La religión puede ser un tipo de amor, no puede ser la búsqueda de la verdad.
La propia palabra "búsqueda de la verdad" es orientada a lo masculino. No puede ser una espera del amado, de la amada, Dios puede ser un hijo, un esposo, pero no puede ser la verdad. Luce tan árido, tan plano, tan seco, tan muerto; parece que no hubiera vida en la palabra "verdad". Pero para el hombre es la palabra más significativa. Dice: "La verdad es Dios, y si conoces la verdad has conocido todo". Y la manera en que el hombre va a seguir es para conquistar: la naturaleza tiene que ser conquistada.
A causa de estas diferencias, esto siempre ha sido un problema. Surgió ante un Buda porque todo el método de Buda estaba orientado al hombre. Tiene que ser así, porque desarrollar métodos también es una agresión. La ciencia es una agresión, la yoga es una agresión, porque todo el esfuerzo es de cómo penetrar en el misterio y disolverlo, de cómo llegar a conocerlo; todo el esfuerzo es de cómo desmitificar el universo. Eso es lo que significa el conocimiento: hemos llegado a conocer, ahora no hay misterio.
A menos que el misterio se disuelva, el hombre no puede descansar en paz. El universo debe ser desmitificado, todo debe ser conocido. Ningún secreto debe ser permitido que permanezca como secreto. Así que ellos, los hombres, desarrollaron todos los métodos: Buda es hombre, Jesús es hombre, Zoroastro es hombre, Mahavira es hombre, Krishna es hombre, Lao Tse es hombre. Ninguna mujer que se les compare ha existido, que pueda desarrollar métodos. Ninguna mujer ha existido jamás que pueda desarrollar algún método. Han habido mujeres que se iluminaron, pero aún así no pudieron desarrollar métodos, aún así ellas eran seguidoras. No pueden desarrollar, porque para desarrollar un método, una metodología, un camino, es necesario una mente agresiva.
Ellas pueden esperar, y pueden esperar infinitamente, su paciencia es infinita. Tiene que ser así, porque un niño tiene que ser llevado por nueve meses. Cada día se vuelve más pesado, más pesado y más pesado, y más difícil y más difícil. Tienes que tener paciencia y esperar, y no se puede hacer nada sobre eso.
Tienes que amar aun a tu carga, y esperar y
soñar que el niño nacerá. Y mira a la madre, a una mujer que va a ser madre: se vuelve más hermosa, porque cuando espera, ella florece. Logra un tipo de gracia distinta, la rodea un aura cuando va a ser madre, porque ahora está en su cúspide, cumpliendo la función básica para la que su cuerpo ha sido diseñado por la naturaleza. Ahora sus flores están brotando, pronto florecerá.
Y observa sus sueños: ninguna madre, o mujer que vaya a ser madre, puede pensar que va a nacer un niño o niña común, el niño especial siempre está en sus sueños.
Unos cuantos sueños han sido registrados: la mamá de Buda, la mamá de Mahavira soñaron.
En la India tienen una tradición para registrar los sueños de la madre cada vez que nace un iluminado. Pero siempre he sospechado que es así como toda madre sueña. Puedes no registrarlo -eso es otra cosa, porque no es necesario- pero toda madre sueña que va a dar a luz a un Dios, soñar de otro modo no sería posible. Los sueños de la madre de Buda han sido registrados, esa es toda la diferencia. Los de tu madre no han sido registrados, porque ella también soñó con un Buda, con un Jesús, con alguien único. Porque no sólo es el hecho de dar a luz, sino que ella también va a nacer a través de eso.
Cada vez que nace un niño, no solo nace el niño -eso es sólo una parte- la madre también nace. Antes de eso era un mujer común; a través del nacimiento ella se ha vuelto una madre. Por un lado nace el niño, por otro lado nace la madre. Y una madre es totalmente diferente de una mujer: existe una brecha, toda su existencia se vuelve cualitativamente diferente. Antes de eso puede haber sido una esposa, una amante, pero de pronto eso ya no es de mucha importancia. Ha nacido un niño, una nueva vida ha entrado: ella se ha vuelto una madre.
Por eso es que los esposos siempre tienen temor de los niños: básicamente nunca les gusta, porque un tercero entra en la relación, no sólo que entra, sino que el tercero se vuelve el centro. Y después de eso, la esposa nunca más es la misma esposa, es diferente. Y después de eso, si un esposo quiere realmente amar, tiene que volverse como un hijo, porque esta mujer que se ha vuelto madre nunca podrá volver a ser una esposa común. Se ha vuelto una madre ya no puedes hacer nada sobre eso. Lo único que queda es que te vuelvas un hijo de ella. Sólo ese es el modo para que ella te vuelva a amar de nuevo, sino el amor fluirá sólo hacia el hijo.

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