sábado, 31 de enero de 2026

NO SABES QUIEN ERES

 

Jesús dijo: "Ven a mí, porque fácil es mi yugo y mi autoridad es suave".

Esto debe ser entendido muy, muy profundamente y recordado, porque esto va a ayudarte.

Cada vez que vas donde un hombre como Jesús, el problema surge en la mente: "¿Por qué entregarse a este hombre? Esto parece esclavitud". Y entonces todo el asunto parece muy contradictorio porque Jesús va diciendo: "Estoy aquí para liberarte, estoy aquí para darte libertad", y entonces exige entregarse. Parece contradictorio: "¿Por qué entregarse? ¿Por qué tendría que entregarme a este hombre?". Y dice: "Voy a darte la liberación total". Esto parece contradictorio. "Entonces debería dármela de inmediato. ¿Por qué tener que entregarme a alguien? ¿Por qué tener que hacerlo un amo? ¿Por qué el gurú, por qué el Maestro, tiene que ser el amo de mi alma y de mi ser? ¿Por qué tener que entregarme?".

El dice: "Sí, sé que es así como te sentirás, que esto también es un tipo de esclavitud". A menos que Jesús te libere realmente, ¿cómo podrás sentir que esto es la liberación?

Sólo has conocido la esclavitud. Donde sea que hayas ido, sólo has conocido la esclavitud. En el nombre del amor, has conocido la esclavitud. Y el amor prometió que sería una liberación, pero no lo ha sido. Observa a cualquier esposa, a cualquier esposo, ha sido una esclavitud, y el yugo ha sido muy duro. Ibas en el mundo en busca de libertad, y en todas partes has creado prisiones, hagas lo que hagas. En el nombre de la libertad hay todo tipo de prisiones: la nación es una esclavitud, la raza es una esclavitud, la religión es una esclavitud, el amor -el tal llamado amor- es una esclavitud. Y todo el mundo está sobrecargado de demasiadas esclavitudes. Entonces llega Jesús y también pide entrega.

Por supuesto, tu mente dice: "Esto va a ser de nuevo una esclavitud". Jesús no lo niega, porque en este momento, en este estado mental, tú no puedes entender lo que es la liberación. Así que él dice: "Ven a mí, porque fácil es mi yugo..." Eso es todo lo que te promete. No te dice: "Te daré la libertad de inmediato", eso puede suceder. En este momento él te da sólo una promesa: "... fácil es mi yugo y mi autoridad es suave".

En la vida, el yugo es duro, y en la vida, en todo tu alrededor hay amos dominándote y dictándote qué hacer. Y son peligrosos, feroces; son como leones saltando sobre ti y asesinándote. Jesús dice: "En este momento, sólo esto puede ser dicho, lo que será entendido por ti: que mi yugo no es duro y no es pesado". Y cuando piensas: "¿Por qué entregarme?", entonces no estás escogiendo la libertad. Simplemente estás escogiendo tu antigua esclavitud en el nombre de la libertad, porque tu propia mente es una esclavitud, tus deseos son esclavitudes. Y tú no puedes ir más allá de ellos sin una ayuda que venga de afuera.

Has permanecido en la prisión por tanto tiempo que piensas que es tu hogar. Y la prisión está tan resguardada que no puedes salir de ella a menos que alguien que esté fuera de la prisión te ayude. A menos que alguien que haya salido fuera de la prisión y conozca el camino para salir de ella...

Un Maestro sólo quiere decir esto: que estuvo en la prisión, en la misma prisión en que estás, pero de alguna forma escapó, encontró una puerta, encontró una llave, algún método, y escapó, ahora él puede ayudar. Si todos ustedes están durmiendo, no podrán salir del sueño. Algo desde afuera es necesario, aún un despertador puede ser útil, pero esto es algo desde afuera. Pero tú puedes engañar a tu despertador, porque puedes soñar que hay un templo y que la campana del templo está sonando; puedes crear un sueño y continuar soñando. Alguien, no un artefacto mecánico, sino alguien vivo, un Maestro es necesario, alguien que esté despierto, que no permita que crees nuevos sueños, que vaya sacudiéndote.

Jesús dice: "En última instancia, la libertad te sucederá, pero en este momento sólo puedo prometer esto, que mi yugo no es duro, es fácil, y mi autoridad es suave". Y has escogido amos tan duros a todo tu alrededor.

Sucedió que un hombre muy humilde entró en una oficina, lucía delgado, enfermo, muy humilde. Dijo: "Me he enterado que necesitan un guardián por las noches".

El administrador lo miró dudando porque... y dijo: "Sí, necesitamos un guardián por las noches, pero necesitamos una persona que esté continuamente intranquila, y sobre todo en la noche, que nunca crea a nadie, que sea un escéptico, un escéptico por naturaleza; y hagas lo que hagas, que nunca confíe en ti; y que siempre esté creando problemas, y que siempre esté escuchando lo que sucede en todo el rededor; que sea casi un neurótico, y que cuando alguien lo provoque se vuelva la encarnación del demonio".

El hombre humilde se paró y dijo: "Entonces enviaré a mi esposa".

Así es como un esposo se siente con respecto a su esposa, y así es como una esposa se siente con respecto a su esposo, la autoridad es realmente dura. Pero es así como, si te haces consciente, cada uno de tus deseos es una carga pesada, y te arrastra continuamente hacia metas inútiles. Si no vas ahí, hay problemas; si vas ahí, hay frustración. Cada deseo es un amo, y millones son los deseos. Así que eres una masa, eres un esclavo de millones de amos. Es duro, y cada deseo arrastrándote hacia su propia meta, sin que tú le importes. Y si no vas ahí, hay problemas, porque el deseo no te va a dejar tan fácilmente, porque es un asunto de autoridad. Y si vas, va a haber frustración, porque esa meta puede haber sido la meta del deseo, pero nunca fue tu meta. Y no sabes cuál es tu meta, porque no sabes quién eres.

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