sábado, 28 de noviembre de 2015

LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD (II PARTE)

El mundo es un sueño. No es que no exista, no es que no sea, el mundo es un sueño porque el mundo que tú piensas que es no es más que tu sueño, porque estás dormido, inconsciente, soñoliento, moviéndote, haciendo cosas. ¡Afortunadamente no puedes ir muy lejos! Te puedes iluminar en este mismo momento.

La búsqueda no te va a ayudar a alcanzar la meta porque la meta nunca se ha perdido. La búsqueda sólo va a ayudarte a abandonar la avaricia, el miedo, la posesividad, la envidia, el odio, la ira. La búsqueda sólo va a ayudarte a abandonar los obstáculos, y una vez que ya no hay obstáculos, de pronto uno se da cuenta: siempre he estado aquí, nunca he ido a ninguna otra parte.

Así que la búsqueda entera es en cierta forma negativa. Es como cuando alguien hace una estatua partiendo de un bloque de mármol. ¿Qué es lo que hace? Simplemente va quitando las partes no esenciales, y poco a poco aparece la imagen.

Alguien preguntó a Miguel Ángel... Estaba haciendo una estatua de Jesús y alguien comentó:

-Es una gran creación.

Él dijo:

-Yo no he hecho nada. Jesús estaba escondido dentro de este bloque de mármol y yo le he ayudado a salir. Él ya estaba ahí, sólo que había más mármol del necesario. Lo no esencial estaba ahí, yo he quitado lo no esencial. Simplemente lo he descubierto, no lo he creado.

De hecho, el bloque de mármol había sido desechado por los constructores. Caminando por la iglesia que iban a construir, Miguel Ángel preguntó a los constructores:

-¿Por qué han tirado este bloque de mármol?

Ellos dijeron:

-No sirve.

Así que se lo llevó, y una de las imágenes más bellas de Jesús salió de él.

Miguel Ángel solía decir:

-Cuando pasaba junto a este bloque de mármol, Jesús me llamó. Escondido en este bloque de mármol, dijo: “¡Miguel Ángel, ven y sácame!”. Yo sólo he hecho un trabajo en negativo.

El buscador es lo buscado. Es sólo que hay varias cosas innecesarias apremiándote. La búsqueda es negativa, deshazte de ellas y descúbrete a ti mismo en toda tu gloria.

Al comprender la enseñanza... Budas, millones de budas, han estado en la tierra. Todos han enseñado lo mismo. No pueden hacer otra cosa. La verdad es una; las descripciones, muchas. La verdad es una, han hablado de ella. Si tratas de comprender, podrás distinguir las huellas. Pero en vez de comprender, intentas seguir, y ahí yerras.

Seguir no es comprender. Comprender es algo muy, muy profundo. Cuando comprendes, no te haces budista. Cuando comprendes, te haces tú mismo un buda. Cuando comprendes, no te haces cristiano. Cuando comprendes, te conviertes en el mismo Cristo. Seguir te hará ser un cristiano. Comprender te hará ser un cristo, y la diferencia es tremenda. Seguir es, de nuevo, “decidofobia”. Seguir significa: Ahora, simplemente, seguiré ciegamente. Ahora ya no se trata de mi propia decisión. Ahora iré donde tú vayas. Comprender es: Escucharé lo que digas y meditaré. Y si surge mi comprensión y concuerda con tu comprensión, entonces seguiré mi comprensión.

Los maestros son útiles, muestran el camino. No te aferres a ellos. Seguir es aferrarse, es producto del miedo, no de la comprensión.

Una vez que te vuelves un seguidor, estás perdiendo la pista. Una vez que te vuelves un seguidor, una cosa es cierta: que ya no estás investigando. Te puedes hacer teísta y puedes decir “Dios es, yo creo en Dios”. Te puedes hacer ateo y puedes decir “No creo en Dios. Soy ateo. Pero en ambos casos te has unido a una iglesia. Te has unido a una doctrina, a un dogma. Te has unido a una turba, a una muchedumbre.

La búsqueda es individual, llena de peligros. Uno tiene que ir solo. Pero esa es su belleza. En profunda soledad, sólo en una profunda soledad en la que ni siquiera está presente un pensamiento, Dios entra en ti, o se revela a ti. En profunda soledad, la inteligencia se convierte en una llama, brillante. En profunda soledad, el silencio y el gozo te rodean. En profunda soledad se abren los ojos, se abre tu ser. La búsqueda es individual.

¿Qué estoy haciendo aquí? Estoy intentando haceros individuos. Os gustaría volveros parte de una multitud, os gustaría eso porque resulta muy conveniente y cómodo seguir como un ciego. Pero yo no estoy aquí para volveros ciegos. Yo no estoy aquí para dejar que os aferréis a mí, porque entonces no os estaría ayudando de ninguna forma. Os dejaré estar junto a mí, pero no dejaré que os colguéis. Os dejaré todas las posibilidades para comprenderme, pero no dejaré que creáis en mí. La diferencia es sutil pero grande. Y permaneced alerta, porque vuestra mente tenderá a poner la responsabilidad en mí.

Eso es lo que queréis decir cuando afirmáis: me he entregado. No es una entrega por confianza, es una entrega por decidofobia, por miedo, miedo a estar solos. No, yo no estoy aquí para hacer vuestro viaje cómodo, conveniente, porque no se puede hacer cómodo ni conveniente. Tiene que ser duro, es duro, es cuesta arriba. Y en el último momento, en el momento final que la gente zen llama satori, ni siquiera yo estaré allí contigo. Sólo hasta la puerta podemos ser compañeros de viaje. Cuando entras por la puerta, entras solo.

