sábado, 24 de junio de 2017

LA CONSCIENCIA COMO GUIA DE NUESTRAS ACCIONES

Sólo aquello que no puede hacerse sin consciencia es pecado. Aquello que solamente puede hacerse a través de la consciencia es virtud. Es imposible cometer un asesinato si eres consciente; si eres consciente, se vuelve absolutamente imposible ser violento. Es imposible violar, robar o torturar; si hay consciencia se vuelve imposible. Solamente cuando prevalece la inconsciencia, en la oscuridad de la inconsciencia, entran en ti toda clase de enemigos.

Buda dijo: “Si en una casa la luz está encendida, los ladrones la evitan: y si el vigilante está despierto, los ladrones ni lo intentarán”. Y si dentro de la casa hay gente hablando y moviéndose y todavía no se han dormido, los ladrones no pueden entrar, ni siquiera pensarlo.

Exactamente igual ocurre contigo: eres una casa sin luz. El estado ordinario del hombre es de funcionamiento mecánico: Homo mecanicus. Lo único que tienes de hombre es el nombre; de otra forma, eres sólo una máquina muy preparada y hábil, y cualquier cosa que hagas te saldrá mal. Recuerda, no estoy diciendo cualquier cosa; ni siquiera tus virtudes serán virtudes si eres inconsciente. ¿Cómo puede ser virtuoso cuando eres inconsciente? Detrás de tu virtud habrá un ego grande, enorme; tiene que ser así. ¡Hasta tu santidad practicada y cultivada con gran trabajo y esfuerzo será inútil! Porque no traerá consigo simplicidad, ni humildad, ni la gran experiencia de lo divino, que sólo ocurre cuando el ego desaparece. Vivirás una vida tan respetable como la de un santo, pero tan pobre como la de todo el mundo: interiormente estará podrida, interiormente será una existencia sin sentido. Esto no es vida, solamente vegetar. Tus pecados serán pecados y tus virtudes también serán pecados. Tu moralidad será inmoralidad y tu moralidad también será inmoralidad.

Yo no enseño moralidad, tampoco virtud; porque sé que sin consciencia sólo son apariencias, hipocresías. Te hacen falso. No te liberan, ni pueden liberarte. Por el contrario, te aprisionan.

Solamente una cosa es suficiente: la consciencia es la llave maestra. Abre todas las cerraduras de la existencia. Consciencia significa que vives momento a momento, alerta, consciente de ti mismo, consciente de que todo lo que pasa a tu alrededor, respondiendo momento a momento. Tú eres como un espejo, reflejas. Y reflejas tan totalmente, que de este reflejo cualquier acto que nazca será correcto, porque encajará, estará en armonía con la existencia. Realmente no surge en ti, tú no eres su realizador. Surge en el contexto total: la situación, tú y todo, estáis envueltos en ello. De esta totalidad nace el acto; no es tu acto. Tú no has decidido hacerlo de esta manera; no es tu decisión, no es tu pensamiento, no es tu carácter. Tú no lo estás haciendo: tú solamente permites que ocurra.

Como cuando caminas por la mañana temprano, antes de que el sol haya salido y te cruzas en el camino con una serpiente; y no tienes tiempo para pensar, sólo puedes reflejar. No hay tiempo para decidir qué hacer o qué no hacer. ¡Inmediatamente saltas! Recuerda la palabra “inmediato”; ni un momento que perder. Inmediatamente te apartas. Después puedes sentarte bajo un árbol y pensar en ello; en lo que ocurrió o en cómo lo hiciste; y puedes darte palmaditas en la espalda por haberlo hecho bien. Pero en realidad tú no lo has hecho, ocurrió. Ocurrió en el contexto total. Tú, la serpiente, el peligro de muerte, el instinto de la vida por protegerse a sí misma y mil y una cosa más están envueltas en ello. La situación total causó el acto. Tú fuiste sólo un medio.

Ahora podríamos decir que Dios lo ha hecho a través de ti. Esto es sólo una forma religiosa de hablar, sólo eso. El todo ha actuado a través de la parte; esto es virtud. Nunca te arrepentirás de ello.

Y este es un acto realmente liberador. Una vez que ha ocurrido, queda acabado. De nuevo eres libre de actuar; no llevarás esta acción en tu cabeza. No se volverá parte de tu memoria Psicológica; no te dejará ninguna herida. Ha sido tan espontáneo que no dejará ninguna señal. Este hecho nunca se volverá un karma. Este acto nunca dejará ni un rasguño.

El acto que se vuelve un karma no es realmente un acto, sino una reacción que viene del pasado, de la memoria, del pensamiento. Tú eres el que decide, el que elige. No procede de la consciencia, sino de la inconsciencia. Entonces, todo es pecado.

Para mí, la consciencia lo es todo. Yo os enseño a ser conscientes.

Fue Platón quien, tratando de enseñar el significado del proceso educativo, contó la parábola de la caverna. Encadenados en el interior de una, uno de los prisioneros que sólo había percibido las ilusorias sombras del mundo real fue desencadenado y liberado para viajar hasta la luz.

Al salir de la cueva, la brillantez del sol le cegó y por un momento deseó volver. Pero se dio cuenta de que la única vida auténtica para el hombre es la que vive con una visión clara de las cosas tal como son.

Y aunque estaba cegado por la luz y deseando la oscuridad, decidió dejar la cueva atrás y con ella sus sombras y su mundo de ilusiones. Pero habiendo visto, habiéndose vuelto consciente, habiendo percibido claramente, él sabía que debía volver y liberar a los otros del velo de las ilusiones que les encadenaba y aprisionaba en un mundo irreal.

El momento en que te das cuenta, no sólo se transforma tu vida: sino que además inmediatamente comienzas a funcionar de una manera nueva, empiezas a ayudar a los otros a transformarse. Porque una vez que has visto la luz de la consciencia, una vez que has salido de la cueva de la mente inconsciente, te sorprenderá que todo lo que habías conocido antes no era real, era solamente una sombra de lo real. Soñabas que era real.

Y una vez que has visto la luz, querrás compartirla. Querrás volver a la cueva y desencadenar a los otros prisioneros. Esto es lo que todos los grandes maestros han estado haciendo a través de los tiempos. Esto es lo que hizo Pitágoras. Él se liberó; salió fuera de la caverna.

Al principio te deslumbrará. Al principio, sentirás que los ojos te duelen; es el dolor del crecimiento. Por primera vez surgirá el deseo, un gran deseo de volver a la oscuridad porque te habías acostumbrado a ella. Era reconfortante. Pero una vez que has visto un poco de la realidad, no puedes regresar; ya has cruzado el punto sin retorno. Tendrás que vivir en la luz. Tendrás que aprender a absorber la luz, porque la realidad es muy luminosa. Y al experimentar lo real, la vida se vuelve religiosa. Desde la experiencia de lo real, no puedes actuar como lo hacías antes.

Tú has tratado de no ser egoísta, pero una y otra vez caes en la trampa. Has probado toda clase de sistemas para cambiarte a ti mismo, pero nada parece ocurrir jamás. Continúas igual.

Y aquí estoy yo diciendo que hay una llave muy simple: la consciencia. Pero tú no puedes creértelo. ¿Cómo puede la consciencia, sólo la consciencia ayudar cuando nada ha servido de ayuda? Las llaves son siempre muy pequeñas; las llaves no son objetos muy grandes. Una llave pequeña puede abrir un gran candado.Y ¿por qué la consciencia funciona como una llave?

La persona que está viviendo un sueño, profundamente dormida, tiene una pesadilla, la están torturando, la van a matar. Y por supuesto lucha, se defiende, tiene mucho miedo, quiere que alguien la salve, y no encuentra forma de escapar; rodeada de enemigos con las espadas en alto. La muerte parece segura. Se despierta temblando y sudando por el dolor de la pesadilla; pero todavía su respiración no es natural, sudando y temblando, comienza a reírse. Ya no hay ningún problema… el sueño ha desaparecido. Todos esos enemigos con las espadas desenvainadas no eran reales. No necesita pedir socorro; no necesita ninguna defensa. Todo era tan sólo un mundo de sombras.

Una vez despierto todo el sueño desaparece. Y en el sueño habías tratado de todas las formas posibles de protegerte y te parecía imposible. Lo mismo ocurre contigo, y con todo el mundo.

La ira es una sombra. No puedes vencer a una sombra; la avaricia es una sombra… no son realidad. La realidad es aquello que permanece después de que la consciencia haya ocurrido. Y este es el milagro: aquellos que han conocido la consciencia no saben nada de la ira o de la avaricia. No es que las hayan abandonado; ¡simplemente no las han encontrado! Cuando la luz llega, la oscuridad desaparece.

Se cuenta que lo primero que hizo Buda al iluminarse fue sonreírse y decir: “¡Es increíble! ¿Así que, ya estaba iluminado desde el principio? ¿Y todas estas cadenas y prisiones eran sólo sueños?”.

Cuando la gente le preguntaba:” ¿Qué tenemos que hacer para no enfadarnos?”, “¿Qué tenemos que hacer para no ser egoístas?”, o ¿Qué podemos hacer para no estar tan obsesionados con el sexo o con la comida?”, su respuesta siempre era la misma: “Sé consciente. Trae la consciencia a tu vida”.

Su discípulo, Ananda, escuchando una y otra vez que la receta del médico siempre era la misma para toda clase de personas, con diferentes problemas, quedaba perplejo. Dijo: “¿Qué pasa contigo? Te traen diferentes enfermedades; unos traen avaricia, otros sexo, otros gula y otros otras cosas, pero tu receta siempre es la misma”.

Y Buda dijo: “Sus enfermedades son diferentes así como la gente tiene diferentes sueños”.

Aquí estáis vosotros: si todos vosotros, los dos mil sannyasins, os durmierais habría dos mil sueños. Recuerda, no puedes invitar a nadie a compartir tus sueños; son absolutamente privados, nadie puede compartirlos contigo, ni siquiera tu esposa o marido. Así que dos mil personas tendrán dos mil sueños diferentes. Pero si vienes a mí a preguntarme cómo salir de este sueño, la medicina siempre será la misma: ¡despierta! No será diferente; la receta será siempre la misma. Lo puedes llamar consciencia, lo puedes llamar atestiguar, lo puedes llamar recordar o puedes llamarlo meditación; son todos nombres diferentes para la misma medicina.

Actúa con más consciencia.

Una vez un hombre regresaba en el tren del trabajo a su casa. Al poco rato de la salida se durmió mecido por el movimiento del tren. En algún lugar entre estaciones, de repente el tren paró en una señal de emergencia.

El hombre, despertándose repentinamente, creyó que el tren había llegado a su destino y salió corriendo por la puerta, cayéndose a la vía. Tembloroso y magullado le ayudaron a subir al vagón.

Quitándose el polvo, arreglándose la corbata y limpiándose la sangre de la nariz, exclamó: “¡Qué estúpido he sido! Mira que salir por la puerta equivocada…”, y entonces salió por la otra puerta cayendo a la vía por donde pasaba un expreso.

El único problema con el hombre es que está profundamente dormido; ¡con los ojos abiertos! Ni siquiera es consciente de que no es consciente. Tus ojos están abiertos y tú estás soñando; mil y un sueños, mil y un deseos. No estás aquí y ahora, esto significa que no estás consciente. Estás en el pasado, en la memoria; eso es un sueño. O estás en el futuro, en la imaginación; que también es un sueño.

Estate aquí y ahora.

Si el pasado está ahí, no eres consciente. Si el futuro está ahí, no eres consciente. La consciencia significa presencia en el presente. Estate aquí en este momento. Si un solo pensamiento entra en tu interior, no estarás siendo consciente. Estar en el proceso del pensamiento es estar dormido. No estar en él es estar despierto.

Y es esa pureza cristalina de estar aquí, de estar ahora… ¿cómo puedes cometer un pecado? En esta claridad, el ego desaparece, y es el ego el que trae toda clase de problemas a la vida. El ego es violento. Y si tratas de ser humilde, puedes volverte humilde, pero el ego continuará escondido detrás de tu humildad. A no ser que te hagas consciente, el ego continuará jugando nuevos juegos. Los juegos cambiarán; te puedes cambiar de una celda de la prisión a otra, eso es todo, pero no te saldrás de ella.

La única forma de salirte de la prisión es estar absolutamente alerta. En este estado de alerta de cristalizas, en este estado de alerta te centras. Y ese mismo centrarse te conduce al propio centro de la realidad y esta experiencia es tan maravillosa que no puedes seguir siendo ladrón; porque consigues todo lo que necesitas, todo lo que siempre has deseado. De hecho, nunca habías pedido tanto como te está llegando por sí solo. ¿A quién le gustaría ser ladrón? ¿Para qué?

