino. Sólo la no ambición puede convertirse en la puerta.

La psicología moderna concuerda con Chuang Tse, con Lao Tse, con Buda, con todos los que han conocido, que la inferioridad crea ambición. De aquí que los políticos se hayan convertido en la peor calaña de la humanidad. Todos los políticos son intocables. No puede ser de otra forma, porque en cuanto la mente experimenta un complejo de inferioridad trata de convertirse en superior. Lo opuesto nace. Cuando te ves feo, intentas volverte hermoso. Si ya eres hermoso, entonces no hay intento.

La fealdad debe ser superada sea como sea y tienes que crear el opuesto para tratar de esconderla, para escapar de ella. Una mujer realmente hermosa no se preocupa de ello, no es incluso consciente de su belleza. Y sólo la belleza inconsciente es hermosa. Cuando te vuelves consciente, la fealdad ha entrado.

Cuando sientes que eres inferior, cuando te comparas con otros y ves que son superiores a ti, ¿qué puedes hacer? El ego se siente herido: tú eres inferior. No puedes aceptarlo, por esto debes engañarte a ti y a los demás.

¿Cómo lo consigues? Hay dos formas. Una es volverse loco. Puedes declarar que eres Alejandro, Hitler, Nixon. Así lo consigues fácilmente porque no te preocupas de lo que digan los demás. ¡Ve a los manicomios de todo el mundo y encontrarás a los grandes personajes de la historia, todavía vivos!

Mientras el Jawaharlal Nehru vivía, al menos una docena de personas en la India creían ser el Jawaharlal Nehru. Una vez, él acudió a un manicomio a inaugurar unas nuevas dependencias. Las autoridades del manicomio lo arreglaron para que algunos internos fueran liberados por él, puesto que se habían vuelto sanos y cuerdos. Le fue traído el primero y Nehru se presentó al loco que se había vuelto cuerdo y le dijo, "Soy el Pandit Jawaharlal Nehru, Primer Ministro de la India".

El loco rió y dijo, "No se preocupe. Quédese aquí durante tres años y se volverá cuerdo como a mí me ha ocurrido. Tres años hace que llegué a esta casa y eso era lo que creía que yo era: el Pandit Jawaharlal Nehru, Primer Ministro de la India. Pero ellos me han curado completamente, por tanto, no se preocupe".

Esto mismo ha ocurrido en diferentes ocasiones. Lloyd George era Primer Ministro de Inglaterra. En los días de la guerra, a las seis en punto de la tarde solía haber toque de queda y nadie podía salir de su casa. Todo el tráfico se detenía, no se permitían luces encendidas, y todos debían estar en un refugio. Lloyd George estaba dando su habitual paseo y se despistó.

De repente la sirena sonó. Eran las seis en punto y se encontraba a varias millas de su casa. Llamó a la puerta más cercana y dijo al hombre que le abrió, "Déjeme descansar aquí por esta noche; si no la policía me detendrá. Soy Lloyd George, el Primer Ministro".

El hombre le agarró de improviso y le dijo, "Entre. Este es el sitio adecuado para usted. Tenemos ya tres Lloyd George aquí. Era un manicomio.

Lloyd George intentó convencer al hombre de que en verdad él era el verdadero, pero él otro le contestó, "Todos se resisten, no importa que lo intente; entre ya o tendré que emplear la fuerza".

Así que Lloyd George tuvo que permanecer quieto durante toda la noche; de otra forma hubiera sido maltratado. ¿Cómo hubiera podido convencerlos? Había ya tres Lloyd George y todos se empeñaban en ser los auténticos.

Una manera es enloquecer. De repente declaras que eres superior, el más grande. Otra forma es volverte un político.

O bien enloquecer o volverte un político. Siendo político no puedes declarar algo abruptamente, tienes que probar que eres el primer ministro o el presidente. Así que éste es el camino largo. La locura es el atajo hacia el sentirse importante; la política es el camino con rodeos. Pero ambos alcanzan la misma meta.

