sábado, 24 de junio de 2023

LOS DESEOS Y EL MIEDO A LA MUERTE


 El día en que Buda se moría, alguien le dijo, "Te estás muriendo. Te echaremos mucho de menos, durante años y años, durante vidas y vidas".

Buda le dijo, "Pero hace ya tiempo que morí. Durante cuarenta años no he sido consciente de que estuviera vivo. El día que alcancé el Conocimiento, la Iluminación, morí”.

¡Y estaba tan vivo! Y solamente estuvo vivo tras su "muerte". El día en que alcanzó la Iluminación interior murió para lo exterior, pero entonces alcanzó la auténtica vida. Entonces se encontró verdaderamente relajado y espontáneo. Entonces dejó de tener miedo; miedo a la muerte.

El miedo a la muerte es el único miedo. Puede tomar cualquier forma, pero ese es el miedo básico. Una vez que estás preparado, una vez que has muerto, deja de haber miedo. Y solamente en una existencia sin miedo puede llegar la vida a su florecimiento total.

Aun entonces la muerte llega. Buda muere. Pero la muerte sólo nos sucede a nosotros, no a él, porque aquél que ha pasado por la puerta de la muerte tiene una continuidad eterna, una continuidad atemporal.

Así pues, no te preocupes en absoluto por la vida; ni incluso por la tuya. Y cuando dejes de interesarte por la vida, entonces ni siquiera serás capaz de desear la muerte, porque desear es vida. Si te interesas por la muerte y la anhelas, estás de nuevo deseando la vida, porque en realidad no puedes desear la muerte. Desear la muerte es imposible: ¿Cómo puede alguien desear la muerte? El desear en sí, significa vida.

De manera que cuando digo "No estés demasiado interesado en la vida", no quiero decir, "Interésate por la muerte". Cuando digo, "No has de estar interesado en la vida", entonces te vuelves consciente de un hecho... de la muerte. Pero no puedes desearla; en realidad, no es un deseo.

Cuando hablo de un puño abierto deberías entender que tienes que tener el puño cerrado, pero no has de abrirlo. Abrirlo no entraña esfuerzo alguno. Con no cerrarlo, se abre. Abrirlo no es un esfuerzo, no es algo positivo que hayas de hacer. De hecho, esforzarse por abrirlo es lo mismo que cerrarlo, pero a la inversa. Probablemente parecerá que lo abres, pero simplemente es la inversa de cerrarlo.

Abrir el puño de verdad, es dejar de cerrarlo, simplemente no cerrarlo. Es un fenómeno negativo. Si no cierras tu puño, entonces está abierto. Ahora, aunque esté cerrado, está abierto. El mantenerlo cerrado interiormente ha desaparecido, de forma que aunque ahora esté cerrado, medio cerrado o lo que sea, está abierto, porque ha dejado de estar cerrado en tu interior.

De igual modo, una vida sin deseos no equivale a desear lo opuesto. El no desear no es lo opuesto del desear. Si fuera lo opuesto, entonces tendrías que empezar a desear de nuevo. Más bien, no desear es la ausencia de todo deseo.

Debes percibir la diferencia. Cuando digo "no desear", literalmente se convierte en lo opuesto. Pero no desear no es lo opuesto de desear. Es simplemente la ausencia de deseos, no su opuesto. Si lo conviertes en su opuesto, empiezas de nuevo a desear; deseas el no desear. Y cuando esto ocurre, estás otra vez en el mismo círculo.

Pero esto es lo que sucede. Una persona que se ha sentido frustrada en la vida, empieza a desear la muerte. Esto se convierte de nuevo en un deseo. No está deseando la muerte; está deseando otra cosa que no sea su vida. De modo que incluso una persona que esté llena de apegos por la vida puede suicidarse, pero este suicidio no es un no desear; realmente es desear otra cosa. Esto es algo muy interesante, uno de los puntos capitales de toda búsqueda, Si te vuelves hacia lo opuesto, entonces, de nuevo, estás en la rueda; otra vez en el círculo vicioso. Y nunca saldrás de él. Pero esto sucede.

Una persona renuncia a la vida, se va al bosque, o busca lo Divino, o va en busca de la liberación o de lo que sea. Pero, de nuevo, el deseo está ahí. Simplemente ha cambiado de objeto de deseo, no el desear mismo. Ahora el objeto de deseo no es la riqueza; ahora es Dios. El objeto no es este mundo, es el otro mundo. Pero el objeto permanece, el deseo es el mismo, la sed es la misma, y la tensión y la angustia serán las mismas. Todo el proceso será simplemente repetido una y otra vez con un nuevo objeto. Puedes continuar cambiando los objetos de tu deseo durante vidas y vidas, pero continuarás siendo el mismo porque el desear seguirá igual.

