Todo el que lo veía le decía: "¿Por qué? ¿No pudiste salvar nada? ¿Perdiste todo?".
El hombre dijo: "No tenía nada, y todo lo que tengo lo estoy llevando".
"Entonces, ¿por qué estás caminando como si fueras de paseo? ¡Estamos en tal crisis, vidas enteras destruidas, la gente en ruinas!".
El hombre sonrió y dijo: "Porque cualquier cosa que hayas acumulado pertenece a este mundo, la muerte lo arruina, el fuego lo quema. Yo he acumulado sólo consciencia. Puede ser una crisis para ti, para mí es la hora de mi paseo matutino".
Este hombre es el místico, este hombre es el yoghi, este hombre es aquél de quien hablaba Jesús.
"Si hacen brotar aquello dentro de ustedes, aquello que tienen los salvará. Si no tienen aquello dentro de ustedes, aquello que no tienen los matará".
Si eres pobre adentro, puedes ser rico afuera, pero vas a ser destruido por tus propias posesiones. Si eres rico adentro, entonces no te preocupes. Entonces ya sea que tengas algo o no, la muerte no podrá arrancar nada de ti. Sólo la consciencia transciende la muerte; ese es el único rayo de luz en la vida humana que trasciende la muerte. ¿Puedes morir completamente consciente? Eso es lo único, todo el asunto. ¿Pero si no has vivido completamente consciente, ¿cómo puedes morir completamente consciente? Aun en la vida eres tan inconsciente ¿cómo puedes ser consciente en la muerte?
Recuerda que cada vez que hay demasiado dolor, el cuerpo tiene un mecanismo automático para empujarte a la inconsciencia, porque de otro modo sería insoportable. Los doctores han inventado la anestesia demasiado tarde; la naturaleza conoce la anestesia, siempre ha conocido la anestesia. Siempre que llegas a un punto donde hay demasiado dolor, de pronto te vuelves inconsciente, te desmayas, porque sería insoportable. Así que el cuerpo tiene un termostato interno. Puedes estar diciéndole a la gente: "Es insoportable, mi dolor es insoportable", pero estás errado, porque si fuera insoportable, estarías inconsciente.
No existe ningún dolor que pueda llamársele insoportable. Todos los dolores son soportables, todos los sufrimientos son soportables. Por eso es que permaneces alerta, de otro modo te desmayarías. Y la muerte es la cosa más dolorosa. Cuando la muerte llega, es la más grande cirugía posible, porque todo tu ser tiene que ser cortado, separado del cuerpo con el cual te has identificado tanto. No es cortar un dedo, no es cortar una mano, no es extirpar la apéndice, es sacarte todo el cuerpo de ti. Ningún doctor puede hacer eso todavía. Todo el cuerpo es quitado, separado. Y has vivido con este cuerpo setenta años, ochenta años; no sólo has vivido con él, has vivido identificado con él: tú creías que eras el cuerpo. El dolor es tal que te hará inconsciente.
Toda la vida es una preparación para estar consciente en la muerte. Eso es lo que un sannyasin debería hacer, eso es lo que un buscador debería hacer: ¡Alístate! no pierdas un solo momento, porque una vez perdido no puede ser recuperado de nuevo. Y la única riqueza que puedes lograr en la vida es estar más consciente. Haz cualquier cosa, pero hazlo estando alerta, consciente. Sus vidas pueden ser diferentes pero su búsqueda interna no puede ser diferente, es la misma.
Puedes ser un hombre de negocios, puedes ser un profesor, puedes ser un doctor, un ingeniero, o un trabajador, pero no hay ninguna diferencia: la búsqueda interna es la misma, y consiste en hacerse más y más consciente. Llegará un punto en que estarás tan consciente que aun la muerte no podrá hacerte inconsciente. Esto es lo que Jesús quiere decir: Haz brotar aquello dentro de ti. Si tienes aquello serás salvado, si no tienes aquello te ahogarás.
