sábado, 15 de noviembre de 2014

DAR O RECIBIR AMOR

Todo el mundo quiere ser amado; ese es un mal comienzo.

Se empieza así porque el niño, el niño pequeño, no puede amar, no puede decir nada, no puede hacer nada, no puede dar nada; sólo puede tomar. La experiencia del amor que tiene el niño pequeño es la de tomar: toma del padre, de la madre, de los hermanos, de las hermanas, de los invitados, de los extraños; pero siempre tomar. Por eso la primera experiencia que se asienta en lo profundo del inconsciente es que tiene que conseguir amor. El problema surge porque todo el mundo ha sido niño y todo el mundo tiene el mismo impulso de conseguir amor; nadie nace de otra manera. Por eso todo el mundo pide: «Dame amor», y no hay nadie que lo pueda dar porque los demás han sido educados de la misma manera.

Uno debe ser consciente y estar alerta para que un simple incidente natal no se convierta en su estado mental constante y prevaleciente. En lugar de pedir: «Dame amor», comienza a darlo tú. Olvídate de conseguirlo, simplemente da; y te garantizo que recibirás mucho. Pero no tienes que pensar en conseguirlo. No tienes que comprobar que lo estás recibiendo ni siquiera indirectamente, lateralmente. Eso bastaría para alterarte. Simplemente da, porque dar amor es muy hermoso y recibirlo no lo es tanto. Éste es uno de los secretos.

Dar amor es realmente una experiencia muy hermosa porque entonces eres un emperador. Recibir amor es una experiencia muy pequeña, es la experiencia del mendigo. No seas un mendigo. Al menos, en lo tocante al amor, se un emperador, porque es una cualidad inextinguible en ti. Puedes dar todo lo que quieras. No te preocupes de que se pueda acabar, de que un día de repente descubras: «¡Dios mío! Ya no tengo ningún amor que dar.»

El amor no es una cantidad; es una cualidad, y una cualidad de cierta categoría, que crece cuando la das y muere si la retienes. Si eres mísero con él, se muere. Por eso, se generoso. No te preocupes de con quién, esta misma idea es propia de una mente avarienta: daré mi amor a ciertas personas que tengan ciertas cualidades.

No entiendes que tienes tanto...; eres una nube de lluvia. A la nube de lluvia no le preocupa dónde tiene que descargar -sobre las rocas, en los jardines, en el mar-, no importa. Quiere descargar. Y esa descarga es un alivio tremendo.

Por tanto, el primer secreto es: no lo pidas y no estés esperando y pensando que lo darás cuando alguien lo pida. ¡Dalo!

La fundadora del movimiento teosófico, la señora Blavatsky, tuvo un extraño hábito durante toda su vida. Y vivió mucho tiempo, viajó por todo el mundo y creó un movimiento mundial... De hecho no ha habido otra mujer tan poderosa en toda la historia humana, ni con tanta influencia a nivel mundial. Solía llevar con ella muchas bolsas llenas de semillas de flores. Todo su equipaje no era otra cosa que semillas de flores. ¡Mientras iba sentada en el tren, junto a una ventana, derramaba las semillas por la ventana, y la gente le preguntaba: «¿Qué estás haciendo?» Llevas mucho equipaje innecesario y después vas tirando semillas por la ventana, durante miles de kilómetros.»

Ella dijo:: «Éstas son semillas de flores, flores preciosas. Cuando acabe el verano y vengan las lluvias, las semillas se harán plantas. Pronto habrá millones de flores. Nunca volveré a pasar por esta ruta y no podré verlas, pero miles de personas las verán y disfrutarán de su fragancia.»

En realidad llenó de flores casi todas las vías de ferrocarril de India, y la gente decía: «Si no vas a volver a verlas, ¿a qué viene tu alegría?»

Ella dijo: «Mi alegría es que muchas personas se sentirán alegres. No soy avara. Haré todo lo que pueda para hacer feliz a la gente; es parte de mi amor.» Verdaderamente amaba a la humanidad e hizo todo lo que sentía que era correcto.

Da tu amor a cualquiera, al extraño. No se trata de dar algo valioso, basta con echar una mano.

Aprende a dar y descubrirás que mucha gente que ni te miraba se muestra amorosa contigo.

El problema es que tienes un corazón lleno de amor pero has sido avaro; el amor, se ha convertido en una carga para tu corazón. En lugar de hacer florecer tu corazón, has estado acaparándolo, por eso, de vez en cuando; cuando sientes un momento de amor, sientes que algún dolor desaparece. ¿Pero por qué ha de ser sólo un momento? ¿Por qué no a cada momento? Ni siquiera ha de tratarse de un ser vivo. Puedes tocar esta silla con una mano amorosa. Es algo que depende de ti, no del objeto.

Entonces descubrirás una gran relajación y una gran desaparición de tu yo -que es una carga-, y la fusión con el todo.

Quizá tengas más amor que los demás, quizás seas más afortunado y estás haciendo de tu fortuna una gran miseria.

Comparte tu amor, sin preocuparte de a quién se lo estás dando. Simplemente da, y encontrarás una paz y un silencio tremendos. Esto se convertirá en tu meditación. Uno puede llegar a la meditación por diversas vías; quizá ésta sea la tuya.

sábado, 8 de noviembre de 2014

LA INCONFORMIDAD PERMANENTE

Eres inconforme porque te han distraído. Has sido dirigido hacia un lugar para el que no estabas destinado. No estás avanzando hacia tu propio potencial. Estás tratando de ser lo que otros quieren que seas, y eso no puede ser satisfactorio. Cuando algo no es satisfactorio, la lógica dice: «Quizá no sea suficiente, hace falta un poco más.» Entonces vas a por más. Miras a tu alrededor y todo el mundo te muestra una máscara sonriente, todo el mundo parece feliz; cada uno engaña a todos los demás. Tú también vienes con tu máscara para que los demás piensen que eres más feliz de lo que eres. Tú también piensas que los demás son más felices.