¿A quién le gustaría ser asesino? ¿Para qué? Ya no puedes ni imaginarte asesinar porque ahora sabes que nada puede ser asesinado; ¡todo es eterno! Es un esfuerzo inútil. No se puede matar nada. Como mucho le podrás quitar los ornamentos, pero el ser interior permanece. Una vez que, a la luz de la consciencia, hayas visto tu propio ser interior, habrás visto el ser de todo. Es la eternidad. La muerte es una falsedad. La muerte ocurre solamente en sueños, no de verdad, no en la realidad.

¿Cómo puedes violar cuando eres consciente? La consciencia trae un tremendo amor en su despertar, una persona amorosa no puede violar. La violación sólo es posible cuando no se conoce el amor. Y recuerda, los violadores no son los únicos que violan: tu puedes ser un buen marido, o una buena esposa, casados legalmente y todo, pero puede que vuestra relación no sea otra cosa que una simple violación. Si eres inconsciente no puedes hacer otra cosa; tu relación será la de un violador. Puede que estés violando de una forma legal, autorizado, aceptada por la sociedad, pero eso no lo cambia. Si tu esposa hace el amor contigo porque es su deber de hacerlo con su marido, porque tú así lo quieres, es una violación. Si ella no está realmente en el acto, es violación. Ella está solamente cumpliendo con sus deberes. Si haces el amor con tu mujer y no estás presente en ese momento, es violación. Tu esposa te está violando; tú la estarás violando a ella.

El amor es solamente amor cuando es meditativo. El amor es solamente amor cuando hay una gran consciencia por ambos lados. Dos ahoras encontrándose, dos aquíes encontrándose; dos presencias diluyéndose en la una en la otra; entonces es amor, entonces tiene una cualidad espiritual.

Pero tú has aprendido cómo vivir sin consciencia. Sabes cómo moverte sin consciencia; conoces las puertas de tu casa y sus habitaciones, y te has familiarizado con toda clase de habilidades… Puedes conducir hasta la oficina y volver, sin ninguna necesidad de ser consciente. Puedes seguir haciendo todas estas cosas mecánicamente.

Todos los pecados surgen de esta mecanicidad. Tu vida se vuelve un infierno. Infierno simplemente significa no estar en el presente, y paraíso significa estar en el presente.

El estado de tu mente tiene que ser transformado totalmente, este es el significado de la consciencia. Estás o en el pasado o en el futuro; esto sólo significa que estás en la mente. ¡Sal de la mente! Regresa al presente… Cuando estás en el presente, no eres parte de la mente. Entonces cada acto posee una tremenda claridad, porque entonces eres un espejo. Y el espejo no estará cubierto de polvo porque no habrá pensamientos.

Esto es todo lo que yo enseño: cómo ser consciente; cómo ser, sin pensamientos. Y entonces la vida empieza a cambiar por si misma. Yo no predico el pacifismo. En muchos paìses se ha predicado el pacifismo durante siglos y la gente no es en absoluto pacífica.

En cada país, de cualquier manera, surge la violencia; cualquier excusa es buena. Queman autobuses y matan gente, la policía dispara. ¡Cada día! Ya ni siquiera es noticia: no es nada nuevo, ¿cómo va a ser noticia? Puedes estar seguro de que esto estará ocurriendo en un lugar u otro de este mundo.

Alguien ha preguntado: ¿por qué hay tanta violencia pública en la India? Se debe a las enseñanzas de la no-violencia. Durante cinco mil años se ha enseñado a la gente a no ser violenta; y han aprendido el truco de aparentar. Y lo único que ha ocurrido es que han reprimido su violencia. Están sentados sobre volcanes; cualquier excusa, por pequeña que sea, desencadena la violencia. Entonces se esparce como el fuego.

Siempre que hay disturbios entre hindúes y mahometanos, puedes ver el verdadero rostro de la gente de este país: asesinos. Y hace sólo unos días, el hindú rezaba en el templo y el mahometano en la mezquita; uno leía los Vedas y el otro leía el Corán; ambos parecían tan piadosos… Espera que vengan los disturbios, y toda esa devoción simplemente se evaporará, como si nunca antes hubiera existido, todos estarán dispuestos a matar, a violar… dispuestos a cualquier cosa.

Esta violencia entra en erupción una y otra vez en este país debido a sus enseñanzas, enseñanzas erróneas basadas en la represión. Siempre que reprimes algo, volverá a brotar una y otra vez.

Yo enseño consciencia, no represión. Por eso no hablo acerca de la no violencia. Yo no digo: “No seas violento”. Solamente digo “¡Estate alerta, sé consciente!”. Lo que sea que hagas, hazlo con tal cuidado, tan meditativamente, que estés totalmente ahí, en ello, envuelto; que no solamente sean gestos vacíos. Tu presencia está aquí; y esta misma presencia conlleva un cambio alquímico. Nunca reprimas, nunca te sentarás sobre un volcán. Y cuanto más consciente te vuelvas, más silencio alcanzará tu vida, más paz, más amor. Estas son consecuencias de la consciencia.

sábado, 17 de junio de 2017

LO CORRECTO Y LO INCORRECTO

Has lo que quieras hacer, haz lo que tus cualidades intrínsecas deseen hacer. No escuches a las escrituras, escucha a tu propio corazón; esa es la única escritura que yo receto. Sí, escucha muy atentamente, muy conscientemente, nunca te equivocarás. Escuchando empezarás a moverte en la dirección correcta, sin ni siquiera pensar en qué es lo correcto y qué es lo erróneo.

Para la nueva humanidad todo el arte consistirá en el secreto de escuchar al corazón conscientemente, alerta, atentamente. Síguelo por cualquier medio y ve donde te lleve. Sí, algunas veces te llevará al peligro; pero entonces recuerda, esos peligros son necesarios para hacerte madurar. Algunas veces hará que te pierdas; pero recuerda de nuevo, esas veces que te pierdes son parte del crecimiento. Caerás muchas veces. Levántate otra vez, porque es así como uno se hace fuerte, cayendo y levantándose de nuevo. Es así como uno se vuelve íntegro.

Pero no sigas reglas impuestas desde fuera. Ninguna regla impuesta puede ser buena, porque las reglas han sido inventadas por la gente que quiere manejarte. Sí, algunas veces también ha habido grandes personas iluminadas en este mundo; un Buda, un Jesús, un Krishna, un Mahoma. Ellos no le han dado reglas al mundo, le han dado su amor. Pero tarde o temprano los discípulos se reúnen y empiezan a crear códigos de conducta. Una vez que el maestro se ha ido, una vez que la luz se ha ido, se quedan en una profunda oscuridad y empiezan a buscar a tientas ciertas reglas a seguir, porque la luz que podían ver ya no está. Ahora tendrán que depender de las reglas.

Lo que Jesús hacía era el susurro de su propio corazón, pero lo que los cristianos están haciendo no es el susurro de su propio corazón. Son imitadores, y en el momento que imitas insultas a tu humanidad, insultas a tu Dios.

Nunca seas un imitador, sé siempre original. No te conviertas en una fotocopia.

Lo que está bien para un Buda puede que no esté bien para ti. Fíjate lo diferente que es Krishna de Buda. Si Krishna hubiera seguido a Buda hubiéramos perdido uno de los hombres más maravillosos de esta Tierra. O si Buda hubiera seguido a Krishna, hubiera sido tan sólo un pobre espécimen. Imagínate a Buda tocando la flauta: hubiera molestado el sueño de mucha gente, él no era un flautista. Imagínate a Buda bailando; ¡parecería tan ridículo, tan absurdo!

Pero lo mismo ocurría en el caso de Krishna. Sentado bajo un árbol sin flauta, sin corona de plumas de pavo real y sin su precioso ropaje, simplemente sentado como un mendigo bajo un árbol con los ojos cerrados, sin nadie bailando a su alrededor, sin danza, sin canciones, Krishna tendría un aspecto muy pobre, estaría muy empobrecido.

Buda es Buda, Krishna es Krishna, y tú eres tú. Y tú no eres de ninguna manera menos que cualquiera. Respétate a ti mismo, respeta tu propia voz interior y síguela. Y recuerda, yo no te garantizo que siempre te lleve hacia lo correcto. Muchas veces te hará equivocar, porque para llegar a la puerta correcta uno tiene que llamar antes a muchas puertas equivocadas. Así es como es. Si de repente te das de narices contra la puerta correcta no te sería posible reconocer que es la correcta…

Así que recuerda, a fin de cuentas no se malgasta ningún esfuerzo, todos los esfuerzos contribuyen al clímax definitivo de tu crecimiento. Así que no lo dudes, no te preocupes demasiado por equivocarte. Ese es uno de los problemas; a la gente se le ha enseñado que no debe equivocarse nunca, y por eso se vuelven tan dubitativos, tan miedosos, tan aterrados a equivocarse, que se quedan atascados. No se pueden mover, algo erróneo podía ocurrir. Así que se vuelven como rocas, pierden todo movimiento.

Lo que yo enseño es: comete cuantos errores te sea posible, recordando sólo una cosa; no cometas el mismo error de nuevo. Y estarás creciendo.

No existe tal cosa como lo correcto y lo incorrecto, porque algunas cosas puede que sean correctas en este momento y no serlo en el siguiente. Algunas cosas pueden ser incorrectas hoy y no serlo mañana.

Lo correcto y lo incorrecto no son dos entidades fijas, no son etiquetas que puedas poner sobre las cosas, “esto es correcto” y “esto es incorrecto”. Pero esto es lo que se ha estado haciendo hasta ahora. La gente ha decidido qué es lo correcto y qué no lo es. Y por haberlo decidido, ha guiado mal a toda la humanidad.

Manu se decidió en una dirección: lo que él pensó que era correcto se convirtió en lo correcto para millones y millones de hindúes durante miles de años. ¡Es tan estúpido, tan increíble! ¿Cómo puede continuar la gente siguiendo a Manu durante cinco mil años? Todo lo demás ha cambiado. Si Manu regresara no podría reconocer al mundo en absoluto; todo ha cambiado. Pero la mente hindú continúa siguiendo las categorías que Manu fijó.

Todavía después de cinco mil años, hay millones de personas en la India que no son tratadas como personas. No sólo no se las trata como a personas; ni siquiera se las trata como al ganado. Hasta las vacas son mucho más importantes que las personas. Las vacas son adoradas, son sagradas, y a los intocables, los Sudras, los rechazados (rechazados por Manu, hace cinco mil años), se les quema.

Y hasta un hombre como Vinoba Bhave está dispuesto a hacer un ayuno si no se para completamente la matanza de vacas en este país, si no se para totalmente. Pero mantiene un silencio absoluto, no dice ni una sola palabra, acerca de los intocables que se están matando, que son quemados vivos, sus mujeres violadas y sus hijos asesinados y descuartizados. Pueblos de intocables, pueblos enteros han sido borrados de la Tierra, y Vinoba Bhave no se le ocurre ayunar. ¿A quién le preocupan los intocables? No son parte de la humanidad, no son seres humanos. Las vacas tienen que ser salvaguardadas, porque Manu adora a la vaca.

Puede que haya sido lo correcto en ese momento, yo no estoy en contra de Manu, estoy en contra de los estúpidos seguidores de Manu. Puede que en esos tiempos fuera lo correcto, porque la vaca era muy, muy importante, era el centro de toda la economía; particularmente de la economía india que estaba basada en la vaca. Era una sociedad agrícola y la vaca era fuente de muchas cosas: los toros, los bueyes, el estiércol, la leche; era inmensamente importante, era perfectamente correcto salvaguardarlas. Pero ahora el mundo vive de una forma muy diferente. Manu vivía en un mundo muy pequeño; ahora tenemos que pensar en toda la Tierra, no es una pequeña secta lo que está en cuestión. Pero una vez que ha sido fijado lo correcto, la gente lo sigue ciegamente; hasta ahora siempre ha sido así.

Por ejemplo, en los diez mandamientos Moisés dice: “No adoraréis a otro Dios que al Dios verdadero. No levantaréis ídolos del Dios verdadero y no adoraréis otros dioses”. Era un mundo totalmente diferente; han pasado tres mil años. De hecho, en esos diez mandamientos no hay ni un solo mandamiento que diga algo acerca de los ateos. Dice: “No adoraréis a ningún otro Dios”. No dice: “No seas incrédulo de Dios”, porque no había incrédulos. El ateísmo no estaba en el ambiente en absoluto.

Ahora lo fundamental sería enseñar a la gente cómo dejar de ser ateos, porque el ateísmo es muy popular. Casi la mitad de la Tierra es atea, y la otra mitad es sólo formalmente creyente. Ahora el mandamiento más fundamental debería ser: “No seas ateo, no seas incrédulo, no seas dubitativo”. Ahora la confianza debería ser la enseñanza más fundamental que ofrecer a la gente.