Por esto, cuando digo "no desear", quiero decir ausencia de deseo; no la futilidad del objeto, sino la futilidad del desear mismo. No es darse cuenta de que este mundo carece de sentido, porque entonces desearás el otro mundo. No es que esta vida sea ahora inútil, de modo que has de desear la muerte, la aniquilación, la extinción, el Nirvana. No; me refiero a la futilidad del desear. El desear mismo desaparece. Ningún objeto es reemplazado, sustituido; el deseo está simplemente ausente. Y esta ausencia, esta misma ausencia, se convierte en la vida eterna.

Pero esto surge; no es debido a tu deseo. Es un producto espontáneo del no desear; no es una consecuencia. Sucede, pero no puedes convertir esto en tu deseo. Si lo haces, te equivocarás.

Si trato simplemente de no poseerte para que el amor pueda florecer, este tratar de no poseer" se convertirá en un esfuerzo. Y con esfuerzo solamente se puede poseer; incluso si es un esfuerzo para no poseer, se convertirá en una posesión. Estaré constantemente consciente de que no te poseo. Esencialmente estoy diciendo, "Amame, porque no trato de poseerte". Entonces me pregunto porqué el amor no llega.

Alguien estuvo aquí. Había estado tratando por todos los medios de meditar durante al menos diez años, pero no había llegado a ninguna parte. Le dije, "Ya te has esforzado lo suficiente de forma sincera, seria. Ahora no hagas ningún esfuerzo. Simplemente siéntate, sin ningún esfuerzo".

Entonces él me pregunto, "¿Puedo llegar a meditar con este método, sin esfórzarme?

Le dije, "Si aún deseas resultados, entonces seguirá habiendo, en todo momento, un sutil esfuerzo. No estarás simplemente sentado, no podrás estar simplemente sentado si existe algún deseo. El deseo será un sutil movimiento en ti, y el movimiento continuará. Podrás estar sentado como una piedra o como un Buda, pero todavía, en tu interior, la piedra se estará moviendo. El deseo es movimiento".

No puedes permanecer simplemente sentado si existe un deseo, Puede que parezca, que todo el mundo diga, que estás simplemente sentado, pero no podrás estar simplemente sentado. Solamente puedes sentarte cuando el desear está ausente. "simplemente sentarse", no es un nuevo deseo; es sólo una ausencia. Todo desear ha desaparecido.

No te sientes frustrado con la vida debido a los objetos. La gente religiosa sigue diciendo a los demás que las mujeres no son nada, que el mundo no es nada, que el sexo no es nada, que el poder no es nada. Pero todo eso son objetos. Están diciendo aún que en esos objetos no hay nada; no están diciendo que no hay nada en el mismo desear.

Cambias de objetos y entonces puedes crear nuevos objetos de deseo. Incluso la vida eterna puede convertirse en un objetivo; de nuevo se establece el círculo: el hecho de desear. Lo has deseado todo, has deseado demasiado.

Si puedes sentir este hecho de desear, que el desear es fútil, que no tiene sentido, entonces no crearás otros objetos de deseo. Entonces el desear desaparece. Te vuelves consciente de él y desaparece. Entonces hay una ausencia, y esta ausencia es el silencio porque no existe un desear.

Con el deseo no puedes estar en silencio; el deseo es el auténtico ruido. Incluso aunque no tengas pensamientos, si tienes una mente controlada y puedes dejar de pensar, un deseo más profundo continuará, porque estás dejando de pensar para lograr algo. Seguirá existiendo un sutil ruido. En algún lugar de tu interior alguien está observando y preguntando si lo que deseas ha sido o no alcanzado. "Los pensamientos se han detenido. ¿Dónde está la divina Realización, donde está Dios, donde está la Iluminación?”. Pero si te vuelves consciente de esto, el mismo desear se convertirá en algo fútil.

Todo el truco de la mente consiste en que siempre te vuelves consciente de que algún objeto se ha convertido en algo fútil. Entonces cambias el objeto, y al cambiar el objeto del deseo continúas controlando tu consciencia. Siempre sucede que cuando esta casa no es suficiente, entonces otra casa te atrae; cuando este hombre deja de atraerte, entonces otro hombre te atrae. Esto continúa, y en el instante en que te vuelves consciente de la futilidad de lo que estás deseando, la mente se vuelca en otros objetos. Cuando esto sucede, pierdes esa distancia. Cuando algo se vuelve fútil, inútil, cuando deja de atraerte, permanece distante... Sé consciente de si es el objeto el que se ha vuelto fútil o de si es el desear el que se ha vuelto fútil.

Y si puedes entender la futilidad del desear, de repente, algo desaparece en tu interior. De repente eres transformado a un nuevo nivel de consciencia. Esto es un vacío, una ausencia, ningún nuevo círculo comienza.

En este momento, estás fuera de la rueda del samsara, del mundo. Pero no puedes hacer del estar fuera de la rueda, un objeto de tu deseo. ¿Percibes la diferencia? No puedes hacer del no desear un objetivo.

sábado, 17 de junio de 2023

LA MUERTE Y LA MEDITACIÓN


La muerte es más importante que la vida. La vida representa lo trivial, lo superficial. La muerte, lo más profundo. Por medio de ella uno crece hacia la vida auténtica... mientras que mediante la vida solamente llegas a la muerte, y nada más.

