sábado, 28 de octubre de 2017

EL SUEÑO DE LA VIDA


Llegas con las manos vacías y te vas con las manos vacías… Una vez que te das cuenta de esto, todo se aclara como en un destello de luz. Este mundo no puede ser tu hogar, a lo más, el alojamiento de una noche. Por la mañana nos vamos.

Una vez que tienes la sensación de que sólo estás aquí de momento y que aquí no puedes poseer nada, no puedes tener nada, todo se convierte en un sueño, lo que los Hindúes llaman maya. Se vuelve ilusorio. Esa es la definición de maya: algo que parece ser tuyo y no lo es; algo que parece ser real y no lo es; algo que parece ser eterno y sólo es momentáneo, algo que está hecho del mismo material del que están hechos los sueños.

A menos que uno comprenda esto, sigue haciendo cosas a las que, eventualmente, no se les verá sentido alguno. El día que llega la muerte, se demuestra que tu vida entera no tiene sentido. Al enfrentarte a la muerte, verás que tus manos están vacías ¡y trabajaste duro! Viviste tanta angustia y ansiedad por cosas que no se pueden poseer.

No está en la naturaleza de las cosas que éstas puedan ser poseídas. La posesión es imposible, porque solamente estás aquí por unos pocos instantes. Las cosas estaban aquí antes que tú aparecieras; las cosas estarán aquí después que te vayas. Tú vas y vienes, y el mundo permanece.

Sé un invitado, y no comiences a sentir y a creer que eres el dueño aquí. Y entonces, tu vida cambia de inmediato; tu vida toma un nuevo cariz, un nuevo color, una nueva dimensión. Esa dimensión es la religión.

Una vez que entiendes esto, necesitas una iniciación, iniciación para el otro mundo. Está allí, a la vuelta de la esquina. Una vez que comprendes que este mundo es sólo un sueño, el otro mundo se pone A tu alcance.

Este era todo el mensaje de Juan el Bautista cuando dijo:

Arrepentíos, pues está cerca el reino de los cielos.

Esto ha sido tremendamente, terriblemente malinterpretado por los Cristianos. El mensaje fue malinterpretado desde un principio. La gente pensó que el mundo se iba a acabar y que Juan el Bautista estaba pronosticando, estaba prediciendo, el fin del mundo.

“…pues está cerca el reino de los cielos.” La gente creyó que el mundo estaba llegando a su fin, eso fue lo que creyeron entender, así que esperaron. Juan el Bautista murió, y aún no aparecía ninguna señal del advenimiento del reino. Este reino continuó, y aquél reino nunca llegó. Y entonces, Jesús apareció hablando nuevamente de lo mismo: “Arrepentíos, pues está cerca el reino de los cielos”. Y entonces esperaron...después, él fue crucificado ... y el reino nunca llegó.

Y desde entonces, los Cristianos han esperado durante màs de veinte siglos.

Ahora han surgido muchas dudas en la mente. En el púlpito, el sacerdote sigue repitiendo estas palabras, pero ya no tienen significado. El mismo sabe que no tienen significado. Sigue diciendo: "Arrepentíos, pues está cerca el reino de los cielos", pero él sabe que en veinte siglos no ha sucedido, y que el mundo sigue estando aquí.

Pero éste no era en absoluto el significado. El mundo no va a terminar; tú vas a terminar. Cuando Juan el Bautista dijo: "Arrepentíos, pues está cerca el reino de los cielos", nunca quiso decir que este mundo fuese a llegar a su fin. Simplemente, quiso decir que tú vas a desaparecer, y que debes tomar contacto con el otro mundo antes de morir. Arrepiéntete de todo lo que has hecho para poseer este mundo, arrepiéntete de la manera en que has vivido este sueño como si fuera la realidad, arrepiéntete de todo lo que has estado haciendo y pensando, porque todo eso no tiene fundamento.

A menos que te arrepientas, no podrás ver que el reino de Dios está a la vuelta de la esquina. Tus ojos seguirán llenos de este mundo; no te será posible ver el otro. Antes de que te sea posible ver el otro, tus ojos deben ser lavados totalmente de este mundo, el mundo de las cosas; el mundo de la materia; el mundo de la codicia, de la posesión; el mundo de la avaricia y la ira; el mundo de los celos y la envidia; el mundo del odio; el mundo del ego. Tus ojos deben ser limpiados, lavados totalmente antes de que puedas ver el reino de Dios. De hecho, en el momento en que tus ojos alcanzan la claridad, este mundo desaparece, tal como en la mañana, cuando te despiertas, el mundo de los sueños desaparece y otro mundo abre sus puertas. El reino de Dios es una realidad y éste mundo es sólo un producto de tu mente.

sábado, 21 de octubre de 2017

COMPRENDIENDO AL BAUTISMO


Escucha estas palabras del evangelio:

“Yo os bautizo con agua para moveros al arrepentimiento,
màs el que viene tras de mí es más grande que yo,
y no soy digno de llevar sus sandalia:
él os bautizará con Espíritu Santo y con fuego”.

El nombre de Juan se ha convertido en Juan el Bautista. En toda la historia de la humanidad, ningún otro nombre ha llegado a estar tan conectado con el bautismo. Inició a cientos de buscadores, y su forma de iniciación era algo único. Los iniciaba en el Río Jordán. Primero meditaban con él por unos pocos días, pocos meses, o a veces, durante algunos años. Cuando estaban listos, les llevaba al río. Se paraban en el río y él derramaba agua sobre sus cabezas y algo transpiraba, algo sucedía en su ser más recóndito, y ya no eran los mismos que eran antes. Era un rito secreto, una ceremonia secreta. Algo era transferido del Maestro al discípulo. El agua era utilizada como instrumento.

Han habido dos tipos de iniciación en el mundo. En una forma de iniciación se ha utilizado siempre el agua, y en la otra forma de iniciación se ha utilizado el fuego.

En la India, el fuego ha sido utilizado durante siglos como medio de iniciación. Zaratustra empleaba el fuego como medio de iniciación.

Juan el Bautista usó agua. Ambos se pueden usar, y ambos deben ser comprendidos. El agua y el fuego tienen cualidades diferentes; y sin embargo, están profundamente conectados. Son opuestos, pero complementarios. Si pones un recipiente con agua sobre el fuego, el agua desaparece, se evapora. Si arrojas agua sobre el fuego, el fuego desaparece.

Son opuestos, pero en una profunda unidad. El agua fluye hacia abajo, el fuego fluye hacia arriba. En forma natural, el agua nunca irá hacia arriba; y en forma natural, el fuego nunca se dirigirá hacia abajo. Se mueven en diferentes dimensiones, en diferentes direcciones. Si algo debe descender sobre ti, el agua debe ser utilizada como instrumento, como vehículo. Si algo en ti debe ascender, el fuego será el instrumento, el vehículo.

Juan el Bautista derramaba agua, y con el agua que caía ... después de una larga preparación y meditación, todo tu ser se concentraba en el agua que caía y su frescura, que te refrescaría también por dentro. Y por medio del agua, el magnetismo de este hombre, Juan el Bautista, fluirá dentro de ti. El agua es un vehículo muy, muy vulnerable. Si un hombre que tiene poderes curativos en sus manos tan sólo toca el agua, el agua se convierte en una medicina curativa. Y el agua está profundamente relacionada con tu cuerpo; el ochenta por ciento o más de tu cuerpo no es otra cosa que agua.

¿Y has observado lo que la respiración produce en ti? La respiración trae fuego, es oxidación. Tu cuerpo es agua, tu respiración es fuego; existes con estas dos cosas. Cuando la respiración se detiene, el fuego desaparece: el cuerpo pierde calor y muere. Si el cuerpo pierde su agua, se pondrá demasiado caliente, enfebrecido y pronto morirás. Es necesaria una permanente y profunda comunión entre agua y fuego, un profundo equilibrio.

Ingieres alimento a través de la comida, el fuego del sol llega a tu cuerpo. Respiras a través de la respiración, el oxígeno llega a tu cuerpo. Bebes agua; el cuerpo reemplaza continuamente su agua. Existes entre el fuego y el agua.