Cuando cambian los tiempos cambia lo correcto y lo incorrecto. Y puedes verlo en tu propia vida; cada día las cosas son diferentes, y tú sigues aferrado a tus ideas fijas. El hombre que vive con ideas fijas vive una vida muerta. Nunca es espontáneo ni tiene una relación correcta con la situación dada. Nunca es capaz de dar una respuesta; funciona desde sus viejas conclusiones que ya no son relevantes, no ve la situación misma.

Así que en lo que a mí respecta no existe tal cosa como lo correcto y lo incorrecto. ¿Entonces qué enseño yo? Enseño consciencia: no a etiquetar ni a categorizar. Enseño consciencia. Te enseño a estar completamente consciente en cada situación, y a actuar desde tu consciencia. O, en otras palabras puedo decir: cualquier acción que ocurra a través de la consciencia será correcta; cualquier acción que ocurra a través de la inconsciencia será incorrecta.

Pero fíjate en el énfasis. El énfasis no está en la acción en sí misma, el énfasis está en el origen; consciencia o inconsciencia. Si actúas totalmente consciente, hagas lo que hagas será correcto. Si te mueves mecánicamente y haces las cosas inconscientemente como si fueras un sonámbulo, entonces lo que sea que hagas será incorrecto.

La consciencia es lo correcto, la inconsciencia lo incorrecto. Pero si vas a los sacerdotes, te enseñarán qué es lo correcto y qué no lo es. No te darán una visión propia, te darán categorías muertas. No te darán luz, para que tú puedas ver qué hacer o qué no hacer en cada situación; quieren que dependas de ellos. No te darán una visión de las cosas, para que seas siempre dependiente. Te dan muletas pero no hacen que camines sobre tus piernas.

Evita a los sacerdotes. De hecho, cuando vas a cualquier clase de experto, todo su esfuerzo consiste en cómo hacerte dependiente de ellos.

La estrella de una exitosa obra de Broadway estaba visitando unos amigos y la conversación derivó, como de costumbre, hacia la psiquiatría. “Debo decir –dijo la anfitriona- que creo que mi analista es el mejor del mundo; no te puedes imaginar lo que ha hecho por mí. Deberías probarlo”.

“Pero yo no necesito análisis –dijo la estrella-. Yo no podría ser más normal. A mí no me pasa nada”.

“Pero él es maravilloso –insistió su amiga-. Él te encontrará algo”.

Hay gente que vive de encontrarte algo que esté mal. No pueden aceptarte como eres; te darán ideales, ideas, ideologías, y te harán sentirte culpable y harán que te sientas inútil, sucio. Te harán sentirte tan censurable a tus propios ojos, que te olvidarás totalmente de la libertad.

De hecho empezará a darte miedo la libertad, porque pensarás que eres malo, que estás equivocado; y si eres libre, harás algo mal, así que será mejor que sigas a alguien. Los sacerdotes dependen de ello, los políticos dependen de ello. Te dicen qué es correcto y qué no lo es, ideas fijas, entonces seguirás sintiéndote culpable toda la vida.

Yo os digo: no hay nada correcto y nada incorrecto. No quiero que dependáis de mí, no os doy ideas fijas. Simplemente os doy indicaciones, pistas, que tienen que ser desarrolladas por vosotros. Y la pista que os doy es la consciencia. Hazte más consciente, y ese es el milagro…

Si estás enfadado, el sacerdote dirá que la ira es mala, no te enfades. ¿Qué vas a hacer? Puedes reprimir la ira, te puedes sentar sobre ella, puedes tragártela, literalmente, pero entrará en ti, dentro de tu sistema. Trágate la ira y te saldrá una úlcera de estómago. Trágate la ira y antes o después te saldrá un cáncer. Trágate la ira y de ahí te surgirán mil y un problemas, porque la ira es veneno. ¿Pero qué vas a hacer? Si la ira es mala, tendrás que tragártela.

Yo no digo que la ira sea mala, yo digo que la ira es energía, pura energía, energía hermosa. Cuando surja la ira, sé consciente de ella, y si eres consciente te sorprenderás; prepárate para una sorpresa, puede que la más grande de tu vida: que al volverte consciente, la ira desaparece. La ira se transforma, se vuelve pura energía; la ira se convierte en compasión, la ira se convierte en perdón, la ira se convierte en amor. Y no necesitarás reprimir, no te atosigará ningún veneno. Y no estarás furioso, así que no harás daño a nadie. Ambos estaréis a salvo: el otro, el objeto de tu ira, estará a salvo, y tú estarás a salvo. Antes, o sufría el objeto, o sufrías tú.

Lo que os estoy diciendo es que no hay necesidad de que nadie sufra. Simplemente sé consciente, deja que la consciencia esté presente. Si surge la ira, será consumida por la consciencia. No se puede estar furioso con consciencia, no se puede ser egoísta con consciencia y no se puede ser envidioso con consciencia. La consciencia es la llave dorada.

sábado, 10 de junio de 2017

LA OBSERVACIÒN Y LA NO MENTE

La meditación abarca un gran peregrinaje. Cuando yo digo “meditación es observación”, es el principio de la meditación. Y cuando digo “meditación es no-mente”, es la conclusión del peregrinaje. La observación es el principio, la no-mente es la culminación. La observación es el método para alcanzar la no-mente. Naturalmente sentirás que la observación es más fácil; está más cerca de ti.

Pero la observación es sólo la semilla, luego viene un largo período de espera. No sólo de espera, también de confianza, en que la semilla va a germinar, se va a convertir en un arbusto; un día llegará la primavera y el arbusto florecerá. No-mente es la última etapa del florecimiento.

Sembrar la semilla por supuesto que es muy fácil; está en tu mano. Pero traer las flores está más allá de ti. Puedes abandonar la tierra, pero las flores vendrán por sí solas; no puedes hacer nada para forzarlas a venir. La primavera está más allá de tu alcance; pero si la preparación es perfecta, la primavera llega; eso está totalmente garantizado.

La observación es el camino y tú estás empezando de vez en cuando a sentir momentos sin pensamientos. Esos son instantes de no-mente; pero solamente duran un momento.

Recuerda una ley fundamental: lo que puede existir por un solo momento también se puede volver eterno. No se te dan dos momentos juntos, es siempre sólo un momento. Y si puedes transformar un momento en un estado sin pensamientos, estás aprendiendo el secreto. Entonces no hay obstáculos, no hay razón por la que no puedas cambiar el siguiente momento, el cual también vendrá sólo, con el mismo potencial, con la misma capacidad.

Si conoces el secreto, tienes la llave maestra que puede abrir cada momento a un vislumbre de no-mente. No-mente es la etapa final, donde la mente desaparece para siempre y ese espacio sin pensamientos se convierte en tu realidad intrínseca. Si estos espacios llegan, te muestran que estás en el camino correcto y usando el método adecuado.

Pero no seas impaciente. La existencia necesita de una inmensa paciencia. Los supremos misterios se abren sólo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.

Esto me recuerda…

En el antiguo Tíbet era costumbre, respetable, que cada familia contribuyera al gran experimento de la expansión de la consciencia. Así que el primogénito de cada familia era entregado al monasterio para ser formado en meditación. Quizá ningún otro país haya hecho tan extenso experimento en la consciencia.

La destrucción del Tíbet a manos de la China comunista es una de las mayores calamidades que le ha podido ocurrir a la humanidad. No es tan sólo cuestión de un pequeño país, es una cuestión de un gran experimento que estuvo en proceso durante siglos en el Tíbet.

Al niño se le entregaba a los monasterios cuando aún era muy pequeño, a los cinco o seis años de edad como mucho. En el Tíbet se sabía que los niños podían aprender a observar mejor que los adultos: el adulto ya está totalmente maleado; el niño es inocente, la pizarra de su mente está vacía, así que enseñarles el vacío es mucho más fácil.

Pero la admisión de un niño en el monasterio era muy difícil, particularmente para un niño pequeño. Esto me recuerda un caso… voy a contar sólo uno; habrá habido cientos de casos como este. Tiene que ser así.

Un niño pequeño, de seis años de edad, se marchaba. Su madre lloraba, porque la vida de un niño pequeño en un monasterio iba a ser muy dura. El padre le dijo al niño: “No mires atrás”. El honor de nuestra familia está en juego. Jamás en toda la historia de nuestra familia ni un solo niño ha vuelto la vista atrás. Cualquiera que sea la prueba de admisión al monasterio, incluso si tu vida está en peligro, no mires atrás. No pienses en mí o en tu madre y sus lágrimas.

“Te estamos mandando al mayor experimento de la consciencia humana con gran alegría, aunque la separación sea dolorosa. Pero sabemos que superarás todas las pruebas; llevas nuestra sangre, y por supuesto mantendrás el honor de nuestra familia”.

El pequeño iba a caballo con un sirviente. Un tremendo deseo surgió en su interior al llegar al recodo del camino, una última mirada a su casa, a su jardín. El padre estaría todavía allí, la madre seguiría llorando… pero él recordaba lo que el padre le había dicho: “No mires atrás”.

Y no miró atrás. Con lágrimas en los ojos, él giró con el camino. Ahora ya no podría ver su casa, y nunca se sabe cuándo la volvería a ver; quizá pasarían años y años hasta que pudiera volver a ver de nuevo a su padre, a su madre y a su familia.

Llegó al monasterio. En la puerta del monasterio se encontró con el abad que le recibió amablemente, como si de un adulto se tratara, inclinándose ante él como se inclinaría ante un abad, y le dijo: “Tu primera prueba consiste en estar sentado a la puerta con los ojos cerrados hasta que seas llamado”.

El pequeño se sentó a la puerta, allí fuera, con los ojos cerrados. Pasaron las horas… y no podía ni moverse. Las moscas se posaban sobre su nariz, pero no podía ni espantarlas. Debía estar a la altura de la dignidad que el abad le había mostrado. Ya no pensaba como un niño; era tan respetado…, tenía que satisfacer las aspiraciones de su familia y las expectaciones del abad.

Pasó todo el día, e incluso otros monjes del monasterio empezaron a sentir pena por el niño. Hambriento, sediento… simplemente esperando. Empezaron a sentir que a pesar de ser pequeño este niño tenía un gran coraje.

Finalmente, al ponerse el sol, habiendo ya pasado todo el día, el abad hizo pasar al niño y le dijo: “Has pasado la primera prueba, pero habrá muchas más en adelante. Respeto tu paciencia, siendo un niño tan pequeño has permanecido inmóvil, no has abierto los ojos. No perdiste el coraje, confiaste en que a su debido tiempo serías llamado”.

Y entonces pasó diez años formándose en el arte de observar. Al niño no se le permitía ver a sus padres hasta quizá diez o veinte años después. Pero el criterio era que hasta que no hubiera experimentado el estado de no-mente, no se le permitiría ver a sus padres y su familia de nuevo. Una vez que alcanzara ese estado, podría volver al mundo. Entonces no habría ningún problema.

Una vez que un hombre está en el estado de no-mente, nada le contradice de su ser. No se le puede hacer daño. No surge nada en él: ni ataduras, ni avaricia, ni envidia, ni ira. No hay mayor poder que el poder de la no-mente; la no-mente es un cielo absolutamente abierto, sin una nube.

Hay una ley intrínseca: los pensamientos no tienen vida propia. Son parásitos; viven de tu identificación con ellos. Cuando dices: “Estoy furioso”, estás vertiendo energía vital en la ira, porque te estás identificando con ella.

Pero cuando dices: “Estoy observando la ira aparecer en la pantalla de mi mente, dentro de mí”, ya no le estás dando vida o energía alguna a la ira. Te será posible verlo porque no estarás identificado; la ira es absolutamente impotente, no causa ningún impacto en ti, no te cambia, no te afecta. Está absolutamente vacía y muerta; pasará y dejará el cielo limpio y la pantalla de tu mente vacía.

Poco a poco empiezas a salirte de tus pensamientos. Ese es todo el proceso de atestiguar y observar. En otras palabras (George Gurdjieff solía llamarlo desidentificación), ya no te identificas con tus pensamientos; si estás simplemente distante y lejano, indiferente, como si se tratara de los pensamientos de cualquier otro. Has roto tu conexión con ellos. Sólo entonces puedes observarlos.

La observación necesita una cierta distancia. Si te identificas no hay distancia, están demasiado cerca. Es como si estuvieras poniendo el espejo demasiado cerca de tus ojos: no puedes ver tu cara. Se necesita una cierta distancia; sólo entonces puedes verla en el espejo.