Sea lo que sea lo que digamos o signifiquemos con "vida", “vida" es solamente un viaje hacia la muerte. Si entiendes la vida como un mero tránsito sin más significado, entonces estás menos interesado en la vida y más en la muerte. Y cuando uno se interesa más por la muerte, es entonces cuando puede ahondar en la vida hasta sus más íntimas profundidades. De otro modo, sólo permanecerá en la superficie.

Pero no estamos interesados en absoluto en la muerte, sino que, más bien, escapamos de los hechos, huimos constantemente de los hechos. La muerte está ahí, y a cada instante estamos muriendo. La muerte no es algo lejano, está aquí y ahora; estamos muriéndonos. Pero mientras morimos sigue nuestro interés por la vida. Este interés por la vida, este exceso de preocupación por la vida, es simplemente un escape; sólo miedo. La muerte está ahí, crece dentro de nosotros, incesantemente.

Alteremos los términos, volvamos nuestra atención a nuestro alrededor. Si nos interesamos en la muerte, la vida empieza entonces a tomar un nuevo significado por primera vez, porque cuando te sientes en paz con la muerte has ganado una vida que no puede morir. Cuando has conocido la muerte, has conocido esa vida que es eterna.

La muerte es la puerta de la vida superficial, la mal llamada vida, la vida trivial. Hay una puerta. Al traspasarla se alcanza otra vida más profunda, eterna, sin muerte. Así, desde esta mal llamada vida, que no es otra cosa que morir, uno debe traspasar la puerta de la muerte. Sólo entonces podrá uno conseguir una vida realmente existencial y activa, sin muerte.

Pero uno debería pasar esa puerta muy conscientemente. Hemos estado muriendo muchas veces y siempre que alguien muere se vuelve inconsciente. Es una actitud defensiva. Temes tanto a la muerte que cuando la muerte te llega, te vuelves inconsciente. Pasas por la puerta estando la mente inconsciente. Entonces naces otra vez y la misma estupidez empieza de nuevo, y otra vez dejas de preocuparte la muerte.

El que se interesa más por la muerte que por la vida empieza a atravesar la puerta conscientemente. Eso es lo que quiere decir meditación: atravesar la puerta de la muerte conscientemente. Morir conscientemente es meditación. Pero a la muerte no hay que esperarla. No es necesario, porque siempre está ahí. Se trata de algo, una puerta, que existe dentro de uno; no sucederá en el futuro, no es algo exterior que hayas de alcanzar.

Desde el instante en que aceptas el hecho de morir y empiezas a sentirlo, a vivirlo, a ser consciente de ello, empiezas a abandonarte a través de esa puerta interior. La puerta se abre y a través de la puerta de la muerte empiezas a vislumbrar una vida eterna. Sólo a través de la muerte puede uno vislumbrar la vida eterna, no hay otra puerta. Todo este proceso que es conocido como meditación es simplemente una muerte voluntaria, un dejarse caer hacia el interior, profundamente, hundirse uno en sí mismo, alejarse de la superficie y precipitarse a las profundidades. Naturalmente que las profundidades son oscuras.

En el momento en que abandonas la superficie empiezas a sentir que te estás muriendo, porque te has identificado con la superficie de la vida. No es que las olas superficiales sean solamente olas superficiales; te has identificado con ellas; tú eres la superficie. De modo que cuando dejas la superficie, no es solamente que dejes la superficie; te dejas a ti mismo, dejas tu identidad, el pasado, la mente, la memoria. Todo lo que tú eras, has de dejarlo. Por eso la meditación se asemeja a una muerte. Te estás muriendo y solamente si estás dispuesto a morir voluntariamente, a trascenderte a ti mismo, a dejar tu "yo" y trascender la superficie, llegarás a la Realidad, que es eterna.

Así pues, cuando uno está dispuesto a morir, esta misma disposición se convierte en la trascendencia, esta misma disposición es la religiosidad. Cuando decimos que alguien es mundano, nos referimos a que está más interesado en la vida que en la muerte, o más bien, que todo su interés reside en la vida ignorando a la muerte por completo. El hombre mundano es aquél para el cual la muerte llega al final de sus días. Y cuando ésta llega, le halla inconsciente.

El hombre religioso es el que muere a cada instante. Para él la muerte no es el final, sino que es el proceso mismo de la vida. Un hombre religioso es aquél que se preocupa más por la muerte que por la vida porque siente que todo aquello que es conocido como “vida” será arrebatado por la muerte. Está siéndote arrebatado, a cada instante lo estás perdiendo. La vida es simplemente como la arena de un reloj de arena; a cada instante la arena se va escurriendo. Y no puedes hacer nada por impedirlo. El proceso es natural. No puedes hacer nada; es irreversible.

