sábado, 7 de febrero de 2026

QUÉ ES ENTREGARSE

 

Entrega quiere decir elegir a un Maestro como el amo, contra estos millones de amos de deseos e instintos. La autoridad es suave, es suave por muchas razones: básicamente porque el amo es uno. Siempre es bueno tener un sólo amo. Aun si tienes dos amos conocerás los problemas, y si millones son los amos, estarás en constante confusión. Millones de órdenes serán recibidas, y desde todas direcciones serás jalado; te volverás un caos. Así es como ocurre la locura, porque no puedes ver qué hacer. ¿A quién seguir y a quién no seguir? Tu ambición dice: "Continúa acumulando dinero". Tu sexo dice: "Continúa complaciéndome". Pero entonces hay un problema porque hay un conflicto.

Un deseo dice: "Acumula dinero porque el dinero significa seguridad. ¿Quién te va a ayudar en tu ancianidad? Ten una cuenta bancaria, eso es una protección". Y entonces el sexo dice: "Pero la vida continúa, ¿pero por qué pensar en la ancianidad? Tu juventud está siendo desperdiciada, anda y complácete antes de que pase el tiempo y se pierda la energía. ¡Úsalo, disfrútalo!". Y la ambición dice: "No pienses en este momento, piensa en la meta a largo plazo".

Hay un conflicto, y esto no es sólo entre dos deseos, cada deseo está en conflicto con los otros. La cólera te dice: "Mata inmediatamente, ¡asesina a este hombre!". Pero tu propio miedo dice: "No hagas esto, porque si matas a alguien, alguien te matará a ti. Sé cortés, sonríe. Eres un buen hombre, no eres un asesino, no eres un criminal". ¿Así que, qué hacer? Tantos amos, y el esclavo es uno solo...

Es bueno si eliges a un Maestro. Por lo menos millones de voces se disuelven, sólo Jesús tiene que ser seguido, y podrás darle toda la responsabilidad a él. Y él dice: "... fácil es mi yugo...". ¿Por qué es fácil? Porque aún si te pide que te entregues, te está pidiendo que te entregues sólo para que puedas ser libre de tus otros amos. Una vez que seas libre de tus deseos, él también botará este yugo. Esto es sólo un arreglo interino, sólo un pasaje. Después que hayas botado todos los deseos, entonces la entrega no será necesaria. El mismo Maestro dirá: "Ahora bota esta entrega también, porque has llegado a iluminarte en tu propia luz, por derecho propio".

Jesús dijo: "Ven a mí, porque fácil es mi yugo y mi autoridad es suave".

Jesús dijo: "Quien sea que beba de mi boca llegará a ser como soy y yo mismo me volveré él, y las cosas ocultas le serán reveladas".

La entrega es un pasaje para que el discípulo se convierta, él mismo, en un Maestro. Y si te entregas totalmente, en ese mismo momento has llegado a ser uno con el Maestro, porque entonces no hay conflicto. Entonces no hay ego, la "obsesión del ego" se termina, ha salido de eso. Y cuando tú no eres, eso significa entrega: cuando dices: "Yo no soy, tú eres, y condúceme donde sea... Yo no voy a decidir, tú decide. Yo simplemente seguiré como una sombra, seré ciego en mi confianza. Aun si dices: '¡Salta y muere!', saltaré y moriré. Ya no habrá más el no que salga de mí, mi sí es final, total y absoluto". Este sí absoluto es entrega.

¿Qué significa? Significa que ahora el ego ya no puede persistir en ti, ya no tiene significado y ya no tiene alimento. Si esto puede ser hecho, entonces incluso en un solo instante, cuando tú no eres, las puertas se abren y Jesús entra en ti, la luz de Buda ha penetrado en ti.

¿Por qué tienes temor de entregarte? Porque las puertas se abrirán, y llegarás a estar vulnerable. Tienes temor del mundo externo; has vivido en tu cuarto oscuro, cerrado por tanto tiempo, has sintonizado con eso, te has hecho uno con la oscuridad. Tienes temor de la luz. Cuando abras la puerta puedes no ser capaz en absoluto de ver la luz. Puedes deslumbrarte tanto, que puedes cerrar tus ojos. El temor es que si te entregas, entonces entras en un camino desconocido. Y la mente siempre tiene temor a lo desconocido. Y desconocido es Dios, ¡y desconocido es Jesús! El sólo es un mensajero de lo desconocido, sólo un rayo del sol. El sol puede estar muy, muy lejos, pero el rayo ha tocado a tu puerta. Entrega significa abrir la puerta.

sábado, 31 de enero de 2026

NO SABES QUIEN ERES

 

Jesús dijo: "Ven a mí, porque fácil es mi yugo y mi autoridad es suave".