La hierba parece más verde al otro lado de la valla, pero eso es algo que ocurre a ambos lados. La gente que vive al otro lado de la valla mira tu hierba y le parece más verde.

Verdaderamente parece más verde, más gruesa, mejor. Esa es la ilusión que crea la distancia. Cuando te acercas más, empiezas a ver que no es así. Pero la gente mantiene a los demás a cierta distancia. Incluso los amigos, incluso los amantes se mantienen mutuamente a cierta distancia; un exceso de intimidad es peligroso, puede que vean tu realidad.

Y como te han orientado mal desde el principio, hagas lo que hagas seguirás sintiéndote desgraciado. La naturaleza no tiene que ver nada con el dinero, si no los billetes crecerían en los árboles. La naturaleza no sabe nada de dinero, es una pura invención humana, útil, pero también peligrosa. Ves a alguien con mucho dinero y piensas que el dinero le da alegría: miras a esa persona, lo alegre que parece estar, y entonces vas tras el dinero. Alguien tiene salud, y tú corres tras la salud. Alguien está haciendo algo que parece ponerle muy contento; le sigues.

Pero siempre se trata de los demás, y la sociedad se lo ha montado de tal manera que nunca piensas en tu propio potencial. Toda la miseria proviene de que nunca eres tú mismo. Simplemente se tú mismo y no habrá miseria ni competición, no te molestará que los demás tengan más, o que tú no tengas tanto.

Y si quieres que la hierba sea más verde no hace falta que mires al otro lado de la valla; puedes hacer que sea más verde en tu lado de la valla. Es muy simple hacer que la hierba sea más verde. Pero sólo te dedicas a mirar a todas partes y todos los céspedes parecen muy verdes; menos el tuyo.

La persona debe enraizarse en su propio potencial, sea cual sea, y nadie debería darle consejos ni guía. Se le debería ayudar a ir donde desee ir, a ser lo que quiera ser. Entonces el mundo estaría tan contento que ni te lo podrías creer.

Desde mi infancia, nunca me he sentido descontento por la simple razón de que nunca permití que nadie me distrajera de lo que estaba haciendo o de lo que intentaba ser. Eso me ayudó enormemente. Fue difícil, y las dificultades fueron a más: ahora todo el mundo está contra mí. Pero eso no me molesta. Estoy perfectamente feliz, perfectamente contento. No pienso que pudiera haber sido de otra forma. En cualquier otra posición habría sido desgraciado.

No tengo casa, no tengo dónde vivir y no tengo dinero. Sin embargo, tengo algo que me produce un contento absoluto. He vivido de acuerdo a mi potencial, y ni la muerte puede hacer que me sienta molesto. He vivido a mi manera. Todo el mundo puede estar contra mí, pero eso no me molesta. La gente se siente molesta con que sólo otra persona esté contra ellos. Se sienten tan molestos; no puedo ni entenderlo.

El mundo está en contra de la individualidad.

Está en contra de que seas tu yo natural.

Quiere que seas un robot, y como accedes a ser un robot tienes problemas. No eres un robot. La intención de la naturaleza no era hacer de ti un robot. Y como no eres lo que estabas destinado a ser, sigues buscando constantemente: «¿Qué me falta? Quizá unos muebles mejores, mejores cortinas, una casa mejor, un esposo mejor, una esposa mejor, un trabajo mejor...» Lo intentas durante toda tu vida y vas corriendo de un lugar a otro. Pero la sociedad te ha distraído desde el principio mismo.

Mi esfuerzo es devolverte a ti mismo; y de repente verás que todo el descontento ha desaparecido. No hace falta ser más, eres suficiente. Cada cual es suficiente.

sábado, 1 de noviembre de 2014

LAS CRISIS

Los momentos de crisis son al mismo tiempo peligrosos e inmensamente importantes, peligrosos para los que no tienen el valor de explorar las nuevas dimensiones de la vida. Están obligados a desintegrarse en diversos tipos de locura, porque su mentalidad fue creada por la sociedad. Ahora que la sociedad se está desintegrando, la mentalidad no puede permanecer: sus raíces están en la sociedad. La mente se nutre constantemente de la sociedad y ahora ese alimento está desapareciendo.

Como la sociedad se está desintegrando, en los individuos surgirá una gran sospecha, una duda que nunca antes había estado presente. Y si sólo son gente obediente, gente que nunca han traspasado ningún límite impuesto por la sociedad, que siempre han sido ciudadanos honrados y respetables -en otras palabras, mediocres-, inmediatamente se volverán locos.

Empezarán a suicidarse, empezarán a saltar de edificios altos... y aunque sigan con vida, ya no contarán con una mentalidad que les ayude a resolver las situaciones de su vida. Se quedarán retrasados y puede que acaben esquizofrénicos, que se separen en dos personas, o quizá en una multitud.

En momentos de crisis, el peligro se presenta para los que han disfrutado los tiempos en los que la sociedad estaba asentada, cuando no había problemas, todo era fácil, y ellos eran honrados y respetados. Éstas son las personas que han disfrutado de la obediencia mental y ahora serán los sufridores. Se trata de una aritmética simple. Se volverán psicóticos, se volverán neuróticos; y entre estas dos palabras no hay mucha diferencia.

Recuerdo una definición que oí. Le preguntaron a un psicoanalista:

«¿Cuál es la diferencia entre psicosis y neurosis?»

Y el psicoanalista dijo: «La persona psicótica cree que dos y dos son cinco. Y la persona neurótica sabe que dos y dos son cuatro, pero no se siente cómoda con ese hecho.» Por eso la diferencia es muy fina. Ambos tienen problemas.