Y si el mundo quiere alcanzar la cordura, quiere volverse un mundo normal, dos tipos de personas deben ser curadas: los locos y los políticos. Ambos están enfermos. Uno ha tomado el camino largo, el otro el atajo. Y recuerda que el loco es menos dañino que el político, porque simplemente declara su superioridad, no se preocupa de demostrarlo; el político se empeña en probarlo, y la comprobación exige un alto precio.

sábado, 21 de julio de 2012

LO NO ESENCIAL


Tú no puedes dejar lo no esencial. Realmente el noventa y nueve por ciento de tu energía se desperdicia en lo no esencial. Lo esencial no es suficiente y la mente siempre suspira por lo no esencial, porque lo esencial es tan poco, tan ínfimo, que puede ser satisfecho fácilmente. ¿Y entonces qué harás?

La mayoría de la gente no está muy interesada en tener una buena comida, está más interesada en tener un gran coche, porque la buena comida puede ser obtenida fácilmente. ¿Y entonces qué hacer? La gente no está interesada en tener cuerpos sanos. Eso puede obtenerse muy fácilmente. Están interesados en algo que no pueda ser obtenido de forma tan fácil, algo imposible, y lo no esencial es siempre lo imposible. Siempre hay casas más grandes, coches mayores, van acumulando cosas más y más grandes y no se te permite nunca descansar.

Todo el mundo está intentando satisfacer lo no esencial. El noventa por ciento de la industria está implicada en lo no esencial. El cincuenta por ciento del trabajo del hombre se desperdicia en cosas que no son útiles en modo alguno. El cincuenta por ciento de la industria se dedica a la mente femenina, en vez de al cuerpo femenino: diseñando nuevos vestidos cada tres meses, diseñando nuevas casas, ropas, polvos, cremas, jabones; el cincuenta por ciento de la industria se dedica a este sinsentido. Y la humanidad se muere de hambre, la gente se muere por no tener comida, y media humanidad está interesada en lo absolutamente no esencial.

Alcanzar la luna es absolutamente no esencial. Si fuéramos un poco más sabios ni incluso pensaríamos en ello. Es absolutamen¬te tonto desperdiciar tanto dinero como el que podría emplearse en alimentar toda la tierra. Las guerras no son esenciales, pero la humanidad está loca, y necesita de las guerras más que de la comida. Necesita alcanzar la Luna antes que tener comida, antes que tener ropas, antes que tener lo esencial, porque lo esencial no es suficiente.

Y ahora la ciencia ha creado el mayor horror, y ese horror es que ahora lo esencial puede ser satisfecho muy fácilmente. En pocos años, todas las necesidades de la humanidad podrán ser satisfechas, toda la tierra podrá ser satisfecha en lo concerniente a sus necesidades. ¿Y entonces qué? ¿Qué harás?

Lo no esencial se requiere para que tu locura permanezca ocupada. Por eso todas las lunas no son suficientes, tendremos que explorar más allí, deberemos seguir creando lo inútil. Se necesita. La gente lo necesita para estar ocupada.

En un hombre verdaderamente religioso sus acciones son las más esenciales las que no pueden ser evitadas. Lo que se puede evitar, él lo evita. Es tan feliz consigo mismo que no necesita desarrollar acciones. Su actividad es cómo inactividad; el actúa, hace sin que haya nadie actuando. Porque si tú lo reconoces, no comprendes el aspecto principal; si sabes que eres un hombre sencillo, no lo eres. Este saber lo complica. Si te reconoces como un hombre religioso, no lo eres, porque esta astuta mente que conoce está todavía ahí.

Cuando eres benévolo, y no lo sabes, cuando eres sencillo y no te das cuenta de ello, te has convertido en tu misma naturaleza. Cuando algo es realmente natural no te das cuenta de ello, pero cuando algo es impuesto eres consciente de ello. Cuando alguien se vuelve rico, un nuevo rico, es consciente de su casa, de su piscina, de sus riquezas, y puedes ver que él está tan preocupado con el ostentar.

Si una persona presume de su religión, no es realmente religioso. La religión es todavía como una espina, no es natural, hiere, él está ansioso por exhibirla. Si deseas exhibir tu sencillez, ¿qué clase de sencillez es ésta? Si exhibes tu amabilidad, se convierte en puro cálculo, no hay nada de amable en ello.

Un hombre del Tao está en extremo sintonizado con él, no hay exhibicionismo no sólo hacia ti, él mismo no es consciente de ello. El no advierte que es sabio, él no advierte que es inocente ¿cómo puedes saber tú si eres inocente? Tu conocimiento alterará la inocencia.