Esto debe ser entendido muy, muy profundamente y recordado, porque esto va a ayudarte.

Cada vez que vas donde un hombre como Jesús, el problema surge en la mente: "¿Por qué entregarse a este hombre? Esto parece esclavitud". Y entonces todo el asunto parece muy contradictorio porque Jesús va diciendo: "Estoy aquí para liberarte, estoy aquí para darte libertad", y entonces exige entregarse. Parece contradictorio: "¿Por qué entregarse? ¿Por qué tendría que entregarme a este hombre?". Y dice: "Voy a darte la liberación total". Esto parece contradictorio. "Entonces debería dármela de inmediato. ¿Por qué tener que entregarme a alguien? ¿Por qué tener que hacerlo un amo? ¿Por qué el gurú, por qué el Maestro, tiene que ser el amo de mi alma y de mi ser? ¿Por qué tener que entregarme?".

El dice: "Sí, sé que es así como te sentirás, que esto también es un tipo de esclavitud". A menos que Jesús te libere realmente, ¿cómo podrás sentir que esto es la liberación?

Sólo has conocido la esclavitud. Donde sea que hayas ido, sólo has conocido la esclavitud. En el nombre del amor, has conocido la esclavitud. Y el amor prometió que sería una liberación, pero no lo ha sido. Observa a cualquier esposa, a cualquier esposo, ha sido una esclavitud, y el yugo ha sido muy duro. Ibas en el mundo en busca de libertad, y en todas partes has creado prisiones, hagas lo que hagas. En el nombre de la libertad hay todo tipo de prisiones: la nación es una esclavitud, la raza es una esclavitud, la religión es una esclavitud, el amor -el tal llamado amor- es una esclavitud. Y todo el mundo está sobrecargado de demasiadas esclavitudes. Entonces llega Jesús y también pide entrega.

Por supuesto, tu mente dice: "Esto va a ser de nuevo una esclavitud". Jesús no lo niega, porque en este momento, en este estado mental, tú no puedes entender lo que es la liberación. Así que él dice: "Ven a mí, porque fácil es mi yugo..." Eso es todo lo que te promete. No te dice: "Te daré la libertad de inmediato", eso puede suceder. En este momento él te da sólo una promesa: "... fácil es mi yugo y mi autoridad es suave".

En la vida, el yugo es duro, y en la vida, en todo tu alrededor hay amos dominándote y dictándote qué hacer. Y son peligrosos, feroces; son como leones saltando sobre ti y asesinándote. Jesús dice: "En este momento, sólo esto puede ser dicho, lo que será entendido por ti: que mi yugo no es duro y no es pesado". Y cuando piensas: "¿Por qué entregarme?", entonces no estás escogiendo la libertad. Simplemente estás escogiendo tu antigua esclavitud en el nombre de la libertad, porque tu propia mente es una esclavitud, tus deseos son esclavitudes. Y tú no puedes ir más allá de ellos sin una ayuda que venga de afuera.

Has permanecido en la prisión por tanto tiempo que piensas que es tu hogar. Y la prisión está tan resguardada que no puedes salir de ella a menos que alguien que esté fuera de la prisión te ayude. A menos que alguien que haya salido fuera de la prisión y conozca el camino para salir de ella...

Un Maestro sólo quiere decir esto: que estuvo en la prisión, en la misma prisión en que estás, pero de alguna forma escapó, encontró una puerta, encontró una llave, algún método, y escapó, ahora él puede ayudar. Si todos ustedes están durmiendo, no podrán salir del sueño. Algo desde afuera es necesario, aún un despertador puede ser útil, pero esto es algo desde afuera. Pero tú puedes engañar a tu despertador, porque puedes soñar que hay un templo y que la campana del templo está sonando; puedes crear un sueño y continuar soñando. Alguien, no un artefacto mecánico, sino alguien vivo, un Maestro es necesario, alguien que esté despierto, que no permita que crees nuevos sueños, que vaya sacudiéndote.

Jesús dice: "En última instancia, la libertad te sucederá, pero en este momento sólo puedo prometer esto, que mi yugo no es duro, es fácil, y mi autoridad es suave". Y has escogido amos tan duros a todo tu alrededor.