Pero los tiempos de crisis son tremendamente significativos, para las almas atrevidas a las que nunca les ha preocupado la respetabilidad social ni los honores sociales; para los que nunca se han preocupado por lo que los demás piensen de ellos, y sólo han hecho lo que les parecía justo hacer, los que de alguna forma han sido rebeldes; individualistas. Para estas personas, los tiempos de crisis son tiempos dorados, porque la sociedad se está desintegrando. Ya no puede condenar a nadie, ella misma está siendo condenada, maldecida. No puedo decir que los demás se equivocan. Se está demostrando que ella misma se equivoca; se está demostrando que toda su sabiduría es estúpida, supersticiosa.

El individuo atrevido puede utilizar esta oportunidad para ir más allá de la mente, porque ahora la sociedad no puede impedírselo, no puede ponerle trabas. Ahora es libre.

Es casi como la situación en una cárcel...; se han abierto las puertas y los guardas han desaparecido, el carcelero no está por ninguna parte. La gente que tiene algún sentido, alguna inteligencia, utilizará la situación para liberarse. Pero los que están tan esclavizados que no pueden pensar en la libertad -la prisión se ha convertido en su hogar-, simplemente sentirán pánico: «¿Qué va a ocurrir hoy? ¿No hay guardas? ¿No está el carcelero? ¡Las puertas están abiertas! ¿Quién cuidará de nosotros? ¿Quién nos dará de comer?»

Hay gente a la que la esclavitud le ha penetrado en el alma; esta gente se volverá loca. Pero la gente que siempre ha estado esperando el momento de escapar de la cárcel se sentirá inmensamente feliz. Éste es el momento que han estado esperando y por el que tanto han rezado. Escaparán de la prisión al cielo abierto. Ir más allá de la mente es ir a un cielo abierto, lleno de estrellas, la luna, el sol, la inmensidad de todo ello... Se vuelve tuyo; toda la existencia se vuelve tuya.

La mente es una pequeña jaula.

Por eso los momentos de crisis son ambas cosas..., y esto es lo que está pasando en todo el mundo. Nunca ha habido una búsqueda tan intensa del crecimiento espiritual, de la meditación. Pero nunca ha habido tanta locura tampoco. Ambas cosas están ocurriendo porque el estatus quo ya no es tan poderoso; ha perdido el control.

Cuando Galileo descubrió que la Tierra giraba alrededor del Sol, y no al revés como afirma la Biblia, el Papa le pidió que se presentara ante su tribunal. Aquel día ocurrieron muchas cosas, y una de ellas es muy importante. Galileo preguntó: «¿Qué importa si se prueba que una afirmación de la Biblia está equivocada? Eso no prueba que toda la Biblia esté equivocada. Yo soy un cristiano devoto, soy practicante, y no veo que el hecho de que una de sus afirmaciones esté equivocada marque ninguna diferencia.»

Pero el papa dijo: «No lo entiendes»; y el papa tenía razón. Dijo: «Si se prueba que una afirmación está equivocada, entonces surgirán miles de problemas. El primero es que Dios puede equivocarse. Y si se equivoca en una cosa, ¿qué certeza queda de las demás afirmaciones?» Si retiras un solo ladrillo, todo el palacio podría venirse abajo.

El papa dijo: «No puedo permitir que ninguna afirmación bíblica esté equivocada.»

Su argumento es significativo. Actualmente no es sólo una afirmación de la vieja mente, de la vieja sociedad, la que está equivocada; hay tantas cosas equivocadas que hace falta un idiota absoluto para creérselas. Siendo un poco inteligente es imposible ser parte de la vieja mentalidad. Ha perdido credibilidad, y no en un lugar, sino en todo el mundo. Hay distintos tipos de tradiciones antiguas, pero todas ellas han llegado al punto en el que se ha probado científicamente que muchas cosas están equivocadas.

Es un tiempo precioso. La sujeción social se ha soltado. Sí, los mediocres sufrirán, pero de todos modos no estaban disfrutando, no estaban viviendo verdaderamente; simplemente eran unos hipócritas. Al estar locos por lo menos serán reales, auténticos. No perderán nada, por supuesto que tampoco ganarán mucho...

Pero la gente que vaya más allá de la mente creará al hombre nuevo, la nueva mente. Y lo esencial que debe recordarse sobre la nueva mente es que nunca se convertirá en una tradición, se renovará constantemente. Si se convirtiera en una tradición, le pasaría lo mismo.

La nueva mente tiene que renovarse constantemente, ser nueva cada día, preparada para aceptar experiencias inesperadas, cualquier verdad inesperada...; simplemente estar disponible, vulnerable. Será tremendamente emocionante, un gran éxtasis, un enorme desafío.

Por eso no creo que una crisis sea mala; es buena. Unos pocos perderán sus máscaras, y serán realmente quienes son -neuróticos, psicóticos-, pero al menos serán verdaderos y honestos. Puede que pienses que están locos; no están locos, simplemente están en un estado de una gran sorpresa. Han creído demasiado en la vieja mente y ésta les ha traicionado.

Si la nueva mente prevalece, entonces la vida podrá convertirse en un proceso iluminador. Y la iluminación no será algo raro que le ocurre de vez en cuando a alguien muy especial; será una experiencia humana y muy ordinaria.

sábado, 25 de octubre de 2014

LA HIPNOSIS

Cada niño es hipnotizado desde la más tierna infancia. Así es como tiene lugar el condicionamiento; así es como te formas una mentalidad. Puede que tus padres no lo sepan, puede que tus profesores no lo sepan, puede que tus sacerdotes no sepan lo que están haciendo: están practicando técnicas hipnóticas. Para cuando sales de la universidad, ya conoces todas las técnicas para condicionar a los demás. Por eso todos los que vienen a mí ya están condicionados.

