domingo 12 de julio de 2009

LA ESTUPIDEZ

Estupidez no significa ausencia de inteligencia, significa simplemente cuando no la usas. Es porque los seres humanos tienen inteligencia: por eso pueden ser estúpidos. Si no está presente la inteligencia, no puedes llamar estúpidos a los seres humanos.

No puedes llamar estúpida a una roca: una roca es una roca, no se plante la cuestión de la estupidez. Pero si los puedes llamar así a los seres humanos, porque con ellos hay esperanza, hay un rayo de luz. Con el ser humano se abre una puerta hacia el más allá. El hombre puede trascenderse a si mismo y no lo está haciendo: esa es estupidez. Puede crecer y no está creciendo, se está aferrando a todo tipo de inmadurez: esa es su estupidez, o empieza a vivir de su pasado o a proyectar el futuro que no existen: esa es su estupidez.

Deberías vivir en el presente con profunda pasión, con gran amor, con intensidad, con consciencia, y eso se convertirá en tu inteligencia.

La inteligencia y la estupidez no son energías separadas. La energía que opera en armonía es inteligencia, la misma energía operando en contradicciones es estupidez. El hombre puede ser estúpido; pero no pienses que eso es una desgracia. En la superficie parece que es una desgracia, pero oculta bajo ello hay una gran gloria, un gran esplendor, que puede descubrirse.

Pero la sociedad, lo que llamas religiones, Estado, en fin, la masa, quieren que seas estúpido. Nadie quiere que seas inteligente. Todos te condicionan para que sigas siendo estúpido toda tu vida, por la sencilla razón de que las personas estúpidas son obedientes. Las personas inteligentes empiezan a pensar por su cuenta, empiezan a convertirse en individuos, empiezan a tener su propia vida, su propio estilo de vida, su propia manera de ver, de ser, de crecer. Ya no forman parte de la masa: no pueden. Y entonces, la masa se siente ofendida; la masa no quiere que nadie sea más que la “persona corriente”; está en contra de que alguien corriente se vuelva más inteligente, más individual, más consciente, y deje de formar parte de la psicología de la masa.

Y todas las sociedades necesitan esclavos, necesitan personas que funcionen como robots o como máquinas. No quieren personas, quieren mecanismos. Por eso todo el condicionamiento se encamina a fortalecer el ego. Eso sirve para un doble propósito. En primer lugar, le da a la persona la sensación de que ahora puede luchar en la vida. Y en segundo lugar, es bueno para los propósitos de todos los intereses creados. Pueden explotar a la persona, pueden utilizarla como un medio para sus propios fines.

Una persona inteligente nunca puede utilizar a otra persona como medio, respetará al otro. Una persona inteligente será capaz de ver la igualdad de todos. Si, también verá las diferencias, pero estas no importan en lo que respecta a la igualdad. Tendrá un profundo respeto por la libertad de los demás: no puede explotarlos, no puede reducirlos a cosas, no puede convertirles en trampolines para la consecución de algún deseo absurdo de ser el primero.

Aunque la sociedad destruye tu inteligencia, no puede destruirla totalmente, tan solo la cubre de muchas capas de información. Y toda la función de la meditación es llevarte más profundamente dentro de ti mismo. Es un método para ahondar en tu propio ser, hasta llegar a las aguas vivas de tu propia inteligencia, hasta descubrir la fuente de tu propia inteligencia.

domingo 5 de julio de 2009

LA LIBERACIÓN

Has visto un río descendiendo de las montañas? Recorre miles de kilómetros y luego, un día, desaparece en el océano. Si el río fuera un gran pensador y empezara a pensar diría: “Esto es ir hacia abajo. No debería hacer esto. Mi morada está en las montañas. Esto es un pecado. Cayendo por un glaciar, yendo hacia la tierra desde las alturas del cielo…”

Si los ríos fueran pensadores se volverían locos, porque esto de ir hacia abajo, es decender al infierno. Pero los ríos no son pensadores, como lo son los hombres. Son muy afortunados. Lo aceptan. Era la voluntad de Dios el que estuvieran en las cimas, ahora es su voluntas el que explores las profundidades.

