sábado, 20 de mayo de 2017

QUÈ ES EL EGO

El centro del hombre no está separado del centro del todo. Sólo hay un centro en la existencia: antiguamente se llamaba Tao, Dhamma, Dios. Ahora estas palabras se han quedado anticuadas; podéis llamarlo verdad. Sólo hay un centro en la existencia. No hay varios centros, de no ser así el Universo no sería realmente un Universo, sería un multiverso. Es una unidad, por eso se le llama “Universo”; sólo tiene un centro.

Pero hay que meditar un poco acerca de esto. Ese centro es mi centro, tu centro, tu centro, el centro de todo el mundo. Ese centro no significa que tú no tengas centro, ese centro significa que tú no tienes un centro separado. Dicho en otras palabras: puede haber muchos círculos concéntricos sobre un centro, muchos. Si tiras una piedra a un lago en calma, en el lugar donde caiga la piedra surgirá un centro y luego multitud de círculos concéntricos que se expandirán hasta llegar a la otra orilla; miles de círculos concéntricos, pero todos tienen el mismo centro.

Cada uno puede reclamar ese centro como suyo propio. Y de alguna manera es su centro, pero no es sólo suyo. El ego surge con la existencia: “El centro es mío, separado. No es tu centro, es mi centro; forma parte de mí”. La idea de un centro separado es la raíz del ego.

Cuando un niño nace, viene sin un centro propio. Durante nueve meses en el vientre de la madre funciona con el centro de la madre como si fuera el suyo; él no está separado. Luego nace. Entonces, pensar que uno tiene un centro separado es algo práctico; de no ser así la vida sería muy difícil, casi imposible. Para sobrevivir y luchar por la supervivencia, todo el mundo necesita una cierta idea de quién es. Y nadie tiene la más mínima idea. De hecho nadie puede jamás tenerla, porque en lo más profundo de ti eres un misterio. No puedes tener la más mínima idea. En lo más profundo de ti no eres individual, eres universal.

Es por eso que si le preguntas a Buda: “¿Quién eres tú?”, se queda en silencio, no contesta. No puede, porque ahora ya no está separado. Él es el todo. Pero en la vida cotidiana hasta Buda tiene que usar la primera persona. Si tiene sed tiene que decir: “Tengo sed. Ananda, tráeme un poco de agua, tengo sed”.

Para ser exactamente correctos, él debería decir: “Ananda, trae un poco de agua. El centro universal tiene un poco de sed”. Pero sonaría un poco raro. Y decir una y otra vez: unas veces el centro universal tiene hambre, otras el centro universal tiene un poco de frío, otras el centro universal está cansado; sería innecesario, absolutamente innecesario. Así que siguió utilizando la vieja y significativa primera persona. Es muy significativa; a pesar de ser una ficción es muy significativa. Pero muchas ficciones son significativas.

Por ejemplo, tú tienes un nombre: eso es una ficción. Vienes sin nombre, no traes ninguno contigo, el nombre se te ha dado. Luego, por la constante repetición empiezas a identificarte con él. Hasta en sueños reconocerías tu nombre; ha llegado hasta el inconsciente, se ha ido infiltrado poco a poco. Pero es una ficción.

Pero cuando digo que es una ficción no quiero decir que sea innecesaria. Es una ficción necesaria, es útil; si no ¿cómo te vas a dirigir a la gente? Si le quieres escribir una carta a alguien, ¿a quién se la vas a escribir?

Una vez un niño le escribió una carta a Dios. Su padre había muerto, su madre estaba enferma y no tenían dinero, así que le pidió a Dios cincuenta rupias.

Cuando la carta llegó a la oficina de correos estaban desconcertados; ¿qué hacer con ella?, ¿dónde mandarla? Iba dirigida simplemente a Dios. Así que la abrieron; se sintieron conmovidos por el niño y decidieron hacer una colecta y mandarle el dinero. Reunieron algo de dinero; el niño había pedido cincuenta rupias pero ellos habían podido recoger sólo cuarenta.

Llegó otra carta, también dirigida a Dios, el niño había escrito: “Querido señor, por favor, la próxima vez que mandes dinero, dámelo directamente a mí, no me lo mandes por correo. Se han quedado su comisión; diez rupias”.

Sería muy difícil si nadie tuviera nombre. Aunque en realidad nadie tiene nombre, aún así, es una bonita ficción, de gran ayuda.

Necesitas un nombre por el que los demás te puedan llamar, lo necesitas para llamarte a ti mismo, pero es una ficción. Si profundizas en ti mismo descubrirás que el nombre desaparece, la idea del yo desaparece; solo queda un puro siendo, estando, existencia, ser.

Y ese ser no está separado, no es tuyo ni mío; ese ser es el ser de todo. Las piedras, los ríos, las montañas, los árboles, está todo incluido. Incluye todo, no excluye nada. Todo el pasado, todo el futuro, este inmenso Universo, está incluido en él. Cuanto más profundices en ti, te irás dando más y más cuenta de que no existen las personas, de que los individuos no existen; lo que existe entonces es una pura universalidad. En la circunferencia tenemos nombre, ego, identidad. Cuando saltamos desde la circunferencia al centro, todas esas identidades desaparecen.

El ego es tan sólo una ficción útil.

Utilìzalo, pero no te dejes engañar por él.

Al no estar iluminados, ¿funcionamos siempre a través del ego o hay momentos en que nos liberamos de él?

Hay momentos en que os libráis de él, porque es una ficción. Pero por ser una ficción, sólo puedes permanecer si tú la mantienes. Una ficción necesita un gran mantenimiento. La verdad no necesita que se la mantenga, esa es la belleza de la verdad. ¿Pero una ficción? Tienes que pintarla continuamente, repararla aquí y allá, está continuamente derrumbándose. Cuando te las arreglas para repararla por un lado, empieza a derrumbarse por el otro.

Y eso es lo que la gente hace toda su vida, trata de hacer que la ficción parezca realidad. Ten más dinero, así podrás tener un ego más grande, un poco más sólido que el de un hombre pobre. El ego del hombre pobre es delgado; no puede permitirse un ego más grueso. Hazte primer ministro o presidente de un país y tu ego se inflará en extremo. Entonces no caminarás sobre la tierra.

Toda nuestra vida, la búsqueda del dinero, poder, prestigio, esto y aquello, no es otra cosa que la búsqueda de nuevas propiedades, la búsqueda de nuevas ayudas para mantener como sea las ficciones. Y todo el tiempo sabes que la muerte llega. Hagas lo que hagas, la muerte lo destruirá. Pero uno todavía sigue esperando contra toda esperanza; puede que todos los demás mueran, pero no tú.

Y en un sentido es verdad. Tú siempre has visto morir a otra gente, nunca te has visto morir a ti mismo, también parece verdad, lógico. Esta persona muere, aquella persona muere, pero tú nunca mueres. Tú siempre estás ahí para sentir pena por ellos, siempre vas con ellos al cementerio a darles el último adiós, pero luego te vuelves a casa.

No te dejes engañar por esto, porque a toda esa gente le pasaba lo mismo. Y no hay excepciones. La muerte llega y se lleva todas las ficciones, tu nombre tu fama. La muerte llega y simplemente lo borra todo; no queda ni huella. Hagamos lo que hagamos nuestra vida no será otra cosa que escritura en el agua; ni siquiera en la arena, en el agua. Ni siquiera lo has escrito, y ya ha desaparecido. No puedes ni leerlo, ha desaparecido.

Pero seguimos tratando de hacer castillos en el aire. Por ser una ficción, necesita un constante mantenimiento, un constante esfuerzo, noche y día. Y nadie puede prestar tanta atención las veinticuatro horas del día. Así que algunas veces, aún a pesar de ti, hay momentos en los que tienes destellos de realidad, sin que el ego funcione como barrera. Cuando la pantalla del ego no está, hay momentos; recuerda, a pesar de ti. Todo el mundo tiene esos momentos de vez en cuando.

Por ejemplo, cada noche cuando te duermes profundamente, y el sueño es tan profundo que no puedes ni soñar, entonces no se encuentra el ego; todas las ficciones desaparecen. Dormir profundamente, sin soñar, es como una pequeña muerte. En sueños todavía hay una posibilidad de que te las arregles para recordarlo. La gente se las arregla para mantener su ego hasta en sueños.

Es por eso que el psicoanálisis trata de profundizar en los sueños, porque hay menos posibilidades de mantener la identidad; se pueden encontrar más agujeros. Durante el día estás muy alerta y en guardia, siempre con un escudo para proteger tu ego. En sueños algunas veces te olvidas. Pero los que han estudiado los sueños dicen que hasta cuando duermes la protección permanece; se vuelve un poco más sutil.

Pero cuando se duerme sin soñar el ego desaparece completamente, porque cuando no se piensa, no se sueña, ¿entonces cómo puedes mantener una ficción? Pero el sueño sin sueños es muy corto; no dura más de dos horas en un sueño saludable de ocho. Pero sólo esas dos horas son revitalizantes. Si duermes dos horas profundamente sin sueños, por la mañana estás nuevo, fresco, vivo. La vida recupera su encanto, el día parece un regalo. Todo parece ser nuevo, porque tú eres nuevo. Y todo parece ser maravilloso porque tú estás en un espacio maravilloso.

¿Qué pasa en esas dos horas que caes en sueño profundo? el ego desaparece. Y la desaparición del ego te revitaliza, te rejuvenece. Con la desaparición del ego, aún en profunda inconsciencia, tienes una experiencia de Dios.

Pantajali dice que no hay tanta diferencia entre dormir sin sueños, y el estado definitivo de ser un Buda; no hay tanta diferencia, no obstante hay una diferencia. La diferencia es la consciencia. En el sueño sin sueños eres inconsciente, en samadhi eres consciente. Pero el estado es el mismo: vas hacia Dios, vas hacia el centro universal. Desapareces de la circunferencia y vas al centro. Y tan sólo ese contacto con el centro te rejuvenece.

La gente que no puede dormir es muy desgraciada, verdaderamente desgraciada. Ha perdido la fuente natural que les conecta con Dios. Ha perdido el puente natural hacia lo universal; se ha cerrado una puerta.

En este siglo se sufre por primera vez de insomnio. Hemos cerrado todas las puertas; ahora cerramos la última puerta, la puerta del sueño. Esa parece ser la última desconexión con la energía universal; el mayor de los peligros. Y ahora hay idiotas en el mundo que escriben libros, y además con una perspicacia muy lógica, diciendo que no se necesita dormir en absoluto, que es una pérdida de tiempo. Tienen razón, es una pérdida de tiempo. Para la gente que piensa en términos de dinero y trabajo: los adictos al trabajo, para ellos es una pérdida de tiempo.

Igual que ahora existe Alcohólicos Anónimos, pronto tendremos Adictos al Trabajo Anónimos. Gente que está obsesionada con el trabajo, que tiene que estar moviéndose continuamente. No pueden descansar, no pueden relajarse. Hasta cuando se mueran estarán haciendo una cosa u otra.

Esa gente ahora sugiere que dormir es innecesario. Sugieren que dormir es una innecesaria resaca del pasado. Dicen que en el pasado, cuando no se conocía el fuego ni la electricidad, la gente tenía que dormir por necesidad, pero que ahora no hay necesidad. Es tan sólo un viejo hábito absorbido durante millones de años, que se tiene que abandonar. Tienen la idea de que en el futuro no se dormirá.