Yo trato primero de deshipnotizar a estas personas, dejo que se liberen de lo que la sociedad les ha impuesto; sólo entonces la hipnosis será limpia, joven, fresca, recién nacida.

En la hipnosis llegas a tu mente inconsciente, el lugar donde están todos los condicionamientos. Estás en un estado volcánico. Vas a encontrar horrores, porque posiblemente recordarás tu infancia y lo que te ha ocurrido desde entonces, todo lo cual está reprimido. Recuerda, nadie reprime una experiencia agradable, ¿por qué debería uno reprimirla? De hecho uno trata de exagerarla tanto como puede, para sí mismo y para los demás. Uno sólo reprime las cosas que cree desagradables.

Por eso tu inconsciente está lleno de las serpientes, escorpiones y dragones que has reprimido porque no querías saber nada de ellos y tampoco querías que los demás los conocieran. Si se te lleva a la hipnosis directamente, sin descondicionarte, llegarás a un infierno de tu propia creación: lo reprimido te mostrará su verdadero rostro; y lo natural es que te quedes aterrorizado.

El problema de los terapeutas es que ellos mismos no han pasado por el proceso; simplemente han estudiado para ser profesores. Nunca han trabajado en una escuela de misterios, cosa que les habría limpiado. Y en la escuela de misterios sólo se te da la técnica cuando puedes usarla sin entrar en puntos oscuros, en espacios de horror, estados terribles. Todos ellos son imaginarios, pero cuando te encuentras en ellos son reales para ti.

En realidad, la hipnosis es un método muy suave..., una música muy dulce. Puede ocurrir mientras estás sentado a mi lado en silencio. Puede ocurrir si estás escuchando con tanta intensidad que todas tus preocupaciones y tensiones desaparecen, y empiezas a moverte hacia lo profundo de tu ser. Pero en primer lugar deben desaparecer esas preocupaciones y tensiones, esas angustias y ansiedades.

La «hipnoterapia» es una palabra antigua, pero «deshipnoterapia» es una construcción mía. El proceso es completamente opuesto. La hipnoterapia puede llevarte a un sueño deliberado; la deshipnoterapia puede llevarte a un despertar deliberado.

He oído hablar de un agente de la propiedad inmobiliaria que vivía en una gran ciudad y era considerado el mejor en su profesión. Formaba parte de una gran compañía. Aquel día su jefe estaba muy enfadado y le estaba esperando. Cuando llegó, su jefe tuvo un estallido de ira y le dijo: «Esto es demasiado. El hombre al que le acabas de vender esa tierra al doble de su precio acaba de salir por la puerta. Podemos entender que eres astuto e inteligente y te las has ingeniado para hacer un gran negocio, por eso te pagamos tanto. Pero ese hombre ha dicho: "Ha llovido y la tierra que me vendisteis está bajo dos metros de agua. ¿Qué clase de empresa es ésta? ¡Esto es un timo!»

El vendedor le dijo: «No te preocupes jefe, me encargaré de él. Me voy.» Y después de una hora volvió sonriente, y dijo: «Hoy me tienes que dar un premio.»

El jefe dijo: «Primero cuéntame qué les ha pasado a ese hombre y a su tierra.»

Él respondió: «No ha pasado nada; hemos tenido por aquí dos barcas medio podridas durante muchos años; se las he vendido a ese hombre. Le he dicho: "Eres un estúpido. Esta tierra tan hermosa que en la estación de las lluvias se convierte en un lago..., toma estas dos barcas. Construye una casa suficientemente grande para poder disfrutar de ambas cosas. En la estación de las lluvias, disfruta del lago y de las barcas que he traído conmigo." Y esas barcas están tan podridas que se hundirán la primera vez que el hombre se monte en ellas. No te preocupes. Habían estado por aquí desde ni se sabe cuándo. Y les hemos sacado un buen precio.»

El jefe dijo: «¡Esto es demasiado! Has vuelto a timar a ese hombre y ahora encima le has puesto en una situación peligrosa. Esas barcas le matarán.»

El agente le respondió: «Así es como funciona el mundo. No tienes que pensar en lo que les vaya a ocurrir a los demás; sólo tienes que pensar en tus propios bolsillos.»

Y ese parece ser el estado de algunos terapeutas: están pensando en sus propios bolsillos. No les preocupa lo que le ocurra a la gente. No han vivido lo que sugieren a la gente; no es su experiencia personal. Es deshonesto decir cosas a la gente que no forman parte de tu propia experiencia personal y ponerles en estados que pueden hacerles enloquecer.

La hipnosis también puede ser peligrosa. En manos equivocadas, cualquier cosa puede ser peligrosa; por lo demás, la hipnosis es una forma simple de relajación. Pero puede ser peligrosa porque si el hipnotizador tiene la intención de timarte, puede sugerirte bajo hipnosis que hagas cosas que no deseas hacer. Y tendrás que hacerlas al despertar.

Si eres una persona que trata de timar a los demás puedes hacerles cualquier cosa bajo hipnosis.

La hipnosis puede emplearse mal. Todo lo grande puede emplearse mal. Quizá ésta sea la razón por la que la mayoría de los países y de las culturas han tratado de evitar cualquier enredo con la hipnosis. El «hipnotismo» se ha convertido en una palabra condenatoria. Pero eso no está bien porque puede hacer un bien inmenso. Cualquier persona que tenga problemas con un tema determinado puede ser hipnotizada y se le puede decir: «No tienes ese problema. Ese tema es sencillo, y tienes la suficiente inteligencia como para comprenderlo.» Y el hombre empezará a comportarse de manera diferente desde el día siguiente; su inconsciente ha entendido: no tiene que tener miedo.

A la gente se le puede ayudar con sus enfermedades, porque casi el setenta por ciento de las enfermedades son mentales. Puede que se expresen a través del cuerpo, pero su origen es mental. Y si puedes poner en tu mente la idea de que la enfermedad ha desaparecido, de que no tienes que preocuparte por ella, de que ya no existe, la enfermedad desaparecerá.