Y una persona que realmente quiere conocer las alturas, también ha de conocer las profundidades, de otro modo no podría conocerlas. La sima es la otra cara de la altura. Cuanto más alto es el pico de la montaña, más profundo es el valle. Si quieres conocer realmente a un árbol deberás conocer también que son las raíces. El árbol asciende y las raíces descienden y entres estos dos movimientos existe el árbol. Esta es la tensión que le da vida al árbol.

El río se mueve confiado, sin saber hacia donde va, nunca antes ha estado por allí y no dispone de mapas ni de guías que lo guíen. Pero él confía, si es así como sucede, ha de ser bueno, continúa bailando y cantando. Y luego, un día, todo río, tanto si fluye hacia el oriente como al occidente, al norte o al sur, no importa, todo río, al final alcanza lo supremo, desaparece en el océano, en él ha alcanzado su máxima profundidad. Ahora se ha completado el viaje, ha conocido las cumbres y ha conocido las profundidades del océano. Ahora la experiencia es total, ahora el círculo se ha completado, ahora el río puede desaparecer en el nirvana.

Esto es lo que es la liberación.

La mente del hombre es muy astuta, quiere manipular hasta la relación de amor. La mente es la gran controladora, su obsesión es controlar todo, de ahí surgen las técnicas, y un hombre que vive de técnicas, es una mente cerrada. Lo planea todo, y aunque sus planes se vean realizados, no es feliz, porque son sus planes. Son tan pequeños como es él, y aunque tenga éxito, luego sentirá el fracaso, si te las arreglas para hacerlo todo por ti mismo, no le estás dando ni una sola oportunidad a Dios para que penetre en ti, para que tome el control sobre sus espaldas, crees que has de ser independiente, crees que no hay otra forma de ser mas que ser autosuficiente. Permaneces innecesariamente pobre.

Ábrete a lo divino. Vive de modo natural, sin intentar mejorar, sin vivir a través de las ideas, sin vivir a través de las disciplinas morales, vive sencillamente una vida natural. La naturaleza debería ser tu única disciplina y todo aquello que es natural es bueno, porque así es como Dios quiere que sea, desea que sea. Si eres capaz de aceptar tu vida con una inmensa gratitud, esa es la forma en que Dios quiere que sea.

Sé simple: fluye como el río.

sábado 27 de junio de 2009

TU BÚSQUEDA

Un hombre que ha comprendido la vida, presenta sus respetos a la vida porque ella le ha despertado de su sueño. No está en contra de la vida; simplemente sabe que estaba buscando en la dirección equivocada.

La vida siempre ha sentido compasión hacia ti, siempre te ha estado diciendo, una y otra vez, que no encontrarías nada aquí, que regresaras a casa. Pero no escuchas.

Ganas dinero y un día el dinero está ahí; entonces la vida te dice: “Qué es lo que has obtenido?”. Pero no escuchas. Ahora piensas que has de invertir ese dinero en política, que has de llegar a ser Ministro o Presidente, entonces todo estará bien. Pero algún día llegas a serlo y la vida te dice de nuevo: “Qué has obtenido?” y tú no escuchas,.sigues pensando en otras cosas.

La vida te conmociona, ese es el porqué. La vida es dolorosa. El dolor surge porque estas deseando algo que no es posible. No surge de la vida. Surge de tus expectativas.

La gente dice que el hombre propone y Dios dispone. Nunca ha sido así. Dios nunca ha dispuesto nada. Pero con tu mismo proponer te has pre-dispuesto de alguna manera. Escucha la proposición de Dios y guárdate tus proposiciones para ti. Mantente tranquilo. Atiende a lo que el Todo quiere. No trates de tener tus metas particulares, no trates de tener tus anhelos privados. No pidas nada individualmente; el Todo se está moviendo hacia su destino. Se simplemente una parte suya. Coopera. No te pongas en conflicto. Entrégate a él. Y la vida siempre te devolverá a tu propia realidad; por eso es que conmociona.