El tiempo no puede ser detenido, no puede ser invertido, no puede ser retenido. Es unidimensional. No hay retroceso posible. Y en última instancia, el mismo proceso del tiempo es muerte, porque estás perdiendo ese tiempo, te estás muriendo. Un día toda la arena se habrá escurrido y te encontrarás vacío; simplemente serás una concha vacía sin tiempo disponible. Entonces mueres.

Preocúpate más de la muerte y del tiempo. Está aquí ahora mismo, junto a la esquina; presente a cada momento. Una vez empiezas a buscarlo, te vuelves consciente de él. Está aquí, tan sólo estabas pasándolo por alto. Ni tan sólo pasándolo por alto; te estabas escapando de él. Entra pues en la muerte, salta hacia ella. Esta es la dificultad de la meditación, está es su austeridad: uno ha de saltar dentro de la muerte.

Seguir amando a la vida es algo profundamente enraizado, y estar dispuesto a morir parece, en cierto modo, no natural. Desde luego que la muerte es la cosa más natural, pero parece innatural estar dispuesto a morir.

Así es como la lógica, la dialéctica de la vida, trabaja: si estás dispuesto a morir, está misma disponibilidad te hace no morir. Pero si no estás dispuesto a morir, esta misma indisponibilidad, este excesivo apego y deseo por vivir, te convierte en un ser moribundo.

Cuando nos aferramos a algo, obtenemos su opuesto. Esta es la profunda dialéctica de la Existencia. Lo esperado nunca llega. Lo deseado, nunca es alcanzado. El deseo nunca es satisfecho. Cuanto más deseas, más lejos te vas. En cualquier dimensión, da lo mismo; la ley es la misma. Si pides demasiado de algo, simplemente con pedirlo, lo pierdes.

Si alguien pide amor, no tendrá amor, porque el pedir mismo hace de él alguien repugnante, poco digno de amor. El mismo acto de pedir se convierte en la barrera. Nadie podrá amarte si estás pidiendo que te amen. Nadie podrá amarte. Solamente podrás ser amado cuando no lo pidas. El acto mismo de no pedirlo te vuelve bello, te relaja.

Es como cuando cierras el puño y el aire que contenía la mano abierta se te escapa. Con la mano abierta tienes todo el aire, pero cuando cierras el puño, con el mismo cerrar, dejas escapar el aire. Puede que pienses que cuando cierras el puño tienes en tu poder el aire, pero en el instante en que tratas de poseerlo, se te escapa. Con la mano abierta tienes todo el aire y tú eres el amo. Con el puño cerrado, tú eres el que pierde; lo has perdido todo. No hay aire en tu mano.

Y cuanto más cierras el puño, menos aire puede contener. Pero así es como trabaja la mente, éste es el absurdo de la mente: si sientes que no tienes aire, cierras aún más el puño. La lógica dice: es mejor que lo cierres. Has perdido ya todo el aire. Lo has perdido porque no lo tenías bien cerrado. No cerraste el puño como debías. Fue un fallo tuyo en cierta manera. Has cerrado mal el puño; por eso el aire se escapó. De modo que ciérralo más, ciérralo más, y con el acto mismo de cerrarlo, lo estás dejando escapar. Pero así es como ocurre.

Si amo a alguien, me vuelvo posesivo. Empiezo a cerrarme. Cuanto más, me cierro, más amor se pierde. La mente dice, "Ciérrate aún más" y trata de hacerlo, pero de alguna forma sigue habiendo un escape. Por eso se pierde el amor. Cuanto más me cierro, más lo pierdo. Solamente con una mano abierta se puede poseer el amor; solamente con una mano abierta, sólo con una mente abierta, puede convertirse el amor en un florecimiento. Y así sucede con todo.

Si amas la vida en exceso, te cierras, te conviertes en un cadáver aun estando vivo. De modo que una persona que está llena de apego por la vida, es un cadáver, está ya muerto, es sólo un cuerpo sin vida. Cuanto más siente que es un cadáver, más anhela estar vivo, pero desconoce esa dialéctica. El deseo mismo es venenoso. Una persona que no anhela en absoluto la vida, una persona como Buda, sin deseo por la vida, vive apasionadamente. Florece en una vitalidad perfecta, total.

sábado, 10 de junio de 2023

QUÉ ES EL ALMA

Toda conceptualización del alma yerra con lo Real; cualquier conceptualización. Así pues, todo aquello que ha sido conocido como el yo, el alma, el atman, no será lo Real. No puede serlo. Todos los que lo han definido, lo han definido con una condición: están tratando de hacer algo que es absurdo. Están hablando de lo que no puede ser dicho; están definiendo lo que no puede ser definido; están construyendo una teoría sobre lo que no puede ser conocido.

Sobre esto ha habido tres actitudes.

