Jesús les dijo: "Ustedes han descartado al ser viviente. Yo estoy aquí y ustedes hablan sobre los profetas, los muertos".
"Ustedes han descartado al ser viviente quien está ante ustedes, y han hablado de los muertos".
Esto está sucediendo continuamente. Si digo algo, y eres hindú y lo que digo está escrito en tu Gita, mueves la cabeza y dices: "Sí, está bien". Ustedes no me están aceptando a mí, han rechazado al ser viviente; no mueven la cabeza como signo de aceptación a mí, lo hacen a su hinduismo, a su Gita. Dices: "Sí, debe tener razón porque está escrito en el Gita". Si digo algo que esté contra el Gita, no moverán la cabeza en aceptación, dirán: "Debe estar errado porque no está escrito en el Gita". Si miras al ser viviente, entonces si digo algo que esté en contra del Gita, el Gita estará errado, no yo. Si digo algo que esté escrito en el Gita, el Gita estará correcto porque yo lo digo así.
Pero éste no es el caso. Si eres judío y digo algo... inmediatamente tu mente judía se perturba. Los judíos han estado perturbados a través de todas estas charlas. Están aquí, muchos están aquí, y están perturbados: me han escrito largas cartas -cartas de treinta páginas- diciendo que esto no es así. No entiendes a los judíos. Si digo algo que va contra la mente judía, inmediatamente soy rechazado, no la mente judía. Si digo algo que esté de acuerdo, me aceptas, pero eso no es aceptación, simplemente te estás engañando a ti mismo. Si estoy de acuerdo con tu mente, entonces me aceptas. Tu mente continúa siendo el centro.
Esto es lo que Jesús está diciendo: "Ustedes han descartado al ser viviente. ¡Mírame, estoy aquí! El sol ha salido y ustedes están hablando de la noche, a pesar de que ya alguien había dicho que pronto saldría el sol, pero no están mirando al sol: 'Pronto habrá una mañana y habrá una aurora, y la oscuridad desaparecerá'. Ustedes aún están hablando sobre aquellos que vivían en la oscuridad. Y están hablando sobre mí, ¡y yo estoy aquí, y no me están mirando a mí!". ¡Muy difícil estar alerta! Cuando se hiere el hindú, o el judío o el cristiano, recuerda que no es él el que se hiere, es sólo su condicionamiento, pon el condicionamiento a un lado.
Observa cuán similares son los discípulos y los enemigos. No son muy diferentes, no hay una diferencia básica. Los judíos le dijeron a Jesús: "Tú no eres el que había sido prometido por siempre y siempre, porque esos veinticuatro profetas han dado algunos signos para reconocer. Y tú no eres aquél, porque tenemos un criterio de los muertos para reconocer al ser viviente". Los judíos dijeron: "No podemos creerte. Pruébalo, porque estos son los signos: resucita a un muerto, ¡resucítalo! Y Jesús ni siquiera pudo salvarse a sí mismo de la cruz, así que ¿qué va a hacer? ¿Cómo puede resucitar a alguien que esté muerto? No pudo escapar de su propia muerte. En la cruz quedó probado que él no era el prometido".
¿Qué es lo que han estado haciendo los discípulos? Han estado creyendo que curaba a los enfermos, que resucitaba a los muertos, que no murió en la cruz, y que después de tres días de su muerte fue visto por algunas personas.
Pero ambos dependen de los muertos. El criterio proviene de los muertos, como si Jesús fuera un seguidor, seguidor de los veinticuatro profetas muertos que dieron los criterios, como si no le permitieran ser espontáneo. Si dices que nunca hizo ningún milagro, los judíos estarán felices. Dirán: "Sí, eso es lo que hemos estado diciendo". Y los cristianos se sentirán infelices, porque una vez que se demuestre que no hizo ningún milagro, entonces ya no más es Cristo.
¿Cristo no es suficiente por sí mismo? Tal como es, ¿no es una luz? Tal como es, ¿no es la verdad? Tal como es, ¿no ha traído una gracia, una gracia desconocida a este mundo? No, tú tienes cierto criterio, él debe estar de acuerdo a tu criterio. Si está de acuerdo, o si piensas que está de acuerdo, entonces está bien. Si no está de acuerdo a tu criterio, o si piensas que no está de acuerdo, entonces no es la persona verdadera. Parecen ser iguales: ambos están viviendo con los muertos, los discípulos y los enemigos. Nadie está mirando directamente a lo inmediato, al fenómeno que es Jesús.