Sucedió que un hombre muy humilde entró en una oficina, lucía delgado, enfermo, muy humilde. Dijo: "Me he enterado que necesitan un guardián por las noches".

El administrador lo miró dudando porque... y dijo: "Sí, necesitamos un guardián por las noches, pero necesitamos una persona que esté continuamente intranquila, y sobre todo en la noche, que nunca crea a nadie, que sea un escéptico, un escéptico por naturaleza; y hagas lo que hagas, que nunca confíe en ti; y que siempre esté creando problemas, y que siempre esté escuchando lo que sucede en todo el rededor; que sea casi un neurótico, y que cuando alguien lo provoque se vuelva la encarnación del demonio".

El hombre humilde se paró y dijo: "Entonces enviaré a mi esposa".

Así es como un esposo se siente con respecto a su esposa, y así es como una esposa se siente con respecto a su esposo, la autoridad es realmente dura. Pero es así como, si te haces consciente, cada uno de tus deseos es una carga pesada, y te arrastra continuamente hacia metas inútiles. Si no vas ahí, hay problemas; si vas ahí, hay frustración. Cada deseo es un amo, y millones son los deseos. Así que eres una masa, eres un esclavo de millones de amos. Es duro, y cada deseo arrastrándote hacia su propia meta, sin que tú le importes. Y si no vas ahí, hay problemas, porque el deseo no te va a dejar tan fácilmente, porque es un asunto de autoridad. Y si vas, va a haber frustración, porque esa meta puede haber sido la meta del deseo, pero nunca fue tu meta. Y no sabes cuál es tu meta, porque no sabes quién eres.

sábado, 24 de enero de 2026

EL REINO ESTÁ DENTRO DE TI.

 

Cuando el deseo, positivo, negativo, cuando ambos desaparecen, el reino está presente. El reino no está muy lejano, siempre está ahí dentro de ti. Sólo por los deseos, no puedes verlo; la obsesión por los deseos te impide verlo.

Cuando no estás lleno de deseos, por esto o aquello, cuando no estás buscando el sexo o no estás en contra del sexo, cuando no estás obsesionado por la comida u obsesionado con el ayuno, cuando estás simplemente sin deseos, tus ojos no tienen humo, están claros, pueden ver, tienen una claridad. En esa claridad el reino está presente. El reino siempre ha existido dentro de ti, pero tus ojos están llenos, demasiado llenos de deseos. Y los deseos te dejan frustraciones, lágrimas: los deseos crean esperanza, sueños. Tus ojos están completamente llenos, por eso es que no hay claridad. Con los ojos no llenos de deseos, de sueños, de esperanzas, de frustraciones, simplemente vacíos, entonces tendrás el primer vislumbre.

Cerca a un Jesús, cerca a un iluminado, tienes que pasar por un fuego. Ese fuego quemará todos tus deseos negativos, positivos, ambos; de este mundo y de aquél, de ambos. Quemará todas tus esperanzas, porque a través de la esperanza, el deseo vive. En realidad, quemará todo tu futuro y tu pasado, te dejará simplemente aquí y ahora; no más pasado, no más futuro, nada más a qué mirar. De pronto la energía voltea hacia adentro, hay una conversión, una transformación. Sin nada que ver afuera; el pasado es inútil, muerto; el futuro todavía no ha llegado ¿adónde ir? Tienes que ir adentro, la energía tiene que fluir; al no encontrar salida, toda la energía fluye hacia adentro. El reino de Dios está aquí.


sábado, 17 de enero de 2026

EL ENGAÑO DE LOS POLOS OPUESTOS

 



"Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego, y quien sea que esté lejos de mí está lejos del reino".

Recuerda que donde sea que sientas el fuego, decide, éste es el lugar donde ir y saltar. Donde sea que sientas sólo consuelos, escapa de ahí, los sacerdotes pueden estar ahí, pero no un Maestro. Siempre te consuelan y por eso te sientes atraído.