Si los pensamientos están demasiado cerca de ti, no puedes observar. Te quedas impresionado y teñido por ellos: la ira te pone furioso, la avaricia te hace avaro, la lujuria te hace lujurioso, porque no hay distancia en absoluto. Están tan cerca que no tienes más remedio que pensar que tú y tus pensamientos sois uno.

La observación destruye esta unidad y crea una separación. Cuanto más observas, mayor es la distancia. Cuanto mayor es la distancia, menor es la energía que tus pensamientos reciben de ti. Y ellos no tienen ninguna otra fuente de energía. Pronto empezarán a morir, a desaparecer. En los momentos en que desaparezcan, tendrás los primeros destellos de no-mente.

Y una vez que vayas por el camino correcto, tu felicidad, tus preciosas experiencias se harán más y más profundas, se expandirán más y más, tendrán nuevos matices, nuevas flores, nuevas fragancias.

La gente no conoce ni una pequeña pausa. Sus pensamientos siempre van a cien por hora, pensamientos tras pensamientos, el tráfico continúa, estés despierto o dormido. Lo que llamas sueños no son otra cosa que pensamientos en forma de imágenes… porque la mente inconsciente no conoce el lenguaje alfabético. No hay escuela, ni instituto que enseñe el lenguaje inconsciente.

El inconsciente es muy primitivo, es como un niño pequeño. ¿Te has fijado en los libros para niños? Si quieres enseñar a un niño, primero tienes que hacer un dibujo grande. Así que en los libros para niños verás dibujos, dibujos con colores y un texto muy corto. El niño tiene más interés en los dibujos: es primitivo, entiende el lenguaje de las imágenes.

Poco a poco va asociando las imágenes con el lenguaje; siempre que ve una manzana él sabe que es “una manzana”. Y empieza a aprender que bajo la imagen de la manzana hay una palabra que la describe. Él está interesado en la manzana, pero la palabra “manzana” se le va asociando lentamente. Cuando el niño crece, las imágenes se vuelven más pequeñas y el texto aumenta. Para cuando entre en la universidad, las imágenes habrán desaparecido por completo del libro; sólo quedará texto.

Esto me recuerda deciros que la televisión ha hecho retroceder a la humanidad a un estadio primitivo, la gente vuelve otra vez a mirar las imágenes. Hay un peligro en el futuro; es obvio que la gente ya ha dejado de leer la gran literatura. ¿Quién se molesta en leer, cuando puedes ver una película en TV? Este es un fenómeno peligroso, porque hay cosas que no pueden ser reproducidas en imágenes. El peligro radica en que la gente empezará a olvidar el lenguaje, su belleza y su magia, y se volverán primitivos de nuevo, mirando la televisión. Ahora el americano medio ve siete horas y media de televisión al día. Esto va a destruir algo que hemos conseguido con gran esfuerzo. Ahora bien, no puedes esperar que este hombre que ve siete horas y media de televisión al día, lea a Shakespeare, Kalidas, Rabrindanath Tagore, Hermann Hesse o Martin Buber o Jean-Paul Sastre. Cuando mejor es la literatura, menos posibilidades hay de ponerla en imágenes.

Las imágenes están llenas de color, son excitantes, te atraen, pero no tienen comparación con el lenguaje. El futuro debe ser protegido de muchas cosas. Las computadoras pueden destruir el sistema de memoria de la gente, porque no será necesario. Podrás llevar en el bolsillo una computadora del tamaño de un paquete de cigarrillos que contenga todo lo que tú necesites saber en todo momento. Entonces no habrá necesidad de tener tu propia memoria; con tan sólo pulsar un botón la computadora te dará cualquier información que precises.

Las computadoras pueden destruir todo el sistema de memoria de la humanidad, el cual ha sido desarrollado durante siglos con gran esfuerzo. La televisión puede hacer desaparecer toda la gran literatura y la posibilidad de que personas como Shelley o Byron vuelvan a nacer en el mundo. Son grandes inventos pero nadie ha profundizado en sus implicaciones. Reducirán a toda la humanidad a un retraso mental.

Lo que estás sintiendo es una gran señal de que estás en el camino correcto. Para el buscador es siempre una cuestión fundamental si está o no en el camino correcto. No hay seguridad, ni certeza, ni garantía. Todas las dimensiones están abiertas; ¿cómo vas a elegir la correcta?

Estas son las vías y criterios de cómo uno puede elegir. Si vas por cualquier camino, con cualquier metodología, y te trae alegría, más sensibilidad, más atención y un sentimiento de inmenso bienestar; significa que estás en el camino correcto. Si te vuelve más miserable, más furioso, más ególatra, más egoísta, más lujurioso; esos son indicios de que vas por un camino erróneo.

En el camino correcto tu felicidad crecerá más y más cada día y tus experiencias de hermosos sentimientos… se volverán tremendamente psicodélicos, más coloridos; con colores que nunca has visto en el mundo, fragancias que nunca antes has experimentado. Entonces puedes andar por el camino sin ningún miedo a equivocarte.

Estas experiencias internas te mantendrán siempre en el camino correcto. Recuerda, si van creciendo, significa que te estás moviendo. Ahora tan sólo tienes unos pocos momentos sin pensamientos. No es algo fácil de lograr; es un gran logro, porque la gente en toda su vida no conoce ni siquiera un momento en el que no haya pensamientos.

Estos pequeños momentos crecerán.

A medida de que te vayas centrando y te vayas haciendo más y más atento, esos momentos irán creciendo. Y no está lejos el día (si sigues adelante sin mirar atrás, sin desviarte) en el que sentirás por primera vez que los espacios se han hecho tan grandes que han pasado horas sin que surja ni un solo pensamiento. Entonces tendrás mayores experiencias de no-mente.

El último logro es estar rodeado de no-mente las veinticuatro horas del día.

Eso no quiere decir que no puedas usar la mente; eso es una falacia que han propagado aquellos que no saben nada acerca de la no-mente. No-mente no quiere decir que no puedas usar la mente; simplemente quiere decir que la mente no te puede usar a ti.

No-mente no significa que se destruye la mente. No-mente simplemente significa que la mente se pone a un lado. Puedes ponerla en acción en cualquier momento que necesites comunicarte con el mundo. Será tu sirvienta. Ahora mismo es tu ama. Aún cuando estás solo continúa: bla-bla-bla, bla-bla-bla; y no puedes hacer nada, estás totalmente desvalido.

No-mente simplemente significa que se ha puesto a la mente en su sitio. Como sirvienta, es un gran instrumento; como ama, es un desastre. Es peligrosa; destruirá toda tu vida.

La mente es sólo un medio para cuanto te quieras comunicar con los demás. Pero cuando estás solo, no la necesitas. Así que cuando quieras usarla, puedes usarla. Y recuerda una cosa más; cuando la mente permanece en silencio durante horas, se refresca, se rejuvenece, se vuelve más creativa, más sensible, a través del descanso.

Las mentes de las personas corrientes empiezan alrededor de los tres o cuatro años de edad, continuando durante setenta u ochenta años sin descanso. Naturalmente no pueden ser muy creativas. Están profundamente cansadas; y cansadas de tanta basura. Millones de personas en el mundo viven sin ninguna creatividad; la creatividad es una de las experiencias más maravillosas. Pero sus mentes están tan agotadas… no están en un estado de energía desbordante.

El hombre de no-mente mantiene la mente en reposo, llena de energía, inmensamente sensible, lista para pasar a la acción en el momento que le sea ordenado. No es por casualidad que las palabras de las personas que han experimentado la no-mente tienen cierta magia en sí mismas. Cuando usan sus mentes, tienen un carisma, tienen una fuerza magnética. Tienen la tremenda espontaneidad y frescura de las gotas de rocío por la mañana temprano antes de que salga el sol. La mente es el medio de expresión y creatividad más desarrollado de la naturaleza.

Así que en el hombre de meditación (o en otras palabras, en el hombre de no-mente) hasta la prosa se transforma en poesía. Sin esfuerzo alguno, sus palabras se llenan de tal autoridad que no necesitan argumentos; se vuelven sus mismos argumentos. La fuerza que llevan se convierte en una verdad evidente por sí misma. No necesitan ningún apoyo de la lógica o de las escrituras. Las palabras del hombre de no-mente tienen una certeza intrínseca en sí mismas. Si eres capaz de recibir y escuchar, sentirás en tu corazón esa verdad evidente en sí misma.

Mira a través de los siglos. Gautama Buda nunca ha sido contradicho por ninguno de sus discípulos; tampoco Mahavira o Jesús. Había algo en sus palabras, en su sola presencia, que te convencía. Sin esfuerzo alguno por convertirte, te convertían. Ninguno de los grandes maestros ha sido misionero; nunca han tratado de convertir a nadie, pero han convertido a millones.

Es un milagro; pero el milagro consiste en una mente en reposo, en una mente que está siempre llena de energía y que se usa sólo de vez en cuando.

Cuando os hablo, tengo que usar la mente. El resto del día, cuando estoy sentado en mi habitación, me olvido absolutamente de la mente. Soy tan sólo un puro silencio… y mientras, la mente descansa. Los únicos momentos en los que uso la mente es cuando os hablo. Cuando estoy solo, estoy absolutamente solo, y no hay necesidad de usar la mente.

La meditación conduce con toda seguridad a la no-mente, igual que todos los ríos van hacia el océano sin ningún mapa, sin guía alguna. Todos los ríos son excepción al final llegan al océano. Toda meditación, sin excepción, al final llega al estado de no-mente.

Pero naturalmente, cuando el Ganges vaga por los Himalayas entre montañas y valles, no tiene idea de lo que es el océano, no puede concebir la existencia del océano; pero va hacia el océano, porque el agua posee la capacidad intrínseca de encontrar siempre el nivel más bajo. Y el océano es el nivel más bajo… así que los ríos nacen en los picos de los Himalayas e inmediatamente buscan los niveles más bajos, y al final no tienen más remedio que encontrar el océano.

El proceso de meditación es justo lo opuesto: se mueven hacia los picos más altos, y el pico más elevado es la no-mente. No-mente es una palabra sencilla, pero exactamente quiere decir iluminación, liberación, libertad de todas las limitaciones, experiencia de lo eterno y de la inmortalidad.

Estas son palabras mayores y no quiero que te asustes, así que uso una palabra simple, no-mente. Tú conoces la mente… puedes concebir un estado en el que la mente no esté funcionando.

Una vez que la mente no está funcionando, te vuelves parte de la mente del cosmos, de la mente universal. Cuando eres parte de la mente universal tu mente individual funciona como un maravilloso sirviente. Ha reconocido al maestro, y les trae noticias de la mente universal a aquellos que aún están encadenados a la mente individual.

Cuando os hablo, de hecho, es el Universo usándome. Mis palabras no son mis palabras; pertenecen a la verdad universal. Ese es su poder, ese es su carisma, esa es su magia.

sábado, 3 de junio de 2017

LA INTELIGENCIA

¿Qué es la inteligencia? ¿Es un estado más allá de la mente y sus límites?. Sí. La inteligencia no pertenece a la mente, la inteligencia es una de las cualidades de tu ser. Pero usa la mente como vehículo; de ahí la confusión. La gente piensa que la inteligencia pertenece a la mente, no, viene a través de la mente. La mente es el instrumento de su expresión.

La mente es sólo una biocomputadora. Tiene un sistema de memoria igual que cualquier otra computadora: alimentas el sistema de memoria y la mente guarda la memoria. Pero la memoria no es la inteligencia.

La inteligencia es la clara visión de las cosas acerca de las cuales no tienes ninguna información. La memoria puede funcionar sólo con las cosas que ya le son conocidas; pero la vida se compone de lo conocido, lo desconocido y lo incognoscible. En lo que respecta a lo conocido, con la memoria basta.

Eso es lo que todas vuestras universidades, todos vuestros sistemas educativos están haciendo: están simplemente alimentando vuestra memoria con más y más información, por eso tú respondes inmediatamente a cualquier cosa que le sea conocido a tu sistema de memoria. Esa respuesta no demuestra que seas inteligente.

La inteligencia se descubre sólo cuando te encuentras con lo desconocido, aquello de lo que no tienes ninguna memoria, ningún conocimiento, ninguna información previa; ese es el punto decisivo. ¿Cómo responder? Puedes responder inteligentemente o puedes responder estúpidamente.

Por ejemplo. Alemania es uno de los países donde la población está disminuyendo. Y el gobierno está preocupado, porque por cada tres mil personas que se van o mueren, llegan treinta mil personas como inmigrantes de otros países. El gobierno tiene miedo de que tan sólo en una década Alemania no sea el país de los alemanes. Su población está disminuyendo y siguen entrando en el país inmigrantes.