Juan el Bautista usó el agua para traer algo desde lo alto a tu interior. Esa es una forma de iniciación. Hay una forma más elevada; llevar algo de tu interior hacia lo alto. Esa es la iniciación por fuego.

Juan el Bautista preparó a la gente para que Dios pudiera descender en ellos. Después, Jesús preparó a la gente para que Dios pudiera ascender en ellos. Estas dos son las posibilidades: o asciendes hacia Dios o Dios desciende a ti. El descenso es más fácil, porque simplemente esperas receptivo, como un útero.

Debes haberlo observado : Lao Tze nunca menciona el fuego, siempre habla del agua. Su método de iniciación era como el de Juan el Bautista. Por eso habla acerca de la mente femenina; uno tiene que volverse femenino para recibir. Tal como el agua desciende desde las nubes, así desciende Dios.

Jesús dice: “Juan el Bautista les bautizará con fuego”. Es decir, les guiará a Dios; les ayudará a ir hacia arriba". Es difícil vas de subida. Antes de poder ascender, debes primero aprender cómo ir hacia abajo. Antes de que uno esté listo para ser bautizado por fuego, tiene que estar dispuesto al bautismo por agua y haberlo llevado a cabo. Si no puedes ir hacia abajo, no podrás ir hacia arriba. Ir hacia abajo es muy fácil, esperar y recibir es fácil, pero si incluso eso te resulta difícil, ¿para qué hablar de ascender? Va a ser muy difícil.

Por lo tanto, permite primero que Dios descienda a ti. En el momento en que Dios descienda en ti te volverás muy poderoso, porque ya no serás el mismo. Entonces, ir hacia arriba se vuelve muy fácil; puedes volar, puedes convertirte en fuego.

Juan el Bautista preparó a la gente, preparó el terreno para que descendiera la semilla. Mira, cuando tiras una semilla sobre la tierra, ésta desciende al interior de la tierra. Una vez que se rompe, comienza a subir hacia arriba. El primer acto es bautismo por agua; pones la semilla en la tierra, en donde desciende profundamente y descansa. La semilla no tiene nada que hacer; sólo tiene que descansar y todo sucede. Entonces una energía ascendente: la semilla empieza a moverse, brota, se convierte en un gran árbol, se dirige hacia el cielo.

El árbol necesita agua todos los días, de modo que las raíces puedan hundirse más y más profundamente dentro de la tierra; y el árbol necesita sol, el fuego, de modo que las ramas puedan subir más y más. En los espesos bosques de África, los árboles crecen muy alto, porque los bosques son tan densos que si los árboles no crecen a gran altura, no alcanzan el fuego. Tienen que subir más y más, de modo de poder abrir su ser al sol y recibir el fuego. Si sólo le das agua al árbol, éste morirá; si sólo le das fuego, también morirá. El árbol no puede existir sólo con agua y no puede existir sólo con fuego, en un desierto. Requiere de una estrecha combinación.

Por lo tanto, al principio es necesario un bautismo de agua; ésa es la primera iniciación. Después, es necesario un bautismo de fuego; ésa es la segunda iniciación. Y entre ambos, cuando se obtiene el equilibrio, está la trascendencia.

Cuando el equilibrio está totalmente logrado, y ninguno de los dos es demasiado grande o demasiado pequeño justo en la debida proporción de pronto surge la trascendencia. En el equilibrio está la trascendencia.

sábado, 14 de octubre de 2017

JESÙS Y EL AMOR


El amor no puede ser probado en ningún laboratorio, y el amor no puede ser probado por ninguna lógica. Si tratas de probarlo por lógica, llegarás a la conclusión de que no existe eso que llaman amor, que el amor es imposible. No puede existir ¡pero existe! Hasta los grandes científicos se enamoran. No pueden probarlo en sus laboratorios, no pueden argumentar a su favor, pero también se enamoran. Hasta un Einstein se enamora.

El amor llena de humildad a todo el mundo. Incluso a Einstein, tan orgulloso de su lógica, sus argumentos, su ciencia, de repente, un día, se enamora de una mujer corriente: Frau Einstein. Repentinamente, toda su ciencia desapareció, y comenzó a creer en lo imposible. Hasta sus últimos años solía encogerse de hombros: "Sucede, pero si me preguntas como científico, no lo puedo comprobar o avalar. Pero si me preguntas como hombre sí, sucede".

En sus últimos días dijo: "Si el amor existe, también Dios debe existir. Si un imposible es posible, ¿por qué no el otro?. Murió siendo un hombre profundamente humilde y religioso.

Alguien le preguntó: "Sí nacieras de nuevo, ¿Qué te gustaría ser?.

El contestó: no serìa un científico nuevamente. Más bien, sería un plomero".

¿Qué está diciendo? Está diciendo que ha visto la falsedad de toda lógica y que se ha dado cuenta de la inutilidad de todo argumento científico. Lo que está diciendo es que ha visto una y otra vez que causa y efecto pueden ser el cimiento, pero no son los pináculos. El verdadero templo, el verdadero misterio de la vida, aparece a través del amor, la oración, la felicidad, todos imposibles. Si piensas en ellos, no te es posible creer; pero si les permites que sucedan, surgirán gran confianza y gracia en ti.

La sociedad no puede existir sin Moisés él es imprescindible. La sociedad no puede darse el lujo de prescindir de él; la sociedad sería un caos sin Moisés. El es totalmente necesario, es el cimiento mismo. Pero Jesús es amor. Moisés es necesario; necesario, pero no suficiente. Si sólo Moisés fuese el que dirige al mundo, el mundo no valdría la pena.

Jesús. Una brisa que proviene de lo desconocido, nadie sabe de dónde viene, nadie sabe dónde va. Una penetración de la eternidad en el mundo del tiempo, la entrada de lo misterioso en lo conocido.

Jesús no puede venir sin Moisés, recuérdalo. Moisés será necesario. Èl es el pan; Jesús es el vino. Puedes vivir de pan, pero el pan no tiene nada romántico. El vino, ése es el romance, la poesía, la danza, la celebración, el goce, el éxtasis.

Sí, Moisés puede existir sin Jesús ... Jesús no puede existir sin Moisés. Por eso, Jesús dice una y otra vez: "He venido a completar, no a destruir". Moisés era sólo el cimiento. Jesús levantó el templo de Dios sobre ese cimiento.

Moisés es el ciudadano totalmente correcto, el buen hombre. Jesús no es tan bueno. A veces, uno no sabe si es bueno o malo; él produce confusión. Anda con borrachos, se queda con una prostituta. No, nunca, no puedes imaginarte a Moisés haciendo eso. Moisés es un hombre totalmente recto; pero ahí es donde algo le falta: la belleza, la libertad. Siempre se mueve en la senda adecuada, es como la línea del ferrocarril. Jesús es como un río. Cambia, a veces a la izquierda, otras a la derecha, y a veces cambia totalmente de dirección.

Moisés es absolutamente creíble; Jesús no lo es. Y ocurre a veces que uno no sabe si este hombre tiene razón o está equivocado. Ese fue el problema para los judíos. Ellos habían vivido con el pan de Moisés, habían seguido a Moisés y sus Diez Mandamientos, y de pronto llega este hombre y dice: "Soy la culminación de todo lo que me ha precedido" y "No he venido a destruir, sino a completar".

Pero, ¿qué tipo de culminación es ésta? Èl no se parece a Moisés en absoluto.

No condena el mal. Dice, ¡No juzguéis!". Moisés es un gran juez, y Jesús dice,
"No juzguéis, de modo de no poder ser juzgados". Moisés dice: "No hagáis el mal", y Jesús dice, "No resistáis al mal, produce mucha confusión. Debe haber creado un gran caos. Donde quiera que fue debe de haber traído confusión y conflicto a las mentes de la gente, debe haber creado ansiedad. Por eso es por lo que tomaron venganza y le mataron; es absolutamente lógico.

Buda no fue asesinado en la India, Mahavir tampoco lo fue, algunas veces les arrojaron piedras o cosas así, pero no fueron asesinados, crucificados. Nunca produjeron tanta confusión en la mente como Jesús. Había en ellos algo de Moisés, Y Jesús no tiene nada de Moisés. Mahavir tiene mucho de Moisés. Tiene algo de la ley y algo del amor, ambas cosas.