Vas al sacerdote para ser consolado, porque la vida es tan desgraciada. El sacerdote es terapéutico, es un consuelo. El te escucha y te dice: "No tengas miedo. Sólo reza y Dios hará todo". Te dice: "No tengas miedo, Dios es compasivo. Tus pecados te serán perdonados". Si tienes miedo de la muerte, él dirá: "No tengas miedo, el alma es eterna, no hay muerte para ella". Si sientes demasiada culpa, te da medios y formas para sentirte libre de culpa. Dirá: "Haz una donación de dinero para el templo, dona a la iglesia. La donación es buena, porque así es como niegas tus pecados, por la donación. Haz algo bueno: haz un hospital, una escuela, anda y sirve a las masas, a los pobres, a los desamparados, a los enfermos".

Estas son las maneras de consolarte, pero no hay transformación en eso. Puedes dejar tu negocio, tu oficina, y volverte un asistente social; puedes ir donde los primitivos y ayudarlos, pero tú permaneces siendo el mismo, lo viejo continúa. Puedes no explotarlos, puedes comenzar a servirlos, pero lo viejo está ahí, es una continuidad.

Fuiste ambicioso y acumulaste riqueza. Ahora donas, pero permaneces siendo el mismo. Puedes haberte hastiado con la ambición, ahora se ha vuelto donación; primero estuviste arranchándole a los otros, ahora les estás dando, pero tú permaneces siendo el mismo, el ser interno no ha llegado a ninguna transformación. La gente te admirará, la sociedad dirá: "Ahora has cambiado", pero esto no es cambio. Esto sólo es deshacerte de la culpa, porque te has vuelto culpable de demasiada explotación.

La donación se vuelve un desahogo, te da una sensación de que eres bueno, pero esto es sólo una sensación. Porque has sido malo estás tratando de equilibrar la cuenta; pero tú permaneces siendo el mismo, la misma mente astuta, pensando en términos de matemáticas, de balances, de cálculos. ¿Qué cambio ha ocurrido en ti? El dinero fue importante antes, el dinero es todavía importante. Fue importante, por eso es que lo acumulaste; es importante, por eso es que lo donas.

Antes, sentías que ibas muy bien, un trabajo con mucho éxito, acumulando, porque es lo más significativo, estuviste obsesionado con el dinero. Todavía estás obsesionado con el dinero: todavía lo estás dando, y piensas que estás sirviendo a la gente al darle el dinero, pero el dinero sigue siendo significativo. Ha cambiado: de positiva, la ambición se ha vuelto negativa. Pero tú no has cambiado, permaneces siendo el mismo, primero fue positivo, ahora es negativo.

Estuviste en el sexo, viviste una vida de sexo. Ahora te has vuelto un célibe; estás hastiado de mujeres y hombres, has acabado con todo eso. ¿Pero realmente has acabado? Se ha vuelto negativo. Siempre recuerda que cuando lo positivo se vuelve negativo, te da una falsa sensación de que has cambiado. Es como un hombre parado de cabeza: el hombre sigue siendo el mismo. Primero estaba parado en sus pies -eso era más natural, el sexo es más natural- ahora está parado de cabeza, ahora piensa que ha cambiado. ¿Pero cómo, sólo parándote de cabeza, puedes ser cambiado? Pero permaneces siendo el mismo, nada ha cambiado.

Si puedes cambiar del positivo al negativo, también puedes cambiar del negativo al positivo. Estos son los dos polos de la misma mente. Ambos polos pueden ser abandonados, pero no puedes hacer lo imposible, escoger uno y negar el otro. Cualquier cosa que niegue, lo afirma; cualquier cosa que reprima, lo alimenta.

Un hombre avaro continúa siendo un avaro, un hombre colérico permanece siendo un hombre colérico, un hombre entregado al sexo continúa siendo un hombre entregado al sexo; no hay diferencia con tan solo cambiar al polo opuesto, recuerda esto. Puedes cambiar a la religión falsa fácilmente, porque la religión falsa enfatiza el otro polo siempre. Si tienes cólera, entonces la religión falsa dice: "Ten compasión, ama a tu prójimo como a ti mismo. Sé amigable, no seas colérico ¡y así serás recompensado!". Si eres ambicioso, la religión falsa dice: "Ten control de tu ambición, porque esto te dará frutos en el otro mundo". La atracción nuevamente está basada en la ambición: porque esto te dará frutos en la otra vida. Así que dona, ¡sé caritativo! Esto es lo que la religión falsa está haciendo: simplemente te ayuda a ir al polo opuesto, es fácil.