Así que durante todo el camino tengo que hacerte capaz de estar solo. Tengo que ayudarte a abandonar el miedo, ayudarte a volverte decidido. Confía en la vida, no hay necesidad de ninguna otra confianza. Confía en la vida y te llevará espontánea y naturalmente a lo supremo, a la verdad, a Dios, o como tú quieras llamarlo.

El río de la vida está fluyendo hacia el océano. Si confías, fluyes en el río. Ya estás en el río, pero te estás aferrando a algunas rocas muertas de la orilla. O estás intentando luchar contra la corriente. Aferrarse a escrituras, aferrarse a dogmas, doctrinas, significa no permitir que el río te lleve con él. Abandona todas las doctrinas, todos los dogmas, todas las escrituras. La vida es la única escritura, la única biblia. Confía en ella y deja que te lleve al océano, a lo supremo.

sábado, 21 de noviembre de 2015

LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD (I PARTE)

La búsqueda es difícil porque la verdad es desconocida. La búsqueda es difícil, porque la verdad no sólo es desconocida, es incognoscible. La búsqueda es difícil, porque el que busca tiene que arriesgar su vida entera por ella.

Si sigues las escrituras, estás siguiendo ríos que ya tienen nombre. Si sigues cierta religión, secta, iglesia, entonces tienes un mapa, y la verdad no puede tener ningún mapa. No puede haber ningún mapa porque la verdad es privada y no pública. Los mapas se hacen públicos; son necesarios para que también otros puedan seguir. En el mapa se muestran las autopistas, no los pequeños senderos para caminantes; y la religión es un sendero, no una autopista. No puedes llegar a Dios como cristiano o hindú o mahometano. Puedes llegar como tú, auténticamente tú, y no puedes seguir el camino de nadie.

Y llega un momento en la búsqueda en el que uno se siente completamente exhausto, cansado. Uno empieza a pensar que hubiera sido mejor no haber empezado esta búsqueda. Uno se siente tan frustrado que empieza a tener celos de los que nunca se han preocupado por cosas semejante. Esto es natural, pero es ese exactamente el momento en que comienza la búsqueda auténtica.

Este agotamiento, este cansancio, es de la mente. La mente se siente cansada porque la mente siempre se siente feliz siguiendo mapas. Con lo conocido, la mente sigue siendo el maestro; con lo desconocido, lo inesperado, la mente se siente completamente perdida. La mente no puede comprender qué está pasando, la mente se siente cansada, la mente se siente exhausta. La mente dice: ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué estás desperdiciando tu vida? ¡Vuelve atrás! ¡Ven al mundo, se como los demás! Sigue a la multitud, no intentes ser individual.

Por eso nunca ves hippies de más de treinta cinco años. Para entonces ya están cansados. Para entonces ya empiezan a pensar en casarse, establecerse, tener una casa. Para entonces ya empiezan a volverse serios. Para entonces ya se han olvidado de todo eso de la revolución y la rebelión y todas esas cosas. Se hacen parte del statu quo; cansados, exhaustos; de hecho, arrepentidos, sintiéndose como culpables. Este momento llega en la búsqueda de todos. Es un momento esencial. Y si puedes continuar, incluso sintiéndote exhausto, cansado, frustrado; si aún puedes seguir hacia delante, entonces se abandona la mente y aparecen los primeros atisbos de la meditación.

Si continúas, si no escuchas a la mente y a su juego del cansancio, el agotamiento, y esto y lo otro... La mente quiere arrastrarte de vuelta, al rebaño, a la multitud. La mente quiere que pertenezcas a una secta, a una iglesia, para que así no tengas que decidir cada paso por ti mismo. Todo está decidido de antemano, todo está ya listo. Sólo tienes que creer en ello.

La mente sólo se abandona cuando has seguido hacia delante mientras la mente decía que te parases; si no escuchas a la mente y dices: Voy a investigar, voy a buscar. Si estás cansado, puedes abandonar. La mente seguirá aferrándose a ti un poco más de tiempo. Pero si no escuchas y te distancias de ella sin prestarle interés, y tus ojos permanecen enfocados en el objetivo, llegarás a descubrir huellas. Siempre han estado ahí, sólo que tú estabas demasiado lleno de pensamiento, demasiado nublado por la mente. Por eso no eras capaz de ver esas huellas sutiles, incluso bajo tus mismos deseos. Incluso bajo los deseos encuentras escondido a Dios. Incluso bajo las llamadas cosas mundanas has estado buscando algo del más allá.

Si un hombre busca más y más dinero, ¿qué está buscando realmente?, ¿dinero? Si lo que está buscando es dinero, llegará un punto en que se sentirá satisfecho, pero ese punto nunca llega. Parece ser que está buscando otra cosa. Erróneamente, buscando dinero, está intentando encontrar otra cosa. Quiere ser rico...

Déjame decírtelo de esta forma: Un hombre que está buscando dinero quiere ser rico, pero no sabe que ser rico es totalmente diferente de tener dinero. Ser rico significa tener todas las experiencias que la vida te puede ofrecer. Ser rico significa ser un arco iris, no blanco y negro, todos los colores juntos. Ser rico significa ser maduro, estar alerta, vivo.

El hombre que está buscando dinero está buscando otra cosa; por eso, cuando se ha conseguido dinero, no se ha conseguido nada. El hombre que está buscando poder, ¿qué está buscando realmente? Quiere ser un dios. Y en el mundo, dice, si tienes poder puedes simular ser un dios. Detrás de su búsqueda de poder se esconde la misma búsqueda de Dios. De forma que cuando logre el poder, de pronto se sentirá impotente por dentro, sin ningún poder; por fuera, riqueza; por dentro, pobre, un mendigo.