Jesús es puro amor. Por eso fue crucificado. Tenía que ser crucificado, un amor tan puro no puede ser tolerado, una gracia tan pura es totalmente insoportable; su sola presencia es intolerable, porque duele. La sola presencia de Jesús te sume en la confusión, y la única manera de protegerte y defenderte es matando a este hombre, destruyéndole.

Al destruir a Jesús, la gente trató de vivir sólo con Moisés y con la ley, y olvidarse del amor. El día que Jesús fue crucificado no fue otra cosa que una indicación de que a la mente corriente le gustaría vivir sin amor. El amor fue crucificado, no Jesús. El es un mero símbolo.

Existen muchas complicaciones. Los judíos nunca han logrado entender por qué este hombre, Jesús, influyó tanto al mundo entero y no logró influir en absoluto a los Judíos. Los Judíos son grandes eruditos, sus rabinos son grandes sabiondos; han intentado probar que Jesús no dijo ni una sola palabra nueva, que todo lo que dijo está en las escrituras judías. De ser así, ¿Por qué este hombre se ha convertido en el eje mismo de la humanidad? ¿Qué sucedió? parece increíble.

En parte tienen razón: Jesús no ha dicho una sola palabra que no pueda ser encontrada en los dichos de los viejos rabinos. No, no ha dicho ni una sola palabra nueva. Pero no es por eso que él es único; es único por la forma en que las ha dicho, no por las palabras, sino la forma en que las ha afirmado. En el Viejo Testamento, te cruzas una y otra vez con la expresión: "El Señor ha dicho ... ... Pero eso no es característico de Jesús. Cuando él dice esto, dice: "Yo os digo ... ", no "El Señor ... ..”. Èl es el Señor. El Viejo Testamento dice: "El Señor dice esto"; Jesús dice, "Yo os digo". Los viejos rabinos tartamudean, Jesús habla; la gloria de los viejos rabinos es prestada, la de Jesús es suya propia. Los viejos rabinos hablan desde la autoridad y Jesús habla con autoridad y ésa es una gran diferencia.

Se cuenta que una vez los enemigos de Jesús enviaron a un hombre a prenderle y llevarle al templo. Èl estaba enseñando cerca del templo, y una multitud se había reunido. El hombre fue a prenderle, a tomarle prisionero, pero había mucha gente y tuvo que abrirse paso en medio de la multitud para llegar hasta él y le llevó tiempo. Mientras se habría paso, tuvo que oír lo que este hombre estaba diciendo. De pronto se detuvo, y olvidó por qué había venido. Y entonces le resultó imposible apresar a este hombre. Regresó.

Los enemigos preguntaron: "¿Por qué has vuelto? ¿Por qué no le has apresado?".

El contestó: “Iba a hacerlo, pero sus palabras se quedaron en mis oídos. ¡Y les digo que nadie ha hablado nunca como lo hace este hombre! Me subyugaron la calidad, la autoridad, el poder con que habla. Estaba hipnotizado; me resultó imposible apresarle".

Jesús es amor. El amor tiene autoridad propia, no es algo prestado. Los viejos rabinos y la gente del Viejo Testamento son como la luna, la luz es prestada. Jesús es el sol; él tiene su propia luz. El amor tiene su propia autoridad; la ley nunca tiene su propia autoridad. La autoridad es de Moisés, Manu, Marx; la autoridad es de las escrituras, la tradición, la convención. La autoridad siempre proviene de lo viejo, nunca es fresca y nueva.

Toda moralidad, toda ley, es buena para el fin para el cual está creada, pero no va lo bastante lejos. El amor es necesario. El amor es una forma de locura: lógico e irracional.

sábado, 7 de octubre de 2017

DISFRUTAR LA VIDA


El goce no está permitido; estás condicionado en contra del goce. Desde tu infancia misma te han enseñado que si estás contento, significa que algo anda mal, si eres desgraciado, todo está bien. Nadie se preocupa si eres desgraciado; pero si estás demasiado contento, todo el mundo se inquieta por ti. Debes haber hecho algo malo.

Cuando quiera que un niño está contento, los padres empiezan a buscar la causa: debe haber hecho alguna fechoría o algo. ¿Por qué está tan alegre? los padres no están contentos. Sienten profunda envidia de la alegría del niño. Puede que no se den cuenta de ello, pero están envidiosos. Es fácil tolerar la desgracia de otros, pero es casi imposible tolerar la felicidad de los demás.

Pero desde muy al principio, a cada niño le enseñan a no ser tan alegre. Ser alegre es ser infantil. Ser alegre es ser natural, pero no civilizado; ser alegre equivale, de algún modo, a ser primitivo, inculto. Por lo tanto, has sido educado para no ser alegre, y todo lo que siempre has disfrutado fue condenado una y otra vez. Sí te divertías corriendo y gritando alrededor de la casa, siempre había alguien que estuviese ahí diciendo: "!Deja de hacer tonterías! ¡Haz silencio! ¡Estoy leyendo el periódico!" como si el periódico fuera algo muy valioso.

Un niño gritando y corriendo es una vista mucho más hermosa que cualquier periódico. Y el niño no puede entender: ¿Por qué tengo que detenerme? ¿Por qué no dejas de leer tu periódico?. El niño no puede entender: "¿Qué hay de malo en que corra y esté alegre?".

¡Detente! toda la jovialidad es suprimida, el niño se pone serio. Ahora se sienta en una esquina y se siente infeliz. La energía necesita movimiento: el niño es energía, se deleita en ella. Quiere moverse y bailar y gritar y chillar. Está tan lleno de energía que desea rebalsarse, pero todo lo que hace es malo. O la madre le dice: "Quédate tranquilo", o se lo dice el padre, o la sirvienta, o los hermanos o los vecinos. Todo el mundo parece estar en contra de ese fluido de energía.

Todo el mundo le persigue. El exceso de energía les resulta molesto. Y eso es una delicia para el niño. El no pide mucho; simplemente, pide un poco de libertad para ser feliz y ser él mismo. Pero eso no se le concede.

"Es hora de ir a dormir". Cuando él no tiene ganas de ir a dormir, es hora de hacerlo. Tiene que obligarse a sí mismo. Y cómo vas a forzar el sueño ¿has pensado alguna vez en ello? El sueño no es algo voluntario, ¿cómo puedes forzarlo? Se da vueltas en su cama infeliz, desgraciado y no se imagina cómo va a conciliar el sueño. Pero ya es hora; hay que producir sueño, porque de otro modo, irá en contra de las reglas.

Y entonces, por la mañana, cuando quiere dormir un poco más es entonces cuando tiene que levantarse. Cuando quiere comer algo, se lo impiden; cuando no quiere comer nada, se le fuerza. Y esto sigue y sigue. Poco a poco, el niño llega a la conclusión de que todo lo que le produce alegría tiene algo malo. Todo lo que le hace feliz es malo, y todo lo que le pone triste y serio está bien, es bueno y es aceptado.

Ese es el problema. "¿Por qué se vacila en disfrutar cualquier cosa?". Porque tus padres, tu sociedad, todavía te persiguen.

Si estás realmente conmigo, arroja ese disparate que te han forzado a asimilar. Sólo hay una religión en el mundo y esa religión es, ser feliz. Todo lo demás es inmaterial e irrelevante. Si eres feliz, estás en lo correcto; si eres desgraciado, estás equivocado.

De hecho, siempre que veas a alguien rezando puedes sospechar que algo ha ido mal. Estará rezando por una mujer, rogando por dinero, rogando por algo, rogando por la felicidad. Una persona realmente feliz no reza. La felicidad es su oración, y no puede haber una oración más alta o mayor que el ser feliz.

Una persona feliz no sabe nada acerca de Dios, no sabe nada acerca de la oración. Su felicidad es su Dios, su felicidad es su oración, está realizado. Sé feliz y serás religioso; la felicidad es la meta.

