sábado, 24 de enero de 2026

EL REINO ESTÁ DENTRO DE TI.

 

Cuando el deseo, positivo, negativo, cuando ambos desaparecen, el reino está presente. El reino no está muy lejano, siempre está ahí dentro de ti. Sólo por los deseos, no puedes verlo; la obsesión por los deseos te impide verlo.

Cuando no estás lleno de deseos, por esto o aquello, cuando no estás buscando el sexo o no estás en contra del sexo, cuando no estás obsesionado por la comida u obsesionado con el ayuno, cuando estás simplemente sin deseos, tus ojos no tienen humo, están claros, pueden ver, tienen una claridad. En esa claridad el reino está presente. El reino siempre ha existido dentro de ti, pero tus ojos están llenos, demasiado llenos de deseos. Y los deseos te dejan frustraciones, lágrimas: los deseos crean esperanza, sueños. Tus ojos están completamente llenos, por eso es que no hay claridad. Con los ojos no llenos de deseos, de sueños, de esperanzas, de frustraciones, simplemente vacíos, entonces tendrás el primer vislumbre.

Cerca a un Jesús, cerca a un iluminado, tienes que pasar por un fuego. Ese fuego quemará todos tus deseos negativos, positivos, ambos; de este mundo y de aquél, de ambos. Quemará todas tus esperanzas, porque a través de la esperanza, el deseo vive. En realidad, quemará todo tu futuro y tu pasado, te dejará simplemente aquí y ahora; no más pasado, no más futuro, nada más a qué mirar. De pronto la energía voltea hacia adentro, hay una conversión, una transformación. Sin nada que ver afuera; el pasado es inútil, muerto; el futuro todavía no ha llegado ¿adónde ir? Tienes que ir adentro, la energía tiene que fluir; al no encontrar salida, toda la energía fluye hacia adentro. El reino de Dios está aquí.


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