Debido a que el ego es una ficción, algunas veces desaparece. El mejor momento es cuando se duerme sin sueños. Así que date cuenta de que dormir es muy valioso; no te lo pierdas por ninguna razón. Poco a poco haz del sueño una cosa regular. Porque el cuerpo es un mecanismo, si sigues patrones regulares de sueño será más fácil para el cuerpo, y para la mente será más fácil desaparecer.

Vete a la cama a la misma hora exactamente. No lo tomes al pie de la letra; ¡si un día te acuestas tarde no vas a ir al infierno! Tengo que ser cauto, porque hay algunas personas obsesionadas con la salud. Su única enfermedad es estar continuamente pensando en la salud; si dejaran de pensar en ello estarían totalmente sanos. Pero si puedes hacer que el sueño sea regular, acostándote y levantándote más o menos a la misma hora todos los días; el cuerpo es un mecanismo, la mente también, y a su debido tiempo simplemente cae en ese estado en el que no hay sueños.

Viendo una flor de loto en el lago, o el atardecer, o un pájaro en el aire; cualquier cosa que provoque tu sensibilidad interior, cualquier cosa que durante un momento te posea tan profundamente que te olvides de ti mismo, que seas y a la vez no seas, que te abandones a ti mismo; entonces también, el ego se desprende. Es una ficción con la que hay que cargar. Si la olvidas por un momento, se desprende.

Y es bueno que se desprenda por algunos momentos y puedas tener un destello de lo verdadero y lo real. Si la religión no ha muerto es debido a esos destellos. No a los sacerdotes; ellos han hecho todo lo posible por destruirla. No es debido a los mal llamados religiosos, los que van a las iglesias, las mezquitas y los templos. No son en absoluto religiosos, están fingiendo.

La religión no ha muerto debido a esos momentos que le ocurren más o menos a casi a todo el mundo. Date más cuenta de ellos, absorbe más el espíritu de esos momentos, crea más espacios para que esos momentos ocurran. Esta es la verdadera forma de encontrar a Dios. No estar en el ego, es estar en Dios.

sábado, 13 de mayo de 2017

LA HUMILDAD, LA TIMIDEZ Y EL MIEDO

La diferencia entre ser humilde, ser tímido, y simplemente esconderse por miedo es inmensa. Pero la inconsciencia del hombre es tal, que ni siquiera es capaz de distinguir entre sus propios actos y sus respuestas a la realidad; por otra parte, la diferencia es tan clara que hasta hacer la pregunta carece de sentido.

Primero tienes que profundizar en la palabra “humilde”. Todas las religiones le han dado una connotación errónea: con humilde quieren decir justamente lo opuesto a egoísta; no es eso. Pero hasta lo opuesto exacto al ego sería todavía el ego, escondido detrás de diferentes máscaras. Se deja ver de vez en cuando en el que llaman hombre humilde: él se cree más humilde que nadie; y eso es ego. La humildad no conoce ese lenguaje.

Hay una historia de tres frailes cristianos. Sus monasterios estaban cerca, en las montañas, y ellos tenían que cruzarse en el camino todos los días. Un día hacía tanto calor que decidieron parar a descansar y hablar un poco entre ellos. Después de todo eran todos cristianos; puede que pertenecieran a diferentes sectas, pero sus bases eran cristianas.

Mientras se sentaban a la sombra de un árbol, el primero dijo: “Está claro que vuestros monasterios deben tener algo, pero no tienen la sabiduría ni la erudición que encontrarás en el nuestro”.

El segundo dijo: “Eres tú quien ha sacado el tema, por eso os tengo que decir que vuestros monasterios pueden tener erudición, pero esa no es la cuestión. Nadie es más austero y disciplinado que la gente de nuestro monasterio, su austeridad es incomparable, y en el momento del juicio final, recordad, la erudición no se tendrá en cuenta. Lo que contará será la austeridad”.

El tercero se rió y dijo: “Ambos tenéis razón acerca de vuestros monasterios, pero no conocéis la verdadera esencia del cristianismo, y esta es la humildad. Nosotros somos los más humildes”.

¿Humildes y los mejores?; esto es simplemente un ego reprimido. Por avaricia, por la tremenda avaricia de entrar en el paraíso y disfrutar todos sus placeres, un hombre es capaz de reprimir su ego y volverse humilde. Antes de que te pueda decir lo que es la verdadera humildad tienes que comprender la falsa humildad. A menos que comprendas la falsa, es imposible definir la verdadera. De hecho, al entender la falsa, la verdadera surge en tu visión por sí sola.

La falsa humildad es simplemente el ego reprimido, aparentando ser humilde pero deseando ser el mejor. La verdadera humildad no tiene nada que ver con el ego; es la ausencia del ego. No pretende ser superior a nadie. Es la pura y simple comprensión de que no hay nadie que sea superior, ni nadie que sea inferior; las personas son simplemente ellas mismas, incomparablemente únicas. No puedes compararlas como superior o inferior.

De ahí que el auténtico hombre humilde sea muy difícil de comprender, porque no será humilde de la manera que tú lo entiendes. Has conocido montones de personas humildes, pero todos eran egoístas y tú no eres lo suficientemente perspicaz para ver que eso es su ego reprimido.

Una vez vino a mi casa una misionera cristiana, una mujer joven y preciosa. Me regaló la Sagrada Biblia y algunos otros panfletos, ella parecía muy humilde. Le dije: “Saque toda esta basura de aquí. Esta sagrada Biblia es una de las más sacrílegas escrituras del mundo”; e inmediatamente ella explotó. Olvidó toda su humildad. Le dije: “Puede dejar la Biblia. Sólo ha sido una treta para mostrarle quién es usted. Usted no es humilde; de otra forma no se hubiera sentido herida”.

Sólo el ego se siente siempre herido.

No se puede herir a un hombre humilde.

La verdadera humildad es simplemente la ausencia del ego. Es abandonar toda la personalidad y la decoración que has acumulado a tu alrededor, y ser como un niño que no sabe quién es, que no sabe nada acerca del mundo. Sus ojos son claros; puede ver el verde de los árboles con más sensibilidad que tú. Tus ojos están llenos del polvo que tú llamas conocimiento. ¿Y por qué has acumulado este polvo que te está dejando ciego?: porque en el mundo, el conocimiento le da una tremenda energía a tu ego. Tú sabes y los demás no.

El hombre humilde no sabe nada. Ha completado el círculo de regreso a la inocencia de su infancia: está lleno de asombro; ve misterios en todas partes; recoge piedras y conchas de la playa, y se siente tan feliz como si hubiera encontrado diamantes, esmeraldas y rubíes.

La infancia posee una inmensa claridad. En esta claridad, en esta transparencia, bajo esta perspectiva, el mundo entero es un milagro.

El hombre humilde regresa a esta milagrosa existencia. Nosotros la damos por supuesta, pero no vemos cómo del mismo suelo florecen lotos, rosas y millones de otras flores. La tierra no tiene colores, ¿de dónde vienen esos preciosos colores?; la tierra es muy tosca, ¿de dónde vienen las rosas aterciopeladas?; la tierra no tiene verdor, ¿de dónde viene el verde de los árboles?

El hombre humilde es como un niño otra vez. No tiene exigencias, sino sólo gratitud; gratitud por todas las cosas; gratitud incluso por cosas por las que tú ni puedes concebir que se pueda estar agradecido.

Un místico sufí, Junnaid, estaba en peregrinación religiosa con sus discípulos. En su escuela de misterio era casi rutinario para los discípulos rezar con el maestro. Y su plegaria era siempre la misma; acababa dando gracias a Dios: “¿Cómo te voy a pagar? Me das tanto, me inundas con tanta felicidad, y nunca me dices cómo te lo voy a pagar. No tengo otra cosa que gratitud. Perdóname por mi pobreza, pero te doy las gracias por todas las cosas maravillosas que me has dado”.

Nadie lo ha objetado. La escuela de misterio de Junnaid estaba floreciente, la gente venía desde lugares muy lejanos; se convirtió en una de las más ricas escuelas sufíes. Pero en la peregrinación los discípulos comenzaban a flaquear respecto a la última parte de la plegaria.

Un día atravesaron una aldea muy fanática. Los mahometanos no creen que los sufíes sean verdaderos mahometanos (y los sufíes son los únicos auténticos mahometanos de todo el mundo). Los mahometanos ortodoxos, los sacerdotes; condenan a los sufíes por haberse desviado al dejar la masa y empezar a moverse en su propio camino en solitario. No les importa la tradición, han declarado abiertamente que “si hay algo erróneo en la tradición lo vamos a corregir”.

Por ejemplo, los mahometanos ruegan a Dios en sus plegarias, y acaban la plegaria con: “El Dios de los Mahometanos es el único Dios. Sólo hay un Dios, y sólo hay un libro sagrado, el Corán, y sólo hay un profeta, Hazrat Mahoma”.

Los sufíes nunca lo acaban; simplemente dicen: “Sólo hay Dios”; y nada más. Han abandonado los otros dos puntos, el de que sólo hay un libro sagrado, el Corán, y el de que sólo hay un profeta Hazrat Mahoma. Esto hiere a los mahometanos ortodoxos.

Los sufíes son gente muy humilde y abierta a recibir de todas las fuentes; no les preocupa si viene de fuentes cristianas, o de fuentes judías, o de fuentes hindúes. La verdad es la verdad; por qué puerta entra en tu ser es irrelevante.

Esa aldea fanática no les dio cobijo, no les dio comida, ni siquiera les dejaron beber de su pozo. Era un país desértico y esto continuó ocurriendo durante tres días: dormían en la fría noche del desierto, temblando durante toda la noche, hambrientos, sedientos, rechazados, condenados; y en la última aldea hasta les habían tirado piedras. De alguna forma sobrevivieron y escaparon.

Pero el maestro continuó su plegaria, exactamente igual que lo hacía en la escuela de misterio: “¡Cuántos nos has dado! ¡Tú compasión es infinita! Y tú conoces nuestra pobreza; no podemos darte nada excepto nuestra gratitud de todo corazón”.

Eso ya era demasiado. Tres días sin comida, sin cobijo, en las frías noches del desierto… los discípulos no podían resistirlo. Junnaid estaba yendo demasiado lejos. Uno de los discípulos le dijo: “Al menos en días como estos, deja esta última parte”.

Junnaid dijo: “No lo comprendes. Dios nos ha dado estos días como una prueba de fuego. Su compasión es infinita; tan sólo nos prueba para ver si también nuestra confianza es infinita o no, si nuestra confianza tiene condiciones. Si hubiésemos sido recibidos por esas aldeas, bienvenidos, alimentados y hospedados (los mahometanos respetan mucho a la gente que va en peregrinación sagrada), entonces hubieses estado de acuerdo con mi plegaria. Porque hasta ahora, nunca habías estado en desacuerdo. Por primera vez Dios me da la oportunidad de mostrar que no sólo estoy agradecido en los días buenos, sino que, pase lo que pase, mi gratitud permanecerá sin vacilar. Hasta en la hora de la muerte tendré las mismas palabras en mis labios”.