Cada día viene gente a verme, viene la esposa o viene el marido, y la esposa dice ser muy desgraciada porque el marido está haciendo algo malo. Siempre le digo a esa gente que si el marido está haciendo algo malo, lo deje a él ser infeliz. "¿Por qué sufres? El mal, por sí solo, le llevará a ser infeliz ¿Porqué te preocupas tù?".

Pero la esposa dice: "Pero él no es desgraciado. Se va a la taberna y se divierte. No es en absoluto desgraciado".

Entonces yo digo: "Hay algo mal en ti, no en él. La infelicidad es el índice. Tú eres la que debe cambiar; olvídate de él. Si èl es feliz, está en lo correcto .

Te digo: es mejor ir feliz a la taberna que ser infeliz yendo al templo, porque finalmente, uno descubre que la felicidad es el templo. Por lo tanto, lo que hagas no es el problema sino la calidad que traes al acto mientras lo haces.

Sé feliz y serás virtuoso; sé infeliz y cometerás lo que la gente religiosa llama pecado. Debes haberles oído decir que el pecador sufrirá algún día en el futuro, en alguna vida futura, y que el santo será feliz en algún momento futuro, en una vida futura. Yo digo que esto es absolutamente falso. El santo es feliz aquí y ahora, y el pecador es infeliz. La vida es inmediata, no espera tanto.

Por lo tanto, si te sientes infeliz, significa que has estado haciendo algo malo contigo mismo. Si no puedes disfrutar, si aparece algún tipo de vacilación, si sientes temor o culpa, quiere decir que la sombra de tus padres aún acecha desde algún rincón. Puede que estés disfrutando o tratando de disfrutar un helado, pero en lo profundo del inconsciente acecha la sombra del padre o de la madre. "Esto es malo. No comas demasiado, va a hacerte daño". Estás comiendo, pero la vacilación está allí. La vacilación demuestra que existe contradicción.

Trata de entender tu vacilación y tírala a un lado.

Y éste es uno de los fenómenos más increíbles: si arrojas la vacilación, puede ocurrir que dejes automáticamente de comer demasiado helado (porque comer demasiado puede ser parte de ello). Cuando ellos lo prohibieron, crearon simultáneamente cierta atracción. Cada prohibición produce atracción. Ellos dijeron: "No lo comas", y eso ha producido una atracción hipnótica, magnética, hacia el helado.

Si dejas de estar indeciso, dejas a un lado todas las voces paternales, toda la educación a que te obligaron a someterte. Puede que repentinamente comiences a ver el helado como una cosa corriente. A veces uno puede disfrutarlo, pero no es un alimento. No tiene valor nutritivo, puede ser hasta perjudicial. Pero entonces entiendes. Si es perjudicial, comprendes y no lo comes. Y siempre puedes comerlo de vez en cuando, a veces, hasta las cosas perjudiciales no lo son tanto. De vez en cuando puedes disfrutarlo, pero no existe la obsesión de comer grandes cantidades, Esa obsesión forma parte de la represión.

Arroja las vacilaciones. La gente viene a mí y me asegura que quieren amar, pero dudan; quieren meditar pero dudan; les gustaría bailar, pero dudan. Si esta indecisión está ahí y sigues alimentándola, toda tu vida será un desperdicio. Ya es hora: ¡arrójala! Y no es necesario hacer nada más; sólo toma consciencia de que ésta es solamente la forma en que te criaron, nada más.

Con consciencia, puedes deshacerte de ella; no forma parte de tu ser. Está solamente en tu mente, es sólo una idea que ha sido forzada sobre ti. Se ha convertido en un viejo hábito y un hábito muy peligroso, porque si no puedes disfrutar, ¿para qué está la vida? Y esta gente que no puede disfrutar nada: amor, vida, comida, una bella escena, un crepúsculo, una mañana, hermosa ropa, un buen baño, pequeñas cosas, cosas corrientes ... si no puedes disfrutar estas cosas, y hay gente que no puede disfrutar nada: comienzan a interesarse en Dios. Son la gente más difícil; nunca pueden alcanzar a Dios. Dios disfruta con estos árboles; de otra manera, ¿por qué sigue creándolos? El no está harto en absoluto, en absoluto. Durante milenios, El ha estado trabajando en árboles, flores y aves, y sigue escuchando, sigue reemplazando: nuevos seres, nuevas tierras, nuevos planetas. ¡El está, realmente, lleno de color! Mira la vida, obsérvala, y verás el corazón de Dios tal como es.

La gente muy rígida, incapaz de disfrutar nada, incapaz de relajarse, incapaz siquiera de disfrutar un buen sueño, son aquellos que se interesan en Dios. Y se interesan por razones equivocadas. Piensan que tienen que buscar a Dios porque la vida es inútil y vana. Recuérdalo: su Dios está en contra de la vida.

Gurdjieff solía decir: "He buscado en todas las religiones, en todas las iglesias, mezquitas y templos, y he concluido que el Dios de la gente religiosa está en contra de la vida". ¿Y cómo va a estar Dios en contra de la vida? Si Èl está en su contra, no hay motivo por el cual la vida deba existir, o por el cual se permita que ésta exista. Por lo tanto, si tu Dios está en contra de la vida, significa que tú, para tus adentros, estás en contra del Dios verdadero. Estás siguiendo a un Godot, no a Dios.

'Dios es la plenitud misma, Dios es la fragancia misma de la vida, Dios es la unidad orgánica total de la vida. Dios no es algo que exista como una roca muerta, Dios no es estático. Dios es un fenómeno dinámico. Dios no existe, sucede. Cuando estás listo, sucede. No pienses que Dios existe en alguna parte y que tú encontrarás una manera de llegar a Èl. No, no hay ningún sitio, y no hay ningún Dios que te esté esperando en alguna parte.

Dios es algo que te sucede cuando estás listo. Cuando estás listo, cuando la tristeza ha desaparecido y puedes bailar, cuando la pesadez ha desaparecido y puedes cantar, cuando la pesada carga del condicionamiento ya no está en tu corazón y puedes fluir, Dios sucede. Dios no es una cosa que exista; Èl es algo que sucede. Es una unidad dinámica y orgánica.

Sólo hay una esperanza: puedes traer la luz a tu ser. Y eso está a tu alcance ahora mismo, no es nada del otro mundo. ¿Has visto alguna vez a una serpiente deslizarse fuera de su vieja piel? es igual. Simplemente te escurres fuera: perdona y olvida. No te enfurezcas contra tus padres; ellos también fueron víctimas. Siente compasión por ellos.

No te resientas contra la sociedad, no podía haber sido de otra manera. Pero hay algo que sí es posible: puedes deslizarte fuera ahora mismo. Empieza a ser feliz desde este mismo instante. Todo está a tu alcance, sólo es necesario un profundo cambio de actitud: que desde ahora consideres a la felicidad como lo bueno y al sufrimiento como el pecado.

sábado, 30 de septiembre de 2017

LA LEY Y EL AMOR


El Evangelio dice:
“…Pues la ley fue dada por Moisés;
pero la gracia y la verdad
vinieron a través de Jesús, el Cristo”.

La Ley fue dada por Moisés. Moisés es el fundamento del judaísmo. Naturalmente, esto era necesario, porque a menos que la ley sea establecida, el amor no será posible. La ley es imprescindible, es una necesidad, pero no es suficiente.

Moisés le entregó la ley al mundo. La gente era primitiva, inculta; no tenían sentido social. Moisés creó una sociedad, y una de las más perdurables: la judía. Y en realidad, Moisés debe haber sido realmente genial, porque proporcionó la ley, y los judíos han sobrevivido a todo tipo de catástrofes. Debe haberles dado una base muy estable. Pero él era un legislador, al igual que Manu fue el legislador para los Hindúes. Moisés es el Manu de los Judíos; él trajo la ley.

