Jesús dijo: "He echado fuego sobre el mundo..."
¿Por qué está diciendo esto, si los antiguos profetas habían dicho que traería paz, paz eterna?
El dice: "¡No! He echado fuego sobre el mundo, y vean, aguardo hasta que el mundo esté en llamas completamente. No he traído paz alguna".
El contradice sólo para ver si los discípulos aceptan o no lo que está diciendo; para ver su reacción contradice. En realidad no está contradiciendo, porque la paz puede llegar sólo después del fuego.
Cuando el mundo esté en llamas, y lo viejo se haya quemado y haya muerto, sólo entonces lo nuevo podrá surgir. Lo nuevo siempre es cuando lo viejo ha muerto. Lo viejo debe dejar de existir para que lo nuevo exista, lo muerto debe desaparecer para que lo vivo aparezca. Lo conocido debe irse, debe dar espacio para que lo desconocido entre.
El no está contradiciendo, no puede contradecir; no hay posibilidad, porque los profetas realmente estuvieron hablando sobre él, pero él contradice a sus discípulos. Entonces muchos deben de haberlo dejado: "Porque lo viejo dice que él traería paz, y este hombre dice: 'He traído fuego', es justo lo opuesto. Ya estamos con demasiado fuego, ¿para qué traer más fuego? Ya estamos ardiendo, el mundo ya está en llamas, en desgracia, ansiedad y angustia. ¿Para qué traer más fuego? Necesitamos paz".
Pero recuerda, la paz no puede llegar en el estado en que estás, la paz no puede existir para ti. No es cuestión de la paz, es cuestión de ti: tal como estás, todo te perturbará; como estás, crearás angustia a tu alrededor. La angustia no es un accidente que te ocurre, es un crecimiento. Tal como las hojas brotan en los árboles, la ansiedad sale de ti, es parte tuya. Puedes cortar las hojas, pero eso no ayudará, eso será tan solo una poda; y en vez de una hoja, cuatro hojas brotarán, habrá más ansiedad. A menos que te quemes completamente, a menos que tú ya no seas, la ansiedad surgirá.
Los hindúes, particularmente Patanjali, han usado dos palabras para esta transformación: una es sabeej samadhi, trasformación con semilla; y la otra es nirbeej samadhi, transformación sin semilla. La primera no es nada, sabeej samadhi no es nada porque la semilla continúa, germinará otra vez y otra vez y otra vez; la semilla no ha sido quemada. Aún llevas la semilla; ahora no hay árbol, pero el árbol volverá a venir, porque la semilla está dentro de ti. Puedes haberte reprimido totalmente y el árbol ha desaparecido y te has vuelto una semilla.
El árbol es sólo el despliegue de la semilla. Lo que seas no es la cuestión, el tipo de semilla que lleves dentro de ti. Lo que eres es sólo un despliegue de la semilla. Puedes continuar cambiando las ramas y podando aquí y allá, pero esas sólo serán modificaciones; puedes decorarte a ti mismo, pero no cambiarás. Y puedes decorar tu infierno pero no podrá convertirse en cielo.
Patanjali usa otra palabra, nirbeej samadhi. El dice que a menos que se logre el samadhi sin semilla, nada se habrá logrado, a no ser que la semilla sea quemada completamente, para que toda la miseria, toda la angustia y toda la ansiedad desaparezca porque la matriz ha sido quemada.