Observa esta polaridad. La religión falsa y la religión verdadera tienen esta significativa diferencia: la religión falsa te ayuda a ir al polo opuesto, lo cual no es una transformación; la religión real simplemente te ayuda a quemar completamente ambas polaridades. Por eso es que la religión real es fuego real.

sábado, 10 de enero de 2026

VIVIR EN EL FUEGO

"Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego, y quien sea que esté lejos de mí está lejos del reino".

Si pasas a través del fuego de Jesús, si el discípulo puede pasar a través del fuego del Maestro, inmediatamente un nuevo mundo se abre ante él: el reino de Dios, el reino de la inmortalidad, de lo sin muerte, de la vida real.

Así que Jesús dice: "Quien sea que esté cerca a mí está cerca a un fuego, y quien sea que esté lejos de mí está lejos del reino". Si escapas de Jesús, también estás escapando del reino supremo que puede ser tuyo. Ese es el problema: la atracción y repulsión con un Maestro. A veces sientes que quieres acercarte, cada vez que el reino te atrae, pero cuando te acercas sientes el fuego, entonces tratas de escapar.

Una vez que estés con un iluminado, esto permanecerá siendo un problema contigo por toda la vida: acercarte, y cómo escapar. Cada vez que estés lejos, pensarás de nuevo cómo acercarte a él, porque cada vez que estás lejos, el fuego desaparece, y el reino nuevamente, porque el reino tiene que ser logrado, eso es la realización. Sin eso permanecerás insatisfecho; sin eso permanecerás un útero estéril, sin dar nacimiento a nada; sin eso permanecerás inútil, sin sentido; sin eso toda tu vida será sólo una pesadilla, que no te lleva a ninguna parte, corriendo tan rápido sin alcanzar nada. Inmediatamente comienzas a sentir cómo crecer, cómo florecer.

Eso puede suceder sólo cerca a un Maestro, cerca a uno que ya haya florecido. Sólo ahí tus semillas se inquietarán, estarán incómodas en sus celdas muertas. Comenzarán a luchar con las celdas, y romperán las celdas y se elevarán de la tierra en pos del sol. Pero eso puede suceder sólo si estás listo a pasar a través del fuego. Este es el problema para el discípulo: cuando llega donde el Maestro, inmediatamente todo su cuerpo-mente piensa cómo escapar. Encuentra todo tipo de racionalizaciones para escapar; argumenta continuamente por dentro para escapar de este hombre, este hombre parece ser peligroso. Cuando escapa, de nuevo comienza a sentir el deseo.

Uno tiene que decidir. La decisión es final porque no puedes retroceder. Una vez que estás en el fuego no puedes retroceder. Una vez que realmente entras en intimidad con Jesús, entonces no hay regreso. Se ha llegado a un punto de no regreso, porque aún a través del fuego que estás pasando, puedes tener vislumbres del reino, entonces el fuego no es fuego, entonces estás feliz y bienaventurado. Entonces estás agradecido a este hombre porque se ha vuelto un fuego para ti. Y ahora los vislumbres no están lejanos, el reino está cerca.

Una vez que puedas ver un vislumbre del reino, entonces todo el fuego deja de ser fuego. Se vuelve tan mitigante que nunca en la vida has conocido nada tan mitigante como eso. Pero si escapas de la puerta, antes de saltar al horno, estarás en constantes problemas, y lo has estado.

Tú no eres nuevo en esta tierra, nadie es nuevo; eres tan viejo como esta tierra, aún más viejo que esta tierra, porque tú también has estado en otras tierras. Eres tan antiguo como el universo. Siempre has existido, porque todo lo que está en la existencia permanece en la existencia, no hay forma de escapar. Eres una parte integral de la existencia, siempre has estado aquí. Has estado cerca de muchos Budas, has estado cerca de muchos Jesuses y Mahomas. Y este problema ha sido siempre el problema.

Fuiste atraído cuando escuchaste. Cuando estuviste muy, muy lejos se volvieron fuerzas magnéticas. Entonces te acercaste, y cuanto más te acercaste, más miedo te dio, porque el fuego estaba ahí. Decidiste escapar, por eso es que todavía permaneces vagando. Pero algún día uno tiene que decidirse a pasar por el fuego, porque no hay otro camino. Y entonces te consuelas con falsos maestros que no son fuegos: entonces vas al sacerdote, entonces vas al templo, a la mezquita o a la iglesia; entonces haces rituales y todo tipo de cosas falsas, sólo para escapar de Jesús y Krishna, porque con ellos lo real ocurre, y lo real ocurre sólo a través del fuego.