Permítanme contarles una pequeña historia. En cierta ocasión, Moisés se cruzó con un hombre que estaba rezando. Pero su oración era tan absurda no sólo absurda, sino un insulto a Dios que Moisés se detuvo. Era absolutamente ilegal. Era preferible no rezar que hacerlo de esa manera, porque este hombre estaba diciendo cosas increíbles. Decía, "Déjame acercarme a ti, Dios mío, mi Señor, y prometo que limpiaré tu cuerpo cuando esté sucio. Incluso si tienes piojos, yo te los quitaré ... Y soy un buen zapatero, te haré zapatos perfectos. Andas con zapatos tan viejos y tan sucios, están totalmente sucios ... Y nadie cuida de ti, mi Señor. Yo cuidaré de ti. Cuando estés enfermo, te serviré y te daré medicina. ¡Y también soy un buen cocinero!".

¡Así es como estaba orando! Así que Moisés le dijo "¡Detente ! ¡Detén este absurdo! ¿Qué estás diciendo ? ¿A quién le estás hablando a Dios? ¿Y El tiene piojos en Su cuerpo ? ¿Y Sus ropas están sucias y tú las limpiarás? ¿Y no hay nadie ahí para cuidarle, y tú serás Su cocinero? ¿De quién has aprendido esta oración?".

El hombre contestó, "No la he aprendido en ninguna parte. Soy un hombre muy pobre e ignorante, y no sé cómo rezar. La he inventado yo mismo, y éstas son las cosas que conozco. Los piojos me molestan mucho; por lo tanto, le deben molestar a Èl. Y a veces la comida no es buena mi esposa no es una buena cocinera y me duele el estómago. El también debe estar sufriendo. Esta es sólo mi propia experiencia, que se ha transformado en mi oración. Pero si conoces la oración adecuada, enséñamela".

Entonces Moisés le enseñó la oración adecuada. El hombre se inclinó frente a Moisés, le dio las gracias con lágrimas de profunda gratitud, y se alejó. Moisés estaba muy contento. Pensò que había hecho una buena obra. Miró al cielo para ver lo que opinaba Dios del asunto.

¡Y Dios estaba furioso! y le dijo: "Te he enviado ahí para que acerques a la gente a mí, pero has alejado a uno de los que más me ama. Ahora, él orará en forma adecuada, pero no será una oración en absoluto porque la oración no tiene nada que ver con la ley. Es amor. El amor es ley en sí mismo; no necesita otra ley".

Pero Moisés es el legislador. El fundó la sociedad: trajo los diez mandamientos. Esos Diez Mandamientos han sido los cimientos de todo el mundo occidental: judaico, Cristiano, Mahometano, las tres religiones dependen de la ley de Moisés.

Por lo tanto, el mundo entero ha conocido sólo a dos legisladores: el Oriente conoce a Manu y el Occidente conoce a Moisés. Hindúes, Jainas, Budistas: Manu les ha proporcionado la ley, la ley les ha sido dada por Manu; y Moisés se la ha entregado a Mahometanos, Cristianos y judíos.

“Pues la ley fue dada por Moisés ...”
La ley es para la sociedad; el amor es para el individuo. La ley se refiere a cómo te comportas con los demás; el amor se refiere a cómo te comportas contigo mismo. El amor es un florecimiento interior; la ley es la conducta externa. Dado que vives con gente, debes respetar las leyes, pero eso no es suficiente, es bueno, pero no es suficiente. Si una persona se limita a respetar las leyes, estará muerta. Será un buen ciudadano, pero estará muerto. La ley puede ser el fundamento de la sociedad, pero no puede ser el edificio mismo. Puedes vivir según la ley, pero no puedes vivir en ella. No te da suficiente espacio. Para eso, el amor es necesario.

Jesús fue la realización de Moisés. Jesús estaba completando lo que inició Moisés, pero los judíos le negaron; lo que Manu inició lo estaba completando Buda, pero los Hindúes le negaron.

Comienzan a centrarse en la ley. Y desde ese punto de vista, el amor parece estar en contra de la ley. Y en realidad, la ley sólo es necesaria para que el amor pueda llegar a ser posible. La ley es necesaria para que la gente pueda vivir en paz y en amor; la ley no es, en sí, el fin. Es el medio; el amor es el fin. Pero cuando la gente se vuelve demasiado obediente de la ley, hasta el amor mismo parece ilegal. Y se vuelven temerosos del amor, porque ¿quién sabe? estás recorriendo un sendero peligroso.

El amor es locura; la ley, cálculo. La ley es confiable, la sociedad puede decidir con ella. Pero el amor no es confiable ¿quién decidirá? El amor no conoce reglas: no es aritmética, es poesía. Es peligroso. El amor es siempre salvaje, y la ley es social.

Recuerda esto: respeta la ley, pero no te limites a eso; de otra manera, habrás vivido en vano. De hecho, no habrás vivido. Respeta la ley, porque si no lo haces tendrás problemas. Debes vivir en una sociedad, tienes que seguir ciertas reglas, pero sólo son reglas. No hay nada supremo respecto a ellas, no hay nada de Dios en ellas.

Déjame decirte esto: los Diez Mandamientos fueron creados por Moisés. No provienen de Dios, eso no es posible. Esos Diez Mandamientos son reglas humanas del juego. "No robarás", …porque la propiedad es individual.

Pero si el juego cambia y la propiedad llega a repartirse, "No robarás" no tendrá sentido como ley. O bien, si algún día el mundo llega a ser realmente opulento, habrá tanto que nadie robará. Sólo si hay pobreza es posible el robo. La gente está hambrienta y es pobre y entonces roba. Pero si la sociedad es rica como podrìa ser algún día y hay demasiadas cosas: todo lo que necesites, hay más disponible ... entonces, ¿quién será ladrón? El mandamiento desaparecerá en ese momento. Ya no será necesario.

Los Diez Mandamientos son sociales. Moisés trae la ley; Jesús trae la verdad, la gracia, el amor. El amor viene de Dios, la ley viene de la mente. El amor es de Dios, la ley es del hombre.

Y con amor, la gracia y la verdad ocurren. Recuerda esto, porque entender a Jesús es entender el fenómeno del amor. Entender a Jesús es entender los detalles de la gracia. Entender a Jesús es entender la verdad. Recuerda: si puedes entender la verdad, la verdad libera. Y no existe otra liberación.

sábado, 23 de septiembre de 2017

QUIÈN PREPARA EL CAMINO?


Nadie me preparó el camino, ni tampoco yo le estoy preparando el camino a nadie. Esto tiene que ser entendido.

Hay cuatro posibilidades. Una, la más vieja y la más usada, es la que se dio en el caso de Jesús. Juan el Bautista preparó el camino; el discípulo precedió al Maestro. Esto tiene ventajas, pero también tiene limitaciones y defectos, eso es necesariamente así. Cuando el discípulo precede al Maestro, creará limitaciones que le son propias y el Maestro tendrá que funcionar dentro de esas limitaciones. Tiene sus ventajas, pues cuando llega el Maestro, no tendrá que preocuparse de preparar el terreno el terreno ya estará dispuesto, puede comenzar de inmediato a sembrar las semillas pero el terreno estará dispuesto a la manera del discípulo. No puede estarlo al estilo del Maestro; por lo tanto, éste tendrá que funcionar dentro de ciertas limitaciones. Eso es lo que produjo todo el problema en la historia de Jesús.

Juan el Bautista es un tipo de hombre diferente de Jesús, un hombre muy fiero, casi en llamas y siempre enardecido. Usa un lenguaje que le es apropiado, pero que nunca podrá ser apropiado para Jesús. Jesús es muy silencioso, muy apacible. Juan el Bautista no es ese tipo de hombre.

Juan es un profeta y Jesús es un Mesías; y la diferencia entre un profeta y un Mesías es grande. Un profeta es un hombre religioso, profundamente religioso, pero funciona como un político: utiliza el lenguaje de la revolución, utiliza un lenguaje muy violento, excitando los corazones y el ser de los hombres, agitándolos. Un profeta es como un terremoto. Un Mesías es muy tranquilizante, silencioso como un valle del Himalaya, perezoso, adormecido. Puedes descansar con un Mesías. Con un profeta, siempre estarás en movimiento.