Primera. Están los místicos, los que saben, aquellos que han permanecido totalmente en silencio sobre ello. No dan ninguna definición; dicen que una definición es algo fútil. Ha habido luego otro grupo de místicos, el grupo mayor, que dice, "Incluso un esfuerzo que es fútil puede ser de utilidad. A veces, incluso la falsa teoría conduce a la verdad, a veces incluso lo erróneo puede llegar a ser cierto, a veces incluso un paso en falso puede conducirte al verdadero final. Puede parecer falso en aquel instante, o incluso, al final, puede resultar falso, pero aún así, las falsas estratagemas pueden ayudar".

Este segundo grupo siente que, permaneciendo en silencio, estás todavía expresando algo que no puede ser expresado. Y este segundo tipo de místico posee una característica: emplea definiciones.

Luego existe una tercera clase de místico que ni ha permanecido en silencio, ni ha hecho definiciones. Simplemente lo han negado todo para que no te obsesiones con ello.

Buda pertenece a este tercer tipo. Si le preguntas sobre si hay un alma, si hay un dios, si hay algo más allá de la vida, él simplemente lo negará. Incluso a las puertas de la muerte, cuando alguien le preguntó, "Más allá de la muerte, ¿existirás?", él lo negó.

El dijo, "¡No! No existiré. Desapareceré de la existencia igual que se extingue una llama". No puedes preguntar dónde se va la llama cuando se extingue; simplemente desaparece. Por eso Buda dice que nirvana significa "extinción de la llama", Buda dice, "Esto es la Liberación: extinguirse completamente. Existir es estar en alguna forma, en algún lugar, ser un esclavo". Este es el tercer tipo.

Esos tres tipos están en conflicto porque aquél que habla sentirá que aquellos que han permanecido en silencio no tienen suficiente compasión, que deberían haber dicho algo para los que no son capaces de comprender el silencio. Y aquellos que lo han definido, lo han definido de tantas maneras que todo son disputas sobre ellas; obligadamente existirán disputas.

Todas las definiciones son estratagemas. Uno puede definir en un sentido; Mahavira define en un sentido y Shankara define en otro sentido, porque todas las definiciones son igualmente falsas o verdaderas. Ese no es el punto. El cómo lo defina, depende del tipo de persona que sea. Existen muchas definiciones y esas definiciones se han convertido en muchas religiones, en muchos sistemas filosóficos. Han confundido ya la mente del hombre hasta tal punto que, realmente, a veces parece que aquellos que han permanecido en silencio tenían más compasión. Las definiciones se han convertido en conflictos. Una definición no tolera la otra pues, si no, se contradice a sí misma.

Mahavira trató de expresar que toda definición posee algo de verdad en ella, pero sólo algo. Algo sigue siendo falso en todas las definiciones. Pero fue imposible para Mahavira tener una gran cantidad de seguidores porque si no defines con claridad, entonces la confusa mente se confunde aún más. Si dices, "Todos los caminos son correctos", entonces estás diciendo, "No hay ningún camino", y uno que haya encontrado el camino se quedará perplejo. No podrás obtener ninguna ayuda de mí si te digo, "Todos los caminos son correctos; vayas donde vayas, vas hacia lo Divino. Ve adonde quieras. Haz lo que quieras. Todo posee algo de verdad". Es cierto, pero no ayuda.

Si defines de una determinada forma y haces una definición absoluta, todas las otras definiciones se vuelven falsas. Debido a que Shankara ha de definir las cosas de forma exacta, él puede decir, "Buda no está en lo cierto, está equivocado". Pero si presentas a Buda como alguien que está equivocado, eso simplemente crea confusión. ¿Cómo va a estar Buda equivocado? ¿Cómo puede un Cristo estar equivocado? ¿Es que solamente Shankara está en lo cierto? Entonces surgen los conflictos.

Incluso la tercera actitud, la actitud budista de la negación, no ha ayudado. No ha ayudado porque al negar, la búsqueda misma desaparece, y sin la búsqueda no hay necesidad de negar. Muy poca gente es capaz de comprender lo que es la auténtica extinción. El apego a la vida está tan profundamente arraigado que estamos buscando un Dios que es parte de nuestro apego por la vida; buscamos realmente más vida. Incluso si buscamos el Moksha, no buscamos la muerte total. Queremos estar ahí sea como sea.

A Buda se le planteó una y otra vez, continuamente durante cuarenta años, una sola pregunta: "Si vamos a desaparecer por completo, entonces ¿a qué viene este esfuerzo total? ¡Parece que no tenga sentido! ¿Sólo para dejar de existir? ¿Sólo para extinguirnos? ¿Por qué todo este esfuerzo?” Y aun así la gente alrededor de Buda escribía que él no se había extinguido, que realmente, él se había convertido en algo más. Ese era el sentimiento. Buda se había convertido en algo más, pero aun así continuaba negando y negando. ¿Cómo vas a definir algo que no puede ser definido? Pero, o bien tendrás que permanecer en silencio, o bien tendrás que definirlo.

