sábado, 20 de junio de 2026

VIVIR EL MOMENTO.

 


Justamente el otro día estaba leyendo un libro, un libro sobre el movimiento Hare Krishna. El nombre del libro: El Mundo de Hare Krishna. La mujer que ha escrito el libro escribe sobre el Dr. S. Radhakrishna, presidente anterior (late) de la India, como el late (también significa difunto) Dr. Radhakrishna, porque cada vez que un político pierde su puesto ya es late (difunto). Ella puede no saber que él está vivo, porque repentinamente los periódicos se olvidan de un hombre que ya no tiene un puesto. Ahora, ¿dónde está Nixon? ¡Olvidado! ¿Dónde está Giri? Olvidado, tirado al tacho de basura, a nadie le importa. Sólo cuando mueran habrá una pequeña noticia en los periódicos. Por eso es que todo el mundo se aferra a su puesto, al trabajo, nadie quiere jubilarse, porque una vez que te jubilas, ¿dónde está tu identidad? Fuiste alguien, ahora te has vuelto nadie.

El genio de la mente tiene una condición: "Si me das trabajo te daré el ego, serás alguien. Si dejas de darme trabajo, no serás nadie. Recuerda, si estoy vacío, tú estás vacío, existes conmigo". Un comerciante es un seguidor de la mente. El continúa dando trabajo, el ego es fortificado, pero el espíritu es perdido. Es un suicidio, pero muy sutil.

Si puedes existir por unos cuantos momentos sin trabajo y sin embargo te sientes agradecido a Dios, si puedes ser un nadie y aún te sientes agradecido a la existencia, eres un hombre religioso. Entonces tu valor no proviene de lo que estás haciendo, no de eso; tu valor no proviene de lo que estás haciendo, tu valor proviene de tu ser; tu valor no está en el banco, está en ti. Entonces tú vales. El mundo puede no reconocerlo, porque el mundo reconoce al comerciante. El mundo puede olvidarte completamente. Puedes pasar por la calle sin que nadie te desee un buen día, sin que nadie te mire, eso es posible, eso ocurre, porque jamás nadie te miró a ti. Era el trabajo que hacías el que era importante. Ahora el trabajo ya no está, ya no estás ahí -te has vuelto una no-entidad.

Pero si puedes ser feliz volviéndote una no-entidad, te has vuelto un sannyasin, has entrado en el otro mundo de lo divino. Ahora puedes disfrutar de la belleza y de la luna llena, ahora puedes gozar del verdor de los árboles y de las ondas del lago. Ahora puedes gozar de todo, y el todo está abierto e invitándote. La invitación siempre está presente pero no tienes tiempo de mirarla; siempre estás ocupado y quieres ser disculpado.

Por muchas, muchas vidas has estado diciendo: "Por favor discúlpame, no puedo ir. Alguien se casa y tengo que ir ahí. No puedo ir porque tengo que comprar una casa". ¿Qué estás diciendo? La vida te invita a estar extático y tú rechazas la invitación, y entonces dices: "Estoy sufriendo", entonces dices: "He sido rechazado", entonces dices: "¿Por qué hay tanto dolor en la vida?". Rechazas todas las invitaciones para ser feliz.

Los árboles te invitan, la luna te invita, las nubes te invitan, el río te invita. Toda la existencia te invita por todas partes, pero tú dices: "Discúlpame...". La rosa te invita pero tú pasas por su lado y dices: "Discúlpame, no puedo ir porque estoy yendo al matrimonio de un amigo".

"El sirviente regresó, le dijo a su amo: 'Aquellos a quienes has invitado a la cena se han disculpado, no van a venir'.

El amo le dijo a su sirviente: 'Anda a las calles, trae a aquellos que encuentres para que podamos cenar'".

Esto debe ser entendido: la primera vez la invitación había sido enviada a personas respetables, a personas que eran "alguien", a personas que habían logrado cierta identidad con el ego, al presidente, al primer ministro; la invitación había sido enviada a gente muy importante. Ellos la rechazaron porque estaban demasiado ocupados y no podían ir. Ahora la invitación es hecha a mendigos, a hippies, a aquellos que están por las calles. Es muy significativo que esto sea entendido: aquellos que piensan que son muy respetables, pierden lo divino.

Aún los mendigos lo logran y los emperadores lo pierden, porque siempre están en la calle. Los invitas y ya están listos. Nunca dirán: "Discúlpame", no tienen nada de qué disculparse, estaban simplemente esperando. Tú los llamas y ellos vendrán, estaban en las calles. Así que el amo dijo: "Anda a las calles, trae a aquellos que encuentres...". No encontrarás a personas respetables ahí: ni al alcalde, ni al presidente, ni al millonario. No, no los encontrarás por las calles, nunca están ahí. Encontrarás mendigos, gente que se ha perdido, gente que no tiene nada que hacer, que sólo está vagando, vagabundos, a ellos los encontrarás.