Conmociona porque no satisface tus sueños. Y es bueno que la vida nunca satisfaga tus deseos; siempre hace arreglos, en cierta forma. Te da mil y una oportunidades para que te sientas frustrado de modo que alcances a comprender que las expectativas no son buenas y que los sueños son fútiles y los deseos nunca son satisfechos. Entonces abandonas el desear, abandonas el soñar, abandonas el proponer, de repente estás de vuelta a casa, a tu Ser interior, el tesoro está ahí.

Tu tesoro está en tu propio Ser, no lo busques en ninguna otra parte. Dios no envía nunca a nadie a este mundo sin un tesoro. El te envía preparado para cualquier contingencia; cómo podría ser de otra forma? Cuando un padre envía a su propio hijo a un largo viaje, dispone todos los preparativos. El padre incluso prevé las situaciones imprevistas. Lo prevé todo.

Llevas contigo todo lo que necesitas. Simplemente sumérgete en el buscador, no busques en el exterior. Busca al buscador, deja que el buscador sea buscado.

lunes 22 de junio de 2009

LA PARADOJA DE LA EXISTENCIA

La existencia es paradójica; la paradoja es su misma esencia. Existe a través de los opuestos, es un equilibrio de los opuestos. Y uno que aprende a equilibrarse se vuelve capaz de conocer lo que es la vida, lo que es la Existencia, lo que es Dios. La clave secreta es equilibrarse.

La humanidad ha sido educada bajo la lógica aristotélica , que es lineal y unidimensional, y la vida no es en absoluto aristotélica, es hegeliana. Su lógica no es lineal, es dialéctica. El proceso mismo de la vida es dialéctico, un encuentro entre los opuestos y la vida transcurre a través de de este proceso dialéctico: desde la tesis a la antítesis, desde la antítesis a la tesis, y luego de nuevo, la síntesis se convierte en una tesis. Todo el proceso comienza una vez más.

Si Aristóteles estuviera en lo cierto, habría solamente hombres y no mujeres, o solamente mujeres y no hombres; existiría solo la luz y no la oscuridad, o solamente la oscuridad y no la luz, eso sería lo lógico. Existiría o bien la vida, o bien la muerte, pero no ambos.

Pero la vida no se basa en la lógica aristotélica. La vida es ambos. Y la vida es únicamente posible debido a que ambos existen, debido a los dos opuestos: al hombre y a la mujer, al ying y al yang, al día y a la noche, al nacer y al morir, al amor y al odio. La vida consiste en ambos.

Esto es lo que has de dejar primero que penetre profundamente en tu corazón , porque Aristóteles está ya en la mente del mundo, aunque para las más avanzadas de la mentes científicas, Aristóteles está pasado de moda. Ya no es aplicable. La ciencia ha trascendido a Aristóteles, porque la ciencia se ha aproximado a la existencia y ahora entiende que esta vida es dialéctica y no lógica.

Mira la vida: la vida es anti-aristotélica. Si no aplicas tus conceptos a la vida, si simplemente miras a las cosas tal y como son, entonces te verás sorprendidote improviso al ver que los opuestos son complementarios, y la tensión entre los opuestos es la base misma sobre la cual la vida existe; sino, desaparecería. Piensa en un mundo donde la muerte no existiera. Tu mente podría decir: “entonces la vida perduraría eternamente”, pero te equivocas. Si la muerte no existiera, la simplemente desaparecería, no puede existir sin la muerte. La muerte le aporta el contraste, le confiere color y riqueza, le comunica pasión e intensidad.

Por eso la muerte no está contra la vida; eso es lo primero. La muerte está implicada en la vida, y si quieres vivir de un modo auténtico has de aprender a morir de un modo auténtico, has de aprender a mantener un equilibrio entre el nacer y el morir y has de permanecer justo en el medio una y otra vez, pues no has de descansar, porque la vida no cree en descansos, es un movimiento constante desde la perfección hacia una mayor perfección.

viernes 5 de junio de 2009

LA PUREZA

La pureza de espíritu es la verdadera pobreza. No te digo que te conviertas en un mendigo, ni quiero decir con esto que renuncies al mundo. Quiero decir que estés en el mundo pero que no pertenezcas al mundo. No acumules en tu interior, sé pobre de espíritu.