Tienes que ser purificado, realmente tienes que ser completamente disuelto para que venga un vacío. Y en ese vacío entre el rayo de la creación, el rayo de Dios, y entonces eres realizado. Entonces no hay desgracia, entonces no hay angustia. Entonces permaneces en la bienaventuranza eterna, entonces el éxtasis está presente. No es que suceda a través de algo, entonces es tu naturaleza, tu propio ser. Si el éxtasis sucede a través de algo, no puede ser eterno, porque este algo puede ser perdido; si es causado por algo externo, entonces no puede permanecer por siempre, sólo puede ser momentáneo.

El éxtasis y la bienaventuranza pueden permanecer permanentemente contigo, eternamente contigo, intemporalmente contigo, sólo cuando hayas llegado a realizarlos como tu ser, entonces nadie puede llevárselos. Pero ese ser necesita una cristalización, necesita una purificación, necesita una transformación alquímica. Lo viejo debe irse para que venga lo nuevo, el pasado debe morir para que nazca el futuro y ésta es la decisión que un discípulo tiene que tomar.


sábado, 3 de enero de 2026

LA TRANSFORMACIÓN


Jesús dice:

"Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego...".

¿A qué fuego se refiere? Al fuego en el cual ya no permanecerás, por el cual desaparecerás completamente. A esta muchedumbre que eres no se le puede permitir que permanezca, porque ésta ha sido tu desgracia, y ésta es tu desgracia y angustia. Esta multitud tiene que desaparecer, desaparecer en un centro cristalizado.

El fuego es un término alquímico; todo aquello que necesite ser cristalizado tendrá que pasar por el fuego. Si quieres hacer algo de oro, el oro tendrá que pasar por el fuego. Primero tendrá que volverse líquido, entonces será purificado, será puro oro, y luego podrás moldearlo y hacer cualquier otra cosa. Pero tendrá que pasar por el fuego. Y lo mismo le va a suceder a un discípulo: el Maestro es un fuego, y tú tienes que llegar a estar completamente líquido para que todo lo que esté errado sea quemado, y todo lo que esté correcto se vuelva líquido y se unifique. Entonces te cristalizarás. Primero un Maestro es el fuego, y después una frescura infinita sucede a través de él. Pero el comienzo es de fuego, y eso crea temor. Es fácil acercarse a un sacerdote, él es tan falso como tú. No hay peligro, lo sabes bien. Es fácil pasar por un ritual, sabes que es falso. Pero venir a un Jesús es difícil: estás acercándote al fuego; cuanto más te acerques, más te quemarás. Cuando estés realmente cerca... eso es lo que hace un discípulo: se llena de valor y se acerca más y más, y permite que el fuego funcione, pasa por un horno. Jesús es un horno.

Pero cuando sale, es totalmente diferente: la muchedumbre ha desaparecido, ahora es un metal diferente, totalmente diferente. El metal más ordinario se ha vuelto precioso, el plomo se ha vuelto oro, ha ocurrido una transformación.

Cuando digo que ha ocurrido una transformación, quiero decir que es discontinua del pasado. Si hay una continuidad, no hay mutación, sólo modificación. Eso es lo que has estado haciendo.

Vas modificándote un poquito por aquí y por allá. Es un trabajo de parches, pero un trabajo de parches nunca es una revolución. Y un trabajo de parches no te va a ayudar en última instancia; un parche es un parche, nunca eres transformado. Por algún lado cambias un poco, pero la totalidad permanece igual. Y la totalidad es tan poderosa que lo nuevo que hayas hecho no permanecerá por mucho tiempo. Tarde o temprano, la totalidad lo absorberá, y será lo antiguo. Continúas mejorándote a ti mismo, pero ninguna mejora puede conducirte a la religión. La religión no es una mejora. ¿A quién estás mejorando? Tú eres la enfermedad, tú eres el mal, y tú estás mejorando a la enfermedad. Puedes pulirla, puedes pintarla, puedes ponerle una máscara, aún la fealdad puede no parecer tan fea, pero la enfermedad permanece.

Una transformación es una discontinuidad con el pasado, no es un trabajo de parches; tú te disuelves completamente, y algo nuevo sucede. Eso es lo que dice Jesús: un nuevo nacimiento, una resurrección. Lo viejo se ha ido y lo nuevo ha venido. Y lo nuevo no sale de lo viejo, es totalmente nuevo, por eso es que es un nacimiento; no es sólo lo viejo que continúa, que ha sido modificado. ¡No! Lo viejo ya no más es, y algo ha sucedido que nunca antes estuvo ahí. Hay una brecha: lo viejo cae y lo nuevo viene, y no hay un vínculo causal. Esto es muy difícil de entender porque el entrenamiento científico de la mente nos ha dado una obsesión con la causalidad.