Es muy significativo. Buda dejó su palacio y se volvió un mendigo; Mahavira dejó su reino y se volvió un fakir desnudo, por las calles, siempre en el camino. ¿Qué significa? Ahora esta gente lo conseguirá... Y siempre están listos, no tienen nada que decir: "No puedo ir". No tienen ningún matrimonio al que asistir, no tienen casa que vender o comprar; no tienen nada que hacer, siempre están tranquilos y en descanso.

"El amo dijo... 'Anda a las calles, trae a aquellos que encuentres para que podamos cenar'".

Aquellos que son "alguien" en el mundo del ego siempre rechazarán la invitación, porque el ego necesita una ocupación constante y no puede gozar. Es como una herida: puede sufrir pero no puede gozar; no es como una flor, es como una herida. Entonces aquellos que son como flores, aquellos que ya están gozando, aún si no han recibido la invitación, ya están en la cena; aquellos que ya han entrado a la existencia y la están gozando; aquellos que no tienen preocupaciones ni cargas que llevar, aquellos están en el camino.

Puede haber sido una noche de luna llena... "Ahora anda y trae 'nadies', porque Dios tiene que compartir". Si la gente muy importante no viene, entonces los "nadies" vendrán, pero Dios tiene que compartir. Y los mendigos han gozado de Dios más que los emperadores, porque tienen la cualidad de estar desocupados. No son comerciantes, no son utilitarios; viven el momento, no posponen para el futuro.


sábado, 13 de junio de 2026

LA COMIDA Y EL AMOR

 

Jesús dijo: "Un hombre tenía amigos invitados, y cuando había preparado la cena, envió a su sirviente para llamar a los invitados.

Este fue donde el primero y le dijo: 'Mi amo te invita'.

El respondió: 'Tengo que hacer algunos reclamos a unos mercaderes; vendrán a verme en la noche; iré y les daré mis pedidos. Ruego ser disculpado de la cena'".

Una cena es un símbolo del goce de la vida. Y para Cristo, la cena era un fenómeno meditativo. Siempre amaba que sus discípulos y amigos vinieran a cenar juntos. Aún la última noche, el día antes de ser asesinado, tuvo la última cena. El gozó de que comieran juntos, y el cristianismo ha elevado todo el fenómeno a un nivel religioso. Los hindúes están completamente ignorantes de esto. Trata de comprender.

A los animales siempre les gusta comer solos, nunca juntos, eso es parte de la animalidad. Si un perro consigue un pan, inmediatamente escapará buscando alguna esquina. No le gustará que nadie esté presente, porque existe el peligro de que alguien pueda quitarle el pan. Tiene miedo, tiene temor; come, pero come solo. Ningún animal comparte, el compartir es absolutamente humano. Y si tratas de penetrar en tu inconsciente, siempre encontrarás al animal escondido ahí.

A ti tampoco te gusta comer con la gente, te gustaría estar solo. Observa a un brahmin viajando en el tren; dará la espalda a todos los demás cuando está comiendo. Esto es como hace un animal, no invita. Un mahometano invita, a un cristiano le gustará compartir, pero no a un hindú. Los hindúes han perdido algo grande: este sentimiento de estar juntos y compartir. Y cuando comparten comida, se hacen hermanos. ¿Por qué eres hermano de alguien? Porque compartes la misma leche. De otro modo, no hay otra cosa que te haga hermano de nadie. Compartes el mismo pecho, compartes la misma comida de la misma madre, la madre es la primera comida.

Cuando comparten comida se vuelven hermanos, y cuando compartes comida no tienes temor del otro, surge una comunidad. Los hindúes tienen una sociedad, pero no tienen un sentimiento comunitario. Los mahometanos y los cristianos están más orientados a la comunidad, porque pueden compartir su comida. Porque la comida es básica en la vida, porque dependes de ella, morirás sin ella. Compartir la comida con otros, significa compartir tu vida. Y Jesús elevó esto al estatus de la oración: No debes comer solo, deberían estar juntos cuando comen. Esta es una trascendencia de la animalidad en ti.

La última noche, cuando ya le tocaba irse, reunió a sus amigos y discípulos, y tuvieron la última cena. Aún antes de la muerte deberías continuar compartiendo.

Y la comida también es un símbolo de amor. ¿Te has dado cuenta por qué amas a tu madre? ¿Por qué existe tanto amor entre el niño y su madre? Porque la madre es la primera comida: el niño la ha comido, la madre ha entrado en él. Y el niño se hace consciente de la madre primero, no como una fuente de amor, sino como una fuente de comida. Después, cuando crezca en consciencia, después poco a poco sentirá amor por la madre.

Primero es la comida, después le sigue el amor, y la comida y el amor están asociados porque vienen de la misma fuente... Por eso es que si vas a una casa y no te ofrecen comida, no te sientes bien: te han rechazado, no te han dado su amor, no fuiste su invitado. Si te ofrecen comida, pueden ser pobres, pueden no tener mucho que ofrecer, pero te ofrecen lo que tienen, tienes un sentimiento de bienestar; has sido bien recibido, compartieron su comida contigo, porque la comida está asociada al amor.