La mente tiene un poder tremendo sobre tu cuerpo. La mente lo dirige todo dentro de tu cuerpo. El setenta por ciento de las enfermedades pueden cambiarse cambiando la mente, porque es allí donde empiezan; sólo el treinta por ciento de las enfermedades empiezan en el cuerpo. Si te caes y te haces una fractura, la hipnosis no puede ayudarte con esa fractura diciéndote que no la tienes. Seguirás teniéndola. La fractura ha empezado en el cuerpo y el cuerpo no puede ser hipnotizado. El cuerpo tiene su propia forma de funcionar. Pero si el proceso empieza en la mente y se extiende a algún punto del cuerpo, entonces es muy fácil cambiarlo.

sábado, 18 de octubre de 2014

LA REPRESIÓN DEL SEXO

Alrededor de seiscientos libros llevan mi nombre. Yo no he escrito nada, son recopilaciones de mis charlas. De todos ellos sólo hay uno oficialmente sobre sexo y ni siquiera ese libro trata exactamente de sexo; trata básicamente sobre cómo trascender el sexo, de cómo llevar la energía sexual a un estado sublimado, porque es nuestra energía básica.

Puede producir vida... Esa es una de las cosas que sabemos de ella, pero en eso toman parte hasta los animales. Y los científicos dicen que incluso los árboles tienen su propia sexualidad, toda la existencia muestra algún tipo de energía sexual. Sólo el hombre tiene el privilegio de poder cambiar el carácter y la cualidad de su energía sexual.

El nombre del libro es From Sex to Superconsciousness,, pero nadie habla de la superconsciencia. El libro es sobre la superconsciencia, el sexo sólo es el principio, el lugar donde está todo el mundo. Existen métodos que permiten impulsar la energía hacia arriba, y en Oriente, durante al menos diez mil años, se ha desarrollado una ciencia especial que lo estudia, el Tantra. En Occidente no existe ningún paralelo de esta ciencia.

Durante diez mil años la gente ha experimentado con la conversión de la energía sexual en espiritualidad, con la conversión de la sexualidad en espiritualidad. El método está probado más allá de toda duda, miles de personas han sido transformadas. El Tantra es una ciencia que antes o después será aceptada en todo el mundo, porque la gente sufre todo tipo de perversiones. Por eso siguen preguntando sobre sexo como si ese fuera mi trabajo, como si estuviera hablando de sexo las veinticuatro horas del día. El problema está en su sexualidad reprimida.

Un gran poeta, Heinrich Heine, una vez se perdió en el bosque. Tardó tres días en encontrar el camino de salida. Estaba hambriento, cansado, se pasaba toda la noche subido a los árboles y preocupado por los animales salvajes, y por el día iba dando tumbos, intentando encontrar algún ser humano... Durante tres días no pudo encontrar a nadie que le mostrara el camino. La tercera noche era una noche de luna llena. Estaba sentado en un árbol, totalmente exhausto. Miró a la luna, y de repente se echó a reír.

Se reía porque había escrito muchos poemas sobre la luna y también había leído muchos poemas sobre el mismo tema.

La luna es un fenómeno tan romántico que ningún poeta de renombre puede prescindir de ella, ningún pintor de renombre puede prescindir de ella. Su impacto es profundo, su belleza enorme. ¿Entonces por qué se reía? Se reía porque cuando miró hacia la luna no vio todas las cosas románticas de las que hablaba en sus poemas; vio una rebanada de pan redonda, flotando en el cielo.

Y dijo: «¡Dios mío! ¿Qué me ha ocurrido?» Después de tres días de cansancio y de hambre, eso era lo natural, pero quizá su experiencia fue única: ¡Nadie más ha visto una rebanada de pan flotando en el cielo! Se rió de sí mismo y por primera vez comprendió que lo que había estado diciendo sobre la luna no tenía nada que ver con la luna; tenía que ver con él mismo.

Por eso la gente que habla de sexo y me condena no entiende que es su propia represión. El sexo se ha reprimido tradicionalmente en todo el mundo. Naturalmente surgirá de una forma u otra. No puedes evitarlo.

Si reprimes algo en el ser humano surgirá por algún otro lado, de una forma o de otra.

Esta represión del sexo por parte de todas las religiones ha ayudado a que la literatura pornográfica del mundo sea la más leída.

La mayoría de internos en las cárceles tienen la Biblia, y vi alguna vez que alguno de ellos colocaba ritualmente cada mañana y cada tarde la Biblia sobre la cama, ponía su cabeza sobre la Biblia, y rezaba. Parecía muy piadoso.

Yo le pregunté: «Esto es precioso, lo que haces es muy bueno, ¿pero por qué tienes fotografías de mujeres desnudas por toda la habitación? ¿Y no tienes ni una fotografía de Jesucristo?»

Se quedó conmocionado y me dijo: «Nunca lo había pensado. Soy un cristiano devoto, un fundamentalista.»

Yo le dije: «Debes de ser un fundamentalista; si no, ¿cómo se explican las fotos? Para que existan esas fotos es absolutamente necesario un fundamentalista cristiano. ¡No te preocupes! No son cosas contradictorias, son complementarias. Se trata de una conspiración entre las iglesias y la gente que está explotando tu mente.»

Todo mi esfuerzo ha ido dirigido a que el sexo sea un fenómeno natural y aceptado para que no haya represión; entonces no necesitarías la pornografía, no habría represión y no soñarías con el sexo. La energía puede ser transformada. Hay métodos válidos y accesibles por medio de los cuales la misma energía que aporta nueva vida al mundo puede aportarte nueva vida a ti. Ese era el tema del libro. Pero a nadie le importaba el tema y a nadie le importaba tampoco por qué hablaba de él. La palabra «sexo» estaba en el título y eso era suficiente.