La pureza nada tiene que ver con la moralidad ni con los puritanos, la pureza sencillamente quiere decir un estado de mente no contaminado, cuando solo tu conciencia existe y nada más.

Pero si tú anhelas poseer, este anhelo te contamina, el oro no puede entrar en tu conciencia, no puede. El dinero no puede penetrar en tu conciencia, pero si tu anhelas poseer, esa posesividad si puede entrar en tu conciencia. Entonces te vuelves impuro. Si no deseas poseer nada, te vuelves intrépido, entonces incluso la muerte es una hermosa experiencia que hay que atravesar.

Un hombre que es realmente espiritual tiene tremendas experiencias, pero nunca las acumula, una vez que le suceden, las olvida. Nunca las recuerda, nunca las proyecta en el futuro, nunca suspira para que se repitan, porque le sucedan de nuevo. Nunca reza por ellas. Una vez que le suceden, le han sucedido. ¡Se acabó! Ha acabado con ellas y se aleja de ellas. Está asequible a lo nuevo, nunca acarrea con lo viejo.

Así, descubrirás la vida como algo absolutamente nuevo, increíble inexplicablemente nuevo a cada paso que des.

La vida es novedad, solamente la mente es caduca, y si miras a través de la mente también la vida te parecerá una repetición, algo aburrido. La mente quiere decir tu pasado, tus experiencias acumuladas, el conocimiento que posees. Significa eso por lo que has pasado, pero a lo que aún estás aferrado. La mente es un apego, es polvo del pasado que cubre tu conciencia especular (semejante a un espejo). Si entonces miras a través de ella, todo se distorsiona, porque la mente es la facultad de distorsionar.

Si no miras a través de la mente, sabrás lo que es la vida eterna. Solo la mente muere. Sin la mente tú eres inmortal. Sin la mente nada ha muerto nunca, la vida sigue y sigue para siempre. No tiene ni principio ni final.

Acumula y entonces tendrás un principio y tendrás un final.

Permanece en el mundo, pero sin pertenecer al él.

 

 

sábado 30 de mayo de 2009

LOS MODOS DE LA VIDA

Lao Tse decía: “Dudo y me muevo por la vida estando alerta porque no se qué es lo que va a suceder. Y no tengo ningún principio que seguir. He de decidir a cada instante. Nunca decido de antemano, he de decidir cuando llega el momento”

La responsabilidad no es una obligación, no es un deber, la responsabilidad es una capacidad de respuesta. Un hombre que desea saber lo que es la vida ha de saber responder. Eso es lo que no ocurre. Siglos de acondicionamientos te han hecho similar a las máquinas. Has perdido tu humanidad, las has cambiado por seguridad. Estas seguro y confortable y todo ha sido planeado por los demás. Y ellos lo han puesto todo en el mapa, lo han metido todo. Esto es un completo absurdo, porque la vida no puede ser medida, es inmensurable, porque la vida está en un constante flujo. Todo cambia. Nada es permanente excepto el cambio.

Los modos de la vida no son como las vías de un tren, son muy zigzagueantes, y esa es su belleza, su gloria, su poesía, su música. El que siempre sea una sorpresa.

El hombre vive en libertad, y ella necesita incertidumbre. Un hombre verdaderamente inteligente siempre está dudando porque no posee dogma alguno en el que confiar, en el que descansar. Ha de observar y ha de responder.

Si buscas seguridad, certeza, tus ojos siempre estarán cerrados y tú te irás sorprendiendo cada vez menos y perderás tu capacidad de maravillarte. La vida es inseguridad y a cada momento se dirige a una inseguridad mayor. Es un continuo apostar. Uno nunca sabe lo que va a suceder. Y es hermoso que uno nunca lo sepa. Si fuera predecible no valdría la pena vivir la vida.