Y entonces uno se sorprende: ¿cómo es posible que no pudiera ver estas huellas? ¡Están justo enfrente de mí! Siempre han estado ahí, como la propia nariz. Pero si tienes los ojos cerrados o nublados, no puedes ver.

Esta es la situación. Cuanto más rápido corres, más confuso te vuelves. Cuanta más velocidad coges, más y más confusión llega a ti. Poco a poco, pierdes todo sentido de la dirección. Simplemente, sigues zumbando de aquí para allá. La velocidad misma se convierte en la meta, como si al correr rápidamente uno sintiera que está llegando a alguna parte; de ahí la atracción a la velocidad. Es una neurosis.

Yo te conozco. No puedes ir muy lejos, porque lo cierto es que simplemente estás soñando con la velocidad, con el movimiento, con la meta. Estás profundamente dormido. Todo está sucediendo en tu mente, no en la realidad.

Por eso el zen dice que, si estás listo, la iluminación es posible en este mismo momento, porque no puedes ir muy lejos. Si tu viaje es un viaje real, entonces no es posible.Tendrás que volver. Tendrás que recorrer la misma distancia de nuevo.

sábado, 14 de noviembre de 2015

MIEDO A CONOCERNOS

La gente tiene miedo de ser ella misma. La gente tiene miedo de ser ella misma porque si intentas ser tú mismo estarás solo. Todo el mundo es único y estás solo. Si intentas ser tú mismo, sentirás soledad. Por eso la gente sigue a los demás, a la multitud; se unen a la multitud. Ahí no se sienten solos... Rodeados, hay tanta gente ahí. Si meditas, estarás solo, y si te vuelves loco tratando de conseguir dinero nunca estarás solo, el mundo entero va en esa dirección. Si buscas a Dios, estarás solo; pero si buscas la política, el poder, entonces el mundo entero estará ahí, nunca te dejarán solo.

Walter Kaufmann ha inventado una nueva palabra para designar cierto miedo que siempre ha existido, pero para el que no existía una palabra. Él lo llama “decidofobia”. La gente tiene miedo de decidir algo por sí misma: “decidofobia”. Dejan que otros decidan por ellos, así no tienen que tomar la responsabilidad.

Naciste accidentalmente en una familia hindú, o una familia cristiana; y permitiste a tus padres que decidieran tu religión. ¿Cómo pueden tus padres decidir tu religión? ¿Quiénes son ellos para decidir tu religión?, y ¿cómo puede quedar esto decidido por nacimiento? El nacimiento no tiene nada que ver con la religión. ¿Cómo puede decidir el nacimiento? Tus padres deciden tu religión y así sucesivamente; tú decidirás la religión de tus hijos.

Tomada prestada, debe de haber algún miedo profundo a tomar una decisión propia. El miedo es que si decides por ti mismo, ¿quién sabe?, puede ser una decisión equivocada. Es mejor dejar que decidan otros; ellos saben más, tiene más experiencia. Deja que decida la tradición, deja que decida la sociedad, deja que decidan los políticos, deja que decidan los sacerdotes... Una cosa es cierta: otros tienen que decidir para que tú quedes libre de la responsabilidad de tomar una decisión. Por eso la gente continúa siguiendo a otros, y todo el mundo va perdiendo su propia individualidad.

Hay dos maneras de evitar la decisión: Una es: dejar que decidan otros. Otra es: no decidir nunca, simplemente dejarse llevar. Ambas son lo mismo, porque lo básico es no tomar la responsabilidad de decidir. Las nuevas generaciones han elegido la otra alternativa: dejarse llevar. Las generaciones viejas han elegido la primera alternativa: dejar que decidan otros. Puede que no permitas que decida tu padre, pero eso no significa que tú vas a decidir por ti mismo, puede que simplemente te dejes llevar. Puedes hacer cosas, pase lo que pase... puedes volverte un tronco flotando a la deriva.

De ambas formas, la búsqueda se hace imposible. La búsqueda significa determinación. La búsqueda significa tomar riesgos. Así que recuerda esta palabra, “decidofobia”. No tengas miedo, abandona ese miedo. ¿Quién puede decidir por ti? Nadie puede decidir nada por ti. Sí, otros pueden ayudarte, otros pueden mostrarte el camino, pero la decisión tiene que ser tuya, porque a través de tu decisión nacerá tu alma.

Cuanto más tomas la responsabilidad del compromiso... Por supuesto, es muy peligroso, pero la vida es peligrosa. Ya sé que hay muchas posibilidades de extraviarse, pero hay que tomar ese riesgo. Hay posibilidades de que yerres, pero errando se aprende. La vida es un experimento, un tanteo.

He oído que:

En el siglo XVIII, Francia tenía una aristocracia decadente y privilegiada, y un pobre profesor fue contratado para enseñar geometría al vástago de uno de los duques de la nación.

Esmeradamente, el profesor planteó uno de los primeros teoremas de Euclides al joven noble, pero, a cada pausa, el joven sonreía amablemente y decía:

-Mi buen hombre, no le sigo.

Suspirando, el profesor simplificó el asunto, fue más despacio, usó palabras más básicas, pero el joven noble aún decía:

-Mi buen hombre, no le sigo.

Desesperado, el profesor gimió finalmente:

-Oh, monseigneur, le doy mi palabra que lo que le digo es así.