En Khajuraho, un templo indio, el templo más famoso del mundo... hay treinta templos; quizá se tardaron miles de años en construirlos. Como esculturas son las mejores, no se puede crear nada mejor. Pero se puede observar, en dicho templo, algunas posturas sexuales tan absurdas que no te lo puedes ni imaginar...

Allí están absolutamente todos los tipos de posturas que el hombre -sano o enfermo- se ha podido imaginar. ¿Pero por qué ocurrió esto? ¡Y esta gente debe haber trabajado duro! Reprime cualquier cosa y alcanzará proporciones perversas.

Actualmente conocemos la homosexualidad, el lesbianismo, la sodomía, y todo tipo de perversiones distintas, y nadie piensa nunca en quién es el responsable. Los animales salvajes nunca son homosexuales, pero en un zoo, cuando no hay hembras disponibles, se vuelven homosexuales. Eso nos da una pista. Parece que hemos hecho de nuestra sociedad un zoo, no un fenómeno natural. Hemos reprimido tanto el sexo que ahora asume formas extrañas.

Por ejemplo, la homosexualidad debe haber nacido en los monasterios, por eso digo que es una cosa religiosa. En los monasterios los hombres están separados; no hay mujeres disponibles. En los conventos de monjas las mujeres están separadas; no hay hombres disponibles. En Athos, Grecia, hay un monasterio que tiene mil años: puedes entrar en él, pero no puedes salir vivo de él. Renuncias al mundo para siempre.

Si entras en ese monasterio, el mundo se acabó. En él no se admite ni siquiera a una niña de seis meses de vida, ni animales que sean hembras. Y a veces me pregunto: ¿Son monjes los que viven dentro del monasterio o son monstruos? No se permite la entrada ni a una niña de seis meses; ninguna mujer de ninguna edad ha entrado allí jamás, ni viva ni muerta.

Ahora bien, se está forzando a la gente... Estas personas se vuelven homosexuales. Sigues predicando que los monjes deben ser célibes, que las monjas deben ser célibes, y paradójicamente algunos de ellos están leyendo o pensando en la literatura pornográfica.

Estamos viviendo en una sociedad muy enferma, que podría haber sido muy sana y puede sanar inmediatamente... sólo es cuestión de entender.

sábado, 11 de octubre de 2014

FILOSOFIA Y PHILOSIA

Occidente nunca ha creído en la idea de iluminación. Va en contra de la sociedad, en contra de la religión; nunca se han preocupado por ella.

Las desviaciones son peligrosas para las sociedades podridas. En Occidente -donde nunca he existido la idea de iluminación- aún es más así, porque iluminación simplemente significa ir más allá de la mente. Si vas más allá de la mente serás tú mismo.

Puedes pensar sobre la verdad, ¡eso está permitido! Por eso, en Occidente, la filosofía se ha desarrollado hasta grandes alturas y profundidades. Pero siempre se trata de pensar en la verdad. Es como si los locos pensaran en la salud, como si los ciegos pensaran en la luz...; pueden crear grandes sistemas de pensamiento sobre qué es la luz, pero no se parecerán en nada a la luz. Para ver la luz tienes que usar los ojos.

No puedes pensar sobre la verdad porque lo que piensa es tu mente, que está llena de mentiras, nada más que mentiras. ¿Cómo vas a pensar en la verdad? La verdad sólo puede ser hallada cuando has dejado la mente a un lado.

En Oriente decimos que verdad es la experiencia que tiene lugar en el estado no mental, en el estado más allá de la mente. Pero en Occidente esta misma idea no ha existido. Y esto te dejará una cosa clara: la filosofía es occidental. En Oriente no hay nada que se le parezca.

Es muy extraño: Oriente es mucho más antiguo, su cultura tiene al menos diez mil años, pero no tiene nada parecido a la filosofía. La llamada filosofía oriental tiene un nombre equivocado. En Oriente se le llama darshan; darshan significa «ver.» No tiene nada que ver con pensar. La misma palabra darshan significa «ver.»

Yo tuve que acuñar mi propia palabra para ello: le llamé philosia, como opuesto a filosofía, porque filosofía significa «el amor al pensar».

Y philosia significa «el amor a ver.» Filosofía significa «el amor a pensar, pero ¿qué puedes pensar? Se ha creado un sustituto, un juguete, para evitar que los individuos vayan más allá de la mente y se vuelvan peligrosos para la sociedad. Eso es la filosofía.

Ningún filósofo llega a experimentar nada. Ningún filósofo se ilumina o llega a despertar; permanece en el mismo terreno que tú, es tan inconsciente como tú.

Darshan -philosia- es un planteamiento totalmente diferente. El planteamiento es observar la mente, no pensar sino simplemente convertirse en un observador de la mente y crear distancia entre tú y tus pensamientos. Al verlos como si estuvieras en lo alto de una colina y todo el tráfico mental ocurriera abajo, en el valle, llega un momento en que los pensamientos comienzan a desaparecer porque su vida reside en la identificación con ellos. Son parásitos; te chupan la sangre.

Si estás lejos y no los alimentas, tus pensamientos empiezan a encogerse y a morir. Y cuando no quedan pensamientos a tu alrededor, sino un inmenso silencio, una tremenda nada, sólo un observador sin nada que observar..., en ese momento te liberas de los grilletes de la mente. Y es el momento del comienzo de una nueva vida.

Pero puede que a la gente le parezcas un loco, porque a partir de ese momento tu comportamiento será diferente.

Desde ese momento serás original; ya no puedes ser parte de la multitud. La gente pensará que te has equivocado en algo. Es extraño, ¡son ellos los que se equivocan! Pero no es tan extraño: si te presentas en una sociedad de ciegos con los ojos abiertos, nadie va a creer que tienes ojos. Debes estar teniendo algún tipo de ilusión o alucinación, los ojos no existen. Nadie los tiene, ¿cómo vas a tenerlos tú?

