Jesús dijo: "Un hombre tenía amigos invitados, y cuando había preparado la cena, envió a su sirviente para llamar a los invitados.
Este fue donde el primero y le dijo: 'Mi amo te invita'.
El respondió: 'Tengo que hacer algunos reclamos a unos mercaderes; vendrán a verme en la noche; iré y les daré mis pedidos. Ruego ser disculpado de la cena'".
Una cena es un símbolo del goce de la vida. Y para Cristo, la cena era un fenómeno meditativo. Siempre amaba que sus discípulos y amigos vinieran a cenar juntos. Aún la última noche, el día antes de ser asesinado, tuvo la última cena. El gozó de que comieran juntos, y el cristianismo ha elevado todo el fenómeno a un nivel religioso. Los hindúes están completamente ignorantes de esto. Trata de comprender.
A los animales siempre les gusta comer solos, nunca juntos, eso es parte de la animalidad. Si un perro consigue un pan, inmediatamente escapará buscando alguna esquina. No le gustará que nadie esté presente, porque existe el peligro de que alguien pueda quitarle el pan. Tiene miedo, tiene temor; come, pero come solo. Ningún animal comparte, el compartir es absolutamente humano. Y si tratas de penetrar en tu inconsciente, siempre encontrarás al animal escondido ahí.
A ti tampoco te gusta comer con la gente, te gustaría estar solo. Observa a un brahmin viajando en el tren; dará la espalda a todos los demás cuando está comiendo. Esto es como hace un animal, no invita. Un mahometano invita, a un cristiano le gustará compartir, pero no a un hindú. Los hindúes han perdido algo grande: este sentimiento de estar juntos y compartir. Y cuando comparten comida, se hacen hermanos. ¿Por qué eres hermano de alguien? Porque compartes la misma leche. De otro modo, no hay otra cosa que te haga hermano de nadie. Compartes el mismo pecho, compartes la misma comida de la misma madre, la madre es la primera comida.
Cuando comparten comida se vuelven hermanos, y cuando compartes comida no tienes temor del otro, surge una comunidad. Los hindúes tienen una sociedad, pero no tienen un sentimiento comunitario. Los mahometanos y los cristianos están más orientados a la comunidad, porque pueden compartir su comida. Porque la comida es básica en la vida, porque dependes de ella, morirás sin ella. Compartir la comida con otros, significa compartir tu vida. Y Jesús elevó esto al estatus de la oración: No debes comer solo, deberían estar juntos cuando comen. Esta es una trascendencia de la animalidad en ti.
La última noche, cuando ya le tocaba irse, reunió a sus amigos y discípulos, y tuvieron la última cena. Aún antes de la muerte deberías continuar compartiendo.
Y la comida también es un símbolo de amor. ¿Te has dado cuenta por qué amas a tu madre? ¿Por qué existe tanto amor entre el niño y su madre? Porque la madre es la primera comida: el niño la ha comido, la madre ha entrado en él. Y el niño se hace consciente de la madre primero, no como una fuente de amor, sino como una fuente de comida. Después, cuando crezca en consciencia, después poco a poco sentirá amor por la madre.
Primero es la comida, después le sigue el amor, y la comida y el amor están asociados porque vienen de la misma fuente... Por eso es que si vas a una casa y no te ofrecen comida, no te sientes bien: te han rechazado, no te han dado su amor, no fuiste su invitado. Si te ofrecen comida, pueden ser pobres, pueden no tener mucho que ofrecer, pero te ofrecen lo que tienen, tienes un sentimiento de bienestar; has sido bien recibido, compartieron su comida contigo, porque la comida está asociada al amor.
Cuando una mujer ama a un hombre, a ella le gustará preparar comida para él. Le gustará servirle, le gustará verlo comer. Y si a una mujer no se le permite hacer esto, se sentirá intranquila, porque el amor fluye a través de la comida. El amor es invisible, necesita un vehículo visible. Y la cualidad de la comida cambia inmediatamente: si una mujer que te ama prepara comida para ti, tiene una cualidad diferente. Esa cualidad no puede ser analizada por los químicos, pero tiene una cualidad diferente.
Si un hombre que está con cólera o una mujer que está contra ti y te odia, te prepara comida, ésta ya está envenenada, porque la cólera, el odio y los celos son venenos en la sangre y tienen su propia radiación, y esa radiación fluye de las manos a la comida. Si una mujer realmente te odia y te prepara comida, aún puede matarte, sin saberlo, ninguna corte podrá detectarla. Es muy peligroso vivir con una mujer que prepare tu comida y que te odie; es un envenenamiento lento. Pero si una mujer te ama, ella da su vida a través de la comida, ella da su amor a través de la comida. Ella está fluyendo hacia ti a través de la comida.
La comida es muy básica, puede ser compartida, y al compartirla puedes perder tu animalidad, puedes volverte humano. La sociedad hindú es una de las más antiguas, pero una de las sociedades más inhumanas, tan solo porque nunca les ha interesado compartir. Mas bien, han creado todo tipo de barreras para no compartir: un Brahmin no puede compartir con un Shudra; un Brahmin no puede comer con un Vaishya; un Brahmin no puede comer con alguien de una casta inferior, y si no puedes comer con alguien, lo estás rechazando como humano. Si no puedes comer con alguien, eso muestra que te crees muy superior y que él es muy inferior, y que existe un abismo entre ambos. Ese abismo es de lo más inhumano del mundo.
Jesús basó mucho de su religión en el compartir. El habla muchas veces de Dios invitándote a cenar. Este hombre invitó a sus amigos a cenar. La cena es un goce, puro goce del ser, del cuerpo; gozar de la comida olvidándose de todo lo demás es un agradecimiento a Dios.