Si todo fuera como te gustaría que fuese y si todo fuera una certeza, no serías un hombre, serías una máquina.

Sólo existen certezas y seguridades para las máquinas.

sábado 23 de mayo de 2009

LOS HOMBRES DE GURDJIEFF

Gurdjieff nos ha dado una hermosa clasificación del hombre. Siempre que alguien le preguntaba sobre el hombre, el se detenía y decía: “No preguntes por el hombre. Primero dime qué número: ¿el hombre número uno?, ¿el hombre número dos?. ¿el hombre número tres?, ¿el hombre número cuatro? A qué hombre te refieres cuando dices “el hombre”?”

El estableció siete “hombres”. Y tenía razón. No puedes decir nada sobre el “hombre”, porque el “hombre” no existe. Uno es el hombre número uno, otros es el número dos, otro es el número tres. Estos tres primeros son fáciles de comprender porque todos tenemos algo de ellos.

El hombre que vive en su cuerpo es el hombre número uno, puedes encontrarlo en todas partes. Vive para el cuerpo, no come para sobrevivir, sino que sobrevive para comer. Ese es el hombre número uno.

El hombre número dos es el emocional, vive a través de sus emociones, siempre excitado o siempre deprimido, subiendo o bajando, a veces se siente muy bien, muy eufórico, y a veces está tan apagado como la muerte, a veces se ríe de todo corazón y a veces llora. Este tipo de hombre también se encuentra en todas partes. No necesitas ir muy lejos, puede estar dentro de ti.

El tercer tipo de hombre es el intelectual. Vive a través de su intelecto. Es solo una cabeza, no tiene cuerpo, no tiene corazón. Lo controla todo desde su mente. Lo manipula todo. Manipula su corazón y su cuerpo a través de su mente. Es el erudito, el hombre sabio, la memoria, la lógica, la filosofía. Es el hombre que controla al mundo entero.

Pero estos tres tipos de hombre están todos al mismo nivel, se los encuentra en todas partes. El tercer tipo existe más como hombre, el segundo tipo existe más como mujer, el primero existe como ambos. Y tú también eres esos tres tipos. No puedes encontrarlos totalmente puros, se encuentran mixtos, mezclados.

Si encuentras a alguien con los tris tipos separados, ese hombre pertenece al cuarto tipo, es el yogui, el místico. Ha separado su ser en los diferentes niveles. Cuando está en el cuerpo, está en el cuerpo, no permite que sus emociones interfieran con el cuerpo, ni que su cabeza lo controle. Cuando vive emocionalmente, no permite que su cabeza o su cuerpo interfieran. No es una mezcla. Puedes confiar en el. Este tipo de hombre es el que ha diferenciado su ser, que ha hecho trabajar a cada centro en la función que le es propia.

Gurdjieff decía que estos tres centros están entremezclados y que por eso estás tan confuso. En ti no hay claridad alguna. Todo es confusión y humo. De modo que lo primero que Gurdjieff hacía era hacer funcionar adecuadamente cada centro. Te será raro encontrar a este tipo de hombre, pero todavía existen.

El quinto tipo es aún más escaso. El quinto hombre es conciente de ello. Es conciente de todo: de los tres diferentes centros y del esfuerzo del cuarto por hacerlos operar según sus respectivas funciones. El quinto se convierte en el observador, en el testigo. Es muy raro encontrar un hombre de la quinta categoría.

El sexto tipo de hombre, es muy, muy raro. Es aquel que no solo es conciente, sino que se ha centrado, aquel que ha obtenido su centro. El quinto tipo de hombre observa, el sexto observa desde un centro eterno. Su llama interna arde siempre.

El séptimo tipo de hombre es el misterio absoluto. Extraordinariamente ordinario. Simple pero tan misterioso como es posible. Un Jesús, un Buda, un Lao Tse, son hombres del séptimo tipo. Pero sobre ellos nada puede decirse. Son la cumbre más elevada indefinible e incognoscible a través del intelecto. Su ser es el más grande diamante del mundo.