Después de lo cual, el noble se puso en pie, se inclinó educadamente y respondió:

-Pero entonces, ¿por qué no me lo dijo inmediatamente, para así poder pasar al teorema siguiente? Si es una cuestión de su palabra, no me atrevería de ninguna forma a dudar de ella.

Pero la vida no es una cuestión de la palabra de alguien. No es un teorema, no es una teoría. No puedes aceptar lo que fuere sólo porque otra persona te lo dice con autoridad. La autoridad es un truco. Detrás de ella se esconde tu miedo.

Tienes que decidir. Las decisiones pueden ser fatales, pero no hay nada malo en ello. Errando, aprenderás algo, te harás más rico. Puedes volver y te sentirás feliz de haber errado, porque hay muchas cosas que sólo se pueden aprender errando. Hay millones de cosas que sólo se pueden aprender si tienes el suficiente valor como para cometer errores. Recuerda sólo una cosa: no repitas el mismo error una y otra vez.

Si la religión la han decidido otros, entonces no hay necesidad de buscar. Tu padre dice: Dios existe. Tu madre cree en el cielo y en el infierno, y así tú también crees. La autoridad, el cura, el político, dicen algo y tú lo crees. Estás evitando algo; por miedo de la creencia estás evitando la confianza. La creencia es el enemigo de la confianza. ¡Confía en la vida! No creas en las creencias, ¡evítalas! Evita las creencias, el hinduismo, el islam, el cristianismo. Busca solo. Puede que llegues a encontrar la misma verdad. La encontrarás, porque la verdad es una. Cuando la encuentres, podrás decir: Sí, la Biblia es verdad, pero no digas antes. Cuando la encuentres, podrás decir: Sí, los Vedas son verdad, pero no antes. A no ser que lo hayas experimentado, a no ser que hayas sido un testigo personal, todos los Vedas y todas las biblias son inútiles. Te lastrarán, no te harán más libre.

sábado, 7 de noviembre de 2015

OCUPÁNDONOS DE LO INÚTIL

El toro es un símbolo de la energía, la vitalidad, el dinamismo. El toro significa la vida misma. El toro significa tu poder interno, tu potencial. El toro es un símbolo, recuérdalo.

Existes, y tienes vida, pero no sabes qué es la vida. Tienes la energía, pero no sabes de dónde viene esta energía y hacia qué meta va esta energía. Eres esa energía, pero todavía no eres consciente de lo que es esa energía. Vives ignorante. No has hecho la pregunta básica: ¿quién soy? Y a no ser que lo sepas, ¿cómo puedes seguir viviendo? Entonces todo va a ser en vano, porque la pregunta básica no ha sido formulada, no ha sido respondida. A no ser que te conozcas a ti mismo, todo lo que hagas va a ser en vano. Lo más básico es conocerse a uno mismo. Pero sucede que seguimos dejando pasar lo más básico, y continuamos preocupándonos por lo trivial.

He oído una anécdota:

Una mujer joven que estaba planeando su boda visitó el hotel donde se iba a celebrar la recepción. Estaba muy ocupada examinando todo el lugar, señalando dónde estaría la ponchera, dónde estarían las damas de honor, y entonces le dijo al gerente del hotel:

-En el grupo que dará la bienvenida, mi madre estará ahí, y yo estaré junto a ella; y aquí, a mi derecha, estará... eehh... fulano.

¡Había olvidado el nombre del marido! Sucede continuamente en la vida que sigues ocupándote de lo inútil, y te olvidas completamente de lo más esencial.

¿Cómo te llamas? El nombre con el que se te conoce es tan sólo un nombre dado, es simplemente utilitario. Cualquier otro nombre serviría igual. Llames como te llames, no cambia nada. ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿Cuál es tu rostro original? ¿Quién eres? Construirás grandes casas, comprarás grandes automóviles, dirigirá esto o aquello, y cuando mueras dejarás una gran cuenta bancaria, todo lo no esencial, y sin nunca dedicarte a la auténtica búsqueda de quién eres.

El todo significa tu energía, la energía desconocida y extraña que eres, la tremenda energía que es el origen de tu ser y que sigue creciendo en ti como un árbol.

Los deseos son las hierbas altas en las que se ha perdido tu toro. Tantos deseos, arrastrándote hacia un lado u otro. ¡Tantos deseos! Una lucha constante: un deseo te arrastra hacia el sur, otro hacia el norte.

La vida entera consiste tan sólo en correr tras este o aquel deseo. Al final, no se ha logrado nada; sólo sueños frustrados, un montón de sueños frustrados. Mira hacia atrás, ¿qué has logrado? Has estado corriendo sin parar, ¿a dónde has llegado? Éstas son las hierbas altas.

El dinero atrae, el poder atrae, y sin preguntarse a uno mismo “¿Por qué correr tras estas cosas?”, seguimos corriendo. De hecho, como la sociedad entera está corriendo, todos los niños reciben esa enfermedad como herencia. Todos están corriendo, el niño aprende por imitación. El padre está corriendo, la madre está corriendo, el hermano está corriendo, el vecino está corriendo, todo el mundo está corriendo, tras poder, prestigio, dinero, cosas del mundo. Sin que se de cuenta, también se fuerza al niño a entrar en la corriente principal de la vida. Antes de que el niño pueda empezar a pensar, ya está corriendo.