En cuanto a mí, no pertenezco a ninguno de esos tres grupos. Por eso no puedo ser consistente. Cada uno de esos tres grupos puede ser consistente, pero a mí no me preocupa en absoluto el concepto de "alma". Siempre me ocupo del que pregunta, del que plantea la pregunta. ¿Cómo puede él, ser ayudado? Si creo que él puede ser ayudado mediante la fe positiva, entonces la proclamó. Si siento que puede ser ayudado mediante el silencio, entonces guardo silencio. Si siento que puede ser ayudado por una definición, entonces le doy la definición. Para mí, todo es una pura estratagema. No hay nada serio en ello: es una simple estratagema.

Una definición puede no ser verdad. De hecho, si tengo que hacerme entender, no puede ser realmente verdad. Tú no sabes lo que es el alma, no has conocido lo que es esta explosión que llamamos Brahman, lo Divino. No sabes el significado; solamente conoces las palabras. Las palabras que tú no has experimentado son simples sonidos sin sentido. Tú puedes crear el sonido "dios", pero a menos que tú hayas conocido a Dios, es simplemente una palabra.

Corazón" es una palabra significativa, "vaca" es una palabra significativa, porque tú has experimentado por ti mismo lo que significan. Pero "dios" es simplemente una palabra para ti, "alma" es simplemente una palabra. Si yo tengo que ayudarte, solamente puedo ayudarte con una falsa definición, porque tú no tienes experiencia alguna de Dios, no tienes ninguna experiencia del alma. Y a menos que yo pueda definirla utilizando algo que tú conozcas, la definición será inútil.

Para una persona que nunca haya visto una flor pero que sepa lo que es un diamante, he de definir las flores basándome en los diamantes. No hay otra forma. Una flor no tiene nada que ver con los diamantes, pero aún así, se puede indicar algo con ellos. Puedo decir, "Las flores son diamantes con vida, diamantes vivientes". En su conjunto es falso. Los diamantes son irrelevantes, pero si yo digo, "Las flores son diamantes vivientes, diamantes que crecen"', puedo generar en ti un deseo por experimentarlo. Una definición solamente está en función de ayudarte para que lo experimentes. Todas las definiciones son así.

Si no has conocido lo que son los diamantes, si no has conocido nada positivo a través de lo cual yo pueda crear una definición, entonces tendré que definirlo mediante lo negativo. Si no posees ningún sentimiento positivo hacia algo, tendré que definirlo utilizando la negación. Diré, "Tu sufrimiento no forma parte del alma". la angustia que eres, no forma parte del alma. Tengo que definirlo negativamente en función de algo que te haga sentir cómo inválido, de algo que te haga morir, en función de algo que sea una carga para ti, de algo que se haya convertido en un infierno para ti. He de definirlo de forma negativa diciendo, "No será esto; será totalmente el opuesto".

De modo que, conmigo, depende. Depende. No tengo respuestas absolutas, solamente tengo estratagemas. Solamente respuestas psicológicas. Y la respuesta no depende de mí, depende de ti, porque en función de ti te he de dar una respuesta determinada.

Por eso yo no puedo ser un gurú, ¡Nunca! Buda puede convertirse en uno, pero yo no puedo. Debido a que tú eres tan inconsistente, al ser cada individuo tan diferente, ¿cómo voy a ser yo consistente? No puedo. Y no puedo crear una secta, porque para esto se necesita muchísima consistencia. Y si tú quieres crear una secta, debes ser consistente, estúpidamente consistente, debes negar todas las inconsistencias. Están ahí, pero debes negarlas, pues si no, no podrás atraer a los seguidores. Así pues, soy más parecido a un psiquiatra que a un gurú.

Para mí, tú eres lo importante. Si eres capaz de entender esto, entonces podré decir algo más. Con "consciencia" quiero decir un movimiento hacia un "estar totalmente vivo". Nunca estás totalmente vivo; a veces estás más vivo, eso, lo sabes y a veces estás menos vivo. Y cuando estás más vivo, te sientes feliz. La felicidad no es nada más que una interpretación de tu "estar vivo" en un mayor grado. Si amas a alguien, entonces, con ella, te sientes más vivo, y ese mayor "estar vivo" te aporta el sentimiento de felicidad. Luego vas proyectando las razones de tu felicidad sobre los demás.

Cuando te encuentras con la naturaleza, estás más vivo. Cuando estás en la montaña, estás más vivo y cuando vives solamente con máquinas, estás menos vivo, por causa de la asociación. Con los árboles estás más vivo porque en lo más profundo somos simplemente árboles andantes, con raíces en el aire, no en la tierra. Y cuando miras al océano te sientes más vivo porque la primera vida nació en el océano. De hecho, en nuestros cuerpos todavía tenemos la misma composición de agua que el océano, la misma cantidad de sal que tiene el océano.