Debido a esto, Juan el Bautista usó la terminología de la política: la revolución, el reino de Dios. E incluso ese "reino'' debe ser tomado por la fuerza. Tiene que ser, de hecho, atacado. El no fue comprendido, pues siempre serás mal interpretado si utilizas el lenguaje del mundo exterior para referirte al mundo interior. Los políticos tuvieron miedo: "¿De qué reino está hablando este hombre? ¿De qué revolución? ¿ A qué se refiere cuando dice que el reino debe ser tomado por la fuerza?".

Juan el Bautista es muy impaciente. Desea cambio inmediato; no puede esperar. El creó la atmósfera en que Jesús tuvo que funcionar. Juan el Bautista murió en prisión, fue decapitado por los gobernantes fue absolutamente mal interpretado pero nadie tuvo la culpa: él mismo la tuvo.

Pero debido a él ... y Jesús le iba a seguir, Jesús fue discípulo de su propio discípulo. Fue iniciado por Juan el Bautista, porque éste le precedió. Se creó un vínculo. Fue así como tuvo que utilizar la misma terminología. Era casi seguro que no le comprenderían.

Juan el Bautista murió en prisión, decapitado. Jesús murió en la cruz asesinado. Juan el Bautista también estaba hablando del reino de Dios. Naturalmente, él no era agresivo, pero la terminología en sí parecía política. El era un hombre muy inocente, no tenía nada que ver con política.

Pero Juan el Bautista ayudó, en cierta forma. Jesús pudo trabajar porque todos los discípulos de Juan el Bautista estaban listos para recibirle, él no era un extraño. Juan el Bautista había producido una pequeña abertura, había creado una pequeña claridad en la oscuridad de la humanidad. Cuando llegó fue recibido; había una casa lista para él unas pocas personas receptivas a él. Eso no hubiera sido posible si hubiese venido solo, sin un predecesor. Pero la casa fue construida por Juan el Bautista, y los discípulos que éste atrajo fueron. atraídos por él. Eso produjo el conflicto.

Este es el formato más antiguo: el Maestro es precedido por un discípulo que cumple el rol de predecesor y prepara el terreno. Debido a sus defectos y limitaciones, ha habido otra forma: la opuesta.

Ramakrishna es sucedido por Vivekananda; no es precedido por nadie. El Maestro viene primero, y entonces le sigue el discípulo. Esto tiene sus ventajas, porque el Maestro crea toda la atmósfera, el Maestro es quien crea la situación completa en que va a producirse el crecimiento, cómo van a desenvolverse las cosas. El da el lenguaje, el patrón, la dirección, la dimensión.

Pero esto tiene defectos, porque el Maestro es infinito; y cuando llega el discípulo, éste resulta ser muy finito. Y entonces el discípulo tiene que elegir, porque no puede moverse en todas direcciones. El Maestro puede estar mostrando todas las direcciones, te puede estar guiando hacia el infinito; pero cuando el discípulo llega, debe elegir, debe seleccionar, y entonces fuerza su propio patrón en ello.

Ramakrishna fue sucedido por Vivekananda. Ramakrishna es uno de los florecimientos más grandiosos que hayan ocurrido nunca; Vivekananda es el profeta. Ramakrishna es el Mesías, pero Vivekananda determinó todo el rumbo. Las inclinaciones de Vivekananda eran de tipo extrovertido, no de tipo introvertido. Sus propias inclinaciones apuntaban más hacia la reforma social, hacia el cambio político. Estaba más interesado en traer riquezas a la gente, en destruir la pobreza y el hambre. Cambió enteramente el rumbo.

La Misión Ramakrishna no es fiel a Ramakrishna; la Misión Ramakrishna es fiel a Vivekananda. La Misión Ramakrishna funciona ahora como un servicio social. Siempre que hay hambruna, están allí para servir a la gente. Cuando hay un terremoto, están ahí para servir a la gente. Cuando hay una inundación y ninguna de estas cosas falta en la India ellos están ahí. Son buenos servidores, pero la revolución interior de Ramakrishna ha desaparecido completamente dentro del desierto de Vivekananda.

Ramakrishna funcionó más libremente que Jesús, porque no tuvo un patrón preconcebido. Vivió más espontáneamente que Jesús. No tuvo ningún límite; pudo funcionar en cualquier dirección. Podía volar como un pájaro en el cielo, no había ninguna limitación. Pero luego llega el discípulo. El organiza, y, naturalmente, lo organiza a su manera.

Las dos maneras tienen ventajas, y las dos tienen defectos. También existe una tercera posibilidad, que nunca ha sido utilizada antes. Krishnamurti es el primero en el mundo en utilizar esta tercera posibilidad. La tercera posibilidad consiste en negar a ambos: predecesores y sucesores, ambos. Es negativa.

El método de Krishnamurti es vía negativa. Así entonces, primero negó a aquellos que le prepararon el terreno. Esa era la única forma de desembarazarse de las limitaciones. Negó a todo el Movimiento Teosófico: Annie Besant, Leadbeater, ellos fueron los que prepararon todo el terreno, y trabajaron duro para Krishnamurti. Ellos fueron los que cumplieron el rol de Juan el Bautista para él. Crearon para él una extensa oportunidad en el mundo; pero entonces, cuando él estuvo listo, miró, vio los defectos y las limitaciones: ocurriría lo mismo que en el caso de Jesús. Y entonces, simplemente negó. Negó que ellos prepararan el terreno o que hubiera alguna necesidad de prepararlo.

Al negarles, él estaba consciente de que también tenía que negar su calidad de Mesías, porque si él decía que era el Mesías, podía negar a los predecesores, pero entonces vendrían los sucesores. Y entonces se plantearía el mismo problema que se había presentado con Ramakrishna. Así que negó: "Nadie me ha precedido y nadie va a sucederme". Negó a Leadbeater, a Annie Besant y al Movimiento Teosófico, y durante toda su vida ha negado que alguien vaya a convertirse en su heredero o sucesor.

Esto tiene su belleza propia, pero también sus problemas. Puedes ser libre, muy libre, absolutamente libre porque no. hay limitaciones por ningún lado, ni antes ni después pero tu libertad está en la negatividad. No creas. Tu libertad no alcanza ninguna realización, es vana, no ayudas. Es como si alguien estuviese tan pendiente de no enfermar, trabajando continuamente y pendiente de no caer enfermo, que olvida que a veces también tiene que disfrutar de la salud. De otra manera, puede que no enfermes, pero el sólo estar pendiente de que "Uno no debe enfermarse y debe permanecer alerta" se convierte en un tipo de enfermedad.

Krishnamurti está tan alerta al respecto que ningún tipo de cautiverio debería crearse en ninguna parte, que no debiera existir ninguna atadura. Trabajó duro, pero no pudo ayudar a nadie. Ha sido hermoso para él mismo, pero no ha sido beneficioso para la humanidad. El es un hombre libre, pero su libertad es sólo para él. Esa libertad no pudo llegar a ser saboreada en miles y miles de gargantas; no pudo crear un impulso. El se ha mantenido como un pináculo de la libertad pero no existe puente. Puedes mirarle, es como una hermosa pintura o una hermosa poesía, pero nada se puede hacer al respecto, no te transforma. Ha roto todos los puentes. Esta es la tercera posibilidad, nunca se probó antes. El fue el primero.

Yo he probado la cuarta. Que tampoco ha sido usada. La cuarta consiste en que durante la mitad de mi vida yo mismo he trabajado como Juan el Bautista; y ahora, durante la otra mitad funcionaré como un Cristo. Esta es la cuarta posibilidad: preparar el terreno y también sembrarlo, sembrar las semillas.

También tiene sus inconvenientes; es imposible encontrar un camino que no los tenga. Tiene cualidades y tiene defectos. La ventaja es que soy ambos: por lo tanto soy, en cierta forma, totalmente libre. Todo lo que he hecho en mi primer paso lo hice sabiendo perfectamente bien cuál iba a ser el segundo paso. El Juan el Bautista que había en mí conocía perfectamente bien al Cristo que iba a seguirle: ambos se hallaban en profunda armonía. Son una persona; no hay problema en ello. Por lo tanto, el Juan el Bautista que había en mí no podía crear ninguna limitación para el Jesús que iba a seguirle, libertad total.