Cuando la India se hizo independiente, la población del país era de cuatrocientos millones de habitantes; ahora la población pasa de los mil cuatro cientos millones; ha habido un incremento de mil millones de habitantes. Ya en 1947 el país era pobre, y Gran Bretaña tenía prisa por dar la independencia a este país, porque si no a Gran Bretaña pronto se le culparía por su pobreza. El primer ministro de Inglaterra, Attlee, mandó a Mountbatten a la India con un mensaje urgente: “Bajo cualquier circunstancia, antes de 1948; la fecha límite es 1948. Tienes que darle la independencia a la India. Porque podemos ver lo que va a ocurrir, toda la culpa caerá sobre nuestras cabezas, así que sé rápido”.

Y Mountbatten hizo un trabajo realmente rápido. Incluso antes de 1948 le dio la independencia a la India; en 1947, un año antes. Attlee quedó muy satisfecho. Y a ninguno de los políticos indios se le ocurrió pensar a qué venía tanta prisa.

En 1942 Gran Bretaña no estaba dispuesta a dar la independencia a la India; cuando la India estaba dispuesta a luchar por la independencia. Gran Bretaña no quería, Gran Bretaña aplastó la revolución india de 1942 en nueve días. Y ni un solo líder indio, incluyendo a Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru, pudo ver por qué de repente Gran Bretaña estaba tan interesada en darles la independencia. No hubo revolución; después de 1942 los líderes indios perdieron la esperanza, porque la revolución fue aplastada en nueve días. ¡Esta fue la revolución más corta de toda la historia de la humanidad! Entonces de repente, como de la nada, Gran Bretaña por sí sola decide… Si hubieran sido inteligentes, podrían haberse dado cuenta de que había algo desconocido: tú no pides la independencia y ellos están dispuestos a dártela; ¿qué nuevos factores han entrado? Pero a nadie le preocupó. Simplemente estaban felices; porque iban envejeciendo y si la independencia no llegaba pronto, puede que no vivieran para verla, puede que sus nombres aparecieran en los libros de la historia, pero no como grandes líderes del país.

Estaban muy contentos, como niños, porque había llegado la independencia. Pero nunca pensaron: ¿algún imperio, algún país imperialista, por su propia voluntad, ha tenido tanta prisa por darle libertad a los esclavos?... Cuando los esclavos están contentos y no hay revolución a la vista ni posibilidades de que la hubiera por lo menos en otros veinte años.

Era una situación peliaguda, pero se necesita inteligencia. No era cuestión de memoria, porque la situación era nueva. La India había crecido hasta llegar a los cuatrocientos millones de habitantes, y Gran Bretaña pudo ver el índice de crecimiento de población que este país iba a morir de hambre y malnutrición, y no querían ser responsables de ello.

Yo empecé a decir en 1950 que la India necesitaba control de natalidad, y fui criticado: “Lo que dices va en contra de la religión. Dios manda a los niños; ¿cómo podríamos rechazarlos?”.

Yo les contesté: “Cuando caéis enfermos, Dios manda la enfermedad; ¿por qué llamáis al médico? Si Dios quiere que estéis bien, él mandará también la medicina”.

Ellos me contestaron: El mismo Shankaracharya, de Puri, me contestó: “Los métodos de control de natalidad son artificiales”.

“¿Qué significa para usted artificial?” -pregunté yo.

“Que no han sido creados por Dios” -respondió él.

“¿Piensa usted que Dios ha creado los trenes?, ¿Qué ha creado los aviones? Todas las medicinas que usted usa son artificiales” -contesté yo.

Él llevaba unas gruesas gafas sobre su nariz. Le dije: “¿Y eso qué? ¿Ha venido usted de la casa de Dios? ¿Se trajo usted esas gafas al nacer? Dios le ha dado ojos y usted debería seguir con sus ojos; ¿para qué llevar esas gruesas gafas? Son artificiales. Que todas las demás cosas sean artificiales está bien, sin embargo los métodos de control de natalidad no pueden ser usados porque son artificiales”.

Se enfadó tanto conmigo que se negó a hablar desde el mismo estrado en una conferencia, diciendo: “No puedo hablar con este hombre en el mismo estrado. O habla él o yo”.

Y Yo les estaba diciendo que pronto tendrían problemas, pero aún hoy el gobierno tiene miedo, los líderes religiosos tienen miedo. Va en contra de su sistema de memoria; si no, un poco de inteligencia sería suficiente para hacerles ver…

Pero hablar acerca del control de la natalidad o de la píldora de control de natalidad va en contra de la memoria, en contra del sistema, en contra de la mente que ha estado diciendo algo durante siglos pero no es consciente de que ha surgido una situación completamente nueva. La India nunca había sido el país más poblado; hasta ahora había sido China. China se está comportando más inteligentemente.

Pero la gente realmente inteligente la encontrarás en Alemania, en Suiza, donde la población está disminuyendo. Aumentar la población es aumentar la muerte. Esta es una situación nueva; se necesitan nuevos métodos para afrontarla.

La inteligencia es la capacidad para responder a las situaciones nuevas. Procede de tu ser, la mente solamente es un vehículo; la inteligencia es un ser consciente de lo que es la mente, sin pertenecer a ella. Tú sólo eres capaz de ver esto intelectualmente. Pero cualquier cosa que digas, si se convierte en tu experiencia, transformará toda tu vida.

La inteligencia es la cualidad del testigo; observa la mente y le da dirección. Ahora mismo, lo que sea que tengas en la mente ha venido de fuera. La inteligencia viene de dentro. Este era el significado básico de la palabra educación; significa “extraer”. Pero lo que se está haciendo en el nombre de la educación es justamente lo opuesto; es “rellenar”, rellenar con toda clase de absurdos. En ningún lugar se está tratando de sacar fuera tu inteligencia. Tú ya la tienes, sólo necesita un puente, un camino.

La meditación crea ese puente, ese camino. Hace que tú seas el maestro y tu mente simplemente un sirviente.

La memoria viene de fuera, la inteligencia procede de tus fuentes internas, tu vida misma, respondiendo a situaciones.

“¿Está la meditación conectada con la inteligencia?”.

La meditación está conectada con tu ser, y tu ser tiene muchos aspectos: inteligencia, gracia, gratitud, oración, amor, compasión; el tesoro de tu ser es infinito. La inteligencia es sólo uno de sus atributos.

Y, “¿es la inteligencia un potencial que todos tenemos y simplemente necesita despertarse? ¿Podemos aumentar nuestra consciencia con la inteligencia?”.

Todo el mundo ha nacido con el mismo potencial. Las diferencias existen, simplemente, porque no estamos usando nuestro potencial en la misma medida.

Te sorprendería saber que hasta un hombre como Albert Einstein, al que podrías tomar como ejemplo de genio, usaba tan sólo el cincuenta por ciento de su potencial. Las personas de las que tú piensas que tienen mucho talento usan tan sólo un diez por ciento. Y la gente corriente, los millones de personas restantes, usan entre el cinco y siete por ciento.

El mundo sería un lugar totalmente diferente si toda la gente estuviera usando el cien por cien de su potencial, en direcciones diferentes, en dimensiones diferentes.

La meditación sólo puede hacerte consciente de tu potencial, puede crear el puente a través del cual tu potencial puede crecer y encontrar su expresión. Y nadie carece de inteligencia o es desigual en lo que a ella se refiere. La desigualdad aparece sólo por el uso que se le da: algunos la usan, otros no.

sábado, 27 de mayo de 2017

ACERCA DE LA MEDITACIÒN

Un antiguo proverbio dice: “Siembra un pensamiento y cosecharás un acto. Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”.

Y yo os digo: no sembréis nada y cosecharéis meditación y amor.

No sembrar nada; de eso se trata la meditación. Y su consecuencia natural es el amor. Si al final del viaje de la meditación el amor no ha florecido, todo el viaje habrá sido inútil; algo habrá ido mal. Lo comenzaste pero nunca llegaste al destino.

El amor es el criterio. En el camino de la meditación, el amor es el criterio. Son dos caras de una misma moneda, dos aspectos de la misma energía: cuando uno está, el otro también tiene que estar. Si el otro no está, entonces el primero tampoco estará.

La meditación no es concentración. Un hombre muy concentrado puede que no alcance el amor; de hecho, no lo alcanzará. Un hombre muy concentrado puede que se vuelva violento, porque la concentración es una preparación para permanecer tenso; la concentración es un esfuerzo para enfocar la mente. Es una profunda violencia hacia tu consciencia. Y cuando eres violento con tu propia consciencia no puedes dejar de serlo con los demás. Cualquier cosa que seas contigo mismo, lo serás con los demás.

Deja que esto sea una regla fundamental en tu vida, una de las más fundamentales: cualquier cosa que seas hacia ti mismo, lo serás hacia los demás. Si te amas a ti mismo, amarás a los demás; si fluyes dentro de tu ser, también fluirás en cualquier relación. Si estás paralizado dentro, también estarás paralizado fuera. El interior tiende a volverse exterior; el interior se manifiesta a sí mismo en el exterior.

La concentración no es meditación; la concentración es el método de la ciencia. Es la metodología científica. Un científico necesita de la profunda disciplina de la concentración, pero de él no se espera que sea compasivo; no hay ninguna necesidad de que sea así. De hecho, un científico se vuelve cada vez más violento con la naturaleza. Todo el progreso científico está basado en una violencia hacia la naturaleza. Es destructivo porque, en primer lugar, el científico es destructivo hacia su propia consciencia expansiva. En vez de expandir su consciencia, la reduce, la hace exclusiva, unidireccional. Es una coacción, es violencia.

Recuerda, la meditación no es concentración pero tampoco es contemplación. No es pensar. Puede que estés pensando acerca de Dios; aún así será pensar. Si hay “acerca de” será pensar. Puede que estés pensando acerca del dinero, acerca de Dios; básicamente no hay ninguna diferencia. Sigues pensando, solamente el objeto ha cambiado. Si piensas acerca del mundo, o acerca del sexo, nadie lo llamará contemplación. Pero si piensas acerca de Dios o la virtud, si piensas acerca de Jesús, de Krishna o de Buda, sí lo llamarán contemplación.

Pero no es meditación, todavía es pensar. Todavía te concierne el otro. En la contemplación el otro está ahí, aunque por supuesto no tan exclusivamente como en la concentración. En la contemplación hay más fluidez que en la concentración; en la concentración la mente se dirige hacia un solo punto; en la contemplación la mente se orienta hacia un sujeto, no hacia un punto. Puedes continuar pensando, puedes seguir cambiando y fluyendo con el sujeto, pero aún así, en definitiva, el sujeto permanece igualmente.

¿Entonces qué es meditación? La meditación es simplemente deleitarte en tu propia presencia; la meditación es un deleitarte en tu propio ser. Es muy sencillo: un estado totalmente relajado de la consciencia en que no haces nada. En el momento en que comienzas a hacer, te pones tenso. ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo no fracasar? Inmediatamente te crea ansiedad. Ya te has ido al futuro.

Si contemplas, ¿qué puedes contemplar? ¿Cómo puedes contemplar lo desconocido? ¿Cómo puedes contemplar lo incognoscible? Solamente puedes contemplar lo conocido. Puedes darle vueltas y vueltas, pero seguirá siendo lo conocido. Si sabes algo acerca de Jesús, puedes pensarlo una y otra vez; si sabes algo acerca de Krishna, puedes pensarlo una y otra vez. Puedes continuar modificándolo, cambiándolo, decorándolo; pero no te conducirá hacia lo desconocido. Y lo desconocido es Dios.

La meditación es simplemente ser, sin hacer nada; sin ninguna acción, ni pensamiento, ni emoción; simplemente eres. Y ese ser es una pura delicia. ¿De dónde viene este gozo cuando no haces nada? No viene de ningún lugar, o viene de todos. No tiene causa, porque la existencia en sí misma está hecha de lo que nosotros llamamos gozo. No necesita causa ni motivo. Para ser infeliz se necesita un motivo; si eres feliz, simplemente eres feliz, no necesitas razones. Tu mente trata de encontrar alguna causa porque no puede concebir lo que no la tiene, porque no puede controlarlo; con lo que no tiene causa la mente simplemente se hace innecesaria. Así que la mente va encontrando una u otra razón. Pero me gustaría decirte que siempre que eres feliz, lo eres sin ninguna razón; siempre que eres infeliz, tienes una razón para ello; porque la felicidad es la materia de la que estás hecho. Es tu mismo ser, es tu núcleo más profundo. El gozo es tu mismísimo núcleo.

Mira los árboles, mira los pájaros, mira las nubes, mira las estrellas; y si tienes ojos serás capaz de ver que toda la existencia es gozosa. Todo es simplemente feliz. Los árboles son felices sin ninguna razón; no van a hacerte ni ministros ni presidentes y nunca van a llegar a ser ricos ni a tener ninguna cuenta en el banco. Mira las flores, es increíble lo felices que son las flores sin ninguna razón.