En nuestras escuelas enseñamos competición, nada más. En nuestras escuelas preparamos a los niños para la gran competición de la vida. En nuestra escuelas, de hecho, no sucede nada más que un ensayo: cómo luchar, cómo dominarse a uno mismo y cómo dejar atrás a los demás, cómo acabar en la cima. Pero nadie hace la pregunta básica: ¿para qué? ¿Por qué anhelar la cima? ¿Qué vas a hacer? ¿Cómo va a satisfacerte?

Es como si alguien tuviera sed y le pusiéramos en un sendero que conduce a más y más dinero. Llega, lucha duro, acumula mucho dinero, pero el dinero no tiene nada que ver con la sed. Entonces, de pronto se siente frustrado. Entonces dice: El dinero no sirve para nada; pero ahora es demasiado tarde.

Observa cuál es tu necesidad interna, y luego esfuérzate por ella, y esfuérzate diligentemente por ella, inteligentemente por ella. Pero primero observa cuál es tu necesidad interna. Y la necesidad interna sólo se puede reconocer cuando reconoces quién eres.

Si puedes comprender la cualidad de tu energía, serás capaz de comprender qué es lo que va a satisfacerte. Si no, sin conocerse a uno mismo, uno sigue corriendo. La carrera es casi loca. Detente a un lado del camino, medita un poco, reconsidera lo que estás haciendo, por qué lo estás haciendo. No corras febrilmente porque correr te hará correr más rápido. Poco a poco, correr te volverá incapaz de pararte. Seguirá haciendo una cosa u otra; se convertirá en un hábito. Sin él no te sentirás vivo.

Hay que comprender algo muy básico: estas cosas no van a satisfacerte porque no son necesidades básicas. Uno necesita otra cosa. Pero esa otra cosa hay que buscarla dentro de uno mismo; nadie más puede indicarte la dirección. Tienes tu destino dentro de ti. Tienes la semilla dentro de ti. Antes de empezar a correr tras algo, lo más fundamental es cerrar los ojos, armonizarte contigo mismo, con tu energía, y escucharla, y lo que diga es bueno para ti. Entonces te sentirás satisfecho, colmado. Poco a poco te irás acercando más y más a tu plenitud, a tu florecimiento.

sábado, 31 de octubre de 2015

INVESTIGAR LA PROPIA MUERTE

Sócrates se estaba muriendo. Sus discípulos comenzaron a llorar y a gemir; es natural, pero él les dijo: “¡Parad! No me molestéis, dejadme investigar. ¡No me distraigáis! Podéis llorar luego, pronto me habré ido. Ahora mismo, dejadme investigar qué es la muerte. Toda mi vida he estado esperando este momento para entrar en la realidad de la muerte”.

Él fue envenenado. Estaba tumbado en su cama observando qué es la muerte. Investigando qué es la muerte. Y entonces dijo a sus discípulos. “Mis pies se están entumeciendo, pero sigo siendo tanto como era antes. No se me ha quitado nada. La sensación de mi ser es total como antes. Mis pies se han ido”. Luego dijo: “Mis piernas se han ido, pero aún soy el mismo. No puedo verme reducido a algo menos. Permanezco total”. Luego continuó: “Mi estómago se está entumeciendo, mis manos se están entumeciendo”. Pero él estaba muy animado, extático. Y siguió: “Pero aún os digo: soy el mismo, no se me ha quitado nada”. Y entonces comenzó a sonreír y dijo: “Esto muestra que tarde o temprano la muerte tomará también mi corazón, pero no puede tomarme a mí”. Luego continuó: “Mis manos se han ido, ahora incluso mi corazón está apagándose, y estas serán mis últimas palabras porque mi lengua se está entumeciendo. Pero os digo, recordad, estas son mis últimas palabras; aún soy el mismo, total”.

Esto es investigar la muerte. Desde la concepción misma hasta la misma muerte, el hombre es una investigación en búsqueda de la verdad. Y si no estás buscando la verdad, no eres un hombre. Entonces has perdido la oportunidad. Entonces, como mucho, pareces un hombre, pero no lo eres. Tu humanidad es sólo una apariencia, pero no está en tu corazón. Y no te dejes engañar por las apariencias: cuando te miras en el espejo puedes ver que eres un hombre, pero eso no prueba nada. A no ser que tu investigación crezca hasta alturas tales que toda tu energía se transforme en pregunta y te vuelvas una búsqueda, no eres un hombre.

Esa es la diferencia entre los demás animales y el hombre. Ellos viven, no preguntan. Simplemente viven, no preguntan. Ningún animal ha preguntada nunca: ¿qué es la verdad? ¿Qué es la vida? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos? ¿A qué meta estamos destinados? Ningún árbol, ningún pájaro, ningún animal o esta gran Tierra ha preguntado esto. Este cielo tan tremendamente grande nunca ha hecho preguntas sobre ello.

Esta es la gloria del hombre. Es muy pequeño, pero más grande que el cielo, porque hay algo único en él, la pregunta. Incluso el cielo inmenso no es tan grande como el hombre, porque puede que el cielo tenga un final, pero la pregunta del hombre no tiene final. Es un peregrinaje eterno, sin principio, sin fin.

El blanco y negro es el lenguaje de la civilización. El arco iris es el lenguaje de lo primitivo. El blanco y negro no es un lenguaje verdadero, pero tendemos... todas las personas que se han adiestrado en la lógica aristotélica tienden a pensar en blanco y negro, bueno y malo, noche y día, verano e invierno, bien y mal, ¡blanco y negro! Y no hay otras frases intermedias. ¿Quién está entre Dios y el diablo?, nadie. Esto no es posible. Observa un arco iris: siete colores. Negro a un lado, blanco al otro lado, y entre estos dos una gran gama de colores, uno detrás del otro.