Y ningún Vivekananda me va a seguir. Yo soy mi propio Vivekananda y soy mi propio Juan el Baustista; por lo tanto, nadie puede limitarme en forma alguna cuando me haya ido. Y soy positivo: si Krishnamurti es vía negativa, yo soy vía positiva. He aceptado ambos papeles, y tengo una cierta libertad que ni siquiera Krishnamurti puede tener. El tiene que negar constantemente, y la negación en sí se convierte en una preocupación, en una profunda ansiedad. No tengo nada que negar; sólo tengo que decir que sí a la totalidad.

Pero existen problemas, y el problema más grande es que siempre seré contradictorio. Todo lo que ha dicho Juan el Bautista, tendrá que contradecirlo el Cristo que hay en mí. Siempre seré contradictorio.

Durante muchos años me estuve moviendo, llegando a cada persona, a cualquiera que tuviera alguna capacidad de crecimiento. Nunca nadie pensó que algún día el vagabundo que había en mí simplemente se sentaría en su habitación cerrada y que ni siquiera saldría de esa habitación ¡contradictorio! Durante años hablé en términos de revolución: naturalmente Juan el Bautista tiene que hablar de esa manera. Entonces, de repente, dejé de hablar de la revolución, de la sociedad, del bienestar de la humanidad; olvidé todo al respecto. Ahora sólo existe el individuo.

Contradictorio. Si observas, puedes encontrar dos corrientes paralelas, y la primera corriente ha estado en constante contradicción con la otra corriente. Durante esos muchos años, el Acharya, el Juan el Bautista, estaba haciendo una cosa. Ahora el Bhagwan, algo completamente diferente, está haciendo algo totalmente contradictorio.

Más tarde, será imposible decidir si este hombre era uno solo o dos. Y me figuro que algún día alguien sospechará que este hombre eran dos, porque las contradicciones son obvias, y no hay manera de resolverlas. Este es el problema conmigo, pero alguien tenía que probar la cuarta posibilidad, y estoy feliz de haberla probado yo. Cada cosa en esta tierra tiene sus inconvenientes, así que no puedes escapar de los inconvenientes. Por una u otra parte aparecerá el problema; por lo tanto, es solamente cuestión de elección, lo que a ti te acomode.

Esto me acomoda perfectamente. Ser libre para contradecirse es un gran prodigio, porque así no me preocupo en absoluto de lo que digo. No guardo cuentas, no necesito preocuparme acerca de lo que dije ayer. Puedo contradecirme: ésta es una gran libertad.

Y si me amas, sé que encontrarás en lo profundo de mí que las contradicciones ya están resueltas. Pero eso le ocurrirá sólo a aquellos que confían, eso sólo les sucederá a aquellos que se acerquen más y más a mí. Todas las contradicciones están en la superficie: en mi interior ya están resueltas, porque soy uno.

Funcioné como Juan el Bautista; ahora funcionaré como Cristo. Así que nadie me ha precedido, y nadie será mi sucesor.

sábado, 16 de septiembre de 2017

JUAN


Apareció un hombre enviado por Dios;
su nombre era Juan.
Este vino como testigo, para dar testimonio de la Luz,
a fin de que por medio de él todos creyesen.

Estoy aquí. Si puedes verme, llegarás a confiar en cosas que no habías sido capaz de darte cuenta por ti mismo. A través de mi, puedes tener un vislumbre de lo que todavía no ha sido visto.

Y Dios es lo que no ha sido visto. Se necesita a alguien que pueda ser un testigo, que pueda dar testimonio, que pueda decir: "Sí, yo Le conozco", que pueda resonar en tus profundidades, que te pueda dar el sabor, a través de su contacto, de que "Sí, Dios existe". Dios nunca puede ser sólo una creencia, porque una creencia será impotente. Su naturaleza será intelectual, mental, pero no te transformará. Puedes acarrear la creencia durante toda tu vida: será parte de tu chatarra, no te transformará.

La confianza, la fe, son diferentes. La creencia es intelectual; la confianza es existencial Pero, ¿cómo puedes llegar a confiar si no te acercas a un hombre que pueda dar testimonio, que pueda decir desde las profundidades de su ser: "Sí, Dios es”? Si te permites ser vulnerable a él, y su ser conmociona algo dentro de ti, entonces nace la confianza.

Este vino como testigo Juan se transformó en un testigo ... para dar testimonio de la Luz ... El ha conocido la Luz, él viene de la Luz. Recuerda, quien conoce la Luz también sabe que viene de la Luz, porque no hay otra manera de estar aquí.

Puede que no lo sepas, pero tú también vienes de la Luz. Esa es la verdadera fuente, la semilla y la fuente de toda vida. Puede que no te des cuenta, puede que lo hayas olvidado, puede que hayas olvidado totalmente de dónde viniste la fuente está tan lejos que no la recuerdas en absoluto pero quien sea que dentro de ti tome consciencia de la Luz, inmediatamente se dará cuenta de que "Yo vengo de Èl". En realidad, de inmediato se dará cuenta de que "Yo soy Èl. Mí padre y yo somos uno".

Como es arriba es abajo. Proclamará, al igual que los profetas de los Upanishads han proclamado: "Aham Brahmasmi ... Yo soy eso". 0 dirá, como Mansoor: "Ana Zahak ... Yo soy la verdad". O, como Jesús: "Yo y mi Padre somos uno". Jesús dice: "Si confías en mí, has confiado en Aquél que me ha enviado; si me amas, has amado al que no conoces".

Este vino como testigo, para dar testimonio de la Luz, a fin de que por medio de él todos creyesen. Juan es una puerta, una ventana: a través suyo, puedes tener un vislumbre de las lejanas cimas del Himalaya.

No era él la Luz, sino quien
había de dar testimonio de esa Luz.

Esto tiene que ser entendido, ésta es una de las cosas realmente significativas. Siempre que llega un hombre como Jesús, es precedido por alguien que prepara el terreno. Tiene que ser así, porque se necesita un terreno ya preparado. La vida es una profunda continuidad; todo está conectado, todo es una unidad. Juan vino a preparar el terreno porque habían muchas malezas. La hierba estaba creciendo, mil y un tipos de árboles repletaban la tierra. Tenían que ser cortados, quitar las malezas, cambiar la tierra. Sólo entonces podría venir el jardinero a sembrar las nuevas semillas.

Siempre hay alguien que precede a un hombre como Jesús. Así dice el evangelio: No era él la Luz, sino quien había de dar testimonio de esa Luz, él vino a preparar el terreno.

Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.

Ha venido a ayudar; ha venido a satisfacer las aspiraciones de siglos. Ha venido a lo que era suyo y los suyos no le recibieron.. Esto es algo muy irónico, pero siempre ha sucedido así. Jesús nació judío y éstos no le aceptarán. Buda nació Hindú, y éstos no le aceptaron. Siempre ha sido así. ¿Por qué? Porque siempre que nacen hombres como Jesús o Buda, suponen tal rebelión que todo lo establecido se estremece.

El hombre corriente vive en el pasado y para el hombre corriente el pasado es más importante, porque ya está establecido, es sólido. Tiene muchos intereses en el pasado, mucha inversión en el pasado. Por ejemplo, si de repente me acerco a ti y te digo que la manera en que has orado es incorrecta, y has estado orando de esa manera durante cincuenta años, entonces es mucho lo que está en juego. El creerme supondrá poner en duda cincuenta años de tu propia vida; el creerme equivale a aceptar que has sido un bobo durante cincuenta años. ¡Es demasiado! Lucharás, te defenderás.

Y cuando es cuestión de raza ... durante miles de años, una raza completa ha estado haciendo ciertas cosas; y entonces, llega un Jesús y pone las cosas patas arriba. Todo es nuevamente un caos. Disuelve todo lo que está establecido, arranca todo lo que se creía importante, crea confusión. Tiene que hacerlo así, porque te trae la cosa verdadera. Pero durante siglos has creído que la verdad era otra. ¿Qué elegir: Jesús o tu propio y prolongado pasado? ¿Qué elegir: Jesús o la tradición?

¿Sabes de dónde viene la palabra "tradición"?