Cuando una mujer ama a un hombre, a ella le gustará preparar comida para él. Le gustará servirle, le gustará verlo comer. Y si a una mujer no se le permite hacer esto, se sentirá intranquila, porque el amor fluye a través de la comida. El amor es invisible, necesita un vehículo visible. Y la cualidad de la comida cambia inmediatamente: si una mujer que te ama prepara comida para ti, tiene una cualidad diferente. Esa cualidad no puede ser analizada por los químicos, pero tiene una cualidad diferente.

Si un hombre que está con cólera o una mujer que está contra ti y te odia, te prepara comida, ésta ya está envenenada, porque la cólera, el odio y los celos son venenos en la sangre y tienen su propia radiación, y esa radiación fluye de las manos a la comida. Si una mujer realmente te odia y te prepara comida, aún puede matarte, sin saberlo, ninguna corte podrá detectarla. Es muy peligroso vivir con una mujer que prepare tu comida y que te odie; es un envenenamiento lento. Pero si una mujer te ama, ella da su vida a través de la comida, ella da su amor a través de la comida. Ella está fluyendo hacia ti a través de la comida.

La comida es muy básica, puede ser compartida, y al compartirla puedes perder tu animalidad, puedes volverte humano. La sociedad hindú es una de las más antiguas, pero una de las sociedades más inhumanas, tan solo porque nunca les ha interesado compartir. Mas bien, han creado todo tipo de barreras para no compartir: un Brahmin no puede compartir con un Shudra; un Brahmin no puede comer con un Vaishya; un Brahmin no puede comer con alguien de una casta inferior, y si no puedes comer con alguien, lo estás rechazando como humano. Si no puedes comer con alguien, eso muestra que te crees muy superior y que él es muy inferior, y que existe un abismo entre ambos. Ese abismo es de lo más inhumano del mundo.

Jesús basó mucho de su religión en el compartir. El habla muchas veces de Dios invitándote a cenar. Este hombre invitó a sus amigos a cenar. La cena es un goce, puro goce del ser, del cuerpo; gozar de la comida olvidándose de todo lo demás es un agradecimiento a Dios.

sábado, 6 de junio de 2026

SERES HUMANOS COMERCIANTES

Sucedió una vez: El clima estaba malo y tormentoso, y se había perdido un avión. La neblina estaba tan densa que a todos les dio temor y miedo. Había un sacerdote. Aparte de él, todos estaban llorando, gritando, sudando. El momento era peligroso, en cualquier momento la muerte. n el piloto estaba nervioso y sudando. El sacerdote les dijo a todos que se arrodillaran y rezaran. Todos menos un comerciante, un pequeño hombre, todos se arrodillaron y comenzaron a rezar. El sacerdote le preguntó al comerciante: "¿Por qué no estás rezando?".

El hombre dijo: "Perdóneme padre, porque no sé rezar. Nunca he rezado".

Y no había tiempo para enseñarle al hombre: en cualquier momento se iba a caer el avión, en cualquier momento estallaría. Así que el sacerdote dijo: "Bien, no queda tiempo ahora. Así que ahora sólo compórtate como si estuvieras en la iglesia".

El comerciante caminó por los pasillos del avión recolectando la limosna.

Este tipo, aún en el momento de la muerte conoce sólo una forma de comportarse en la iglesia: colectar dinero; en el último momento el dinero aun permanece siendo el foco. Esto es lo primero a entenderse, entonces podrás entender el versículo anterior.

En segundo lugar: en esta parábola Jesús dice que la invitación de Dios siempre está presente. Muchas veces viene y toca, o su mensajero viene y toca tu puerta. El te invita a venir a la cena, pero siempre estás ocupado y no puedes ir. Quieres ser disculpado.

Piensa en ti mismo: si un mensajero viene y te invita, ¿estás listo a ir? Tienes tantas cosas que hacer y terminar primero y nunca serás capaz de terminarlas, porque no tienen fin. La invitación es rechazada. Dices: "Habría ido, me habría gustado ir", pero esto es falso. ¿Por qué no puedes aceptar la invitación? Porque hay cosas más importantes que hacer: hay algún matrimonio y tienes que ir porque es una relación de negocios; o has comprado unas tierras y tienes que ir a cobrar la renta; o alguna otra cosa. Dios es siempre el último artículo en la lista de un comerciante. Y él nunca llega al último artículo, antes de eso, viene la muerte.

Dios es el fenómeno más inútil. La gente viene donde mí y pregunta: "¿Para qué meditar? ¿Qué lograremos con eso?". Ellos están preguntando: "¿Cuál es la ganancia? ¿Qué vamos a ganar con esto?". Y si digo: "Nada", simplemente no pueden entender por qué la gente está viniendo a mí. ¿A aprender nada? ¿A ganar nada?

Algo visible, tangible necesita: que medite y que el dinero comience a caer sobre él, entonces vale la pena; que medite y comience a tener éxito en el mundo, entonces vale la pena; que medite y las enfermedades desaparezcan del cuerpo, entonces vale la pena.

Pero si dices: "Nada", o "Dios" -lo cual significa lo mismo, sólo que las palabras difieren, porque Dios es nada- si usas tus valores que usas en este mundo, ¿qué es Dios? No lo puedes categorizar. ¿Dónde lo ubicarás? ¿En qué categoría? ¿Qué etiqueta le pondrás? ¿Y cómo decidirás su precio? El no es nada, él no pertenece a este mundo. ¿Y en qué modo lo puedes usar? No lo puedes usar porque Dios no es un servicio, es un éxtasis.