Un hombre del Tao no se reconoce a sí mismo como amable y benévolo. Es benévolo, pero no lo sabe; es amable, pero no lo sabe; es amor, pero no lo sabe porque el amante y el conocedor no son dos, la benevolencia, la amabilidad, la compasión y el conocedor no son dos. No, no se puede dividir en el conocedor y lo conocido. Esta es la aristocracia interior: cuando te has vuelto tan rico que no eres consciente de ello. Cuando posees tanta riqueza, no tienes necesidad de mostrarla.

Cuando estás realmente en armonía, pleno en el reino interior, no te preocupas exhibirte.

sábado, 14 de julio de 2012

HACER DAÑO A LOS DEMÁS


¿Cómo se puede hacer daño? Puedes dañar a los demás sólo cuando te has dañado ya a ti. Recuérdalo, este es el secreto. Si te dañas, harás mal a los demás. Y harás mal aunque creas que les estés haciendo bien. Nada puede suceder a través tuyo excepto el causar dolor, porque uno que vive con heridas, uno que vive en la angustia y la desgracia, haga lo que haga creará más desgracia y angustia en los demás. Puedes dar sólo lo que tienes.

He oído que una vez un mendigo llegó a una sinagoga y le dijo al rabino: "Soy un gran músico y he oído que el músico de esta sinagoga ha muerto y andáis buscando a otro. Por esto ofrezco mis servicios".

El rabino y toda la congregación se sintieron felices porque ya echaban en falta su música. Y entonces el hombre tocó, ¡fue horrible! había más musicalidad sin su música. El creó un infierno.

Era del todo imposible sentir silencio alguno en esa sinagoga esa mañana. Tenía que ser detenido porque la mayor parte de la parroquia comenzaba a irse. La gente escapaba tan rápido como podía pues su música era absolutamente anárquica, como de locura, y empezaba a afectar a la gente.

Cuando el rabino se enteró de que toda la gente se estaba yendo, se dirigió al hombre y lo detuvo. El hombre le dijo: "Si no quieres mis servicios, págame por mi trabajo de esta mañana y luego me iré".

El rabino le dijo: "Es imposible que te pague porque nunca he vivido algo tan horrible".

Entonces el músico le contestó: "De acuerdo, entonces guárdatelo como un donativo de mi parte".

El rabino le dijo: "Pero ¿cómo puedes donar algo que no posees? No tienes música alguna que ofrecer, cómo puedes donarla? Puedes donar algo sólo cuando lo tienes. Esto no es música más bien al contrario, es algo así como antimúsica. Por esto, por favor llévatela contigo, no nos la cedas o continuará persiguiéndonos”.

Tú das sólo lo que tienes. Siempre das tu ser. Si estás muerto por dentro, no puedes ayudar a la vida; dondequiera que vayas matarás.

A sabiendas o sin saberlo, esta no es la cuestión, puedes creer que estás ayudando a otros a vivir pero en realidad les estás matando.

Un gran psicoanalista, Wilheim Reich, que estudiaba sobre los niños y sus problemas, fue interpelado una vez: "¿Cuál es el problema básico con los niños? ¿Cuál crees que es la raíz de todas sus desgracias, problemas, anormalidades?".

El contestó, "Las madres".

Ninguna madre estaría de acuerdo con esto, porque cada madre siente que está ayudando a su hijo sin ningún egoísmo por su parte. Ella se desvive por el niño. Y los psicoanalistas dicen que las madres son el problema. Sin saberlo los están matando, mutilando, mientras que creen que los están amando.

Si estás tullido interiormente, lisiaras a tus hijos. No puedes hacer otra cosa, no puedes ayudarlos, porque das desde tu ser, no hay otra forma de dar.

Dice Chuang Tse: “El hombre del Tao... no daña a nadie con sus acciones”

No es que cultive la no violencia, no es que cultive la compasión, no es que viva una vida de bondad, no es que se comporte de un forma santa, no. El no puede perjudicar porque ha dejado de perjudicarse a sí mismo. El no tiene heridas. Es tan dichoso que de sus acciones o inacciones sólo fluye la dicha. Incluso aunque puede parecer a veces que hace algo equivocado, no puede hacerlo.

El hombre del Tao no puede causar daño. Es imposible. No hay forma, es inconcebible porque no tiene divisiones, fragmentos. No es una multitud, no es polipsíquico. El es un universo y exclusivamente nada más que una melodía le sucede por dentro.

El hombre del Tao no es alguien de mucha acción, no es un hombre de acción, la menor cantidad posible de acción se desarrolla a través de él. El es realmente un hombre de inacción, no está muy ocupado con la actividad.