Un hombre humilde vive una vida de gratitud incondicional; no sólo gratitud hacia Dios, sino también hacia los seres humanos, los árboles, las estrellas, todas las cosas.

Ser tímido es otra forma del ego. Se ha convertido en algo casi ornamental. Se considera que las personas que se sienten tímidas, en Oriente particularmente las mujeres, tienen una gracia especial; pero son tímidas porque se piensa que serlo es algo maravilloso.

En Occidente, poco a poco esa timidez está desapareciendo porque ya no se piensa que tenga valor alguno; simplemente muestra una larga tradición de esclavitud. La mujer occidental moderna también se ha deshecho de ella porque esa una cadena que la ataba, y necesitaba romper para liberarse.

¿En qué momentos te sientes tímido? En los momentos en que alguien te alaba; en los momentos en que alguien te dice: “Qué bonito eres”; y tú sabes que no es verdad, no hay tanta gente bonita alrededor. Pero casi todo el mundo se cruzará con un idiota que le diga: “Qué bonito eres”. Y entonces te entra la timidez porque sabes que no lo eres, pero satisface al ego.

Puedes probar, puedes decirle al hombre más feo o a la mujer más fea: “¡Dios mío! No hay nada en el mundo como tú. Eres tan hermosa que ni Cleopatra sería nada comparada contigo”; y ni la mujer más horrible lo negará. De hecho dirá: “Tú eres el único que tiene sensibilidad…”.

Es el ego otra vez jugando un juego diferente.

La persona sin ego nunca se siente tímida. Si dices algo que no es verdad acerca de él, él mismo lo desmentirá. Quiere exponerse a sí mismo en absoluta autenticidad.

Y por último, “esconderse por miedo”. Son todas expresiones diferentes del ego: la falsa humildad, ser tímido; cuando se sabe perfectamente bien que lo que se está diciendo no es verdad; y la tercera, esconderse por miedo. Excepto el ego, no hay elemento en ti que pueda sentir miedo nunca, porque el ego es lo único que es falso y que tiene que morir. Ni tu cuerpo desaparecerá; simplemente regresa a sus elementos básicos; ni tu consciencia va a morir. Continuará su viaje hacia niveles y formas de expresión más elevadas, o finalmente puede desaparecer en la consciencia universal.

Pero esto no es la muerte. Eso es convertirte en algo grande, inmenso… infinito y eterno; no es una pérdida. La única cosa que va a morir, y ha estado continuamente muriendo cada vez que tú has muerto, la única cosa que muere una y otra vez, es el ego. El cuerpo vuelve a los elementos naturales, la consciencia vuelve a la consciencia universal, o a una nueva forma de consciencia; la única cosa que muere una y otra vez es el ego. Así que el ego es la raíz que causa todo miedo en ti.

Un hombre sin ego es también un hombre sin miedo.

En lo que a ti concierne es sólo discriminación intelectual. En lo que a mí concierne no lo es, es mi experiencia. El día que mi ego desapareció, encontré una clase de humildad totalmente nueva. Descubrí que no hay nada por lo que ser tímido, y de ninguna manera me he estado escondiendo por miedo.

Tú también puedes tener esta experiencia, y hasta que no la tengas, solamente la comprensión intelectual no será suficiente. La meditación te puede ayudar a deshacerte del ego y esas tres cosas desaparecerán.

sábado, 6 de mayo de 2017

LA ILUMINACIÔN Y LA RELAJACIÒN

Esa es toda mi filosofía, que no debes hacer ningún esfuerzo, que sólo relajándote llega la iluminación. Viene cuando te encuentras realmente relajado, sin tensión, sin esfuerzo; e inmediatamente te inunda con miles de flores.

Pero todas las religiones han enseñado justo lo opuesto, que la iluminación es un trabajo muy arduo, que requiere el esfuerzo de toda una vida, quizá de muchas vidas, y aún así no es algo seguro, no hay garantía. Puedes perderte cuando estás sólo a un paso de la iluminación. ¡Y tú no conoces el camino hacia la iluminación! Así que hay muchas posibilidades de perderse, de desviarse. Algunas personas han tropezado con la iluminación por azar, sólo por accidente.

Millones de personas han estado buscando y no han encontrado nada, sin ser conscientes de que la propia búsqueda les está poniendo tensos; su propio esfuerzo está creando un estado en el cual la iluminación no puede suceder. La iluminación sólo puede suceder cuando estás tan en silencio, tan relajado, que casi no estás. Tan sólo un puro silencio, e inmediatamente la explosión, la explosión de tu alma luminosa.

La gente rigurosa simplemente destruye su inteligencia y su cuerpo, y yo no creo que alcancen la iluminación. Las pocas personas que han alcanzado la iluminación lo han hecho en un estado relajado. La relajación es la tierra donde crecen las rosas de la iluminación.

Así que, está muy bien que quieras estar relajado, cómodo, sin esfuerzos, esa es la receta. Te iluminarás. ¡Te puedes iluminar hoy! La iluminación es tu ser más interior. Sólo porque estás tan ocupado con el esfuerzo, en buscar, averiguar, haciendo esto y aquello, nunca llegas a tu propio ser. Cuando estás relajado no vas a ningún sitio, tú no haces nada y la hierba crece por sí misma.

Todo lo que se necesita es estar alerta, ser inteligente, consciente, que no son esfuerzos; atestiguar, observar, que no son tensiones. Son experiencias muy gozosas, de las que no te cansas y que te dejan muy calmado y sereno. No se han tenido noticias de que la inteligencia fuera parte de vuestros mal llamados santos. La destruyeron completamente con sus estúpidos esfuerzos, Y yo os digo, todos los esfuerzos para iluminarse son estúpidos.

¡La iluminación forma parte de tu naturaleza! Ya estás iluminado, sólo que no lo sabes. En lo que a mí concierne estáis todos iluminados, porque puedo ver vuestra llama interior. Cuando os veo, no veo vuestra figura, veo vuestro ser, el cual es sólo una preciosa llama luminosa.

Se dice que a Gautama Buda le sorprendió que en el momento en que se iluminó también se iluminó toda la existencia, porque sus propios ojos cambiaron, su propia visión cambió. Podía mirar tan profundo dentro de él mismo como dentro de todos los demás, hasta de los animales y los árboles. Podía ver que todo se mueve hacia la iluminación. Todas las cosas necesitan realizar su propia naturaleza; sin ello la vida no es un gozo, no es una festividad.

Simplemente sé un poco inteligente, y la iluminación ocurrirá por sí sola; ni siquiera tienes que pensar en ello.

Sólo un poco inteligente. El mundo no es inteligente. Está funcionando de una forma muy poco inteligente y crea toda clase de miserias para todos, en vez de ayudarles a ser más felices. Todo el mundo se burla de los demás, arrastrándose los unos a los otros hacia una oscuridad más profunda, hacia un lodo más profundo, hacia problemas más profundos. Parece que en este mundo la gente disfruta sólo de una cosa: de crear desdicha a los demás, por eso hay tal nube de oscuridad rodeando la Tierra. Si no, esto sería un continuo festival de luces; y no de luces ordinarias, sino de las luces de tu mismo ser.

¿Por qué han logrado los sacerdotes convencer al hombre de que la iluminación es muy difícil, una tarea casi imposible? La razón está en tu mente, ella siempre está interesada en lo difícil, en lo imposible, porque eso resulta desafiante y el ego necesita un desafío para hacerse más y más grande.

Los sacerdotes han conseguido convenceros de que la iluminación es muy difícil, casi imposible. Entre millones de personas sólo de vez en cuando uno se ilumina; tienen la idea de que no te puedes iluminar. Para evitar que te ilumines usan un ingenio muy astuto. Desafían tu ego y tú te interesas por toda clase de rituales, por toda clase de austeridades, de autotortura. Has hecho de tu vida una angustia lo más profunda posible.

Pero esas personas que han hecho de su vida una tortura, los masoquistas, no pueden iluminarse. Pueden seguir oscureciéndose más y más. Y esas personas que viven en la oscuridad acaban por arrastrarse como esclavos fácilmente, porque en su extraño esfuerzo han perdido toda su inteligencia, toda su consciencia.

¿Has visto alguna vez, durante el invierno, un perro descansando al sol por la mañana temprano? Ve su propia cola moverse y siente curiosidad. ¿Qué es eso? Salta para cazar su cola. Pero entonces se vuelve loco, porque esto resulta muy extraño: cuando salta él, también salta la cola. Y la distancia entre el perro y la cola es siempre la misma; da vueltas y vueltas. ¿Lo has observado?: cuanto más salta la cola, más empeño pone; usando su fuerza de voluntad, trate de agarrarla de una u otra forma. Pero el pobre no sabe que es imposible. Que ya es parte de él. Y que cuando él salte, la cola saltará.

La iluminación no es difícil ni imposible. No tienes que hacer nada para obtenerla: es simplemente tu naturaleza intrínseca, es tu propia subjetividad. Todo lo que tienes que hacer es relajarte totalmente por un momento, olvida todos los quehaceres y todos los esfuerzos, para no estar ocupado con nada. Esta consciencia desocupada de repente se da cuenta de que “yo soy eso”.

La iluminación es la cosa más fácil del mundo, pero los sacerdotes no quieren que la gente se ilumine. De ser así no serían cristianos, no habría católicos ni hindúes, ni mahometanos: tienen que prevenirlos; tienen que mantenerlos ciegos a su propia naturaleza y han descubierto una manera muy astuta: no tienen que hacer nada, simplemente darte la idea de que es muy difícil, una misión imposible.

Inmediatamente a tu ego le interesa. Al ego nunca le interesa lo obvio. Nunca le importa lo que eres; sólo se interesa por una meta lejana; cuando más lejana sea la meta, mayor será el interés. Pero la iluminación no es una meta y no dista ni una pulgada de ti: ¡eres tú!

El buscador es lo buscado.

El observador es lo observado.

El conocedor es lo conocido.

Una vez que has comprendido que tu propia naturaleza es la iluminación… de hecho, la palabra sánscrita para religión es dharma: significa naturaleza, tu propia naturaleza. No significa Iglesia, no significa teología, simplemente significa tu naturaleza. Por ejemplo, ¿cuál es el dharma del fuego?: ser caliente. ¿Y cuál es el dharma del agua?: fluir hacia abajo. ¿Cuál es la naturaleza del hombre?: iluminarse; conocer su propia divinidad.

Si puedes comprender la facilidad… los logros sin esfuerzo de tu naturaleza… sólo así te consideraré inteligente; si no puedes comprender esto, no eres inteligente, eres simplemente un egoísta que intenta… Igual que algunos egoístas intentan ser los hombres más ricos del mundo, otros pocos egoístas intentan ser los más poderosos y muy pocos intentan iluminarse. Pero la iluminación no es posible para el ego; puedes conseguir la riqueza, el poder, el prestigio, y son cosas difíciles, muy difíciles.

A Henry Ford, uno de los hombres más ricos de este tiempo, aunque nació pobre, le preguntaron: “¿Qué desea para la próxima vida?”.