Pensamos que todo es causado, que incluso un Buda es causado, que un Jesús es causado, que es producto del pasado. ¡No! Si piensas que un Buda es producto del pasado, has malentendido todo el asunto. El pasado ya no existe, Buda es absolutamente nuevo, este hombre nunca existió antes; Gautama Siddhartha estaba ahí, pero este hombre Buda nunca estuvo ahí. Lo viejo se ha ido a la nada, y lo nuevo ha venido de la nada. Lo nuevo no nace de lo viejo, lo nuevo ha venido en lugar de lo viejo porque lo viejo ya no existe, y el antiguo lugar está vacante, vacío. Lo nuevo ha venido de lo desconocido. Lo viejo ha desaparecido de lo conocido, y lo nuevo, encontrando un lugar, un vacío en el corazón, ha entrado.

Es como si tu cuarto estuviera oscuro: está cerrado, todas las ventanas, puertas, cerradas; está oscuro como si fuera de noche. Y entonces abres la ventana y la puerta. De pronto la oscuridad ha desaparecido, ahora hay luz, el sol ha entrado. ¿Qué dirás? ¿Dirás que el sol, que esta luz, es causada por la oscuridad que había ahí? ¿La oscuridad se ha vuelto luz? ¡No! La oscuridad simplemente ha desaparecido del cuarto y la luz ha entrado. Esta luz de ningún modo está relacionada a la oscuridad, no es causada por la oscuridad, es totalmente nueva. Estaba esperando detrás de la puerta; al abrirse la puerta, ingresó, sólo era necesario una abertura.

Cada vez que meditas estás creando una abertura; cuando oras estás creando una abertura. Lo viejo, la oscuridad, desaparecerá y la luz estará presente. Y esta luz no está relacionada con el pasado, tal como la oscuridad no está relacionada con la luz. Son discontinuas, son dimensiones diferentes, son existencias diferentes. Trata de entender esto, porque éste es el milagro sobre el cual la religión ha estado insistiendo. La ciencia no lo puede entender, porque la ciencia piensa en términos de modificaciones, de cambios, de la continuidad. La religión piensa en términos de la discontinuidad, de la transformación, de la mutación.

Tú no vas a convertirte en un Jesús o en un Buda, tú eres la barrera. Tú tienes que ser quemado completamente, tú tienes que ser acabado completamente. Cuando Jesús descienda en ti, tú no estarás ahí. Sentirás como si tu pasado fue un sueño que tuviste, que nunca fuiste tú; la identidad se ha roto.

Por eso, Jesús es como un fuego. Si te acercas a un Jesús, estate listo a morir, porque Jesús no puede significar nada más que la muerte para ti. Y el renacimiento es posible sólo si mueres. Si tienes miedo de morir, escapa de un hombre como Jesús. No te acerques a él, es peligroso, es como un abismo: te sentirás mareado y caerás dentro de él.

Jesús dijo: "Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego...", cerca a la muerte, cerca a morir; desapareciendo lo viejo, el metal ordinario disolviéndose. E inmediatamente dice otra cosa. Si puedes tolerar el calor, el fuego de un Jesús o de un Buda o de un Krishna, entonces lo segundo inmediatamente será posible para ti.

sábado, 27 de diciembre de 2025

VOLVERNOS CONSCIENTES


Por la torpeza de los discípulos de Jesús, fue que se comenzó a hablar sobre milagros, que en realidad eran cosas internas, que Jesús se convirtió en el foco de todo el país: parecía falso, no parecía un mesías real y auténtico. La gente esperaba que ocurriera algún milagro. No ocurrió nada, murió tal como los otros dos criminales: tal como los otros dos, simplemente igual, un ser humano común. Nada de lo de Dios sucedió, ninguna luz descendió del cielo; tampoco se sacudió la tierra, ni hubo un terremoto, ni Dios estuvo furioso ni rugiendo desde los cielos, ¡nada! Y el hijo fue crucificado, y Dios permaneció en absoluto silencio.