Pero tú te afanas en la actividad tan sólo para escapar de ti mismo. No puedes tolerarte, no puedes tolerar tu propia compañía. Buscas y buscas a alguien como un escape, alguna ocupación en la que olvidarte a ti mismo, en la que te puedas implicar. Estás tan aburrido contigo mismo...

Un hombre del Tao, un hombre que ha alcanzado su naturaleza interior, un hombre que es realmente religioso, no es un hombre de mucha actividad. Sólo desarrolla la necesaria.

Lo innecesario se abandona totalmente, porque él puede estar en paz sin actividad, él puede sentirse en casa sin hacer nada, él puede relajarse, él puede estar en su propia compañía, puede estar consigo mismo.

sábado, 7 de julio de 2012

LA DICHA


¿Qué es la dicha? La dicha es el sentimiento que te penetra cuando el observador se convierte en lo observado.

Dicha es el sentimiento que te viene cuando estás en armonía, sin fragmentar, sin descomponer, uno, indiviso. Sentir no es algo que provenga del exterior. Es la melodía que surge de tu armonía interior.

El que tiene dicha no está dividido, de modo que ¿quién está ahí para impedir? ¿Qué hay ahí que pueda servir de obstáculo? El está solo, se mueve con su totalidad. Este movimiento en su totalidad, es lo más bello que puede suceder, que es posible.

A veces puedes tener vislumbres de ello. A veces cuando de repente eres total, cuando la mente no funciona, sucede.

Amanece... de pronto miras y el observador no está ahí.

El sol no está ahí y tú no estás ahí, no hay observador ni observado. Sencillamente el sol está saliendo y tu mente no está allí para dirigir.

No te das cuenta de ello y dices: "El sol es be¬llo". En el momento en que lo dices se pierde la dicha. Ya no hay dicha, se ha convertido ya en el pasado, ya se ha ido.

De pronto ves el sol salir, y el que ve no está allí, el que ve no ha entrado en el ser, no se ha convertido en un pensamiento. No has mirado, no has analizado, no has observado. El sol está saliendo y no hay nadie, hay dicha, hay un vislumbre. Pero la mente de inmediato entra y dice: "El sol es bello, este amanecer es hermoso". La comparación se ha introducido y la belleza se ha perdido.

Aquellos que saben dicen que siempre que digas "Te amo" a alguien, el amor ha desaparecido. El amor se ha ido porque el amante se ha introducido. ¿Cómo puede existir el amor cuando la división, el director ha entrado? Es la mente que dice "Te amo", porque realmente en el amor no hay yo ni tú. En el amor no hay individuos. El amor es un fundirse, un disolverse, ya no son dos.

El amor existe, no los amantes. En el amor, el amor existe, no los amantes, pero la mente se introduce y dice: "Estoy enamorado, te quiero". Cuando el "yo" llega, la duda entra; la dualidad se introduce y ya no hay más amor.

Tú tendrás muchas veces tales vislumbres en tu meditación. Recuerda, cada vez que lo sientas no digas "¡Qué hermoso!". No digas "Precioso" porque así lo perderás.

Cuando, en meditación, tengas un atisbo de algo extático, déjalo que ocurra, déjalo que ahonde. No te dividas.

No opines, de otra forma se perderá el contacto.

A veces tendrás vislumbres, pero has llegado a ser tan diestro en perder tu contacto con ellos que no puedes comprender cómo vienen y cómo los pierdes de nuevo. Llegan cuando tú no estás, los pierdes cuando vuelves otra vez. Cuando eres, ellos no están. La dicha sucede continuamente. No es un accidente, es la misma naturaleza de la existencia. No depende de nada, es un derramarse, es el mismo aliento de la vida.

Es realmente un milagro cómo te las has ingeniado para ser tan desdichado, para estar tan sediento cuando está lloviendo a tu alrededor. ¡Has conseguido lo imposible! La luz está por doquier y tú vives en la oscuridad, la muerte no está en ninguna parte y te estás muriendo continuamente; la vida es una bendición y tú estás en el infierno.

¿Cómo lo has conseguido? Mediante el dividir, mediante el pensar... El pensar depende del dividir, del análisis; la meditación es cuando no hay análisis, ni división, cuando todo ha sido sintetizado, cuando todo se ha vuelto uno.

Buscar este blog