Él dijo: “No quiero ser el hombre más rico otra vez. Ha sido una tortura toda mi vida; no he podido vivir. Solía llegar a la fábrica a las siete de la mañana, los operarios llegaban a las ocho, los oficinistas llegaban a las nueve y el director llegaba a las diez y se iban a las dos; todos los demás se iban a las cinco y yo me quedaba a trabajar hasta bien entrada la noche, unas veces hasta las diez, otras veces hasta las doce.

“Trabajé duro para convertirme en el hombre más rico y lo conseguí. ¿Pero para qué? No he podido disfrutar de nada. Trabajé más duro que mis trabajadores. Ellos han disfrutado más de la vida. Yo no he tenido vacaciones. Hasta en vacaciones solía ir a la fábrica a proyectar planes para el futuro”.

Ser el hombre más rico es difícil, pero si haces el esfuerzo necesario puedes llegar a serlo. Es difícil, pero puedes llegar a la cima del Everest si haces el esfuerzo necesario. Pero si haces el más mínimo esfuerzo, la iluminación se vuelve imposible para ti. Si pones a tu mente, con todas sus tensiones y preocupaciones, a componer tu iluminación, vas en la dirección equivocada, te alejas de ella.

Necesitas dejarte ir completamente, con una tranquilidad absoluta, sin tensiones, en un estado de silencio. Y de repente… la explosión. Habéis nacido todos iluminados, os deis cuenta de ello o no.

La sociedad, las religiones, los políticos, no quieren que te des cuenta de ello, porque va en contra de sus intereses creados.

Viven y te chupan la sangre porque no estás iluminado. Son capaces de reducir a toda la humanidad a estúpidas etiquetas; cristiano, hindú, mahometano; como si fueras cosas, mercancías. Te han etiquetado quién eres en la frente.

Actualmente en la India puedes encontrar brahmanes con símbolos en la frente. Viendo el símbolo puedes reconocer a qué clase de brahmanes pertenece; son medios o mercancías. Llevan sus símbolos marcados en la frente. Puede que tú no lo lleves, pero en el fondo sabes que dentro de tu ser llevas gravado que eres cristiano, que eres budista, que eres hindú.

Si os iluminarais, serías simplemente luz, un gozo para vosotros mismos y para los demás, una bendición para vosotros y para toda la existencia, serías la última libertad. Nadie podría explotarte, nadie podría esclavizarte en ningún sentido. Y ese es el problema; nadie quiere que te ilumines. Hasta que no te des cuenta seguirás jugando en las manos de los intereses creados, los cuales son todos parásitos. Su única función es chuparte la sangre.

Si quieres libertad, la iluminación es la única libertad. Si quieres individualidad, la iluminación es la única individualidad. Si quieres una vida llena de bendiciones, la iluminación es la única experiencia. Y es muy fácil, absolutamente fácil; es la única cosa que para conseguirla no tienes que hacer nada, porque ya está ahí. Tan sólo tienes que relajarte y verlo.

Por eso en la India no tenemos nada paralelo a la filosofía occidental. Filosofía significa pensar acerca de la verdad: “Amor al conocimiento”. En la India tenemos una cosa totalmente diferente. Lo llamamos darshan. Y darshan no significa pensar, significa ver.

Tu verdad no es para ser pensada, tiene que ser vista. Ya está ahí, no tienes que ir a ningún sito para encontrarla. No tienes que pensar acerca de ella, tienes que parar de pensar para que pueda emerger a la superficie de tu ser.

Se necesita que haya espacio sin ocupar dentro de ti para que la luz que está oculta pueda expandirse y llenar tu ser. Y no sólo llena tu ser, empieza a irradiar desde él. Toda tu vida se vuelve belleza, una belleza que no es la del cuerpo, sino la que se irradia desde dentro, la belleza de tu consciencia.

sábado, 29 de abril de 2017

LA RELAJACIÒN Y LA TENSIÒN

La relajación total es lo más elevado. Ese es el momento en que uno se convierte en Buda. Ese es el momento de realización, de iluminación, de consciencia crítica. Hoy dìa tú no puedes estar relajado. En el núcleo más profundo persiste una tensión.

Pero relájate. Empieza desde la superficie; ahí es donde estamos, y sólo podemos empezar desde donde estamos. Relaja la superficie de tu ser: relaja tu cuerpo, relaja tu comportamiento, relaja tus actos. Ralentiza todos los procesos; no tengas prisa, no te apresures. Muévete como si tota la eternidad estuviera a tu disposición; de hecho, lo está. Estamos aquí desde el principio y vamos a estar aquí hasta el mismísimo fin… si hay un principio y un fin. De hecho, no hay principio ni fin; siempre hemos estado aquí y siempre estaremos. Las formas van cambiando, pero la sustancia no; los ropajes van cambiando, pero el alma no.

La tensión significa prisa, miedo, duda. Significa también un constante esfuerzo para protegerte, para estar seguro, para estar a salvo. La tensión significa prepararse ahora para el mañana, o para la posvida, por miedo a que mañana no seas capaz de afrontar la realidad; así que prepárate. La tensión es el pasado que no has vivido realmente sino tan sólo pasado de largo; queda pendiente, es como una resaca que te rodea.

Recuerda una cosa muy básica acerca de la vida: cualquier experiencia que no hayas vivido quedará colgando a tu alrededor, persistirá: “¡Acábame!”; “¡Víveme!”; “¡Complétame!”. Hay una cualidad intrínseca en cada experiencia que quiere ser acabada, completada, y tiende a ello. Una vez completa, se evapora; incompleta, persiste, te tortura, te acecha, atrae tu atención. Dice: “¿Qué vas a hacer conmigo? Estoy todavía incompleta, acábame”.

Todo tu pasado merodea a tu alrededor sin nada acabado, porque nada ha sido vivido realmente, todo ha sido de alguna manera pasado de largo, vivido parcialmente, sólo a medias, tibiamente. No ha habido intensidad ni pasión. Te has movido como un sonámbulo. Así que ese pasado queda pendiente, y el futuro produce miedo que es tu única realidad.

Tienes que relajarte desde la superficie. El primer paso es relajar el cuerpo. Recuerda tantas veces te sea posible observar el cuerpo; si tienes alguna tensión en alguna parte del cuerpo: en el cuello, en la cabeza, en las piernas. Relájalo conscientemente. Simplemente dirígete a esa parte del cuerpo, y persuádela, dile cariñosamente: “Relájate”.

Y te sorprenderá que si te diriges a cualquier parte de tu cuerpo, ¡te escucha, te sigue: es tu cuerpo! Cierra los ojos, entra en el cuerpo desde los dedos de los pies a la cabeza buscando algún lugar donde haya una tensión. Y luego habla a esa parte como se le habla a un amigo; deja que haya un diálogo entre tú y tu cuerpo. Dile que se relaje, y dile: “No hay nada que temer. No tengas miedo. Yo estoy aquí para cuidarte; puedes relajarte”. Entonces el cuerpo se relaja. Poco a poco, le cogerás el punto.

Luego, otro paso un poco más profundo; dile a la mente que se relaje. Y si el cuerpo ha escuchado, la mente también escuchará; pero no puedes empezar por la mente, tienes que empezar desde el principio. No puedes empezar desde el medio. Mucha gente empieza por la mente y fracasa; fracasa porque empieza desde un lugar erróneo. Todas las cosas deben hacerse en el orden correcto.


Si llegas a ser capaz de relajar el cuerpo voluntariamente, podrás ayudar a tu mente a relajarse voluntariamente. La mente es un fenómeno más complejo. Cuando tengas la seguridad de que el cuerpo te escucha, tendrás una nueva confianza en ti mismo; entonces hasta la mente puede escucharte. Te llevará un poco más de tiempo con la mente, pero sucederá.

Una vez que la mente esté relajada, empieza a relajar tu corazón, el mundo de tus sentimientos, de tus emociones; el cual es aún más complejo, más sutil. Pero ahora te moverás con confianza, con una gran confianza en ti mismo; ahora sabrás que es posible. Si ha sido posible con el cuerpo y la mente, también lo será con el corazón. Y sólo cuando hayas atravesado estos tres pasos, podrás dar el cuarto. Entonces podrás ir al núcleo más interno de tu ser, el cual está más allá del cuerpo, de la mente, del corazón; al mismísimo centro de tu existencia. Y también podrás relajarlo.

Y esa relajación realmente trae la mayor alegría posible, lo máximo en éxtasis: aceptación. Estarás lleno de felicidad y regocijo. Tu vida tendrá la cualidad de la danza.

Toda la existencia, excepto el hombre, danza. Toda la existencia se mueve relajadamente; hay movimiento, es cierto, pero es completamente relajado. Los árboles crecen, los pájaros cantan, los ríos fluyen y las estrellas se van moviendo; todo se mueve de una forma muy relajada. Sin prisa, sin precipitación, sin preocupación. Excepto el hombre; el hombre ha caído víctima de su mente.

El hombre puede elevarse más alto que los dioses y descender más bajo que los animales. El hombre posee un gran espectro, desde lo más bajo a lo más alto; el hombre es una escalera.

Comienza desde el cuerpo, y luego poco a poco ve profundizando más. Y no empieces con nada más hasta que no hayas resuelto lo primario. Si tu cuerpo está tenso, no empieces con la mente; espera. Trabaja en el cuerpo.

Y las pequeñas cosas son de una ayuda inmensa. Caminas a cierto paso; que se ha vuelto habitual, automático. Ahora trata de caminar despacio. Buda solía decir a sus discípulos: “Caminad muy despacio, y dad cada paso muy conscientemente”. Si das cada paso muy conscientemente, tienes necesariamente que caminar despacio. Si corres, si te apresuras, olvidarás recordar. Por eso Buda camina muy despacio.

Prueba a caminar lentamente, y te sorprenderás; surge en tu cuerpo una nueva cualidad de consciencia. Come despacio y te sorprenderás; produce una gran relajación. Haz todas las cosas despacio; cambia los viejos patrones, sal de los viejos hábitos.

Primero el cuerpo tiene que estar completamente relajado, como un niño pequeño, sólo entonces empieza con la mente. Muévete científicamente: primero lo más simple, luego lo más complejo. Y sólo entonces podrás relajarte en el núcleo fundamental.


sábado, 22 de abril de 2017

¿QUIÉN ES UN VERDADERO AMIGO?

Tú preguntas desde el extremo erróneo. Nunca preguntes: “¿Quién es mi verdadero amigo?”. Pregúntate: “Soy yo el verdadero amigo de alguien’”. Esa es la pregunta correcta. ¿Por qué te preguntas si los demás son tus amigos o no?

Hay un proverbio: “un amigo necesitado es verdaderamente un amigo”. ¡Pero en lo profundo eso es egoísmo! Eso no es amistad, eso no es amor. Tú quieres usar a los demás como un medio, y ningún hombre lo es, cada hombre es un fin en sí mismo. ¿Por qué te preocupa tanto quién es un verdadero amigo?

Una pareja de jóvenes en luna de miel viajaba por el sur de Florida e hicieron una parada en un criadero de serpientes de cascabel que estaba en el camino. Después de mirar el paisaje entablaron una corta conversación con el hombre que cuidaba las serpientes.