Un éxtasis no puede ser usado. Puedes gozarlo, pero no puedes usarlo. ¿Cuál es la diferencia entre gozar y usar? Mira a un árbol, al verdor, al amanecer -lo gozas, no lo puedes vender. Mira a una flor, la gozas -pero el comerciante arrancará la flor e irá a venderla al mercado. No puedes arrancar a Dios e ir a venderlo en el mercado. Ya lo has intentado, por eso es que existen los templos, las mezquitas, los gurudwaras, las iglesias. Así es como el comerciante se ha comportado con Dios: ha tratado de venderlo también y ganar algo en eso. Es un gran negocio.

Y el sacerdote es el comerciante convertido en hombre religioso, él no es religioso en absoluto. Por eso es que siempre está contra Jesús, contra Buda, contra Nanak, contra Kabir: está contra todos ellos, porque ésta es la gente peligrosa que destruye todo el negocio. Un comerciante no está interesado en Dios, en la poesía, en la oración, en el amor, en la belleza, en la bondad; no está interesado en el éxtasis. Tan solo gozar no significa nada para él. El dice: ¿Qué gano con eso?

Un millonario visitó una vez una tribu primitiva. Cuando se bajó del tren vio a un hombre primitivo echado en la plataforma bajo un árbol. La mañana era hermosa, con mucho sol, el aire estaba limpio y fresco, los pájaros cantando y el hombre descansando. El hombre de negocios no lo podía tolerar. Dijo: "Oiga jefe, ¿qué está haciendo ahí? ¡Es hora de ir a ganar algo!".

El hombre que estaba descansando abrió sus ojos y preguntó muy dulcemente: "¿Para qué?".

Este para qué no puede ser entendido por un hombre de negocios. Respondió: "¿Para qué? ¡Para ganar algo de dinero!".

El primitivo comenzó a sonreír y preguntó de nuevo: "¿Para qué?".

Esto era demasiado. El hombre de negocios se irritó y dijo: "¿Para qué? Para que tengas una cuenta bancaria y no tengas necesidad de trabajar y puedas descansar".

El primitivo cerró sus ojos y dijo: "Yo ya estoy descansando".

Esto es imposible, descansar ahora es imposible. Un hombre de negocios pospone el descanso para el futuro: "Trabaja aquí y ahora. ¡Ten una cuenta bancaria, después jubílate, después descansa y goza!". Pero eso nunca llega, no puede llegar. Un hombre de negocios nunca puede jubilarse, eso no está dentro del tipo, esa no es la cualidad del tipo. Puede jubilarse de una ocupación, inmediatamente, o aún antes, se conseguirá otra, porque él no puede descansar. Siempre piensa en futuro, pospone su goce. Recuerda, un hombre religioso goza aquí y ahora. El cielo de un hombre religioso no está en algún lugar del espacio sideral, en el futuro. ¡No! Así es como un comerciante mira al cielo.

El cielo de un hombre religioso está aquí y ahora, en este preciso momento. El lo goza, no lo pospone, porque nadie sabe sobre el futuro. No hay futuro, exactamente sólo existe el presente. El futuro es una falacia; es en alguna forma sólo para consolarse uno mismo de que algún día podrá gozar. Y toda la vida estás entrenándote a ti mismo para no gozar, posponiendo, aún si entras al cielo.

sábado, 30 de mayo de 2026

SOMOS COMERCIANTES

 

Jesús dijo:

"Un hombre tenía amigos invitados,

y cuando había preparado la cena,

envió a su sirviente para llamar a los invitados".

"Este fue donde el primero y le dijo:

'Mi amo te invita'.

El respondió:

'Tengo que hacer algunos reclamos a unos mercaderes; vendrán a verme en la noche; iré y les daré mis pedidos.Ruego ser disculpado de la cena'.

Fue donde otro y le dijo:

'Mi amo te ha invitado'.

El respondió:

'He comprado una casa y me necesitan por un día. No tendré tiempo'.

Fue donde otro y le dijo:

'Mi amo te invita'.

El respondió:

'Mi amigo va a casarse y tengo que organizar la cena; no podré ir. Ruego ser disculpado de la cena'.

Fue donde otro y le dijo:

'Mi amo te invita'.

El respondió:

'He comprado una hacienda, tengo que cobrar la renta. No podré ir. Ruego ser disculpado'".

"El sirviente regresó, le dijo a su amo:

'Aquellos a quienes has invitado a la cena

se han disculpado'".

"El amo le dijo a su sirviente:

'Anda a las calles, trae a aquellos que encuentres para que podamos cenar.

Comerciantes y mercaderes no entrarán

a los lugares de mi padre'".

Jesús habla en parábolas. Las parábolas son muy simples pero muy significativas. No son literales, así que tendremos que entender el significado simbólico de ellas. Los versículos de hoy día se refieren a un tipo particular, no exactamente a mercaderes y comerciantes, sino a ese tipo. Puedes no ser un comerciante, pero puedes pertenecer a ese tipo; puedes ser un comerciante y no pertenecer a ese tipo.