La persona iluminada en Occidente será condenada por loca.

La gente loca de Occidente está loca porque ha creado tanta tensión, ansiedad y angustia, y se les has dado una mentalidad tan podrida que no pueden funcionar. Cuando la mente colapsa, la persona cae por debajo de la mente; de ahí que el psicoanálisis sea un fenómeno occidental. En Oriente no hay nada que se parezca al psicoanálisis.

En Oriente hemos intentado despertar, no entrar en crisis. El despertar te lleva más allá de la mente mientras que la crisis simplemente te deja en un nivel subhumano. Pero la sociedad también es responsable de ello. Incita excesivamente tu ambición y no la puede satisfacer. Incita en ti demasiados deseos -de dinero, de poder- que no puede satisfacer. Sólo te enseña a ir ascendiendo por la escala de poder, cada vez más alto, y te dice que vayas rápido porque sólo tienes una breve vida y ¡tienes tanto que hacer! No queda tiempo para vivir, no queda tiempo para amar, no queda tiempo para alegrarse.

La gente va posponiendo todo lo que es significativo. Mañana se reirán; hoy tienen que ganar dinero..., más dinero, más poder, más cosas, más artilugios. Ya amarán mañana, hoy no tienen tiempo. Pero mañana nunca llega, y un día se encuentran cargados de todo tipo de cosas, cargados de dinero. Han llegado a la cima y ya no queda ningún lugar donde ir, excepto saltar a un lago.

Y ni siquiera pueden decir a los demás: «No os molestéis en venir aquí, no hay nada», porque eso les haría parecer estúpidos. Te conviertes en el presidente del país y dices: «Aquí no hay nada, no os molestéis. Esta es una escalera que no lleva a ninguna parte»; te sentirías muy estúpido.

Por eso siguen aparentando que han logrado algo, que han encontrado lo que buscaban; y en lo profundo están vacíos, no encuentran sentido a su situación, han desperdiciado toda su vida. Si la gente entra en crisis bajo tanta presión, la sociedad es la responsable: la sociedad vuelve loca a la gente.

En Oriente no encontrarás gente tan loca, gente que se suicide; y Oriente es pobre, tan pobre que la gente no tiene garantizada ni una comida diaria. Lógicamente debería haber más gente que se suicidase, más gente que se volviese loca. Pero no, ni se vuelven locos, ni se suicidan. Parecen disfrutar de cierta alegría porque la ambición no es parte de la mentalidad que les transmite la sociedad; su sociedad también les hace ambiciosos, pero no de este mundo, sino del otro. Este mundo está condenado.

Intenta entender... su sociedad también les hace ambiciosos: ambición de alcanzar el paraíso, de conocer a Dios, pero esa ambición va en contra de las ambiciones mundanas. «¡Renuncia al mundo! Aquí no hay nada más que sombras; es ilusorio.» Han pensado que es ilusorio duran¬te miles de años, que no merece la pena preocuparse por él, ¿por qué no buscar lo real? Entonces no se vuelven locos.

Están en medio de la pobreza total, de la enfermedad, de la muerte..., pero no los verás ansiosos ni tensos, y no necesitan psicoterapia.

La psicoterapia es absolutamente occidental; es una necesidad de la mente occidental. En primer lugar la mente occidental crea todo tipo de deseos y ambiciones que tarde o temprano producirán una crisis; entonces viene la psicoterapia. Ahora mismo es la profesión mejor pagada, pero lo extraño es que entre los psicoterapeutas se cometen más suicidios que en cualquier otra profesión, el doble que en cualquier otra profesión, y además la tasa de locura también es el doble que en cualquier otra profesión. iY ellos son los que ayudan a los demás a estar sanos! Es un verdadero lío.

Pero la mente puede limpiarse. Simplemente se trata de comprender que nuestra mentalidad es incapaz de encontrarse con la realidad, porque la realidad es contemporánea y nuestra mentalidad tiene dos mil años. La brecha es grande y la mente fracasa al tratar de encontrarse con la realidad. La mente tiene que ir con la realidad, paso a paso; no debe quedarse atrás.

Y eso sólo es posible si cada individuo tiene su propia mentalidad, su propia individualidad.

Yo soy básicamente un individualista, porque sólo el individuo tiene alma. Ningún grupo puede reivindicar un alma; sólo tienen acuerdos muertos. Sólo el individuo es un fenómeno vivo. Tenemos que ayudar a que el fenómeno vivo sea contemporáneo, a que siga siendo contemporáneo, porque lo que hoy es contemporáneo no lo será mañana; por eso tienes que aprender a fluir con la existencia como un río, a cada momento. Mueres cada momento al pasado y naces cada momento a lo nuevo.

A menos que esa se convierta en tu religión, vas a tener problemas y tu sociedad también los tendrá.

sábado, 4 de octubre de 2014

SER DIFERENTE SER INDIVIDUO

Ese es mi delito por el que me persiguen: yo creo una duda en ti respecto a tu mentalidad. Quiero que entiendas que no es tuya, y tú búsqueda debe ir orientada a encontrar tu propia mentalidad. Estar bajo el impacto de otros implica seguir siendo un esclavo psicológico. Y la vida no está hecha para ser esclavos, sino para saborear la libertad.

La verdad existe, pero con esta mentalidad nunca puedes saberlo, porque la mente está llena de mentiras repetidas siglo tras siglo. Puedes encontrar la verdad cuando dejas esta mentalidad completamente de lado y miras a la existencia con ojos nuevos, como un niño recién nacido; entonces cualquier cosa que experimentes es la verdad. Y si permaneces constantemente alerta para no dejar que nadie impida tu crecimiento interno, llega un momento en el que te sintonizas tanto con la existencia, estás tan unificado con la existencia... Sólo esa experiencia es una experiencia religiosa.