“¡Caramba –exclamó la joven esposa-, usted sí que tiene un trabajo peligroso! ¿Nunca le han mordido?”.
“Sí, me han mordido” -contestó el hombre.
“Y bien –insistió ella-, ¿qué hace cuando una le muerde?”.
“Yo siempre llevo una navaja en el bolsillo, y tan pronto como me muerde, hago una profunda marca en forma de cruz sobre la herida colmillo y absorbo el veneno que ha hecho el” –respondió él.
“¿Qué? ¿Y qué ocurriría si accidentalmente se sentara sobre una serpiente?” –preguntó la esposa.
“Señora –contestó el hombre que cuidaba las serpientes-, ese día sabré quiénes son mis verdaderos amigos”.

¿Por qué te preocupas?

La verdadera pregunta sería: ¿Soy yo realmente el amigo de alguien? ¿Sabes lo que es la amistad? Es la forma más elevada del amor. En el amor, tiene que haber forzosamente algo de lujuria; en la amistad no hay nada así de grosero; se vuelve absolutamente sutil.

No es cuestión de usar al otro, ni siquiera de necesitarle, es cuestión de compartir. Tienes demasiado y quisieras compartirlo. Y a quienquiera que esté dispuesto a compartir contigo tu alegría, tu danza, tu canción, le estarás agradecido, te sentirás en deuda con él. No es que él te deba, no es que él tenga que sentirse agradecido contigo por haberle dado tanto. Un amigo nunca piensa de esa manera; un amigo siempre se siente agradecido con aquellas personas que le permiten que les ame, que le des lo que sea que tengas.

El amor que conoces es egoísmo. Te sorprendería saber que la palabra inglesa love viene de la palabra sánscrita lobh; lobh significa egoísmo. Cómo lobh se convirtió en love es una extraña historia. En sánscrito es egoísmo; su raíz original significa egoísmo. Y el amor tal como lo conocemos no es otra cosa que egoísmo enmascarado como amor; es egoísmo escondido.

Hacer amistades con la idea de usar a la gente es dar un paso en falso desde el principio. La amistad debe ser un compartir. Si tienes algo, compártelo; y quienquiera que sea que esté dispuesto a compartir contigo, es un amigo. No es cuestión de necesidad; no se trata de que cuando tú estás en peligro el amigo tenga que venir en tu ayuda. Eso es irrelevante; puede que venga, puede que no venga, pero si no viene, no tienes que quejarte. Si viene estás agradecido, pero si no viene, está perfectamente bien; es su decisión venir o no venir. Tú no quieres manipularle, no quieres hacerle sentirse culpable. No le guardarás ningún rencor. No le dirás: “Cuando yo te necesitaba tú no apareciste; ¿qué clase de amigo serías?”.

La amistad no es una mercancía. La amistad es una de esas cosas raras que pertenece al templo, no al comercio. Pero tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla.

La amistad es un gran arte. Detrás del amor hay un instinto natural; detrás de la amistad no hay ninguno. La amistad es algo consciente; el amor es inconsciente. Te enamoras de una mujer…

¿Por qué decimos caer enamorado? Esa frase es significativa: “caer enamorado”. ¡Nunca nadie se eleva enamorado, todo el mundo cae enamorado! ¿Por qué caes enamorado?: porque es una caída desde lo consciente a lo inconsciente, desde la inteligencia al instinto.

Lo que nosotros llamamos amor es más animal que humano. La amistad es absolutamente humana. Es algo para lo que no existe un mecanismo innato en tu biología; no es biológico. Por eso uno se eleva en la amistad, uno no cae en la amistad. Tiene una dimensión espiritual.

Pero no preguntes: “¿Quién es un verdadero amigo?”. Pregunta: “¿Soy yo un verdadero amigo?”. Ocúpate siempre de ti mismo. Siempre estamos pensando acerca de los demás: el hombre pregunta si verdaderamente la mujer le ama o no; la mujer pregunta si de verdad el hombre la ama o no. ¿Y cómo puedes estar absolutamente seguro acerca del otro? ¡Es imposible! Puede repetir mil veces que te ama y que siempre te amará, pero la duda tiene necesariamente que persistir: “¿Quién sabe si está diciendo la verdad o no?”. De hecho, repetir algo mil veces simplemente significa que tiene que ser mentira, porque la verdad no se necesita repetir tanto.

Adolf Hitler en su autobiografía dice: “No hay tanta diferencia entre la verdad y la mentira. La única diferencia es que la verdad es una mentira repetida tan a menudo que olvidas que es una mentira”.

Los expertos en publicidad dirían: “Repite y repite, anúncialo”. No te preocupes por si alguien lo escucha o no: aunque no le pongan ninguna atención, no te preocupes, sus mentes subliminales están escuchando, se está impresionando la capa más profunda. No miras a los anuncios muy conscientemente, pero simplemente cuando los ves de pasada en el cine, en la TV o en los periódicos, una simple mirada y se te imprimen. Y repetirán otra vez: “Jabón de baño Lux” o “Coca-cola”…

La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional. Hasta en Rusia soviética: coca-cola… Todas las otras cosas americanas son prohibidas y desterradas, pero no la coca-cola. La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional. ¡Sigue repitiéndolo!

Al principio se usaba la luz eléctrica para los anuncios; se usaban luces estáticas. Te recordaban “coca-cola”. Pero más tarde descubrieron que si la luz se encendía y se apagaba era mucho más efectivo, porque si la luz permanecía estática, se leería sólo una vez al pasar. Pero si cambiaba, si se encendía y se apagaba una y otra vez, aunque alguien pasase en un automóvil, lo leería entre cinco y siete veces por lo menos: “COCA-COLA, COCA-COLA, COCA-COLA…”. Eso llega mucho más hondo. Y más tarde o más temprano se te quedará impresionado.

Así es como todas las religiones han vivido hasta ahora: siguen repitiendo las mismas creencias estúpidas, pero esas creencias se convierten en una verdad para la gente. La gente está dispuesta a morir por ellas. Ahora bien, nadie ha visto donde está el Cielo, pero millones de personas han muerto por él.

Los mahometanos dicen que si mueres en una guerra santa irás inmediatamente al Cielo y todos tus pecados te serán perdonados. Y los cristianos también dicen que si mueres en una guerra religiosa; en una cruzada, irás inmediatamente al cielo; entonces se te perdona todo lo demás. Y millones de personas han muerto o matado creyendo que esto era verdad.

Aún en este siglo hemos visto ocurrir cada cosa…; en ese sentido no parece muy civilizado. Adolf Hitler repitió continuamente durante veinte años que “Los judíos son la causa de toda desgracia”, y una nación tan inteligente como Alemania le creyó. ¿Qué decir de la gente común?: hasta personas como Martin Heidegger, uno de los más grandes filósofos que Alemania ha producido en este siglo, creía que Adolf Hitler tenía razón y le apoyó.

Un hombre de la inteligencia de Martin Heidegger apoyando a una persona tan estúpida como Adolf Hitler… ¿Cuál es el secreto? El secreto es: repetir y seguir repitiendo. Hasta los judíos empezaron a creer que debía de ser verdad: “Nosotros debemos ser la causa; si no ¿cómo podría creerlo tanta gente? Si tanta gente lo cree, es que tiene que haber algo”.

Has sido educado con unas creencias, unas ideas, que en realidad no tienen ningún fundamento. Y si sigues viviendo de acuerdo a ellas vivirás en vano. Tienes que ir a través de un cambio radical.

Haz preguntas acerca de ti mismo, no preguntes acerca del otro. Es imposible estar seguro acerca del otro, y tampoco hay necesidad. ¿Cómo puedes estar seguro del otro? El otro está continuamente cambiando. Este momento el otro puede ser cariñoso, y el próximo momento no. No es algo que se pueda prometer; sólo puedes estar seguro acerca de ti mismo, y además tan sólo por un momento. Y no hay necesidad de pensar en todo el futuro; piensa en términos de momento y de presente. Vive en el presente.

Si este momento está lleno de amistad y de fragancia de la amistad, ¿por qué preocuparse por el próximo momento? El próximo momento nacerá de este. Tiene necesariamente que se de una calidad más alta, más profunda. Llevará esa misma fragancia a cotas más altas. No hay necesidad de pensar en ello; sólo vive el momento en profunda amistad.

Y la amistad no necesita dirigirse a una persona en particular; esa es también otra idea podrida, que tiene que ser amigo de cierta persona; tan sólo sé amistoso. Mejor que ser amigo de alguien, crea amistad. Deja que sea una cualidad de tu ser, un clima que te rodea; y así serás amistoso con quienquiera que te pongas en contacto.

¡A toda esta existencia se le tiene que ofrecer amistad! Y si le puedes ofrecer amistad a la existencia, la existencia te la devolverá multiplicada por mil. Te lo devuelve en la misma moneda pero multiplicada. Si le tiras piedras a la existencia, recibirás muchas más piedras. Si le tiras flores, volverán flores. Te hace eco.

La vida es un espejo, refleja tu rostro. Sé amistoso, y todo en la vida reflejará amistad. Todo el mundo sabe que si eres cariñoso con un perro, hasta este se vuelve tu amigo, así que sé amistoso. Algunas personas han descubierto que si eres amable con un árbol, el árbol se vuelve amable contigo.

Experimenta con la amistad. Prueba con un rosal, y observa el milagro; ocurrirá poco a poco, se ha vuelto muy miedoso porque el hombre no se ha comportado amistosamente con los árboles.

Pero ahora los científicos dicen que cuando llegas con un hacha a talar un árbol, aún antes de haber empezado a cortarle, al árbol le entra un temblor, un escalofrío. Le entra un gran miedo, pánico. Ni siquiera has empezado, pero basta sólo la intención; ¡como si el árbol fuera consciente de tus intenciones! Ahora tienen instrumentos sofisticados como los cardiógrafos, que pueden hacer un gráfico en el papel mostrando lo que el árbol está sintiendo. Cuando el árbol se siente alegre, hay un ritmo en el gráfico; cuando el árbol tiene miedo, el miedo se muestra en el gráfico.

Cuando el árbol ve venir al amigo se alegra, salta, danza; el gráfico inmediatamente muestra una danza. Cuando el árbol ve al jardinero venir…

¿Le has dicho “¡hola!” alguna vez a un árbol? Pruébalo, y un día te sorprenderás: el árbol también dice “¡hola!” en su lengua, en su propio idioma. Abraza a un árbol, y pronto llegará el día que sientas que no sólo tú estabas abrazando. El árbol no tiene manos, pero tiene su propia forma de expresar su alegría, su tristeza, su ira, su miedo.

Toda la existencia es sensible. Esto es lo que quiero decir cuando digo que la existencia es Dios.

Sé amistoso, y no te preocupes por si alguna lo es contigo o no, no es una cuestión de negocios. ¿Por qué preocuparse? ¿Por qué perderse un reino tan grande?


sábado, 15 de abril de 2017

PORQUÈ ESCAPAMOS DE LA SOLEDAD

La soledad es fundamental. No hay otra manera de estar que solo. Uno puede olvidarlo, uno puede olvidarse de sí mismo en muchísimas cosas, pero una y otra vez la verdad se reafirma. Por eso después de cada experiencia profunda te sentirás solo.

Es por eso que las grandes experiencias ponen a la gente triste. En el despertar de una profunda experiencia, siempre se posa la tristeza. Es debido a este fenómeno que millones de personas anhelan experiencias profundas. pero las evitan. No quieren profundizar en el amor, el sexo es suficiente para ellos. No les dejará solos, porque el sexo es superficial. Será divertido, un entretenimiento; por un momento lo disfrutarán y luego se olvidarán de él. No les conducirá a su propio centro; el amor es tan profundo que te deja solo.