La totalidad de la vida está llena de color. Piensa en colores, no pienses en blanco y negro. Esa es una de las mayores enfermedades que ha afrontado la humanidad. La enfermedad se llama “Aristotelitis”, proviene de Aristóteles. Dices: Ese hombre es bueno, ¿Qué quieres decir? Y luego dices: Ese hombre es malo. ¿Qué quieres decir? Dices: este hombre es un santo, y ese es un pecador. ¿Qué quieres decir? ¿Has visto alguna vez un pecador en el que el santo haya desaparecido completamente? ¿Has visto alguna vez un santo en el que el pecador haya desaparecido completamente? La diferencia puede ser de grado; no es la del blanco al negro.

El pensamiento en blanco y negro vuelve esquizofrénica a la humanidad. Dices: Éste es mi amigo y aquél es mi enemigo. Pero el enemigo puede volverse un amigo mañana, y el amigo puede volverse un enemigo mañana. De forma que la diferencia puede ser, como mucho, relativa; no puede ser absoluta.

Piensa en colores, no pienses en blanco y negro.

La visualización es el lenguaje de los niños, de todos los pueblos primitivos, y del inconsciente. Tu inconsciente también piensa en imágenes.

Kakuan –el monje pintor Zen- intentó primero el lenguaje inconsciente porque es el más profundo: pintó los diez toros. Pero se sintió insatisfecho. Entonces escribió diez poemas como suplemento, como apéndice. La poesía es el camino intermedio entre el inconsciente y el consciente : un puente, un terreno brumoso en el que las cosas no están absolutamente en la oscuridad y no están absolutamente a la luz, están por el medio. Por eso, donde falla la prosa la poesía puede indicar. La prosa es demasiado superficial; la poesía es más profunda. La poesía es más indirecta pero más significativa, más rica.

Pero Kakuan aún se sintió insatisfecho, por lo que escribió comentarios en prosa.

Primero escribió el lenguaje del inconsciente, el lenguaje de los pintores, los escultores, los soñadores; luego escribió el lenguaje de los poetas, el puente entre el inconsciente y el consciente, el de todo el arte. Y entonces escribió el lenguaje de la lógica, la razón, Aristóteles, el consciente. Por eso digo que semejante experimento es único; nadie más ha hecho esto. Buda habló en prosa. Mira cantó en poesía. Pintores y escultores desconocidos han hecho muchas cosas. Pero una sola persona no ha hecho las tres cosas juntas.

Kakuan es excepcional, y debe de haber sido un gran maestro. Su pintura es magnífica, su poesía es magnífica, su prosa es magnífica. Raramente sucede que un hombre tenga un talento tan extraordinario en todas las direcciones, todas las dimensiones de la consciencia.

Continuaremos con los poemas de Kakuan…

sábado, 24 de octubre de 2015

EL VIAJE INTERIOR

Cuando uno entra en un viaje interior, uno abandona el mundo, renuncia a todo lo que obstaculiza el camino, renuncia a todo lo no esencial para poder buscar, descubrir lo esencial. Uno trata de quedar sin lastres para que el viaje se haga más fácil, porque el viaje, este viaje, es hacia lo alto, la mayor altura que existe, el pináculo mismo de las posibilidades humanas, el clímax mismo. Uno deja el mundo, uno renuncia al mundo; y no sólo al mundo: uno renuncia a la mente, porque la mente es la causa del mundo entero. El mundo de los deseos, el mundo de las posesiones, es sólo la parte externa. La parte interna es la mente: la mente deseante, la mente lasciva, la mente celosa, competitiva, la mente llena de pensamientos; esa es la semilla.

Uno renuncia a lo externo, uno renuncia a lo interno, uno se vuelve vacío, eso es de lo único de que se trata, la meditación. Uno se vuelve totalmente vacío. Pero ¿es eso el final? Las pinturas taoístas acababan en el vacío. Kakuan – pintor Zen que dibujó diez pinturas de toros- dice que esto no es el final, uno vuelve al mundo, uno vuelve al mercado; sólo entonces está completo el círculo. Por supuesto, uno vuelve totalmente nuevo. Uno nunca vuelve con lo viejo; lo viejo se ha ido, ido para siempre. Uno viene totalmente renovado, resucitado, renacido, como si este hombre nunca se hubiera ido; como si este hombre viniera totalmente fresco y virgen. Uno vuelve al mundo y vive de nuevo en el mundo y, sin embargo, más allá de él. Uno se hace corriente de nuevo –cortando madera, trayendo agua del pozo, caminando, sentándose, durmiendo-, uno se vuelve absolutamente corriente. En lo profundo de uno, el vacío permanece incorrupto. Uno vive en el mundo, pero el mundo no está en tu mente, el mundo no está dentro de ti. Uno vive sin ser afectado, como una flor de loto.

Uno viene al mercado; no sólo eso, sino que viene con una botella de vino, borracho –borracho de lo divino-, para ayudar a que los demás también se emborrachen, porque hay muchos que tienen sed, hay muchos que están buscando, hay muchos tropezándose en su camino, hay muchos que se hallan en profunda oscuridad. Uno vuelve al mundo debido a la compasión. Uno ayuda a que lleguen otros viajeros. Uno ha llegado, ahora ayuda a que lleguen otros. Uno se ha iluminado, ahora ayuda a alcanzar el mismo objetivo. Y todos y cada uno están buscando el mismo objetivo.