Toda la existencia está hecha de la materia que llamamos gozo. Los hindúes lo llaman satchitananda, ananda, gozo. Por eso no es necesaria ninguna razón ni ninguna causa. Si simplemente puedes estar contigo mismo, sin hacer nada, simplemente gozándote; sólo estando contigo mismo, simplemente estando feliz por ser, simplemente siendo feliz por respirar, por escuchar a los pájaros, sin ninguna razón, entonces estarás en meditación. La meditación es estar aquí y ahora. Y cuando uno es feliz sin ningún motivo, no puede contener esta felicidad. Se esparce a los demás, se convierte en un compartir. No puedes mantenerla, es tanta, tan infinita que no puedes abarcarla con tus manos, tienes que permitir que se esparza. Esto es compasión

La meditación es estar contigo mismo y la compasión es el florecimiento de ese estar contigo.

sábado, 20 de mayo de 2017

QUÈ ES EL EGO

El centro del hombre no está separado del centro del todo. Sólo hay un centro en la existencia: antiguamente se llamaba Tao, Dhamma, Dios. Ahora estas palabras se han quedado anticuadas; podéis llamarlo verdad. Sólo hay un centro en la existencia. No hay varios centros, de no ser así el Universo no sería realmente un Universo, sería un multiverso. Es una unidad, por eso se le llama “Universo”; sólo tiene un centro.

Pero hay que meditar un poco acerca de esto. Ese centro es mi centro, tu centro, tu centro, el centro de todo el mundo. Ese centro no significa que tú no tengas centro, ese centro significa que tú no tienes un centro separado. Dicho en otras palabras: puede haber muchos círculos concéntricos sobre un centro, muchos. Si tiras una piedra a un lago en calma, en el lugar donde caiga la piedra surgirá un centro y luego multitud de círculos concéntricos que se expandirán hasta llegar a la otra orilla; miles de círculos concéntricos, pero todos tienen el mismo centro.

Cada uno puede reclamar ese centro como suyo propio. Y de alguna manera es su centro, pero no es sólo suyo. El ego surge con la existencia: “El centro es mío, separado. No es tu centro, es mi centro; forma parte de mí”. La idea de un centro separado es la raíz del ego.

Cuando un niño nace, viene sin un centro propio. Durante nueve meses en el vientre de la madre funciona con el centro de la madre como si fuera el suyo; él no está separado. Luego nace. Entonces, pensar que uno tiene un centro separado es algo práctico; de no ser así la vida sería muy difícil, casi imposible. Para sobrevivir y luchar por la supervivencia, todo el mundo necesita una cierta idea de quién es. Y nadie tiene la más mínima idea. De hecho nadie puede jamás tenerla, porque en lo más profundo de ti eres un misterio. No puedes tener la más mínima idea. En lo más profundo de ti no eres individual, eres universal.

Es por eso que si le preguntas a Buda: “¿Quién eres tú?”, se queda en silencio, no contesta. No puede, porque ahora ya no está separado. Él es el todo. Pero en la vida cotidiana hasta Buda tiene que usar la primera persona. Si tiene sed tiene que decir: “Tengo sed. Ananda, tráeme un poco de agua, tengo sed”.

Para ser exactamente correctos, él debería decir: “Ananda, trae un poco de agua. El centro universal tiene un poco de sed”. Pero sonaría un poco raro. Y decir una y otra vez: unas veces el centro universal tiene hambre, otras el centro universal tiene un poco de frío, otras el centro universal está cansado; sería innecesario, absolutamente innecesario. Así que siguió utilizando la vieja y significativa primera persona. Es muy significativa; a pesar de ser una ficción es muy significativa. Pero muchas ficciones son significativas.

Por ejemplo, tú tienes un nombre: eso es una ficción. Vienes sin nombre, no traes ninguno contigo, el nombre se te ha dado. Luego, por la constante repetición empiezas a identificarte con él. Hasta en sueños reconocerías tu nombre; ha llegado hasta el inconsciente, se ha ido infiltrado poco a poco. Pero es una ficción.

Pero cuando digo que es una ficción no quiero decir que sea innecesaria. Es una ficción necesaria, es útil; si no ¿cómo te vas a dirigir a la gente? Si le quieres escribir una carta a alguien, ¿a quién se la vas a escribir?

Una vez un niño le escribió una carta a Dios. Su padre había muerto, su madre estaba enferma y no tenían dinero, así que le pidió a Dios cincuenta rupias.

Cuando la carta llegó a la oficina de correos estaban desconcertados; ¿qué hacer con ella?, ¿dónde mandarla? Iba dirigida simplemente a Dios. Así que la abrieron; se sintieron conmovidos por el niño y decidieron hacer una colecta y mandarle el dinero. Reunieron algo de dinero; el niño había pedido cincuenta rupias pero ellos habían podido recoger sólo cuarenta.

Llegó otra carta, también dirigida a Dios, el niño había escrito: “Querido señor, por favor, la próxima vez que mandes dinero, dámelo directamente a mí, no me lo mandes por correo. Se han quedado su comisión; diez rupias”.

Sería muy difícil si nadie tuviera nombre. Aunque en realidad nadie tiene nombre, aún así, es una bonita ficción, de gran ayuda.

Necesitas un nombre por el que los demás te puedan llamar, lo necesitas para llamarte a ti mismo, pero es una ficción. Si profundizas en ti mismo descubrirás que el nombre desaparece, la idea del yo desaparece; solo queda un puro siendo, estando, existencia, ser.

Y ese ser no está separado, no es tuyo ni mío; ese ser es el ser de todo. Las piedras, los ríos, las montañas, los árboles, está todo incluido. Incluye todo, no excluye nada. Todo el pasado, todo el futuro, este inmenso Universo, está incluido en él. Cuanto más profundices en ti, te irás dando más y más cuenta de que no existen las personas, de que los individuos no existen; lo que existe entonces es una pura universalidad. En la circunferencia tenemos nombre, ego, identidad. Cuando saltamos desde la circunferencia al centro, todas esas identidades desaparecen.

El ego es tan sólo una ficción útil.

Utilìzalo, pero no te dejes engañar por él.

Al no estar iluminados, ¿funcionamos siempre a través del ego o hay momentos en que nos liberamos de él?

Hay momentos en que os libráis de él, porque es una ficción. Pero por ser una ficción, sólo puedes permanecer si tú la mantienes. Una ficción necesita un gran mantenimiento. La verdad no necesita que se la mantenga, esa es la belleza de la verdad. ¿Pero una ficción? Tienes que pintarla continuamente, repararla aquí y allá, está continuamente derrumbándose. Cuando te las arreglas para repararla por un lado, empieza a derrumbarse por el otro.

Y eso es lo que la gente hace toda su vida, trata de hacer que la ficción parezca realidad. Ten más dinero, así podrás tener un ego más grande, un poco más sólido que el de un hombre pobre. El ego del hombre pobre es delgado; no puede permitirse un ego más grueso. Hazte primer ministro o presidente de un país y tu ego se inflará en extremo. Entonces no caminarás sobre la tierra.

Toda nuestra vida, la búsqueda del dinero, poder, prestigio, esto y aquello, no es otra cosa que la búsqueda de nuevas propiedades, la búsqueda de nuevas ayudas para mantener como sea las ficciones. Y todo el tiempo sabes que la muerte llega. Hagas lo que hagas, la muerte lo destruirá. Pero uno todavía sigue esperando contra toda esperanza; puede que todos los demás mueran, pero no tú.

Y en un sentido es verdad. Tú siempre has visto morir a otra gente, nunca te has visto morir a ti mismo, también parece verdad, lógico. Esta persona muere, aquella persona muere, pero tú nunca mueres. Tú siempre estás ahí para sentir pena por ellos, siempre vas con ellos al cementerio a darles el último adiós, pero luego te vuelves a casa.

No te dejes engañar por esto, porque a toda esa gente le pasaba lo mismo. Y no hay excepciones. La muerte llega y se lleva todas las ficciones, tu nombre tu fama. La muerte llega y simplemente lo borra todo; no queda ni huella. Hagamos lo que hagamos nuestra vida no será otra cosa que escritura en el agua; ni siquiera en la arena, en el agua. Ni siquiera lo has escrito, y ya ha desaparecido. No puedes ni leerlo, ha desaparecido.

Pero seguimos tratando de hacer castillos en el aire. Por ser una ficción, necesita un constante mantenimiento, un constante esfuerzo, noche y día. Y nadie puede prestar tanta atención las veinticuatro horas del día. Así que algunas veces, aún a pesar de ti, hay momentos en los que tienes destellos de realidad, sin que el ego funcione como barrera. Cuando la pantalla del ego no está, hay momentos; recuerda, a pesar de ti. Todo el mundo tiene esos momentos de vez en cuando.

Por ejemplo, cada noche cuando te duermes profundamente, y el sueño es tan profundo que no puedes ni soñar, entonces no se encuentra el ego; todas las ficciones desaparecen. Dormir profundamente, sin soñar, es como una pequeña muerte. En sueños todavía hay una posibilidad de que te las arregles para recordarlo. La gente se las arregla para mantener su ego hasta en sueños.

Es por eso que el psicoanálisis trata de profundizar en los sueños, porque hay menos posibilidades de mantener la identidad; se pueden encontrar más agujeros. Durante el día estás muy alerta y en guardia, siempre con un escudo para proteger tu ego. En sueños algunas veces te olvidas. Pero los que han estudiado los sueños dicen que hasta cuando duermes la protección permanece; se vuelve un poco más sutil.

Pero cuando se duerme sin soñar el ego desaparece completamente, porque cuando no se piensa, no se sueña, ¿entonces cómo puedes mantener una ficción? Pero el sueño sin sueños es muy corto; no dura más de dos horas en un sueño saludable de ocho. Pero sólo esas dos horas son revitalizantes. Si duermes dos horas profundamente sin sueños, por la mañana estás nuevo, fresco, vivo. La vida recupera su encanto, el día parece un regalo. Todo parece ser nuevo, porque tú eres nuevo. Y todo parece ser maravilloso porque tú estás en un espacio maravilloso.

¿Qué pasa en esas dos horas que caes en sueño profundo? el ego desaparece. Y la desaparición del ego te revitaliza, te rejuvenece. Con la desaparición del ego, aún en profunda inconsciencia, tienes una experiencia de Dios.

Pantajali dice que no hay tanta diferencia entre dormir sin sueños, y el estado definitivo de ser un Buda; no hay tanta diferencia, no obstante hay una diferencia. La diferencia es la consciencia. En el sueño sin sueños eres inconsciente, en samadhi eres consciente. Pero el estado es el mismo: vas hacia Dios, vas hacia el centro universal. Desapareces de la circunferencia y vas al centro. Y tan sólo ese contacto con el centro te rejuvenece.

La gente que no puede dormir es muy desgraciada, verdaderamente desgraciada. Ha perdido la fuente natural que les conecta con Dios. Ha perdido el puente natural hacia lo universal; se ha cerrado una puerta.

En este siglo se sufre por primera vez de insomnio. Hemos cerrado todas las puertas; ahora cerramos la última puerta, la puerta del sueño. Esa parece ser la última desconexión con la energía universal; el mayor de los peligros. Y ahora hay idiotas en el mundo que escriben libros, y además con una perspicacia muy lógica, diciendo que no se necesita dormir en absoluto, que es una pérdida de tiempo. Tienen razón, es una pérdida de tiempo. Para la gente que piensa en términos de dinero y trabajo: los adictos al trabajo, para ellos es una pérdida de tiempo.

Igual que ahora existe Alcohólicos Anónimos, pronto tendremos Adictos al Trabajo Anónimos. Gente que está obsesionada con el trabajo, que tiene que estar moviéndose continuamente. No pueden descansar, no pueden relajarse. Hasta cuando se mueran estarán haciendo una cosa u otra.

Esa gente ahora sugiere que dormir es innecesario. Sugieren que dormir es una innecesaria resaca del pasado. Dicen que en el pasado, cuando no se conocía el fuego ni la electricidad, la gente tenía que dormir por necesidad, pero que ahora no hay necesidad. Es tan sólo un viejo hábito absorbido durante millones de años, que se tiene que abandonar. Tienen la idea de que en el futuro no se dormirá.

Debido a que el ego es una ficción, algunas veces desaparece. El mejor momento es cuando se duerme sin sueños. Así que date cuenta de que dormir es muy valioso; no te lo pierdas por ninguna razón. Poco a poco haz del sueño una cosa regular. Porque el cuerpo es un mecanismo, si sigues patrones regulares de sueño será más fácil para el cuerpo, y para la mente será más fácil desaparecer.