Así que recuerda, hay un tipo particular y a ese tipo particular pertenece casi el noventa y nueve por ciento de la gente, negociantes y comerciantes en todas partes. Pueden estar haciendo algo diferente, pero sus mentes son las de comerciante. Así que lo primero que debe ser entendido: ¿quién es un negociante, quién es un comerciante?

Un comerciante es alguien que está ocupado haciendo cosas no significativas, quien está ocupado en trivialidades, quien está ocupado en lo externo, quien está ocupado en las cosas, en los servicios, pero no en sí mismo. Se ha olvidado completamente de sí mismo, se ha perdido en el mundo. Piensa en el dinero, en posesiones, pero nunca en la consciencia, porque la consciencia no es un objeto que dé utilidad, ni puede ser vendido ni comprado, es inútil. Un comerciante es alguien que es utilitario: la poesía no tiene sentido, la religión no tiene sentido, Dios no tiene sentido, porque no pueden ser convertidos en objetos vendibles, no puedes ganar dinero por medio de ellos. Y el dinero es lo más significativo para este tipo. Puede venderse a sí mismo, puede perderse a sí mismo, puede destruir toda su vida, sólo para acumular dinero. Esta es la primera característica de este tipo.

Escuché que dos comerciantes se encontraron en un mercado. Era la mejor temporada de ventas del año. Y uno le dijo al otro: "¿Escuchaste que Sheikh Fakhruddin, el vendedor de ropas, murió esta mañana?".

El otro dijo: "¡Qué! ¿En plena temporada?".

Ni la vida tiene significado, ni la muerte, sólo la temporada de ventas.

Su medida es el dinero, mide a un hombre con dinero; cuánto tienes, no quién eres, eso no tiene significado. Si tienes dinero eres significativo, si no tienes dinero, no eres nadie. Si te respeta, te respeta por tus posesiones, nunca a ti. Si pierdes tus posesiones, ni siquiera te mirará.

Sucedió una vez: Un hombre rico se volvió pobre, estaba en la miseria. Le estaba hablando a su esposa: "Creía que tenía muchos amigos. La mitad de ellos ya me han dejado, y la otra mitad todavía no se ha enterado de que me he vuelto pobre".

Todos van a dejarte, nunca estuvieron contigo. No puedes tener amistad con un comerciante. No, él sólo tiene amistad con el dinero que tienes. En el momento en que ya no esté el dinero, la amistad desaparece, nunca fue contigo.

No puedes relacionarte con un comerciante, eso es imposible: no puedes ser esposa, no puedes ser esposo, no puedes ser hijo, ni puedes ser padre de un comerciante; porque él se relaciona sólo con el dinero. Todo lo demás está al margen, su blanco es el dinero. Si el hijo comienza a ganar dinero, el hijo se vuelve valioso; si el padre es rico, entonces es tu padre; si es pobre no te gustaría que la gente sepa que es tu padre.

Esto realmente sucede en la vida todos los días: podrás reconocer a un padre rico... si es un pobre o un mendigo, no lo reconocerás, reconoces sólo el dinero. El comerciante, este tipo, no puede amar, porque el amor es el fenómeno más anti-dinero en el mundo.

El amor tiene que ver con el ser. El amor es compartir, es un dar, no sólo lo que posees, sino lo que eres. Un comerciante nunca puede ser un amante, los comerciantes siempre piensan que los amantes son un poco locos, que se han vuelto chiflados, que no están en sus sentidos, que están haciendo tonterías. "¿Por qué estás desperdiciando tu tiempo? ¡el tiempo es oro!", eso es lo que dice un comerciante.

Escuché que un comerciante compró cien relojes y los puso por todas partes en su casa. Alguien le preguntó: "¿Qué estás haciendo?".

El respondió: "Escuché que el tiempo es oro, ¡así que cuanto más relojes mejor!".

Toda su preocupación es por las cosas, no por las personas. El amor tiene que ver con personas, una mente orientada al dinero se preocupa por las cosas. Y este tipo de hombre continuamente está ocupado; nunca descansa, no puede, porque siempre hay que acumular más y más. Esto no tiene fin.

Un hombre amoroso puede descansar. Hay una satisfacción cuando puedes descansar. Pero un hombre tras el dinero nunca puede descansar, porque eso no tiene fin. Y nunca puede haber satisfacción porque el dinero no puede satisfacer al espíritu; el espíritu permanece vacío, lo interno permanece vacío. Continúas tirando cosas adentro, ellas nunca tocan tu vacío interno. Cuanto más acumulas, más te haces consciente de que estás vacío, tus manos están vacías; el dinero está contigo pero te has perdido a ti mismo. Todo tu esfuerzo es para no mirar a este hecho, porque es muy doloroso.

El comerciante corre tras el dinero más y más. Quiere olvidarse de sí mismo perdiéndose completamente en el dinero; el dinero se vuelve una droga. Siempre está ocupado, un comerciante siempre está ocupado haciendo nada. Digo que haciendo nada, porque al final demuestra ser nada. Todo lo que posees llega a ser como si estuvieras dibujando sobre el agua: desaparece; la muerte viene y todo tu esfuerzo es anulado. La muerte niega al comerciante.