Viene de la misma raíz que la palabra “comercio". También viene de la misma raíz que la palabra "traidor". La tradición es un comercio, es un negocio y la tradición es también una traición.

La tradición cree en ciertas cosas que no son verdad, la tradición traiciona a la verdad; por lo tanto, cuando la verdad aparece, hay conflicto. Lo puedes ver aquí. He nacido Jaina, pero ellos no me aceptarán. Aquí puedes encontrar Cristianos, Judíos, Mahometanos, Hindúes, Budistas, pero muy pocos Jainas. A ellos les es imposible aceptarme. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.

Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.
Mas a cuantos le recibieron,
aún a aquéllos que creen en su nombre,
les dio el poder de transformarse en hijos de Dios.
Y la Palabra se hizo carne...

Muy poca gente se acercó a él. Juan vivió cerca del río Jordán, en la intemperie, fuera de ciudades y pueblos. Los que realmente quisieran transformarse le buscarían y llegarían hasta él. Muy pocos fueron, pero aquellos que lo hicieron, aún a aquellos que creen en su nombre, les dio el poder de transformarse en hijos de Dios. Aquellos que pudieron confiar fueron transformados. Y él preparó el terreno: éstos serían los primeros que estarían preparados para la aparición de Jesús.

Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros
y contemplamos su gloria,
gloria como hijo único del Padre
lleno de gracia y de verdad.

Y la Palabra se hizo carne una de las frases más hermosas del evangelio, y habitó entre nosotros. Con Jesús, es como si la Palabra se hubiese convertido en carne: Dios se ha convertido en hombre. El secreto se ha abierto; lo oculto ha sido revelado; el misterio se ha convertido en una verdad abierta. Todas las puertas del templo están abiertas.

Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros... Juan produjo la atmósfera, porque la Palabra sólo puede llegar a ser carne cuando el que escucha está listo.

Si estás listo, te podré decir lo que llevo dentro de mi corazón. Si no estás listo, será imposible pronunciarlo; será absolutamente inútil. De hecho, no puede ser expresado hasta que estés listo. Cuando tu corazón esté dispuesto, esa misma disposición hará aparecer la verdad que llevo dentro de mi corazón. Entonces, el corazón puede hablar al corazón, lo profundo puede responder a lo profundo.

Juan reunió a un grupo, un pequeño grupo de gente escogida que fueran capaces de confiar, que fueran capaces de ver con los ojos de la confianza. Sólo en esa situación es posible la aparición de Jesús. Recuerda esto: si el que escucha está dispuesto, sólo entonces puede ser pronunciada la verdad.

Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros
y contemplamos su gloria,
gloria como hijo único del Padre

Y esto es, realmente, algo que tiene que ser entendido, porque los cristianos lo han estado mal interpretando continuamente. Ellos siguen diciendo que Cristo es el único hijo engendrado por Dios. Sí, por un lado es verdad, pero no es verdad en el sentido en que los cristianos lo dicen.

Buda también es el único hijo de Dios, y Krishna también es el único hijo de Dios. Recuerda, lo enfatizo: el único hijo engendrado por Dios. Yo también soy el único hijo de Dios., y tú también eres el único hijo de Dios. Entonces, ¿por qué decir "el único hijo engendrado"? Si todos son Sus hijos, ¿por qué decirlo?

Tiene un significado, un sentido; tiene que decirse. Es similar a esto: te enamoras de una mujer y dices: "Eres la única mujer, la única mujer hermosa en el mundo". No es que esto sea verdad; pero aún así, es la verdad de un instante de amor.

No es una realidad del mundo exterior; es una verdad de mí sentimiento interno. Esto es lo que siento: que ésta es la mujer más hermosa del mundo. No estoy diciendo nada acerca de esta mujer; estoy diciendo algo acerca de mi corazón. No conozco a todas las mujeres; no es necesario. No es una comparación. Es un sentimiento. Estás tan poseído por el sentimiento que no decir esto estará mal.

Cuando amas a Jesús, él es el único hijo de Dios. Por lo tanto, esta frase es correcta: dice, ... gloria como hijo único del Padre. "Como", como si fuera el único hijo de Dios. Para aquellos que se enamoran de Jesús para ellos, él es el único hijo de Dios. No dicen nada acerca de Buda o en contra de Buda. No están comparando.

A eso me refiero cuando digo que Buda también es el único hijo de Dios, y que tú también lo eres. Todos en este mundo son únicos. Una vez que alcanzas tu realización interior, eres el único hijo de Dios, como si toda la existencia existiera para ti, y nada más que para ti. Los árboles florecen para ti y los pájaros .cantan para ti y los ríos fluyen para ti y las nubes se juntan para ti.

Cuando alcanzas tu realización, te transformas en el centro de la existencia. O, si te llenas de amor hacia un Buda, un Jesús o cualquiera, estas afirmaciones de amor no deberían ser tomadas como la exposición de un hecho. Son realizaciones poéticas. No puedes discutirlas; no son en absoluto discutibles. Son afirmaciones del corazón.

Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros ... lleno de gracia y de verdad. Cuando la verdad existe, hay gracia. y cuando hay gracia, hay verdad.

Trata de entender esto. Sólo puedes poseer la gracia si eres verdadero. Si tienes alguna mentira dentro de ti, esa mentira perturbará tu gracia, esa mentira será venenosa para tu belleza, porque esa mentira tiene que estar oculta, reprimida. A nadie se le permitirá conocerla. No puedes estar abierto; estarás cerrado por la mentira. Si engañas, no puedes ser libre y fluido. Estarás estancado con tu engaño. Por lo tanto, no digo que las mentiras sean malas porque hagan daño a los demás, no. Son malas porque perderás tu propia gracia. Los engaños no son malos porque engañes a los demás; son malos porque perturbarán tu flujo, y no estarás fluyendo. Te empezarás a helar. Estarás estancado, muerto, en muchos puntos. Tendrás bloqueos en tu ser.

El evangelio capta el punto exacto del ser de Jesús: verdad y gracia. Èl era verdad, era profundamente verdadero hasta el núcleo mismo, suprema, absolutamente verdadero. Así es como se metió en problemas. Vivir con una sociedad que es absolutamente falsa, vivir en ella con absoluta veracidad, significa meterse en problemas.

Y la gracia. El no era ni un político ni un sacerdote. Simplemente, amaba la vida y la vivía. No estaba aquí para predicar nada, no tenía ningún dogma que inculcar, no tenía ideas que forzar sobre la gente. En realidad, vivió una vida llena de gracia, pureza y fluidez, y fue contagioso. Con quien fuera que se contactara, el que llegara a tener contacto con él se quedaría hipnotizado, magnetizado. Este hombre era un niño, un niño inocente. La gente se sentía atraída. La gente dejó sus casas, sus trabajos; simplemente, comenzaron a seguirle.

El no era un predicador, no estaba entregándole ninguna revolución política al mundo, no estaba proclamando ninguna reforma para el mundo. Simplemente, estaba entregándote una manera fluida de vivir. Y ése era el problema porque los Judíos son una de las razas más reprimidas del mundo. Muy reprimidos, moralistas, puritanos. Ese se convirtió en el punto problemático. Ellos se guían por principios. Se guían por la ley, y la ley debe ser respetada.

Naturalmente, tienen mucho éxito en el mundo. Si respetas la ley, tendrás mucho éxito. Si te guías por el amor, estás destinado al fracaso. Es una desgracia, es desafortunado, pero es así: la ley triunfa, el amor fracasa en el mundo. En lo que a Dios respecta, el amor triunfa, la ley fracasa; pero, ¿a quién le importa Dios?

Los judíos son muy respetuosos de la ley, muy buenos ciudadanos, y dondequiera que vayan siempre tienen éxito, porque siempre van con la ley. Se rigen por la aritmética. Por ese motivo, obtienen la mayoría de los Premios Nóbel. Nadie puede competir con ellos. Tienen mucho talento: tienen éxito en los negocios, en la política; hagan lo que hagan, siempre hacen lo adecuado. Pero son puritanos muy formalistas, profundamente cautivos de la mente. Una profunda resaca prosigue en la mente.

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