Cuando estas con una mujer, si eres del sexo opuesto, empiezas a sentirte más vivo que si estás con un hombre. Con un hombre te sientes menos vivo porque nada está tirando de ti. Estás encerrado, la energía opuesta tira de ti hacía afuera; la llama oscila, tú te sientes más vivo. Y siempre que empieces a sentirte más vivo, empezarás a sentirte feliz.

Cuando empleamos la palabra "alma", queremos decir "estar totalmente vivo"; estar totalmente vivo no respecto a alguien más, si no respecto a nosotros mismos. Estar totalmente vivo sin causas exteriores. El océano no está ahí y tú te conviertes en el océano; el cielo no está ahí y te conviertes en puro espacio; la amada no está ahí y tú eres puro amor, nada más.

Lo que quiero decir es que empiezas a vivir de forma independiente. No existe dependencia de nadie ni de nada: estás liberado. Y con esta liberación, esta liberación interior, no puedes perder tu felicidad. Esto es vivir totalmente, esto es consciencia total. No puede perderse.

Con este “estar totalmente vivo", puede que ocurran muchas cosas que no pueden ser entendidas realmente a menos que hayan sucedido. Pero, como tentativa, puedo darte esta definición de "alma": ser totalmente consciente, estar totalmente vivo, totalmente dichoso, sin estar limitado por nada. Si empiezas a amar, o si puedes ser feliz sin razón alguna, entonces eres un alma, no un cuerpo. ¿Por qué?

Con "cuerpo" me refiero a la parte de tu alma que siempre existe en relación con la existencia exterior. Empiezas a sentirte triste cuando se presenta alguna causa para esa tristeza, o empiezas a sentirte, bien cuando aparece alguna causa para esa felicidad, pero tú nunca te sientes a ti mismo sin que haya algo más ahí. Ese sentimiento, ese estado, cuando no hay nada más, pero tú permaneces estando totalmente vivo, totalmente consciente, es el alma.

Pero esto es un intento de definición. Solamente indica; no define, solamente señala. Ahí hay mucho, pero es tan sólo un dedo señalando la luna. Nunca confundas al dedo con la luna. El dedo no es la luna; es solamente un indicador. Olvídate del dedo y mira la luna. Pero todas las definiciones son así.

Preguntas si el alma es individual. Es una pregunta irrelevante, pero es pertinente para ti. Es como la pregunta que plantearía un hombre ciego. Un hombre ciego se desplaza con su bastón. No puede ir sin él; busca y tantea con él en la oscuridad. Si le hablamos de operar sus ojos para curarlos de forma que pueda ver, el ciego preguntará, de forma muy pertinente, "Cuando tenga mis ojos, ¿seré capaz de tantear en la oscuridad con mi bastón?. Si le decimos, "No necesitarás tu bastón", él no podrá creerlo. El dirá, "No puedo vivir sin mi bastón, no puedo estar sin él. Lo que dices no es verosímil. No puedo imaginarlo. Sin mi bastón, no soy nadie. ¿Qué pasará con mi bastón? ¡Dímelo primero".

En realidad, esta individualidad es como el bastón del ciego. Estas tanteando en la oscuridad con un ego porque no posees un alma. Este ego, este "yo", es cómo tantear, porque no posees ojos. En el instante en que estés totalmente vivo, el ego desaparecerá. Formaba parte de tu ceguera, parte de tu ausencia de vitalidad o de tu vitalidad parcial, parte de tu inconsciencia, parte de tu ignorancia. Simplemente desaparece.

No es que tú seas un individuo o que tú no seas un individuo. Las dos cosas se vuelven irrelevantes. La individualidad no es importante, pero las preguntas continúan porque la fuente que hace las preguntas permanece siendo la misma.

La fuente original debe ser transformada; si no, seguiremos preguntando. Y hay gente que te irá suministrado respuestas. Te sientes bien preguntando; ellos se sienten bien contestando, pero lo que continúa es solamente un engaño mutuo.

sábado, 3 de junio de 2023

CÓMO CAMBIAR TU CONDUCTA.

A causa de este mundo de ensueños que vivimos, no podemos conocer el mundo que existe realmente. Este sueño constante se convierte en una barrera, en una doble barrera. No puedes ir hacia tu interior; allí hay algo existencial. Tampoco puedes ir hacia lo exterior; allí también hay algo existencial. Te has atascado en tu mente ensoñadora; no te puedes mover hacia ningún lado.

Un milagro se produce cuando esta barrera de ensueños es aniquilada. La enfermedad desaparece. Empiezas a existir en dos mundos simultáneamente, sólo que ya no serán dos porque era la barrera la que los dividía. Te vuelves existencial internamente, te vuelves existencial externamente. Por esto se ha escogido una forma de acercamiento negativa.

¿Cómo afecta esto a tu conducta? Hay dos posibilidades: una consiste en cambiar tu conducta conscientemente. La otra consiste en cambiar tu consciencia inconscientemente.