Me gustaría decirte que sólo el comerciante muere, nadie más, pero él es el noventa y nueve por ciento de la gente. Sólo el comerciante muere, porque sólo él acumula cosas, y la muerte puede arrancharte las cosas. La muerte no puede llevarse tu amor, la muerte no puede llevarse tu oración, la muerte no puede llevarse tu meditación, la muerte no puede llevarse a tu Dios. Pero un comerciante puede interesarse incluso en Dios si hay algún negocio que pueda hacerse.

sábado, 23 de mayo de 2026

BUSCAR LA VERDAD

 

La religión puede ser un tipo de amor, no puede ser la búsqueda de la verdad.

La propia palabra "búsqueda de la verdad" es orientada a lo masculino. No puede ser una espera del amado, de la amada, Dios puede ser un hijo, un esposo, pero no puede ser la verdad. Luce tan árido, tan plano, tan seco, tan muerto; parece que no hubiera vida en la palabra "verdad". Pero para el hombre es la palabra más significativa. Dice: "La verdad es Dios, y si conoces la verdad has conocido todo". Y la manera en que el hombre va a seguir es para conquistar: la naturaleza tiene que ser conquistada.

A causa de estas diferencias, esto siempre ha sido un problema. Surgió ante un Buda porque todo el método de Buda estaba orientado al hombre. Tiene que ser así, porque desarrollar métodos también es una agresión. La ciencia es una agresión, la yoga es una agresión, porque todo el esfuerzo es de cómo penetrar en el misterio y disolverlo, de cómo llegar a conocerlo; todo el esfuerzo es de cómo desmitificar el universo. Eso es lo que significa el conocimiento: hemos llegado a conocer, ahora no hay misterio.

A menos que el misterio se disuelva, el hombre no puede descansar en paz. El universo debe ser desmitificado, todo debe ser conocido. Ningún secreto debe ser permitido que permanezca como secreto. Así que ellos, los hombres, desarrollaron todos los métodos: Buda es hombre, Jesús es hombre, Zoroastro es hombre, Mahavira es hombre, Krishna es hombre, Lao Tse es hombre. Ninguna mujer que se les compare ha existido, que pueda desarrollar métodos. Ninguna mujer ha existido jamás que pueda desarrollar algún método. Han habido mujeres que se iluminaron, pero aún así no pudieron desarrollar métodos, aún así ellas eran seguidoras. No pueden desarrollar, porque para desarrollar un método, una metodología, un camino, es necesario una mente agresiva.

Ellas pueden esperar, y pueden esperar infinitamente, su paciencia es infinita. Tiene que ser así, porque un niño tiene que ser llevado por nueve meses. Cada día se vuelve más pesado, más pesado y más pesado, y más difícil y más difícil. Tienes que tener paciencia y esperar, y no se puede hacer nada sobre eso.

Tienes que amar aun a tu carga, y esperar y

soñar que el niño nacerá. Y mira a la madre, a una mujer que va a ser madre: se vuelve más hermosa, porque cuando espera, ella florece. Logra un tipo de gracia distinta, la rodea un aura cuando va a ser madre, porque ahora está en su cúspide, cumpliendo la función básica para la que su cuerpo ha sido diseñado por la naturaleza. Ahora sus flores están brotando, pronto florecerá.

Y observa sus sueños: ninguna madre, o mujer que vaya a ser madre, puede pensar que va a nacer un niño o niña común, el niño especial siempre está en sus sueños.

Unos cuantos sueños han sido registrados: la mamá de Buda, la mamá de Mahavira soñaron.

En la India tienen una tradición para registrar los sueños de la madre cada vez que nace un iluminado. Pero siempre he sospechado que es así como toda madre sueña. Puedes no registrarlo -eso es otra cosa, porque no es necesario- pero toda madre sueña que va a dar a luz a un Dios, soñar de otro modo no sería posible. Los sueños de la madre de Buda han sido registrados, esa es toda la diferencia. Los de tu madre no han sido registrados, porque ella también soñó con un Buda, con un Jesús, con alguien único. Porque no sólo es el hecho de dar a luz, sino que ella también va a nacer a través de eso.

Cada vez que nace un niño, no solo nace el niño -eso es sólo una parte- la madre también nace. Antes de eso era un mujer común; a través del nacimiento ella se ha vuelto una madre. Por un lado nace el niño, por otro lado nace la madre. Y una madre es totalmente diferente de una mujer: existe una brecha, toda su existencia se vuelve cualitativamente diferente. Antes de eso puede haber sido una esposa, una amante, pero de pronto eso ya no es de mucha importancia. Ha nacido un niño, una nueva vida ha entrado: ella se ha vuelto una madre.