Vete a la cama a la misma hora exactamente. No lo tomes al pie de la letra; ¡si un día te acuestas tarde no vas a ir al infierno! Tengo que ser cauto, porque hay algunas personas obsesionadas con la salud. Su única enfermedad es estar continuamente pensando en la salud; si dejaran de pensar en ello estarían totalmente sanos. Pero si puedes hacer que el sueño sea regular, acostándote y levantándote más o menos a la misma hora todos los días; el cuerpo es un mecanismo, la mente también, y a su debido tiempo simplemente cae en ese estado en el que no hay sueños.

Viendo una flor de loto en el lago, o el atardecer, o un pájaro en el aire; cualquier cosa que provoque tu sensibilidad interior, cualquier cosa que durante un momento te posea tan profundamente que te olvides de ti mismo, que seas y a la vez no seas, que te abandones a ti mismo; entonces también, el ego se desprende. Es una ficción con la que hay que cargar. Si la olvidas por un momento, se desprende.

Y es bueno que se desprenda por algunos momentos y puedas tener un destello de lo verdadero y lo real. Si la religión no ha muerto es debido a esos destellos. No a los sacerdotes; ellos han hecho todo lo posible por destruirla. No es debido a los mal llamados religiosos, los que van a las iglesias, las mezquitas y los templos. No son en absoluto religiosos, están fingiendo.

La religión no ha muerto debido a esos momentos que le ocurren más o menos a casi a todo el mundo. Date más cuenta de ellos, absorbe más el espíritu de esos momentos, crea más espacios para que esos momentos ocurran. Esta es la verdadera forma de encontrar a Dios. No estar en el ego, es estar en Dios.

sábado, 13 de mayo de 2017

LA HUMILDAD, LA TIMIDEZ Y EL MIEDO

La diferencia entre ser humilde, ser tímido, y simplemente esconderse por miedo es inmensa. Pero la inconsciencia del hombre es tal, que ni siquiera es capaz de distinguir entre sus propios actos y sus respuestas a la realidad; por otra parte, la diferencia es tan clara que hasta hacer la pregunta carece de sentido.

Primero tienes que profundizar en la palabra “humilde”. Todas las religiones le han dado una connotación errónea: con humilde quieren decir justamente lo opuesto a egoísta; no es eso. Pero hasta lo opuesto exacto al ego sería todavía el ego, escondido detrás de diferentes máscaras. Se deja ver de vez en cuando en el que llaman hombre humilde: él se cree más humilde que nadie; y eso es ego. La humildad no conoce ese lenguaje.

Hay una historia de tres frailes cristianos. Sus monasterios estaban cerca, en las montañas, y ellos tenían que cruzarse en el camino todos los días. Un día hacía tanto calor que decidieron parar a descansar y hablar un poco entre ellos. Después de todo eran todos cristianos; puede que pertenecieran a diferentes sectas, pero sus bases eran cristianas.

Mientras se sentaban a la sombra de un árbol, el primero dijo: “Está claro que vuestros monasterios deben tener algo, pero no tienen la sabiduría ni la erudición que encontrarás en el nuestro”.

El segundo dijo: “Eres tú quien ha sacado el tema, por eso os tengo que decir que vuestros monasterios pueden tener erudición, pero esa no es la cuestión. Nadie es más austero y disciplinado que la gente de nuestro monasterio, su austeridad es incomparable, y en el momento del juicio final, recordad, la erudición no se tendrá en cuenta. Lo que contará será la austeridad”.

El tercero se rió y dijo: “Ambos tenéis razón acerca de vuestros monasterios, pero no conocéis la verdadera esencia del cristianismo, y esta es la humildad. Nosotros somos los más humildes”.

¿Humildes y los mejores?; esto es simplemente un ego reprimido. Por avaricia, por la tremenda avaricia de entrar en el paraíso y disfrutar todos sus placeres, un hombre es capaz de reprimir su ego y volverse humilde. Antes de que te pueda decir lo que es la verdadera humildad tienes que comprender la falsa humildad. A menos que comprendas la falsa, es imposible definir la verdadera. De hecho, al entender la falsa, la verdadera surge en tu visión por sí sola.

La falsa humildad es simplemente el ego reprimido, aparentando ser humilde pero deseando ser el mejor. La verdadera humildad no tiene nada que ver con el ego; es la ausencia del ego. No pretende ser superior a nadie. Es la pura y simple comprensión de que no hay nadie que sea superior, ni nadie que sea inferior; las personas son simplemente ellas mismas, incomparablemente únicas. No puedes compararlas como superior o inferior.

De ahí que el auténtico hombre humilde sea muy difícil de comprender, porque no será humilde de la manera que tú lo entiendes. Has conocido montones de personas humildes, pero todos eran egoístas y tú no eres lo suficientemente perspicaz para ver que eso es su ego reprimido.

Una vez vino a mi casa una misionera cristiana, una mujer joven y preciosa. Me regaló la Sagrada Biblia y algunos otros panfletos, ella parecía muy humilde. Le dije: “Saque toda esta basura de aquí. Esta sagrada Biblia es una de las más sacrílegas escrituras del mundo”; e inmediatamente ella explotó. Olvidó toda su humildad. Le dije: “Puede dejar la Biblia. Sólo ha sido una treta para mostrarle quién es usted. Usted no es humilde; de otra forma no se hubiera sentido herida”.

Sólo el ego se siente siempre herido.

No se puede herir a un hombre humilde.

La verdadera humildad es simplemente la ausencia del ego. Es abandonar toda la personalidad y la decoración que has acumulado a tu alrededor, y ser como un niño que no sabe quién es, que no sabe nada acerca del mundo. Sus ojos son claros; puede ver el verde de los árboles con más sensibilidad que tú. Tus ojos están llenos del polvo que tú llamas conocimiento. ¿Y por qué has acumulado este polvo que te está dejando ciego?: porque en el mundo, el conocimiento le da una tremenda energía a tu ego. Tú sabes y los demás no.

El hombre humilde no sabe nada. Ha completado el círculo de regreso a la inocencia de su infancia: está lleno de asombro; ve misterios en todas partes; recoge piedras y conchas de la playa, y se siente tan feliz como si hubiera encontrado diamantes, esmeraldas y rubíes.

La infancia posee una inmensa claridad. En esta claridad, en esta transparencia, bajo esta perspectiva, el mundo entero es un milagro.

El hombre humilde regresa a esta milagrosa existencia. Nosotros la damos por supuesta, pero no vemos cómo del mismo suelo florecen lotos, rosas y millones de otras flores. La tierra no tiene colores, ¿de dónde vienen esos preciosos colores?; la tierra es muy tosca, ¿de dónde vienen las rosas aterciopeladas?; la tierra no tiene verdor, ¿de dónde viene el verde de los árboles?

El hombre humilde es como un niño otra vez. No tiene exigencias, sino sólo gratitud; gratitud por todas las cosas; gratitud incluso por cosas por las que tú ni puedes concebir que se pueda estar agradecido.

Un místico sufí, Junnaid, estaba en peregrinación religiosa con sus discípulos. En su escuela de misterio era casi rutinario para los discípulos rezar con el maestro. Y su plegaria era siempre la misma; acababa dando gracias a Dios: “¿Cómo te voy a pagar? Me das tanto, me inundas con tanta felicidad, y nunca me dices cómo te lo voy a pagar. No tengo otra cosa que gratitud. Perdóname por mi pobreza, pero te doy las gracias por todas las cosas maravillosas que me has dado”.

Nadie lo ha objetado. La escuela de misterio de Junnaid estaba floreciente, la gente venía desde lugares muy lejanos; se convirtió en una de las más ricas escuelas sufíes. Pero en la peregrinación los discípulos comenzaban a flaquear respecto a la última parte de la plegaria.

Un día atravesaron una aldea muy fanática. Los mahometanos no creen que los sufíes sean verdaderos mahometanos (y los sufíes son los únicos auténticos mahometanos de todo el mundo). Los mahometanos ortodoxos, los sacerdotes; condenan a los sufíes por haberse desviado al dejar la masa y empezar a moverse en su propio camino en solitario. No les importa la tradición, han declarado abiertamente que “si hay algo erróneo en la tradición lo vamos a corregir”.

Por ejemplo, los mahometanos ruegan a Dios en sus plegarias, y acaban la plegaria con: “El Dios de los Mahometanos es el único Dios. Sólo hay un Dios, y sólo hay un libro sagrado, el Corán, y sólo hay un profeta, Hazrat Mahoma”.

Los sufíes nunca lo acaban; simplemente dicen: “Sólo hay Dios”; y nada más. Han abandonado los otros dos puntos, el de que sólo hay un libro sagrado, el Corán, y el de que sólo hay un profeta Hazrat Mahoma. Esto hiere a los mahometanos ortodoxos.

Los sufíes son gente muy humilde y abierta a recibir de todas las fuentes; no les preocupa si viene de fuentes cristianas, o de fuentes judías, o de fuentes hindúes. La verdad es la verdad; por qué puerta entra en tu ser es irrelevante.

Esa aldea fanática no les dio cobijo, no les dio comida, ni siquiera les dejaron beber de su pozo. Era un país desértico y esto continuó ocurriendo durante tres días: dormían en la fría noche del desierto, temblando durante toda la noche, hambrientos, sedientos, rechazados, condenados; y en la última aldea hasta les habían tirado piedras. De alguna forma sobrevivieron y escaparon.

Pero el maestro continuó su plegaria, exactamente igual que lo hacía en la escuela de misterio: “¡Cuántos nos has dado! ¡Tú compasión es infinita! Y tú conoces nuestra pobreza; no podemos darte nada excepto nuestra gratitud de todo corazón”.

Eso ya era demasiado. Tres días sin comida, sin cobijo, en las frías noches del desierto… los discípulos no podían resistirlo. Junnaid estaba yendo demasiado lejos. Uno de los discípulos le dijo: “Al menos en días como estos, deja esta última parte”.

Junnaid dijo: “No lo comprendes. Dios nos ha dado estos días como una prueba de fuego. Su compasión es infinita; tan sólo nos prueba para ver si también nuestra confianza es infinita o no, si nuestra confianza tiene condiciones. Si hubiésemos sido recibidos por esas aldeas, bienvenidos, alimentados y hospedados (los mahometanos respetan mucho a la gente que va en peregrinación sagrada), entonces hubieses estado de acuerdo con mi plegaria. Porque hasta ahora, nunca habías estado en desacuerdo. Por primera vez Dios me da la oportunidad de mostrar que no sólo estoy agradecido en los días buenos, sino que, pase lo que pase, mi gratitud permanecerá sin vacilar. Hasta en la hora de la muerte tendré las mismas palabras en mis labios”.

Un hombre humilde vive una vida de gratitud incondicional; no sólo gratitud hacia Dios, sino también hacia los seres humanos, los árboles, las estrellas, todas las cosas.

Ser tímido es otra forma del ego. Se ha convertido en algo casi ornamental. Se considera que las personas que se sienten tímidas, en Oriente particularmente las mujeres, tienen una gracia especial; pero son tímidas porque se piensa que serlo es algo maravilloso.

En Occidente, poco a poco esa timidez está desapareciendo porque ya no se piensa que tenga valor alguno; simplemente muestra una larga tradición de esclavitud. La mujer occidental moderna también se ha deshecho de ella porque esa una cadena que la ataba, y necesitaba romper para liberarse.

¿En qué momentos te sientes tímido? En los momentos en que alguien te alaba; en los momentos en que alguien te dice: “Qué bonito eres”; y tú sabes que no es verdad, no hay tanta gente bonita alrededor. Pero casi todo el mundo se cruzará con un idiota que le diga: “Qué bonito eres”. Y entonces te entra la timidez porque sabes que no lo eres, pero satisface al ego.

Puedes probar, puedes decirle al hombre más feo o a la mujer más fea: “¡Dios mío! No hay nada en el mundo como tú. Eres tan hermosa que ni Cleopatra sería nada comparada contigo”; y ni la mujer más horrible lo negará. De hecho dirá: “Tú eres el único que tiene sensibilidad…”.

Es el ego otra vez jugando un juego diferente.

La persona sin ego nunca se siente tímida. Si dices algo que no es verdad acerca de él, él mismo lo desmentirá. Quiere exponerse a sí mismo en absoluta autenticidad.

Y por último, “esconderse por miedo”. Son todas expresiones diferentes del ego: la falsa humildad, ser tímido; cuando se sabe perfectamente bien que lo que se está diciendo no es verdad; y la tercera, esconderse por miedo. Excepto el ego, no hay elemento en ti que pueda sentir miedo nunca, porque el ego es lo único que es falso y que tiene que morir. Ni tu cuerpo desaparecerá; simplemente regresa a sus elementos básicos; ni tu consciencia va a morir. Continuará su viaje hacia niveles y formas de expresión más elevadas, o finalmente puede desaparecer en la consciencia universal.