Esto parecerá muy paradójico, porque ordinariamente la gente cree que el amor les hará sentirse en compañía. Eso es una completa insensatez. Si el amor es profundo te hará consciente de la soledad, no de la compañía. Cuando algo cala hondo, ¿qué ocurre?: dejas la periferia de tu ser y entras en tu centro, y el centro es todo soledad. Allí estás sólo tú; o ni siquiera tú, tan sólo una consciencia sin ego, sin identidad, sin definición, un abismo de consciencia.

Después de escuchar bella música, o después de penetrar en el significado de una gran poesía, o ver la belleza de un atardecer, en el despertar siempre te sentirás triste. Viendo esto, millones de personas han decidido no ver la belleza, no amar, no meditar, no rezar, evitar todo lo que sea profundo. Pero aunque evites la verdad, la verdad te golpea algunas veces. Sin que te des cuenta, te posee.

Puedes distraerte por el momento, pero ninguna distracción te va a ayudar. La consciencia tiene que aceptarse porque es fundamental. No es un accidente; así es como son las cosas: es el Tao. Una vez que lo aceptas, la cualidad cambia; la soledad no crea tristeza. Es tu idea de que estar solo es estar triste es lo que está creando el problema. La soledad es tremendamente bella porque es profundamente libre. Es absoluta libertad; ¿cómo puede crear tristeza?

Pero tu interpretación es errónea. Tendrás que abandonar tu interpretación. De hecho, cuando dices: “Afronto una nueva soledad”, en realidad quieres decir que afrontas un nuevo sentimiento de soledad. Y tú todavía no conoces la diferencia entre la soledad y sentirte solo.

Sentirse solo es la soledad mal interpretada. Sentirse solo significa que echas de menos al otro. ¿Y quién es el otro?: alguna excusa que te ayuda a olvidar tu consciencia, algún toxico: puede ser una mujer, un hombre, un libro, cualquier cosa; cualquier cosa que te ayude a olvidarte de ti mismo, que se lleva el recordarte a ti mismo, eso te quita el peso de la consciencia.

Tú, en realidad, quieres decir sentirte solo. Sentirte solo es un estado negativo: se echa de menos al otro y empiezas a buscarle. La soledad es inmensamente bella. La soledad es un momento en el que ya no se necesita al otro, tú eres suficiente para ti mismo; tan suficiente que puedes compartir tu soledad con toda la existencia. Tu soledad es tan inagotable que aunque inundes toda la existencia, aún te quedará más. Cuando estás solo, eres rico, cuando te sientes solo eres pobre.

El que se siente solo es un mendigo; su corazón es una escudilla. El que está solo es un emperador; Buda está solo.

Y lo que a ti te ha ocurrido ha sido sentirte solo, pero tu interpretación es errónea. Tu interpretación viene de tus experiencias pasadas, de tu mente pasada. Viene de tu memoria. Tu mente te está dando una idea errónea. Abandona la mente. Entra en tu soledad; obsérvala, saboréala. Hay que mirar todos sus aspectos. Entra desde todas las puertas posibles; es el mayor templo que existe. Y es en esta soledad donde te encontrarás a ti mismo; y encontrarse a uno mismo es encontrar a Dios.

Dios está solo, y una vez que lo hayas visto sin que la mente interfiera no querrás distraerte en absoluto; entonces no hay nada de qué distraerse, entonces no hay necesidad de distraerse; entonces no querrás escapar de ello porque es la vida, la vida eterna. ¿Por qué debería uno escapar de ello? Y yo no estoy diciendo que en esta soledad no podrás relacionarte. De hecho, te podrás relacionar por primera vez.

Una persona que se siente sola no se puede relacionar porque su necesidad es muy grande; se aferra, se apoya en el otro. Trata de poseer al otro porque tiene miedo constantemente: “Si el otro se va ¿entonces qué? Me quedaré solo otra vez”. Por eso existe tanta presión en el mundo. Hay una razón, y es simple: tienes miedo; si el otro se va, entonces te quedarás solo, te sentirás completamente solo. Y eso no te agrada, la sola idea te hace sentir desgraciado. ¡Posees al otro! Posees al otro tan solamente que no tiene posibilidad de escaparse de ti. Por eso el amor, que tù conoces, se convierte en algo miserable. El amor se convierte en política; el amor se convierte en dominación, en explotación. Porque la gente que se siente sola no puede amar.

Los que se sienten solos no tienen nada que dar, únicamente se explotan los unos a los otros. Naturalmente, cuando tú no tienes nada que dar y el otro trata de explotarte, comienza la política. Quieres dar el mínimo posible y obtener el máximo; el otro hace lo mismo que tú, y ambos creáis miseria el uno para el otro.

He oído que…

Un hombre detuvo su automóvil en la profundidad del bosque y empezó a mostrarse muy cariñoso con la mujer que estaba sentada a su lado. Pero la mujer le dijo: “Para. En realidad no sabes quién soy. Soy una prostituta, y mi precio son cincuenta dólares”.

El hombre le dio cincuenta dólares a la mujer e hizo el amor con ella. Cuando acabó se quedó sentado en silencio al volante sin moverse.

La mujer preguntó: “¿Bueno, y ahora a qué esperas? Se está haciendo tarde y quiero regresar a casa”.

Y el hombre dijo: “Lo siendo, pero tengo que decírtelo. Soy taxista… y la tarifa de regreso son cincuenta dólares”.

Esto es lo que ocurre en tus relaciones amorosas: unos son prostitutas y otros taxistas. Es un negocio, es esto por aquello. Es un conflicto continuo. Es por eso que las parejas se pelean continuamente. No pueden separarse el uno del otro; aunque sigan peleándose no se pueden separar. De hecho ese es el motivo por el que se pelean: para que ninguno se separe. No pueden sentirse cómodos porque si se sienten cómodos estarán perdidos y el otro explotará aún más: esa es toda su base. Una vez que te das cuenta entiendes toda la miseria del matrimonio.

Uno se pregunta por qué la gente no se separa si no es feliz con el otro. ¡No se pueden separar! No pueden vivir juntos ni tampoco separados. De hecho, la misma idea de la separación crea el conflicto. Se mutilan el uno al otro para que el otro no pueda escapar, aunque él o ella quieran escaparse. Cargan al otro con tales responsabilidades, tales moralidades, que aunque sea el otro el que se separe, él o ella se sentirá culpable; le dolerá en su propia consciencia y sentirá que ha hecho algo malo. Y juntos, lo único que hacen es pelear. Juntos, lo único que hacen es regatear el precio. Tu matrimonio, tu mal llamado amor, es un negocio; no es amor.

Cuando te sientes solitario no hay posibilidad de amor. Cuando la gente se siente sola, empieza a meditar, entonces tampoco hay posibilidad de meditación. Se sienten solos y quieren algo con que llenarse a sí mismos. Necesitan un mantra, meditación trascendental o cualquier clase de insensateces. Les gustaría tener algo con que llenarse a sí mismos porque se sienten solos y vacíos. Repetir “Rama, Rama, Krishna, Krishna” o “Ave María”, o cualquier otra cosa, les ayudará por lo menos a olvidar el vacío. ¡Esto no es meditación!, esto es tan sólo cubrir el sentirte solo, el vacío. Eso es tan sólo cubrir un agujero negro en ti mismo.

O empiezan a rezar en las iglesias y en los templos y a hablar con Dios. Ahora bien Dios es su imaginación; no pueden encontrar al otro en el mundo porque es muy costoso y problemático, así que crean “al otro” ahí arriba, en el Cielo. Empiezan a hablar con Dios, pero no pueden vivir sin el otro, tiene que haber otro. Pueden escapar al desierto, pero hasta en una cueva en el desierto mirarán hacia arriba y hablarán con el otro. Esto es pura fantasía, y nada más. Y si esto continúa durante suficiente tiempo, puedes empezar a alucinar con que el otro está ahí.

Tu necesidad es tal que puedes crear al otro a través de tu imaginación. Es por eso que las mal llamadas religiones han tratado de separarte de los otros, que son ordinarios y están a tu alcance. Querrían que no te casases; ¿por qué? porque si estás casado y tienes una mujer, un hombre, no necesitas a Dios. Es una estrategia: no te permitirán ser mundano porque entonces estarás ocupado y no sentirás tu soledad. ¿Entonces para qué ibas a necesitar hablar con Dios?, puedes hablar con la gente. Te llevarán a cuevas en los Himalayas, a monasterios, para que llegues a sentirte tan solo que en la miseria de este sentimiento tengas que hablar con Dios, tengas que crear a Dios para la tranquilidad de tu corazón. Y entonces, cuanto más se te priva de compañía, mayor es la posibilidad de la visión de Dios; esas visiones no son otra cosa que ilusiones, sueños vistos con los ojos abiertos. Es como cuando una persona lleva a cabo un ayuno, puede empezar a imaginar comida, puede llegar a verla.

He oído hablar de un poeta que estuvo perdido en el bosque durante tres días, hambriento. Y llegó la noche de luna llena; miró a la luna y se sorprendió, porque durante toda su vida cuando la veía le recordaba rostros de mujeres hermosas, sus amadas, y cosas así. Pero aquella noche, después de tres días de ayuno, cansado, hambriento, sediento, miró a la luna y vio un enorme queso flotando en el cielo sobre las nubes. ¡No podía dar crédito a lo que estaba viendo! “¿Qué clase de poesía era esa?”. Un gran poeta, y la luna llena le parecía un queso!

Y todos sabéis que si se os priva de algo demasiado, empezaréis a sustituirlo con la imaginación. Si has tenido que vivir solo en un bosque durante muchos días y no has visto una mujer, hasta la mujer más fea del mundo te parecerá Cleopatra.

Sentirse solo no puede crear amor, crea necesidad. El amor no es una necesidad.

¿Entonces qué es el amor? El amor es un lujo; procede de tu soledad: cuando estás solo y feliz y alegre y celebrando, y una gran energía se va almacenando en ti. No necesitas a nadie; en ese momento que la energía es tanta, te gustaría compartir tu ser. Entonces das, das porque tienes mucho, das sin pedir nada a cambio: eso es amor.

Muy pocas personas llegan a conocer el amor, y son las que han alcanzado antes la soledad. Y en tu soledad, la meditación es natural, simple, espontánea. Entonces simplemente sentándote en silencio, sin hacer nada, estás en meditación; no necesitas repetir un mantra ni canturrear ningún estúpido sonido. Simplemente te sientas o caminas, o haces tus cosas, y la meditación es como un clima que te rodea, que te envuelve como una nube; te inunda de luz.

Estás inmerso en ella, bañado en ella y esa frescura va aumentando en ti; entonces empiezas a compartir. ¿Qué otra cosa puedes hacer? El amor es una consecuencia de la soledad. Cuando una canción nace en tu corazón tienes que cantarla. Y cuando el amor nace en tu corazón tienes que dejarlo salir. Cuando la nube está cargada de lluvia, llueve, y cuando la flor está rebosante de fragancia, la emana a los vientos. Sin dirección alguna, esparce su fragancia. Y la flor no pregunta: “¿Qué recibo a cambio?”. La flor está feliz de que los vientos hayan sido lo bastante amables para liberarla de su carga.