Por eso es que los esposos siempre tienen temor de los niños: básicamente nunca les gusta, porque un tercero entra en la relación, no sólo que entra, sino que el tercero se vuelve el centro. Y después de eso, la esposa nunca más es la misma esposa, es diferente. Y después de eso, si un esposo quiere realmente amar, tiene que volverse como un hijo, porque esta mujer que se ha vuelto madre nunca podrá volver a ser una esposa común. Se ha vuelto una madre ya no puedes hacer nada sobre eso. Lo único que queda es que te vuelvas un hijo de ella. Sólo ese es el modo para que ella te vuelva a amar de nuevo, sino el amor fluirá sólo hacia el hijo.

sábado, 16 de mayo de 2026

LA MUJER Y EL HOMBRE


Simón Pedro les dijo:

"Dejen que María se vaya de entre nosotros,

porque las mujeres no merecen la vida."

Jesús dijo:

"Vean, la guiaré y la haré varón,

para que ella también llegue a ser un espíritu viviente y se parezca a ustedes varones.

Porque toda mujer que se hace a sí misma varón entrará en el reino".

¡Estaremos navegando en aguas tormentosas hoy día...!

Pero muchas cosas tienen que ser entendidas, tampoco tengas prejuicios para esto o aquello, porque el prejuicio hace que sea casi imposible de comprender.

Lo primero: el hombre y la mujer básicamente difieren; no sólo es que difieran, sino que son opuestos entre sí. Por eso es que hay tanta atracción. La atracción sólo puede existir con los opuestos; lo similar no puede ser muy atractivo, con lo que eres, ya estás familiarizado. Para un hombre, la mujer es lo desconocido. Atrae, invoca, invita; surge un afán de explorar, surge una curiosidad. Para una mujer el hombre es lo desconocido. Para el hombre Dios penetra en este mundo en la forma de mujer, porque Dios es lo desconocido. Para la mujer, el hombre representa lo divino, porque él es lo desconocido para ella. De ahí que lo opuesto sea tan significativo.

Así que lo primero a ser entendido: son diferentes; no sólo diferentes sino opuestos, no son desiguales, son iguales. La diferencia está presente, lo opuesto está presente, la polaridad está presente, pero no son desiguales, son iguales. Los opuestos son siempre iguales, sino no pudieran oponerse entre sí.

Lo segundo a entenderse: que el cuerpo femenino existe con un propósito totalmente diferente; biológicamente, fisiológicamente, químicamente; tiene una función que cumplir diferente a la del cuerpo masculino. Y es tan diferente del cuerpo masculino, que a menos que penetres en las capas profundas de la biología, no podrás entender la diferencia, como si existieran en mundos aparte.

La mujer lleva un útero. La propia palabra "woman" (mujer) proviene... de "man with a womb" (hombre con útero). Y el útero es tan importante que nada es más importante que el útero, porque toda la vida tiene que venir a través de él. Todo el proceso dinámico de la vida pasa a través de él, es la propia puerta a este mundo. Y a causa del útero la mujer tiene que ser receptiva, no puede ser agresiva. Y el útero no puede ser agresivo, tiene que recibir, tiene que ser una apertura, tiene que invitar a lo desconocido. El útero tiene que ser el que invita, el hombre será el invitado.

A causa del útero como fenómeno central en un cuerpo femenino, toda la psicología de la mujer difiere: es no-agresiva, no-inquisitiva, no-cuestionante, no-dudante, porque todo eso es parte de la agresión. Dudas, indagas, vas en busca; ella espera, el hombre vendrá a buscarla. Ella no tomará la iniciativa, ella simplemente espera, y puede esperar infinitamente.

Esta espera tiene que ser recordada porque eso hará la diferencia. Cuando una mujer entra en el mundo de la religión, tiene que seguir un camino totalmente diferente al del hombre. El hombre es agresivo, duda, indaga, se sale del camino para buscar, trata de conquistar todo. Tiene que serlo, porque existe en torno a un semen agresivo. Todo su cuerpo existe en torno a una sexualidad que tiene que buscar, que penetrar.

Todas las armas que el hombre ha creado hasta ahora -aun la bomba, la bomba H- son sólo proyecciones del sexo masculino, proyecciones del pene. La flecha, la pistola, o la bomba, penetran, salen en búsqueda, cruzan la distancia. Aún yendo a la luna, una mujer simplemente se reirá y pensará que es tonto: "¿Para qué ir ahí?". Pero para el hombre vale la pena arriesgar la vida porque es un tipo de penetración, penetración en los misterios de la vida. Mientras más distante está la meta, más atractiva... El hombre alcanzará el Everest, llegará a la luna, irá aún más lejos; no puede ser limitado, no puede ser impedido. Todo lo que llega a ser conocido se vuelve inútil, entonces ya no es interesante. Los misterios más profundos tienen que ser penetrados como si toda la naturaleza fuera la mujer, y el hombre está listo a penetrar y a conocer.

sábado, 9 de mayo de 2026

MOVIMIENTO Y DESCANSO

 

"Si les preguntan, y les preguntarán: '¿De dónde se originaron?' díganles: 'Hemos venido de la luz, donde la luz se originó por sí misma'".

"Venimos de Dios, somos hijos de Dios; venimos de la fuente de toda la existencia. Y la fuente de toda la existencia no tiene otra fuente, se origina por sí misma, es auto-creativa. El padre no tiene otro padre, el creador no tiene otro creador, el creador es una fuerza que se crea a sí misma".

