Jesús dijo: "Quien sea que beba de mi boca llegará a ser como soy y yo mismo me volveré él, y las cosas ocultas le serán reveladas".
Una vez que la entrega ha sucedido completamente, el Maestro se vuelve la puerta para ti. Entonces un mundo distinto de luz, vida y bienaventuranza se abre, la verdadera existencia, la verdadera consciencia, y la verdadera bienaventuranza. El Maestro se vuelve la puerta, y una vez que has logrado esto estás iluminado. Puedes ayudar a otros ahora a pasar por el fuego. Ahora puedes ayudar a otros a tener un vislumbre de lo absoluto, o a alcanzar lo supremo y a ser disueltos ahí.
Pero antes de que te vuelvas un Maestro, tienes que ser totalmente un discípulo. Antes de que puedas enseñar, tienes que aprender, y antes de que puedas ayudar, tienes que ser ayudado. Y tienes que permitir que alguien te ayude profundamente. Y esa ayuda profunda es posible sólo cuando tú no estás ahí, porque tú eres la perturbación, tú eres el estorbo. Tú continuamente creas barreras para tu propio crecimiento al temer lo desconocido. Te aferras a lo conocido, entonces no puede haber encuentro, porque el Maestro es alguien que es desconocido. Tú permaneces en el mundo de lo conocido, del pasado, el Maestro es lo desconocido. Y un encuentro es posible de ambas partes: lo desconocido encontrando lo conocido. Lo conocido se disolverá, lo conocido se quemará, lo conocido ya no se encontrará más, tal como la oscuridad, cuando el sol entra, se disuelve, desaparece.
Sé una oscuridad ante un Maestro, humilde, conociendo bien tu ignorancia, listo a entregarte y a esperar, y Jesús puede transformarte, Buda puede transformarte, en realidad Jesús y Buda son sólo agentes catalizadores. Tu entrega te transforma, ellos sólo son excusas. Si puedes entregarte aún sin un Buda, sin un Jesús a tu alrededor, si puedes entregarte al cosmos, sucederá lo mismo. Será difícil para ti entregarte, porque no hay objeto al cual entregarte... Será más difícil, por eso es que Buda y Jesús son sólo excusas.
Y entonces me gustaría decirte un fenómeno muy extraño: a veces sucede que aún entregándote a un maestro falso, también puedes llegar a iluminarte, el mismo maestro no era iluminado. Ha sucedido, puede volver a suceder, porque el asunto básico es entregarse. La transformación viene a través de la entrega, el Maestro es sólo un objeto. Verdadero o falso, no hace mucha diferencia.
Cuando te entregas, la puerta se abre. Así que no te preocupes mucho dónde entregarte, simplemente piensa en entregarte más y más. Por eso es que aún ante una estatua de piedra puede suceder, o aún ante un árbol puede suceder. Sucedió ante el árbol bodhi, por eso es que los budistas han estado preservando ese árbol por tanto tiempo, porque ha sucedido ante el árbol mismo. Tan solo el sentir que Buda se iluminó bajo este árbol, y tú te entregas al árbol.
La entrega es la vía, todo lo demás es sólo una ayuda. Si puedes encontrar un Maestro verdadero, qué bueno; si no puedes encontrarlo, no te preocupes mucho. Entrégate en cualquier parte que te guste, pero deja que la entrega sea total. Si la entrega es parcial, ni siquiera un Jesús o un Buda pueden ayudarte. Si la entrega es total, aún si no están presentes, cualquier hombre común puede ser de ayuda para ti.
Este énfasis tiene que ser recordado, de otro modo la mente va haciendo trucos. Piensa: "¿Cómo puedo estar seguro que este Maestro es verdadero? A menos que esté seguro, ¿cómo puedo entregarme?". Y tú no podrás estar seguro antes de entregarte, no hay manera de estar seguro. Si quieres estar seguro del gusto de la comida, entonces el gusto de la torta está en comerla. ¿Cómo puedes estar seguro sin comerla? No hay manera.
Tienes que comer a Jesús, tienes que beber a Jesús, esa es la única manera. Serás transformado porque creíste, porque confiaste y te entregaste, y entonces muchas dimensiones escondidas se abrirán para ti. La vida que ves no es todo; es una parte tan minúscula, una parte atómica del todo. Los placeres que has conocido son sólo desperdicios. Ni siquiera un solo rayo existe en ellos de la bienaventuranza que es posible, la cual es tu derecho por nacimiento.
Todo lo que has acumulado es basura, si pudieras llegar a conocer el tesoro real que está escondido dentro de ti. Toda tu vida es una mendicidad, y el emperador tan solo espera dentro de tu corazón, esto es lo que Jesús llama el reino. No seas un mendigo, ¡puedes ser un rey! Pero entonces uno tiene que atreverse. Un mendigo no necesita atreverse, pero para llegar a ser un rey uno tiene que atreverse y pasar a través de las transformaciones. La entrega es la puerta.
Repetiré las palabras:
"Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego, y quien sea que esté lejos de mí está lejos del reino".
Jesús dijo: "Ven a mí, porque fácil es mi yugo y mi autoridad es suave".
Jesús dijo: "Quien sea que beba de mi boca llegará a ser como soy y yo mismo me volveré él, y las cosas ocultas le serán reveladas".