Pero esto no es la muerte. Eso es convertirte en algo grande, inmenso… infinito y eterno; no es una pérdida. La única cosa que va a morir, y ha estado continuamente muriendo cada vez que tú has muerto, la única cosa que muere una y otra vez, es el ego. El cuerpo vuelve a los elementos naturales, la consciencia vuelve a la consciencia universal, o a una nueva forma de consciencia; la única cosa que muere una y otra vez es el ego. Así que el ego es la raíz que causa todo miedo en ti.

Un hombre sin ego es también un hombre sin miedo.

En lo que a ti concierne es sólo discriminación intelectual. En lo que a mí concierne no lo es, es mi experiencia. El día que mi ego desapareció, encontré una clase de humildad totalmente nueva. Descubrí que no hay nada por lo que ser tímido, y de ninguna manera me he estado escondiendo por miedo.

Tú también puedes tener esta experiencia, y hasta que no la tengas, solamente la comprensión intelectual no será suficiente. La meditación te puede ayudar a deshacerte del ego y esas tres cosas desaparecerán.

sábado, 6 de mayo de 2017

LA ILUMINACIÔN Y LA RELAJACIÒN

Esa es toda mi filosofía, que no debes hacer ningún esfuerzo, que sólo relajándote llega la iluminación. Viene cuando te encuentras realmente relajado, sin tensión, sin esfuerzo; e inmediatamente te inunda con miles de flores.

Pero todas las religiones han enseñado justo lo opuesto, que la iluminación es un trabajo muy arduo, que requiere el esfuerzo de toda una vida, quizá de muchas vidas, y aún así no es algo seguro, no hay garantía. Puedes perderte cuando estás sólo a un paso de la iluminación. ¡Y tú no conoces el camino hacia la iluminación! Así que hay muchas posibilidades de perderse, de desviarse. Algunas personas han tropezado con la iluminación por azar, sólo por accidente.

Millones de personas han estado buscando y no han encontrado nada, sin ser conscientes de que la propia búsqueda les está poniendo tensos; su propio esfuerzo está creando un estado en el cual la iluminación no puede suceder. La iluminación sólo puede suceder cuando estás tan en silencio, tan relajado, que casi no estás. Tan sólo un puro silencio, e inmediatamente la explosión, la explosión de tu alma luminosa.

La gente rigurosa simplemente destruye su inteligencia y su cuerpo, y yo no creo que alcancen la iluminación. Las pocas personas que han alcanzado la iluminación lo han hecho en un estado relajado. La relajación es la tierra donde crecen las rosas de la iluminación.

Así que, está muy bien que quieras estar relajado, cómodo, sin esfuerzos, esa es la receta. Te iluminarás. ¡Te puedes iluminar hoy! La iluminación es tu ser más interior. Sólo porque estás tan ocupado con el esfuerzo, en buscar, averiguar, haciendo esto y aquello, nunca llegas a tu propio ser. Cuando estás relajado no vas a ningún sitio, tú no haces nada y la hierba crece por sí misma.

Todo lo que se necesita es estar alerta, ser inteligente, consciente, que no son esfuerzos; atestiguar, observar, que no son tensiones. Son experiencias muy gozosas, de las que no te cansas y que te dejan muy calmado y sereno. No se han tenido noticias de que la inteligencia fuera parte de vuestros mal llamados santos. La destruyeron completamente con sus estúpidos esfuerzos, Y yo os digo, todos los esfuerzos para iluminarse son estúpidos.

¡La iluminación forma parte de tu naturaleza! Ya estás iluminado, sólo que no lo sabes. En lo que a mí concierne estáis todos iluminados, porque puedo ver vuestra llama interior. Cuando os veo, no veo vuestra figura, veo vuestro ser, el cual es sólo una preciosa llama luminosa.

Se dice que a Gautama Buda le sorprendió que en el momento en que se iluminó también se iluminó toda la existencia, porque sus propios ojos cambiaron, su propia visión cambió. Podía mirar tan profundo dentro de él mismo como dentro de todos los demás, hasta de los animales y los árboles. Podía ver que todo se mueve hacia la iluminación. Todas las cosas necesitan realizar su propia naturaleza; sin ello la vida no es un gozo, no es una festividad.

Simplemente sé un poco inteligente, y la iluminación ocurrirá por sí sola; ni siquiera tienes que pensar en ello.

Sólo un poco inteligente. El mundo no es inteligente. Está funcionando de una forma muy poco inteligente y crea toda clase de miserias para todos, en vez de ayudarles a ser más felices. Todo el mundo se burla de los demás, arrastrándose los unos a los otros hacia una oscuridad más profunda, hacia un lodo más profundo, hacia problemas más profundos. Parece que en este mundo la gente disfruta sólo de una cosa: de crear desdicha a los demás, por eso hay tal nube de oscuridad rodeando la Tierra. Si no, esto sería un continuo festival de luces; y no de luces ordinarias, sino de las luces de tu mismo ser.

¿Por qué han logrado los sacerdotes convencer al hombre de que la iluminación es muy difícil, una tarea casi imposible? La razón está en tu mente, ella siempre está interesada en lo difícil, en lo imposible, porque eso resulta desafiante y el ego necesita un desafío para hacerse más y más grande.

Los sacerdotes han conseguido convenceros de que la iluminación es muy difícil, casi imposible. Entre millones de personas sólo de vez en cuando uno se ilumina; tienen la idea de que no te puedes iluminar. Para evitar que te ilumines usan un ingenio muy astuto. Desafían tu ego y tú te interesas por toda clase de rituales, por toda clase de austeridades, de autotortura. Has hecho de tu vida una angustia lo más profunda posible.

Pero esas personas que han hecho de su vida una tortura, los masoquistas, no pueden iluminarse. Pueden seguir oscureciéndose más y más. Y esas personas que viven en la oscuridad acaban por arrastrarse como esclavos fácilmente, porque en su extraño esfuerzo han perdido toda su inteligencia, toda su consciencia.

¿Has visto alguna vez, durante el invierno, un perro descansando al sol por la mañana temprano? Ve su propia cola moverse y siente curiosidad. ¿Qué es eso? Salta para cazar su cola. Pero entonces se vuelve loco, porque esto resulta muy extraño: cuando salta él, también salta la cola. Y la distancia entre el perro y la cola es siempre la misma; da vueltas y vueltas. ¿Lo has observado?: cuanto más salta la cola, más empeño pone; usando su fuerza de voluntad, trate de agarrarla de una u otra forma. Pero el pobre no sabe que es imposible. Que ya es parte de él. Y que cuando él salte, la cola saltará.

La iluminación no es difícil ni imposible. No tienes que hacer nada para obtenerla: es simplemente tu naturaleza intrínseca, es tu propia subjetividad. Todo lo que tienes que hacer es relajarte totalmente por un momento, olvida todos los quehaceres y todos los esfuerzos, para no estar ocupado con nada. Esta consciencia desocupada de repente se da cuenta de que “yo soy eso”.

La iluminación es la cosa más fácil del mundo, pero los sacerdotes no quieren que la gente se ilumine. De ser así no serían cristianos, no habría católicos ni hindúes, ni mahometanos: tienen que prevenirlos; tienen que mantenerlos ciegos a su propia naturaleza y han descubierto una manera muy astuta: no tienen que hacer nada, simplemente darte la idea de que es muy difícil, una misión imposible.

Inmediatamente a tu ego le interesa. Al ego nunca le interesa lo obvio. Nunca le importa lo que eres; sólo se interesa por una meta lejana; cuando más lejana sea la meta, mayor será el interés. Pero la iluminación no es una meta y no dista ni una pulgada de ti: ¡eres tú!

El buscador es lo buscado.

El observador es lo observado.

El conocedor es lo conocido.

Una vez que has comprendido que tu propia naturaleza es la iluminación… de hecho, la palabra sánscrita para religión es dharma: significa naturaleza, tu propia naturaleza. No significa Iglesia, no significa teología, simplemente significa tu naturaleza. Por ejemplo, ¿cuál es el dharma del fuego?: ser caliente. ¿Y cuál es el dharma del agua?: fluir hacia abajo. ¿Cuál es la naturaleza del hombre?: iluminarse; conocer su propia divinidad.

Si puedes comprender la facilidad… los logros sin esfuerzo de tu naturaleza… sólo así te consideraré inteligente; si no puedes comprender esto, no eres inteligente, eres simplemente un egoísta que intenta… Igual que algunos egoístas intentan ser los hombres más ricos del mundo, otros pocos egoístas intentan ser los más poderosos y muy pocos intentan iluminarse. Pero la iluminación no es posible para el ego; puedes conseguir la riqueza, el poder, el prestigio, y son cosas difíciles, muy difíciles.

A Henry Ford, uno de los hombres más ricos de este tiempo, aunque nació pobre, le preguntaron: “¿Qué desea para la próxima vida?”.

Él dijo: “No quiero ser el hombre más rico otra vez. Ha sido una tortura toda mi vida; no he podido vivir. Solía llegar a la fábrica a las siete de la mañana, los operarios llegaban a las ocho, los oficinistas llegaban a las nueve y el director llegaba a las diez y se iban a las dos; todos los demás se iban a las cinco y yo me quedaba a trabajar hasta bien entrada la noche, unas veces hasta las diez, otras veces hasta las doce.

“Trabajé duro para convertirme en el hombre más rico y lo conseguí. ¿Pero para qué? No he podido disfrutar de nada. Trabajé más duro que mis trabajadores. Ellos han disfrutado más de la vida. Yo no he tenido vacaciones. Hasta en vacaciones solía ir a la fábrica a proyectar planes para el futuro”.

Ser el hombre más rico es difícil, pero si haces el esfuerzo necesario puedes llegar a serlo. Es difícil, pero puedes llegar a la cima del Everest si haces el esfuerzo necesario. Pero si haces el más mínimo esfuerzo, la iluminación se vuelve imposible para ti. Si pones a tu mente, con todas sus tensiones y preocupaciones, a componer tu iluminación, vas en la dirección equivocada, te alejas de ella.

Necesitas dejarte ir completamente, con una tranquilidad absoluta, sin tensiones, en un estado de silencio. Y de repente… la explosión. Habéis nacido todos iluminados, os deis cuenta de ello o no.

La sociedad, las religiones, los políticos, no quieren que te des cuenta de ello, porque va en contra de sus intereses creados.

Viven y te chupan la sangre porque no estás iluminado. Son capaces de reducir a toda la humanidad a estúpidas etiquetas; cristiano, hindú, mahometano; como si fueras cosas, mercancías. Te han etiquetado quién eres en la frente.

Actualmente en la India puedes encontrar brahmanes con símbolos en la frente. Viendo el símbolo puedes reconocer a qué clase de brahmanes pertenece; son medios o mercancías. Llevan sus símbolos marcados en la frente. Puede que tú no lo lleves, pero en el fondo sabes que dentro de tu ser llevas gravado que eres cristiano, que eres budista, que eres hindú.

Si os iluminarais, serías simplemente luz, un gozo para vosotros mismos y para los demás, una bendición para vosotros y para toda la existencia, serías la última libertad. Nadie podría explotarte, nadie podría esclavizarte en ningún sentido. Y ese es el problema; nadie quiere que te ilumines. Hasta que no te des cuenta seguirás jugando en las manos de los intereses creados, los cuales son todos parásitos. Su única función es chuparte la sangre.

Si quieres libertad, la iluminación es la única libertad. Si quieres individualidad, la iluminación es la única individualidad. Si quieres una vida llena de bendiciones, la iluminación es la única experiencia. Y es muy fácil, absolutamente fácil; es la única cosa que para conseguirla no tienes que hacer nada, porque ya está ahí. Tan sólo tienes que relajarte y verlo.

Por eso en la India no tenemos nada paralelo a la filosofía occidental. Filosofía significa pensar acerca de la verdad: “Amor al conocimiento”. En la India tenemos una cosa totalmente diferente. Lo llamamos darshan. Y darshan no significa pensar, significa ver.

Tu verdad no es para ser pensada, tiene que ser vista. Ya está ahí, no tienes que ir a ningún sito para encontrarla. No tienes que pensar acerca de ella, tienes que parar de pensar para que pueda emerger a la superficie de tu ser.

Se necesita que haya espacio sin ocupar dentro de ti para que la luz que está oculta pueda expandirse y llenar tu ser. Y no sólo llena tu ser, empieza a irradiar desde él. Toda tu vida se vuelve belleza, una belleza que no es la del cuerpo, sino la que se irradia desde dentro, la belleza de tu consciencia.

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