El vacío es perfecto, dejad que lo repita, pero aún queda una perfección por alcanzar. El vacío es perfecto de forma negativa. Has renunciado, esto es negativo, pero aún no has amado. Falta lo positivo. La desdicha se ha ido, el sufrimiento se ha ido, pero aún no estás extático. Has alcanzado el silencio y el silencio es bello, pero tu silencio aún no es una plenitud, no es un desbordamiento; no es una danza gozosa de tu ser interno.
Con esto Kakuan va más allá del taoísmo y más allá del budismo, porque ambos terminaban en el vacío, como si el viaje estuviera completo. Has llegado al Everest, fresco, sosegado, en calma. Ahora, ¿para qué volver al mercado? Pero si tu meditación no se convierte en compasión, entonces tu meditación de alguna forma está ocultando tu ego, entonces tu meditación aún es egoísta.

Si no lloras, si no llegan las lágrimas a tus ojos por los demás, y si no empiezas a regresar al mundo para ayudar a los que tropiezan, entonces de alguna forma tu meditación aún no es religiosa. Te ha ayudado; puede que te sientas muy, muy bien, pero a no ser que se convierta en compasión y se desborde en todas las direcciones, el árbol se ha parado en un punto, aún no ha florecido. El árbol es verde, está sano, tiene un aspecto perfectamente bello, pero un árbol sin flores no está totalmente realizado. Un árbol sin flores puede que sea muy bello, pero aún queda una perfección por alcanzar. El árbol debe florecer, el árbol debe liberar la fragancia a los vientos para que pueda llegar a los confines mismos de la existencia.

Kakuan trae al buscador de vuelta al mundo. Por supuesto, es totalmente diferente, así que, naturalmente, el mundo no puede ser igual. Él vuelve al mercado, pero permanece en su meditación; ahora, el mercado ya no puede convertirse en una distracción. Si el mercado se convierte en una distracción, entonces tu meditación aún no está completa. Si algo puede distraerte, entonces tu meditación ha sido algo forzado, te has hecho silencioso, de alguna forma te has controlado a ti mismo. Tu meditación aún no es espontánea, no es un flujo natural. No te ha sucedido; tú has hecho que suceda. De ahí el miedo a volver al mercado.

Encontrarás muchos sannyasins en el Himalaya que se han estancado en el octavo toro, el vacío, el silencio. No hay nada de malo en ellos, como mucho se puede decir que no hay nada de malo en ellos, pero no se puede decir que hayan florecido, no se puede decir que su fragancia se lance a los vientos. Su luz aún sólo es parte para ellos mismos. Hay cierta fealdad en ello. Puede que uno no lo vea inmediatamente, pero si reflexionas, verás que esto es egoísmo. Al principio es bueno ser egoísta, de otra forma nunca crecerías; pero al final, cuando la meditación alcanza una conclusión, un crescendo real, el ego debe desaparecer, el egoísmo debe desaparecer. Deberías hacerte uno con la totalidad.

Y no sólo eso: Kakuan dice que uno llega con una botella de vino. ¡Tremendamente significativo!: uno llega borracho de lo divino. Uno no es solamente silencioso, uno baila, canta, se vuelve creativo. No está simplemente escapándose y ocultándose en una cueva. Uno es tan libre ahora que no hay ninguna necesidad de ocultarse en ningún sitio. Ahora la libertad es una cualidad propia. El mundo se vuelve una aventura nueva. El círculo está completo: desde el mundo de vuelta al mundo; comenzando desde el mercado, acabando también en el mercado. Por supuesto, totalmente diferente, porque ahora no tienes mente, de manera que el mercado es tan bello para ti como el silencioso Himalaya; no hay diferencia. Y la gente está sedienta. Tú los ayudas, les muestras el camino.

Buda ha dicho que cuando alguien llega, hay dos posibilidades. O bien permanece satisfecho en su logro, sin salirse de él; entonces es como una balsa de agua, fresco, tranquilo, silencioso, sin ondas, pero aún una balsa de agua; en cierta manera estático, no como un río, que fluye. Buda ha usado dos palabras. Si te vuelves como una balsa de agua te llama arhat. Arhat significa uno que ha alcanzado la perfección pero al que no le interesan los demás. Y la otra palabra que usa es bodhisattva. Si tu meditación florece y se vuelve compasión eres un bodhisattva; entonces ayudas a los demás y tu éxtasis es compartido.

Kakuan pintó diez pinturas de la búsqueda entera del hombre, y el hombre es una búsqueda. No sólo hace preguntas: es una pregunta.

Desde el momento mismo de la concepción, la búsqueda comienza. Si preguntas a los científicos te dirán que cuando un hombre y una mujer se unen, el hombre libera millones de células, y esas células comienzan a correr a algún sitio, hacia el huevo femenino. No saben dónde está, pero corren rápidamente. Ha comenzado la búsqueda. Son células muy diminutas, pero buscan el huevo. Una de ellas lo alcanzará; las demás perecerán en el camino. Una de ellas llegará al huevo, nacerá al mundo.

En ese momento ha comenzado la búsqueda, ha comenzado la pregunta. La búsqueda continúa hasta la muerte…


sábado, 17 de octubre de 2015

LAS VERDADERAS TRADICIONES

Nadie puede hacer una imagen de lo divino porque lo divino quiere decir el todo. ¿Cómo puedes hacer una imagen del todo? Pero no estoy diciendo que no puedas hacer mapas, no estoy diciendo que no puedas crear símbolos. Lo único que hay que recordar constantemente es que un símbolo es un símbolo y no la verdad. No te aferres al símbolo como a una verdad. En el momento en que te olvidas del símbolo como símbolo, y éste se convierte en la verdad misma, entonces... entonces pierdes toda la perspectiva.