Esta vida es la que yo llamo espiritual.

Quiero que todo el mundo sea religioso, pero no quiero que nadie sea cristiano, hindú, musulmán, porque esas son las barreras que nunca te permitirán ser religioso. Y puedes verlo con claridad: Gautama Buda no es budista, nunca oyó la palabra budismo; Jesucristo no es cristiano, nunca oyó la palabra cristiano y ciertamente no es judío; si no los judíos no le habrían crucificado.

Si los judíos decidieron crucificar a Jesús, eso significa que había abandonado la mentalidad que debía haber tenido durante toda su vida, que estaba diciendo cosas que no eran propias de la mentalidad recibida. Y Jesús lo recuerda constantemente. Dice: «Ha sido dicho por los antiguos profetas» -¿quiénes eran esos antiguos profetas? Todos judíos- “ha sido dicho que la ley es ojo por ojo y diente por diente." Pero yo os digo que si alguien os golpea en una mejilla, poned también la otra.»

Esto no formaba parte de la mentalidad judía. El Dios judío declara: Soy un Dios iracundo, soy muy celoso. Y Jesús dice: «Dios es amor.»

Estoy intentando mostraros que Jesús abandonó la mentalidad judía, y la recompensa que consiguió es la crucifixión. La crucifixión fue la recompensa por abandonar la mentalidad judía. Era peligroso en el sentido de que crearía la duda en la mente de los demás: «Nuestro Dios dice que está enfadado, celoso, que destruirá a los que estén contra él, y Jesús dice que Dios es amor. Está yendo en contra de nuestros intereses creados.»

Fue asesinado, no era judío; tampoco era cristiano porque la palabra «cristiano» no existe en la lengua hebrea, la palabra «Cristo» no existe en hebreo. Le llamaban el mesías, esa es la palabra que equivale a «Cristo». «Cristo» es una palabra griega. Trescientos años después las palabras de Jesús fueron traducidas al griego; el mesías se convirtió en Cristo, y sus seguidores fueron los cristianos.

Lo que os estoy tratando de decir es que Gautama Buda no era hindú. Nació en una familia hindú, pero renunció a ella; renunció a ella el mismo día que comenzó su búsqueda de la verdad. Observa lo simple que es la cuestión: el hindú no tiene que buscar la verdad; ya le viene dada. Le viene dada por la tradición, por la religión, por las escrituras; no tiene que salir a buscarla.

El día que Gautama Buda salió a buscar la verdad dejó atrás la mentalidad hindú. Y por supuesto que no era budista; ese es el nombre que los hindúes dieron más tarde a sus seguidores, para hacer la distinción. Él tenía su propia mentalidad. En este mundo, tener una mentalidad propia es la mayor riqueza posible. Pero ninguna sociedad lo permite; todas las sociedades te mantienen en la pobreza. En tu nombre, cada sociedad, y especialmente los que tienen el poder -económico, político, religioso, científico o cualquier otro- los que tienen el poder, no quieren que la gente tenga su propia mentalidad. Es peligroso para sus intereses. No quieren hombres sino ovejas, no quieren individuos sino multitudes que siempre necesitan ser guiadas, que siempre necesitan que se les diga lo que tienen que hacer y lo que no tienen que hacer, que no tienen mentalidad propia, sus propias comprensiones, su propia consciencia. Siempre son dependientes.

El miedo a que seas diferente, a que seas un extraño, a que seas un marginal, siempre es el mismo, por la simple razón de que la sociedad no tendrá el coraje de aceptarte. Esa sociedad no ha forjado tu mentalidad y no puede confiar en que siempre le obedecerás, en que no pondrás pegas a nada, en que no crearás dudas ni te mostrarás escéptico res¬pecto a nada.

Por ejemplo, en India a la vaca se le rinde culto como madre. Cualquiera que no haya sido educado en la religión hindú será escéptico: «¡Esto no tiene sentido!» Y eso no es todo, algunos hindúes hacen cosas inconcebibles; beben la orina de vaca porque es sagrada, comen excrementos de vaca porque son sagrados.

Y no son sólo los pueblerinos o los que no tienen educación. En el ashram de Mahatma Gandhi había un hombre, un profesor universitario, que vivió durante seis meses únicamente de orina y de excrementos de vaca; no comía nada más, no bebía nada más. Y Mahatma Gandhi le ensalzaba, decía que era un santo.

Los hindúes están enfadados conmigo porque yo no puedo aceptar estas estupideces. ¡Que eso pueda convertir a alguien en santo!.

Simplemente prueba que aquel hombre era idiota! Pero Mahatma Gandhi era un político; tampoco era un santo. Si hubiera sido un santo; habría dicho: «Esto es una tontería. No puedes hacerte santo comiendo excrementos de vaca.» Pero él era el político par excellence, disfrazado de santo.

Diciendo que ese hombre es un santo satisfacía a toda la comunidad hindú; era el único líder de la comunidad hindú. Cualquiera que no haya sido educado en el hinduismo no podrá aceptarlo.

Por eso cualquier desviación de la norma, en cualquier sociedad... Hay mucha gente a la que llamas loca, pero no están locos. Simplemente no están de acuerdo con tu locura; tienen su propia locura privada. Tú tienes una locura colectiva.

Todos los grandes maestros, a lo largo de los siglos, sólo han dicho una única cosa: «Ten tu propia mentalidad y tu propia individualidad. No seas parte de la muchedumbre; no seas una rueda del mecanismo social. Se un individuo, se por ti mismo. Vive la vida con tus propios ojos; escucha la música con tus propios oídos.»

Pero no estamos haciendo nada con nuestros propios oídos, con nuestros propios ojos, con nuestras propias mentes; se nos enseña todo y nosotros lo seguimos.

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