"... Hemos venido de la luz, donde la luz se originó por sí misma".

"Si les preguntan: '¿Cuál es el signo de su padre en ustedes?'", "¿Has llegado a la iluminación? ¿Cuál es el signo? ¿Has llegado a conocer al padre? ¿Entonces cuál es el signo? ¡Danos signos!", porque no pueden ver directamente, siempre buscan signos, no pueden penetrar directamente en ti. Aún cuando hay un Buda presente, pides pruebas; aún cuando hay un Jesús presente, pides signos: "Muéstranos algún signo que podamos entender". Y Jesús está presente. ¿No es él un signo suficiente? No, pero eso no lo puedes entender, él te trasciende.

La gente solía ir donde Jesús y le preguntaba: "¿Eres tú realmente el que ha sido prometido? ¿Eres tú el escogido?". Y ellos le están preguntando a Él. Deben haber estado preguntando más a sus discípulos, porque "ellos" están siempre contra los discípulos. Ellos están contra el Maestro, pero están aún más en contra de los discípulos, porque los discípulos están en mayor contacto con ellos; viven con ellos, tienen que vivir con ellos, y ellos harán preguntas enigmáticas. Preguntarán: "¿Cuál es el signo del padre en ti? Convierte el agua en vino y entenderemos. O Resucita a este hombre que está muerto, o ¡haz algo en contra de la naturaleza!", entonces ellos entenderán.

¿Qué dijo Jesús? Jesús no dijo: "Haz milagros y dales signos". Lo que dice es una de las cosas más bellas jamás pronunciadas. Dice:

"Díganles: 'Es el movimiento y el descanso'". Este es el signo de Dios en nosotros: 'el movimiento y el descanso'.

Muy difícil de entender. ¿Qué quiere decir? Dice: "Nos estamos moviendo y aún así estamos en descanso. La contradicción se ha disuelto en nosotros. Ahora somos una síntesis de todas las contradicciones: estamos hablando y aún así no lo estamos, hablamos pero aún así hay silencio; amamos, pero aún así no amamos, porque la necesidad de ser amado ha desaparecido; estamos solos y aún así en medio de ustedes, porque ustedes no pueden perturbar nuestra soledad. Estamos en una muchedumbre, pero no somos parte de la muchedumbre, porque la muchedumbre nunca penetra en nosotros. Vivimos y nos movemos en este mundo, pero no pertenecemos a este mundo; y este mundo no está dentro de nosotros, nosotros podemos estar en él...".

Esto es lo que Jesús dice: "Es el movimiento y el descanso. Míranos: nos movemos, pero aún así no hay tensión en el movimiento; caminamos, pero en el centro de nuestro ser no hay movimiento, porque no hay motivación para ir a ninguna parte, ya hemos llegado. Este es el signo del padre. ¡Míranos! No hay deseo, pero aún así continuamos trabajando. No hay motivación, pero aún así continuamos respirando y viviendo. Míranos: las contradicciones se han disuelto. Caminamos, pero aún así no lo hacemos; vivimos, pero aún así no vivimos. Tú nos ves en el tiempo, y el tiempo ha desaparecido para nosotros, hemos entrado en la eternidad". Pero éste es el signo del Maestro perfecto. Si quieres mirar a un Maestro perfecto, éste es el signo: movimiento y descanso.

Será fácil para ti si un Maestro está moviéndose, sirviendo a la gente, cambiando la sociedad, creando un gran movimiento para alcanzar alguna utopía, será fácil para ti entender a un Gandhi; movimiento continuo, actividad política, social, religiosa y dedicada a otros. Será fácil, muy fácil ver que Gandhi es un mahatma, una gran alma. Es muy fácil, porque sólo movimiento y movimiento dedicado a los demás... Es un servicio: no moviéndose para él mismo, moviéndose para los demás, viviendo para los otros. O podrás entender fácilmente a un hombre que se ha retirado, renunciado al mundo e ido a un retiro en los Himalayas, no habla, permanece en silencio, no se mueve, no hace nada; ni servicio, ni actividad social, ni actividad religiosa, ni rituales, simplemente se sienta ahí en su silencio. Tú también lo puedes entender a él: él está en descanso.

Pero ambos han escogido una polaridad. Pueden ser gente muy buena -hay gente buena- pero no son perfectos. No muestran el signo del padre, porque la perfección es el signo. Tienen que ser como Jesús: en movimiento, y aún en silencio.

Movimiento y descanso: viviendo en el mundo, no renunciando a él, y aun así renunciando totalmente. Donde se unen las contradicciones, aparece lo supremo. Si eliges uno, has fallado, has pecado, has errado el blanco. ¡No escojas! Por eso es que Lao Tse, Jesús y otros dicen: "¡No escojas!". Escoge y errarás. Permanece sin escoger, deja que el movimiento esté ahí, y deja que el descanso esté ahí, y deja que el movimiento y el descanso descansen juntos.

Vuélvete una sinfonía, no una sola nota. Una sola nota es simple, no hay mucho problema.

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