La conducta no es más que la expresión de la consciencia, pero si empiezas con la conducta probablemente continuarás con la vieja consciencia. Puedes adaptar cualquier nueva conducta a la vieja consciencia, con lo cual la nueva conducta cambia externamente, pero nada cambia realmente. Por ejemplo, tu consciencia puede continuar siendo violenta, pero puedes ser pacífico en tu conducta. Puedes ser pacífico en tu conducta, pero tu consciencia continúa siendo la misma que tenías cuando tu conducta era violenta. Ahora has empezado a reprimir tu consciencia. Tienes que reprimirla porque has adoptado una conducta que no existe en tu consciencia. La consciencia debe ser reprimida y cuando suprimes lo consciente, creas lo inconsciente en ti mismo.

Cuando empiezas a conducirte de forma tal que tu consciencia no lo acepta, estás negando parte de ella. Esta parte se convierte en tu inconsciente, el cual se vuelve más poderoso que tu consciencia porque tienes que continuar negando tu conducta. Te vuelves falso; se crea una falsa personalidad. Esta falsa personalidad existe únicamente mientras existe lo inconsciente. Por tanto, si tratas de cambiar directamente la conducta, te volverás cada vez menos consciente y cada vez más inconsciente. Una persona que se centra en su conducta será simplemente como un autómata. Únicamente la pequeñísima consciencia que se necesita para trabajar como autómata estará disponible. Por lo demás, la totalidad de la mente se volverá inconsciente. Esta mente inconsciente es la enfermedad de tu consciencia.

Puedes empezar cambiando tu conducta como lo hacen por lo general las personas más o menos "éticas". Las mal llamadas religiones empiezan por cambiar tu conducta. Pero yo no empiezo por cambiar tu conducta; empiezo cambiando tu consciencia. Porque realmente, en la consciencia está la conducta. La conducta exterior no tiene significado. Así que empieza cambiando tu consciencia.

Por esto pongo énfasis en la meditación y no en la conducta. La meditación cambia tu consciencia. Inicialmente destruye la barrera existente entre tu consciente e inconsciente. Te vuelves más flexible. Empiezas a tomar un camino menos seguro. Te vuelves uno solo en tu consciencia. Por tanto, la meditación debe destruir primero las barreras internas. La destrucción de la barrera implica la expansión de tu consciencia.

Debes volverte más consciente. Por tanto, lo primero es ser más consciente de lo que estás haciendo. No estoy interesado en el contenido de lo que haces, sino en la consciencia con que lo haces. Sé más consciente al hacerlo.

Por ejemplo, si eres violento, los mal llamados moralistas y las gentes religiosas te dirán, "No seas violento, cultiva la no violencia". Yo no diré lo mismo. Yo te diré, "Sé violento, pero ahora debes ser violento conscientemente. No cambies tu conducta. Sé consciente de tu violencia y te darás cuenta de que no puedes ser violento conscientemente, porque cuanto más consciente seas, menos posibilidades habrá de que seas violento".

La violencia tiene su propio proceso. Este puede existir únicamente cuando no eres consciente. Si eres consciente el asunto cambia por completo. El no ser consciente es la condición para que exista la violencia, la ira o el sexo o cualquier aspecto que quieras cambiar de tu conducta.

Cuanto más grande sea este mecanismo incorporado, más pasará inadvertido lo que estés haciendo y harás más cosas que sean malas. Cuando digo que una cosa es mala, no me refiero a su contenido. Dígo que una cosa es mala cuando crea inconsciencia innecesariamente; ésta es mi definición. No digo que la violencia sea mala, porque no puedes ser violento sin inconsciencia. En la inconsciencia está el mal, porque una inconsciencia es, en el fondo, la base de toda ignorancia, de todos los sueños, de todas las ilusiones, de toda cuanta tontería podemos crear. El mal no es otra cosa que una mente inconsciente.

No cambies la conducta, cambia tu consciencia. Haz lo que estés haciendo conscientemente. Esta consciencia se convierte en transformación, y así toda tu conducta será cambiada. No se puede seguir siendo el mismo. Y este cambio no afectará únicamente a tu conducta. También se convertirá en un cambio de tu ser, no únicamente de lo que haces. No tienes por qué crear una falsa personalidad, una máscara. Puedes sentirte bien siendo tú mismo. Pero este "sentirte bien siendo tú mismo" únicamente será posible cuando seas totalmente consciente. 

La tensión existe porque estás viviendo con máscaras. Eres violento pero tienes que ser pacífico. Estás enojado pero tienes que comportarte como si no lo estuvieras. Eres sexual, pero tienes que comportarte como si no lo fueras. Eres sexual, pero no tienes que ser sexual. Esto crea tensiones, crea ansiedades. Esta es la angustia, toda la angustia: has de ser lo que no eres. Y así te ves obligado a vivir conscientemente en una profunda ansiedad. Este "ser algo que no eres" está consumiendo y disipando en tensiones y conflictos toda tu energía vital. Realmente, el conflicto nunca existe con alguien más. Siempre existe contigo mismo.

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