El amor verdadero ocurre cuando no hay posesividad.

Y la verdadera meditación ocurre cuando no hay esfuerzo.

Lo que a ti te ha ocurrido es algo inmensamente valioso; sólo que tu interpretación es errónea. Por favor no lo llames soledad, o si lo llamas soledad trata de entender su naturaleza.

“Los esfuerzos por compartir o escaparme con distracciones dan malos resultados”.

Tienen necesariamente que dar malos resultados; porque es soledad, auténtica soledad. Te perderás algo si escapas de ella; sería escapar de tu tesoro más íntimo; sería escapar de tu riqueza, de tu propio reino. El resultado sería desastroso. No escapes; profundiza en ella; olvídate de todas las escapatorias; eso es lo que has estado haciendo toda tu vida. ¡Esta vez, no! Esta vez tienes que adentrarte en ella; esta vez tienes que saborearla en su totalidad; tienes que convertirte en ella; tienes que ver lo que es, hasta la raíz. Y una vez que lo hayas visto y vivido, saldrás como una persona totalmente nueva, renacida.

Abandona todo miedo, abandona todas las memorias y entra en la nueva faceta de la soledad. Es auténtica soledad, no es sentirse solo. No necesitas escapar; si escapas de sentirte solo te sentirás bien. Si escapas de la soledad te sentirás mal.

No compartas en este momento. Deja que se acumule, deja que se convierta en una nube cargada de lluvia; entonces el compartir sucederá por sí solo. Compartir no será un esfuerzo. Ahora mismo, si empiezas a compartir, sería otra vez una manera de encontrar al otro en el nombre de compartir. Sería escapar. Tú simplemente ve acumulando esta soledad y verás que un día se esparce una fragancia a los cuatro vientos. Un día verás que el compartir ha comenzado. Tú serás su testigo; tú no serás el que haga, si no sólo un testigo.

¿Por qué te aferras a este hábito de escapar de la soledad?

¡Porque tú todavía no lo has entendido como soledad! Continúas interpretándolo como sentirse solo. Y puedo entenderlo: eso es lo que hace todo el mundo. Cuando sientes la soledad por primera vez la interpretas como sentirte solo, porque ese es un fenómeno conocido; lo has sentido toda tu vida.

El momento en que el niño deja el vientre de la madre, la primera experiencia es la de sentirse solo; empieza sintiéndose solo, tiene que abandonar su hogar. El mayor trauma que el niño sufre es cuando tiene que dejar el vientre. Se aferra al vientre, no quiere salir de él. Ha vivido ahí durante nueve meses, amaba el espacio, el calor, y se le ha cuidado maravillosamente, sin tener responsabilidad, sin preocupación. ¿Por qué se tiene que ir? Se le echa fuera, se le expulsa; no quiere salir. A la vida, nosotros la llamamos nacer, pero el niño piensa que se va a morir. Para él es la muerte, porque es el fin de la vida que ha conocido durante nueve meses. Está conmocionado, se siente castigado, y aún no puede pensar, así que el sentimiento profundiza mucho en el cuerpo. Es un sentimiento de todo su ser, no un pensamiento, por eso empapa cada cédula de su cuerpo y se queda: esta es la primera experiencia de sentirse solo.

Y muchas experiencias vendrán una y otra vez. Un día la madre le retirará el pecho, y otra vez el niño se sentirá solo; un día se retirará al niño de la madre y le cuidará una niñera: otra vez se sentirá solo. Un día no le permitirán dormir en la habitación de la madre, le darán una habitación separada: otra vez se sentirá solo. Recuerda tu niñez el día que tuviste que dormir solo en una habitación por primera vez: la oscuridad, la frialdad, nadie a tu alrededor. Y nunca antes había sido así; el calor de la madre, su suave cuerpo siempre estaba a mano. Ahora el niño se aferrará a un juguete (un osito de peluche), ¿pero es eso un sustituto? O se aferrará a la manta, ¿pero es eso un sustituto? Un pobre sustituto, pero de alguna manera, se las tiene que arreglar; se siente muy solo, abandonado, rechazado, en la oscuridad. Estas son heridas que se van acumulando y van haciendo la idea de sentirse solo algo más profundo. Un día tiene que dejar el hogar e ir a una guardería, con personas extrañas, desconocidos. Recuerda todas esas heridas; ¡están ahí! Y continúan.

Toda tu vida es un largo proceso de sentirte solo. Entonces por azar suceden algunas profundas experiencias, y es debido a esas profundas experiencias que tienes un destello de tu ser. Pero toda tu mente sólo conoce el sentirse solo, así que transforma la experiencia de soledad en la sentirse solo. Lo ha etiquetado como sentirse solo.

La experiencia de estar solo se define como soledad.

Olvida la interpretación; ahí es donde te pierdes, lo que está ocurriendo es algo verdaderamente nuevo. Es nuevo, así que no puedes explicártelo. La única manera de conocerlo es entrar en ello, familiarizarse con ello. Exactamente como el maestro Lu-tsu dijo: “Es como cuando bebes agua; sólo tú sabes si está fría o caliente”.

Ahora bebe de esta soledad, esta energía fresca que está brotando de ti. Bébela, saboréala, y te sorprenderá: no es como nada que hayas conocido antes. Es libertad, libertad del otro; es lo que en oriente llamamos moksha, libertad total. Y después de esta libertad, el amor se hará posible. Después de esta libertad, el compartir sucederá. Después de esta libertad, tu vida tendrá un significado totalmente diferente, un esplendor totalmente diferente. Tu esplendor oculto se liberará.

sábado, 8 de abril de 2017

¿ES POSIBLE ESTAR CASADO Y SER LIBRE?

Es difícil pero no imposible. Tan sólo se necesita un poco de comprensión; darse cuenta de algunas verdades básicas. Una es que nadie ha nacido para otro. La segunda es que nadie está aquí para satisfacer tus ideales de cómo él debería ser. La tercera es que tú eres el maestro de tu propio amor, y puedes dar tanto como quieras; pero no puedes pedirle amor a la otra persona, nadie es esclavo.

Si se entienden estos tres simples hechos. Entonces qué importa si estáis casados o no, podéis estar juntos; dejándoos espacio el uno al otro, sin interferir nunca en la individualidad del otro.

En primer lugar, vivir bajo una institución no es bueno, todas son destructivas. El matrimonio ha destruido casi todas las posibilidades de felicidad en millones de personas; y todo por cosas banales. En primer lugar el mismísimo ritual de la boda es falso.

Yo trabajaba en una universidad. A uno de mis colegas, un profesor de psicología, su mujer le torturaba continuamente. Es muy difícil encontrar una pareja que no se torture; y curiosamente es la mujer quien tortura al hombre. Hay una larga historia detrás de esto; la mujer aprovecha cada oportunidad para vengarse, porque el hombre la ha reducido a la esclavitud. Todo es inconsciente.

Esa mujer era un verdadero monstruo; solía pegar al pobre hombre. Un día vino y me dijo: “Eres la única persona a quien se lo puedo contar y confiar en que no se lo va a contar a nadie”.

“Te lo prometo” –contesté.
“Mi mujer me pega” -me dijo.
“Eso no es ningún secreto –repliqué yo.

De una u otra forma, todas las mujeres pegan al marido. Puede que no físicamente, pero que te peguen psicológicamente es más peligroso y más lesivo.

Pero no se le puede hacer responsable a la mujer por ello. Durante siglos ha sido torturada, asesinada, golpeada, enterrada viva; y todo eso se ha acumulado en su inconsciente. El hombre más cercano es el marido, así que con cualquier excusa empieza a crear problemas. El marido no quiere que el vecino se entere; y las esposas conocen esta debilidad, armar escándalo es uno de sus métodos: tirar cosas, gritar; para que todo el vecindario se entere. Y el marido tiene que ceder inmediatamente, porque está en tela de juicio su respetabilidad.

Así que le dije al profesor: “No te preocupes; todos vienen y me cuentan lo mismo. Cuando alguien empieza a decirme: “Por favor no se lo cuentes a nadie”, ya sé cuàl es el secreto. Puedo adivinarlo incluso antes de que me lo digan”.

“Pero quiero salir de esta prisión; he vivido en ella demasiado tiempo. Es una tortura las veinticuatro horas al día” –dijo él.

“No veo ningún problema” –contesté yo.
“¿No ves el problema? Pero yo estoy casado con ella –replicó él.
“El matrimonio es un juego de niños. ¿Cómo te casaste?” -dije yo.
“Un sacerdote canturreaba mantras, el fuego ardía… -dijo él (se cree que el fuego es lo divino, la presencia de lo divino. Así que si haces una promesa delante del fuego, no puedes romperla-.) Caminé en círculo siete veces, y el sacerdote ató mi traje al sari de mi esposa. Hicimos la promesa, mientras él recitaba dimos siete vueltas al fuego”.
“¿En la dirección de las manillas del reloj, o…?” -pregunté yo.
“Siempre es en la dirección de las manillas del reloj” -contestó él.
“Entonces no hay ningún problema –comenté yo-. Trae a tu mujer, yo haré de sacerdote; porque lo que fuera que el sacerdote susurrara tú no lo entendiste…”.
“No” –dijo él.
“Perfecto –dije yo-. Yo canturrearé algo que tú no entenderás ni yo tampoco. Me lo inventaré según lo vaya canturreando, y tú darás siete vueltas alrededor del fuego en dirección contraria a las manillas del reloj; entonces yo desataré el nudo que el sacerdote ató, con lo que el matrimonio quedará deshecho”.
“¡Dios mío! –Exclamó él-; ¿pero quién va a traer a mi esposa aquí? Sugieres una solución muy simple, pero tú no la conoces”.
“La conozco –respondí yo-; ¡porque ella vino a verme antes que tú! También ella quisiera acabar con este continuo pelear; tampoco ella lleva una vida feliz. Podéis ser felices ambos o desgraciados ambos; no es posible que uno sea feliz y el otro desgraciado. Así que la convenceré; ella ya está casi dispuesta; tú simplemente ve y dile que te he mandado yo. Y venid con el traje de boda…”.
“¿El traje de boda?” -me contestó sorprendido.
“Sí –afirmé-. Todo el ritual tiene que hacerse en orden inverso”.

El hombre, nunca regresó. Yo tenía que pasar por su casa muchas veces. Llamaba, y él me suplicaba: “Olvídate de lo que te conté. Cuando llegué a casa me llevé tal paliza ¡que olvidé todas las que había recibido antes! En esta vida no hay salida; ahora entiendo por qué los hindúes han inventado las vidas futuras”.

Pero yo le dije: “¿Sabes que cada año, un día en particular, las esposas hindúes ayunan rezan a Dios en el templo para casarse con el mismo marido en la próxima vida?”.

“Eso mismo es verdad; pero nunca he pensado en ello. ¿Cómo podría evitarlo?” –preguntó él.

“Muy sencillo: el mismo día ayuna –respondí yo-. Ve al templo y reza; silenciosamente, para que tú esposa no lo pueda oír. Ella estará rezando para que le sea concedido el mismo marido; tú simplemente di: “Una vida es suficiente. Mi esposa es fenomenal; ahora dásela a otro”.
“Está bien; eso lo puedo hacer” –dijo él.

