sábado, 7 de noviembre de 2026

VOLVERSE CRISTOS


"Quien sea que encuentre la explicación de estas palabras no probará de la muerte".

"Quien sea que encuentre la explicación de estas palabras...". No la explicación en palabras, eso no ayudará. Eso te lo he explicado a ti; esto no te va a hacer inmortal. No, no la explicación en palabras, la explicación viviente, en una experiencia viva. Las palabras nunca explican, mas bien al contrario, impiden la explicación. Sólo la experiencia puede explicar, sólo la experiencia puede ser la explicación. Y Jesús dice: "Quien sea que encuentre la explicación de estas palabras...". Eso es quien sea que encuentre la experiencia, quien sea que vaya a través de este estado perturbado -ansiedad, angustia, la noche espiritual- y quien se haya maravillado y llegue a ver el misterium, lo misterioso.

Hay dos palabras... Rudolf Otto, uno de los pensadores más profundos y agudos de esta época, ha escrito un libro muy profundo. El título del libro es La Idea de lo Sagrado. El usa dos palabras en ese libro: una es tremendum, otra es misterium. Cuando por primera vez llegas a este punto perturbador, toda la cosa es un fenómeno tremendo, es tremendum. Te pierdes en él, no puedes entender lo que está sucediendo: simplemente te vuelves loco, como si la mente no pudiera funcionar. Este es el último punto hasta el cual la mente puede funcionar. Ahora la mente tiene que ser dejada atrás. Sucede un tremendum, un terremoto, un terremoto interno, un volcán erupciona: todo lo del pasado se rompe y es arrojado y hecho añicos.

Si puedes pasar a través de este tremendum, entonces surge el misterium, lo misterioso. ¿Qué es lo misterioso? Lo misterioso es lo que no puede ser explicado en ninguna forma; lo misterioso es eso que es bienaventurado, bello, extático, pero que no puede ser resuelto. Es la fuente de la existencia, no puedes ir más allá de eso, no hay más allá. Puedes experimentarlo, pero no puedes analizarlo. Puedes conocerlo, pero no puedes convertirlo en conocimiento. Puedes sentirlo, pero no puedes crear ninguna teoría de él. De ahí que sea el misterium, el misterio último.

Y dijo: "Quien sea que encuentre la explicación de estas palabras no probará de la muerte".

Uno que haya probado el misterio final de la existencia no probará de la muerte; la muerte ya no existe para él. La muerte existe sólo por la mente, la muerte existe sólo por el ego, la muerte existe sólo porque estás identificado con el cuerpo. Si no estás identificado con el cuerpo, si no tienes un ego loco dentro de ti, si estás centrado en el ser, la muerte desaparece. La muerte está presente porque eres una mentira.

Si te vuelves verdadero, la muerte desaparece. No hay muerte para la verdad; es eterna, es vida eterna. Así que este es un círculo vicioso: porque eres mentira hay muerte, y por la muerte te da miedo, creas más mentiras en torno a ti para protegerte. Entonces te quedas atrapado en un círculo vicioso. Uno tiene que estar alerta y saltar fuera de él.

La muerte es un problema porque el ego existe. Y el ego es lo más falso posible, la cosa más ilusoria posible: no existe de por sí -tienes que mantenerlo de alguna forma, tiene que ser constantemente mantenido- no es un fenómeno real. Si lo dejas aun por veinticuatro horas, morirá. Veinticuatro horas es demasiado tiempo, veinticuatro minutos serán suficientes, aún veinticuatro segundos. Tienes que sentirlo continuamente, tienes que levantarlo, tienes que manipularlo, tienes que apoyarlo. Toda tu vida trabajas para él, para que el sueño de que eres alguien pueda ser mantenido. Y después en la muerte tiene que desaparecer. Entonces sientes el miedo: te vuelves inconsciente, vuelves a nacer en otro cuerpo en un estado inconsciente, y todo el círculo vicioso comienza de nuevo.

¡No seas una mentira! Comienza a dejar las mentiras, comienza a dejar las máscaras, sé un hombre auténtico. Y trata de ser lo que sea que eres, no trates de pretender lo que no eres, porque las pretensiones no te salvarán, son la misma carga que te va a ahogar. La verdad salva.

Jesús dijo: "La verdad libera, la verdad salva. La verdad se vuelve vida eterna".

Y dijo: "Quien sea que encuentre la explicación de estas palabras no probará de la muerte".

Y lo mismo te digo yo: si puedes probar tu ser, no probarás de la muerte. Si puedes conocer tu ser, nunca conocerás la muerte.

Y aquello que te puede salvar ya está aquí, pero es una semilla de mostaza. Ayúdala a crecer. Y la primera ayuda que puedes darle es ayudarla a morir. No te aferres a la semilla, porque la semilla es un puente, no es la meta. Ayúdala a morir, a disolverse, para que la vida interna escondida en ella sea liberada y la semilla se vuelva un gran árbol. La semilla es pequeña, pero el árbol será muy grande. Casi invisible es la semilla -¿y el árbol? El árbol se volverá una gran sombra. Millones de pájaros celestiales tomarán refugio en ese árbol.

La verdad no sólo te salva a ti, también salva a otros a través de ti. La verdad no sólo se vuelve una libertad para ti, se vuelve una puerta de libertad para otros también. Si te vuelves una luz, no sólo tu vida será iluminada, si te vuelves una luz, entonces te vuelves una luz para millones también; muchos pueden viajar y llegar a sus metas a través tuyo. Si te vuelves una luz, te vuelves un representante, te vuelves un Cristo.

No quiero que se vuelvan cristianos, eso es inútil, eso es una mentira. Quisiera que se vuelvan Cristos. Y pueden llegar a serlo, porque tienen la misma semilla.

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