Por eso es que los judíos no han registrado nada sobre Jesús: este hombre fue falso porque no pudo probar nada en la crucifixión. La crucifixión fue la prueba, ahí se tuvo que probar... es un enviado de Dios, no. Pero los que podían ver, vieron ahí también un gran milagro. Los cristianos se lo perdieron. Los judíos se perdieron el primer milagro, porque esperaron que algo sucediese afuera. Nunca sucedió. Se olvidaron de este hombre, era un impostor.

Los cristianos se perdieron lo interno que sucedió en la crucifixión. Sólo unos cuantos pudieron verlo. Aquellos que se habían visto a sí mismos pudieron verlo, lo que sucedió en la crucifixión: este hombre lo aceptó, ese fue el milagro. Este hombre sufrió y aceptó, este hombre sufrió y aun permaneció lleno de amor ese fue el milagro. Por los que lo estaban matando, asesinando, él pudo orar aun por ellos ese es el milagro, el milagro más grande que haya sucedido jamás sobre la tierra.

Las últimas palabras de Jesús fueron: "Dios mío, perdónalos porque no saben lo que hacen. No los castigues, porque son ignorantes". Este es el milagro más grande en la crucifixión: y todo el cuerpo está sufriendo, estás muriendo, aún lleno de amor. La cólera habría estado absolutamente bien. Si hubiera gritado, maldiciendo y diciendo: "Dios mío, mira lo que están haciendo con tu hijo. ¡Mátalos a todos!" eso habría sido de un ser humano común. Esto es divino. En la crucifixión él demostró que él era el hijo de Dios, porque la compasión se mantuvo pura.

No pudiste envenenar su compasión, no pudiste destruir su oración, no pudiste destruir su corazón. Todo lo que hiciste, lo aceptó. No te rechazó, aún en ese momento de sufrimiento y desgracia, él no te rechazó. Dijo: "Perdónalos, porque no saben lo que hacen".

Los milagros sí ocurrieron, pero no son los milagros que los ojos puedan ver, sólo el corazón puede sentir. No fue un mago. Si hubiera sido un mago, y realmente hubiese tratado de convertir las piedras en panes, y hubiese tratado de sanar a los leprosos, no valdría mucho, no me ocuparía de él en absoluto. Todo el asunto sería inútil entonces.

Trata de entender: tal como hay una ceguera interna, también hay una lepra interna. Estás tan feo; tú mismo has creado esta fealdad en ti: tan cargado de culpa, tan cargado de miedo, de celos... de ansiedad. Esta es la lepra; te está carcomiendo tu mundo interno como un gusano. Eres una herida interna. El sanó, pero ese es un asunto privado, sucede entre un Maestro y un discípulo; nadie más se da cuenta de eso. Incluso el discípulo sólo se da cuenta después. Al principio el Maestro es consciente de que la herida ha sanado; toma tiempo para que el discípulo se haga consciente de que la herida está sana. Normalmente, por muchos y muchos días continúa con la antigua idea de que la herida todavía está, pero nadie más puede ver.

Jesús dice: "Yo soy todo". Tú también eres todo Jesús está diciendo simplemente aquello que debería ser conocido por todos, que debería ser sentido por todos. Tú eres todo, tú eres la fuente de todo, y todo está yendo hacia ti. Jesús es sólo un representante de ti. El no está diciendo nada sobre sí mismo, está diciendo algo sobre ti. Tú eres la semilla de mostaza, él ha llegado a ser el árbol floreciente, él lo está afirmando sobre ti. El está diciendo: "Yo soy el todo". ¿Qué quiere decir? Dice que tú también puedes llegar a ser el todo. Tú ya eres el todo, pero no estás consciente de eso.

Tu desgracia es que no puedes recordar quién eres. Un auto-recuerdo es necesario, nada más hay que hacer. Tienes que volverte más consciente, más consciente. Tienes que elevar tu consciencia hasta un pico desde el cual puedas ver. En ese momento llegas a iluminarte; ninguna esquina permanece oscura, todo el ser se vuelve una llama. Entonces entenderás a Jesús, entonces entenderás a Buda, entonces entenderás a Krishna, o entonces me entenderás a mí, porque todo el esfuerzo es para hacerte consciente de quién eres.

Recuerda estas palabras. Deja que vibren en tu corazón una y otra vez, porque por medio de estas palabras tu semilla se estremecerá:

"Yo soy la luz que está por sobre todos ellos, yo soy el todo, y el todo surgió de mí y el todo logró ser yo".

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