Jesús dijo: "Quien sea que beba de mi boca...".
Esto es muy simbólico y muy significativo. Los amantes beben el uno de la boca del otro. Esto es lo que es un beso: un beso profundo es beber, el uno del otro, el vino del cuerpo. Es una de las cosas que más embriagan, ningún alcohol puede competir con él. Pero el mismo fenómeno también existe en el nivel espiritual: un discípulo bebe de la boca del Maestro. No es un fenómeno corporal, está en el centro más profundo, donde el discípulo encuentra al ser del Maestro, donde ambos se abrazan, donde ambos se besan. Esto es lo que Jesús quiere decir:
"Quien sea que beba de mi boca llegará a ser como soy y yo mismo me volveré él, y las cosas ocultas le serán reveladas".
Jesús ha usado mucho el término simbólico "beber" y "comer". El dice: "Cómeme, bébeme, absórbeme completamente en ti". Este es el significado de comer y beber: déjame que entre en ti, digiéreme tan completamente que yo llegue a ser parte de tu ser, y entonces ya no hay discípulo ni Maestro, la diferencia ya no está presente. Entonces ya no hay amo ni esclavo, entonces el discípulo ha llegado a ser el Maestro. Entonces yo soy tú, entonces Jesús es tú. Entonces él se ha vuelto tú, tú te has vuelto él; entonces ya no hay diferencia. Nunca ha habido diferencia por parte de Jesús, sólo ha sido de tu parte.
Entrega significa que tú también disuelves esa diferencia, que estás listo a unirte. Es como los amantes: aun en el amor físico ordinario tienes que entregar tu ego, aunque sea por un momento, pero tienes que hacerlo; aunque sea sólo por un momento, tienes que llegar a ser uno con el amado, con la amada. Por un momento sus cuerpos no son dos, se han vuelto un todo, un círculo. Por un momento sus cuerpos se unen y se mezclan el uno con el otro, se fusionan el uno con el otro, no son dos existencias separadas. Después de un momento serán existencias separadas, porque los cuerpos no pueden unirse eternamente, pero las almas sí pueden unirse eternamente. Los cuerpos son sólidos, pueden acercarse más y más, pero en realidad no hay fusión.
Pero las almas no son físicas, no son sólidas. Son como si prendieras una vela en tu cuarto: el cuarto se llena de luz; prendes otra vela en el cuarto, el cuarto se llena de más luz. ¿Puedes diferenciar dónde termina la luz de la primera vela y dónde comienza la luz de la segunda? No, no hay diferencia; las luces se unen y se vuelven una. Lo espiritual es tal como la luz. Cuando un discípulo permite que un Maestro lo penetre, es tal como una penetración sexual en un nivel más elevado: el discípulo se ha vuelto la parte femenina. Es por eso, por la entrega, que una mujer está en su cúspide cuando se entrega, está enamorada cuando se entrega. No es agresiva, es un polo pasivo. Y un hombre es agresivo. Tiene que ir y penetrar, sólo entonces es posible la unión. El discípulo tiene que volverse como lo femenino... pasivo, permitiendo, sin crear ningún impedimento, entregándose. El Maestro tiene que ser como un fenómeno masculino. Por eso es que tienes que entender el fenómeno de que han habido muy pocos Maestros mujeres. Es casi imposible, rara vez ha sucedido, y cada vez que ha sucedido -uno, dos, o tres casos en toda la historia del hombre- esas mujeres no parecían mujeres en absoluto.
Sucedió una vez en Kashmir: Había una mujer, su nombre era Lalla. Y en Kashmir tienen un proverbio, que Kashmir conoce sólo dos nombres: Alá y Lalla. Ella era una mujer extraña, pero ni siquiera lo puedes imaginar... no era mujer en absoluto: vivía desnuda, durante toda su vida andó desnuda. Una mujer se esconde, una mujer es tímida, una mujer es pasiva, ella era muy agresiva, era una mente masculina en un cuerpo femenino. Tenía discípulos, pero ha sucedido sólo raramente, muy raramente.
Los Maestros mujeres son raros, porque es imposible, pero hay cuatro veces más mujeres discípulos que hombres discípulos, la proporción es de cuatro veces. Mahavira tuvo cuarenta mil monjes; treinta mil fueron mujeres, monjas, y diez mil fueron hombres, monjes. Y no puedes comparar a una discípula mujer, imposible. Un hombre nunca puede llegar a entregarse tanto, porque todo el tipo de su mente es agresivo. La mente femenina fácilmente puede entregarse, la entrega llega fácil, es su propio ser. Así que no puedes encontrar mejores discípulos que las mentes femeninas, no puedes encontrar mejores Maestros que las mentes masculinas. Y esto es así porque en cada nivel la polaridad permanece.
En el nivel físico encuentras un amante; la mujer se entrega, nunca toma la iniciativa. Y cada vez que una mujer toma la iniciativa, no está siendo femenina, y ningún hombre la amará. Si una mujer viene y propone, simplemente te quedarás frío. Ella espera, puede estar pensando y soñando, pero ella esperará. La proposición debe venir del hombre, él debe tomar la iniciativa, él tiene que ser agresivo. Y ella se comportará de tal forma que parezca absolutamente inocente, no sabe de lo que estás hablando, y ella lo ha estado planeando y planeando, ha estado esperando y esperando que vengas y se lo propongas.
Mulla Nasruddin y su esposa estaban sentados en la banca de un parque, escondidos detrás de una fila de palmeras. Y de pronto una pareja joven vino por el otro lado de las palmeras. Y el joven comenzó a hablar inmediatamente de un modo romántico, en una forma muy romántica. Y la esposa de Mulla Nasruddin comenzó a afanarse y se puso intranquila. Dijo, le susurró al oído de Nasruddin: "Parece que el joven no se ha dado cuenta de que estamos aquí, así que silba para que se den cuenta. Y el joven está tan enamorado, que siento que se lo va a proponer".
Nasruddin dijo: "¿Para qué voy a silbar? Nadie jamás me lo advirtió, nadie me silbó cuando te lo estaba proponiendo".
Una mujer es una espera, es un útero. Su cuerpo, su ser es una paciencia, una pasividad. Y lo mismo sucede en el nivel más alto de la espiritualidad: ahí también ella es una espera. Y un discípulo tiene que volverse como una mujer. Tiene que enamorarse profundamente de su Maestro, y entonces habrá una unión, una fusión de seres espirituales más elevados. Y esa fusión es de nuevo como una penetración sexual, más existencial, absolutamente no corporal. Y de esa unión nace el discípulo de nuevo; se embaraza de esa unión, embarazado consigo mismo. Ahora él lleva su propio nuevo ser en su útero. Todo su aprendizaje, el tiempo en que está cerca al Maestro, es el tiempo del embarazo. Puede ser hecho sólo con una profunda confianza; si dudas es imposible, porque entonces te defenderás, entonces harás una armadura en torno a ti, entonces tratarás de protegerte.

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