La gente puede tolerar a una persona vestida de color naranja. Puede tolerar a dos, tres, cuatro, cinco personas: ¿hasta cuántos pueden tolerar? ¡Voy a crear miles! Y cada persona de naranja será una ofensa. Su presencia será una molestia, una conmoción. ¿Cuántos pueden tolerar? ¿y durante cuánto tiempo?

Esas personas vestidas de naranja tienen una función; todo lo que se hace aquí tiene una función.

No hace falta que tengas miedo; eso es exactamente lo que está sucediendo. No todas las tradiciones son malas. Depende.

Por ejemplo, el cristianismo es una tradición, al igual que el islam ó el budismo. ¡El zen es también una tradición! ¡Y el sufismo también! Pero no los pongas en la misma cesta; son totalmente diferentes.

El cristianismo es una tradición de culto, igual que el islam y el budismo. Pero el zen, el sufismo, el hassidismo no son tradiciones de adoradores, son tradiciones de exploradores.

Son las tradiciones de los que están realmente hambrientos de la verdad, de los que están sedientos.

Muchos han recorrido el camino, ¿no te gustaría beneficiarte de sus experiencias? Esto es una auténtica tradición.

Muchos han buscado antes que tú. No estás buscando la verdad por primera vez. ¿Por qué deberías empezar desde el ABC? Tú te podrías beneficiar de toda esa experiencia. Por eso estoy hablando continuamente de estas tradiciones: sufismo, hassidismo, tantra, yoga, zen, tao. ¿Por qué? Todas son tradiciones, pero ¡hay tradiciones y tradiciones!

La tradición que se convierte sólo en un culto, que sólo es una creencia, que simplemente consuela y no te transforma, está mal. Pero hay tradiciones que pueden transformarte, que son grandes corrientes de energía: si puedes unir tus manos con esas corrientes, tu viaje se volverá muy sencillo, fácil. Te irás moviendo en un territorio determinado.

Sí, ésta es la creación de una tradición. Y eres afortunado porque raramente sucede algo así; muy poca gente puede asistir al principio de una tradición, desde su mismo origen. Las personas que lleguen después no serán tan afortunadas. Tendrán que depender de cosas de segunda mano.

Ha habido dos tipos de personas en el mundo. Uno, aquellos que no quieren crear una tradición. Por ejemplo, Krishnamurti no deseaba crear una tradición, pero aun así, ésta está siendo creada. No obstante, él no coopera para que esto ocurra; al contrario, crea todo tipo de obstáculos. Incluso así habrá una tradición, es algo que no puede evitarse. En el momento en que hablas, la tradición está en camino. En el momento en que dices, en el momento en que miras en los ojos de alguien, se crea la tradición. ¿Qué es una tradición? Sólo la siguiente declaración: «¡He llegado!». Quizás no sea en palabras. Podría quedarme tranquilo, en silencio, pero mi silencio sería percibido; y se crearía asimismo una tradición. Es algo que ocurre cuando me comunico con cualquiera en el mundo. Donde hay dos se produce la creación, la creación de la tradición. Si estoy solo no hay tradición. Si estoy solo y no comulgo y no me relaciono entonces no puede nacer una tradición; es imposible.

Siempre que la verdad sucede tiene que ser comunicada. Es una necesidad intrínseca. Igual que cuando una flor se abre la fragancia se esparce; en el esparcirse de la fragancia está el inicio de la tradición.

Krishnamurti dice que no quiere crear una tradición. Decir esto no sirve de nada; la tradición será creada. El Buda nunca quiso crear la tradición pero la tradición fue creada.

Aunque el maestro no quiera crear una tradición por miedo a que un noventa y nueve por ciento de las cosas se hagan mal -y la posibilidad existe-, la tradición finalmente se creará. Y tendrá sólo ese noventa y nueve por ciento de cosas de las que el maestro estaba asustado, porque él nunca hizo nada por potenciar ese uno por ciento restante.

Krishnamurti podría crear una tradición y procurar que en ella existiese ese uno por ciento; sólo él puede hacerlo. Pero serán los discípulos quienes creen la tradición y, como está sucediendo, hagan que exista en ella únicamente el noventa y nueve por ciento de cosas que están mal.

Otra forma es: el maestro decide crear su propia tradición. Hay más posibilidades de que ésta permanezca más cercana a lo esencial, porque él suministrará el uno por ciento.

Todo mi esfuerzo aquí será éste: crear una tradición tan clara como sea posible para que nadie te pueda confundir fácilmente, y tú no te confundas con facilidad.

Es un trabajo consciente. Es la creación consciente de una tradición. Hay más posibilidades de que más gente sea beneficiada por ella. Pero no estoy diciendo que nada irá mal; hay que correr ese riesgo.

La vida siempre es un riesgo. Dices algo y hay un riesgo: alguien lo puede entender erróneamente, alguien puede darle otro sentido. En el momento que hablas, hay ese riesgo. Hay que aceptarlo, es parte del juego de la vida, Ese es el desafío.

Si tú dices: «Tengo miedo de estar participando en la creación de una tradición». No hace falta que tengas miedo. Es exactamente lo que está sucediendo.

O bien participas en ello conscientemente, o vete de aquí. Va a ser una tradición. Va a ser una de las tradiciones creada más conscientemente. Pero si tienes demasiado miedo, tienes miedo a ese noventa y nueve por ciento de cosas que pueden salir mal y no estás interesada en el uno por ciento restante, entonces, por favor, vete. No hace falta que te metas en problemas innecesarios. Eres libre.

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