Tú preguntas: “¿Es posible estar casado y ser libre?”.

Si no te tomas el matrimonio en serio, puedes ser libre. Si te lo tomas en serio, entonces la libertad es imposible. Tómatelo como un juego; es un juego. Ten un poco de sentido del humor, es un papel que representas en el escenario de la vida; pero no es algo que forme parte de la existencia o tenga alguna realidad; es una ficción.

Pero la gente es tan estúpida que hasta toma la ficción por realidad. He visto gente leyendo ficciones con lágrimas en sus ojos, en la ficción las cosas son muy trágicas. Que en los cines se apaguen las luces para que todo el mundo pueda disfrutar de las películas, es una idea muy ingeniosa. Saben perfectamente bien que la pantalla está vacía, que no hay nadie, que tan sólo es una imagen proyectada; y además, ¿qué pensarán los demás? Es algo muy difícil de lograr pero consigue que la gente se olvide de todo.

Y lo mismo ocurre en nuestras vidas. Muchas cosas que son para tomárselas simplemente en broma, nos la tomamos muy en serio; y de esa seriedad surge nuestro problema.

En primer lugar, ¿por qué deberías casarte? Si amas a alguien, vive con alguien; forma parte de tus derechos básicos. Puedes vivir con alguien, puedes amar a alguien.

El matrimonio no es algo que ocurra en el cielo; ocurre aquí, a través de la sociedad y no quieres sentirte solo y separado, ponle claro a tu esposa o a tu marido que este matrimonio es sólo un juego: “Nunca lo tomes en serio”. Yo seguiré siendo tan independiente como antes de la boda, y tú seguirás siendo tan independiente como antes de la boda. Ni yo voy a interferir en tu vida ni tú vas a interferir en la mía; viviremos como dos amigos juntos, compartiendo nuestras alegrías, compartiendo nuestra libertad; pero sin convertirnos en una carga el uno para el otro.

Y en cualquier momento que sintamos que la primavera ha pasado, que la luna de mil ha pasado, seremos lo suficientemente sinceros como para no seguir aparentando, y decirnos que nos hemos amado mucho y que seguiremos estando agradecidos el uno al otro para siempre, y los días de amor continuarán en nuestras memorias, en nuestros sueños, como algo maravilloso; pero la primavera se acabó. Nuestros caminos han llegado a un punto donde, aunque sea triste, tenemos que partir, porque ahora, vivir juntos ya no es una canción de amor.

“Si yo te amo, te dejaré en el momento que vea que mi amor se ha vuelto un sufrimiento para ti. Si tú me amas, me dejarás en el momento que veas que tu amor se está convirtiendo en una prisión para mí”.

El amor es el más elevado valor de la vida.

No debería ser reducido a estúpidos rituales.

Y el amor y la libertad van juntos; no puedes elegir a uno y dejar al otro. Un hombre que conoce la libertad está lleno de amor, y un hombre que conoce el amor siempre está dispuesto a dar libertad. Si no puedes dar libertad a la persona que amas, ¿a quién se la vas a dar? Dar libertad no es otra cosa que confiar.

La libertad es una expresión del amor.

Así que, estés casado o no, recuerda: todos los matrimonios son falsos; son sólo conveniencias sociales. Su propósito no es encarcelaros y ataros el uno al otro; su propósito es ayudaros a crecer el uno al otro. Pero el crecimiento necesita libertad; y en el pasado, todas las culturas han olvidado que sin libertad el amor muere.

Ves un pájaro en el cielo, volando junto al sol, y es algo muy bello. Atraído por su belleza, puedes cazarlo y ponerlo en una jaula de oro. ¿Crees que será el mismo pájaro? Superficialmente, sí; será el mismo pájaro que volaba en el cielo; pero profundamente no será el mismo pájaro, porque ¿dónde está su cielo?, ¿dónde está su libertad?

Esta jaula de oro puede ser valiosa para ti, no lo es para él. Para el pájaro, estar libre en el cielo es lo único que tiene valor en la vida. Y lo mismo es verdad para los seres humanos.

sábado, 1 de abril de 2017

LA INTERDEPENDENCIA Y LA RELACIÒN

La vida es una interdependencia. Nadie es independiente, ni por un momento puedes existir solo. Necesitas que toda la existencia te apoye a cada momento en cada inspiración y espiración. No es una relación, la vida es una total interdependencia. Recuerda, no estoy diciendo que sea dependencia, porque la idea de dependencia sugiere que eres independiente. Si somos independientes entonces la dependencia es posible. Pero ambas son imposibles; la vida es una interdependencia.

¿Tú que crees? ¿Son las olas independientes del océano, o dependen del océano? Ni lo uno ni lo otro es verdad. Ni son independientes ni dependientes. El océano no puede existir sin las olas y las olas no pueden existir sin el océano. Son totalmente uno, es una unidad. Y así es toda nuestra vida. Somos olas del océano cósmico de la consciencia.

Eso significa que el amor puede tener tres dimensiones. Una es la dependencia; que es lo que le pasa a la mayoría de la gente. El marido depende de la esposa, la esposa depende del marido; se explotan mutuamente, se dominan el uno al otro, se poseen el uno al otro, se reducen el uno al otro a una mercancía. En el noventa y nueve por ciento de los casos, eso es lo que está pasando en el mundo. Es por eso que el amor, que puede abrir las puertas del paraíso, sólo abre las puertas del infierno.

La segunda posibilidad es la del amor entre dos personas independientes. Ocurre de vez en cuando, pero esto también trae miseria, porque conlleva un conflicto constante. No hay forma de cambiarlo; ambos son tan independientes que ninguno está dispuesto a comprometerse, a ajustarse al otro. Los poetas, artistas, pensadores, científicos, los que viven en cierta independencia, por lo menos en sus mentes, son gente con la que es imposible vivir; son gente excéntrica, difícil vivir con ellos. Dan libertad al otro, pero su libertad se parece más a la indiferencia que a la libertad, parece como si no se preocuparan, como si no les importara. Se dejan el uno al otro en sus propios espacios. La relación parece ser sólo superficial; tienen miedo de profundizar el uno en el otro, porque están más comprometidos con su libertad que con el amor, y no se quieren comprometer.

Y la tercera posibilidad es la interdependencia. Raramente ocurre, pero cuando ocurre una parte del paraíso desciende sobre la Tierra. Dos personas, ni independientes ni dependientes, sino en una tremenda sincronicidad, como si respiraran el uno por el otro, un alma en dos cuerpos; cuando esto ocurre, ha ocurrido el amor. Sólo a esto se le puede llamar amor. Las otras dos no son verdadero amor, no son más que arreglos: sociales, psicológicos, biológicos, pero arreglos. La tercera es algo espiritual.

Es difìl relacionarse porque tú todavía no eres. Hay un vacío interior, y el miedo a que si te relacionas con alguien más tarde o más temprano se demostrará que estás vacío. Por eso parece más seguro mantener una distancia con la gente; por lo menos puedes simular que eres.

Tú no eres. No has nacido todavía, eres tan sólo una posibilidad. Pero todavía no eres su realización; y sólo dos personas que se hayan realizado pueden relacionarse. Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida; relacionarse significa amar, relacionarse significa compartir. Pero antes de poder compartir y antes de poder amar tienes que estar lleno de amor, rebosante de amor.

Dos semillas no se pueden relacionar, están cerradas. Dos flores pueden relacionarse, están abiertas, pueden mandar su fragancia de una a otra, pueden danzar bajo el mismo sol y en el mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrarse. Pero esto no es posible para dos semillas. Las semillas están totalmente cerradas, no tienen ventanas; ¿cómo van a relacionarse?

Y esta es la situación. El hombre nace como una semilla; puede convertirse en una flor, o puede que no. Todo depende de ti, de lo que tú hagas contigo mismo; todo depende de si tú creces o no. Es tu elección; y la elección tiene que afrontarse cada momento; cada momento estás en un cruce de caminos.

Millones de personas prefieren no crecer. Permanecen como semillas, se quedan en potencialidades, nunca llegan a realizarse. No saben lo que es la autorrealización, no saben nada acerca de la existencia. Viven totalmente vacíos y mueren totalmente vacíos. ¿Cómo van a relacionarse?

Sería exponerte a ti mismo; tu desnudez, tu fealdad, tu vacío; parece más seguro mantener una distancia. Hasta los amantes mantienen cierta distancia; llegan hasta un punto, y permanecen alerta cuando se dan la espalda. Tienen sus límites; permanecen confinados en sus límites.

Sí, hay cierta clase de relación, pero no es la de relacionarse, es la de la posesión: el marido posee a la esposa, la esposa posee al marido, los padres poseen a los hijos, y así sucesivamente. Pero poseer no es relacionarse; de hecho poseer es destruir toda posibilidad de relacionarse. Si te relacionas, respetas; no puedes poseer. Si te relacionas, se crea una gran reverencia. Si te relacionas te vas acercando y llegas muy, muy cerca, en profunda intimidad, superponiéndose, sin interferir en la intimidad del otro, y a su vez el otro sigue siendo un individuo independiente. Es la relación del yo-tú, no la del yo-ello, superponiéndose, interpenetrándose, y a la vez en cierto sentido independiente.

Khalil Gibran dice: “Sed como dos pilares que sostienen el mismo tejado, pero no os poseáis el uno al otro, dejad, dejad al otro independiente. Sostened el mismo tejado; ese tejado es el amor”.

Dos amantes sostienen algo invisible e inmensamente valioso: una poesía de ser, una música escuchada en el profundo seno de su existencia. Ambos sostienen una armonía, pero permanecen independientes. Pueden exponerse al otro, porque no tienen miedo. Saben quiénes son. Conocen su belleza interior, conocen su perfume interior; no tienen miedo.

Pero normalmente tienes miedo, porque tú no tienes ninguna fragancia. Si te expones a ti mismo simplemente apestarás; apestarás a celos, odios, iras, lujuria. No tendrás el perfume del amor, la oración, la compasión.

Millones de personas han preferido quedarse en semillas. ¿Por qué? Cuando pueden convertirse en flores y danzar al viento, bajo el sol, bajo la luna, ¿por qué han decidido quedarse en semillas? Hay una razón para esta decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil; la semilla no lo es, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida muy fácilmente; sólo un golpe de viento y sus pétalos volarán. La semilla no puede ser destruida por el viento tan fácilmente, la semilla está muy protegida, segura. La flor estará expuesta; una cosa tan delicada, y expuesta a tantos riesgos: puede soplar un viento fuerte, puede llover tormentosamente, el sol puede calentar demasiado, cualquier tonto puede arrancar la flor. Cualquier cosa puede ocurrirle a la flor, le puede pasar de todo; la flor está constantemente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso millones de personas han decidido permanecer como semillas. Pero quedarse en semilla es quedarse muerto, quedarse en semilla no es en absoluto vivir. Es seguro ciertamente, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. Lo que realmente quiere vivir tiene que vivir en peligro, en constante peligro. El que quiere alcanzar la cima tiene que arriesgarse a perderse. El que quiere escalar las más altas cimas tiene que arriesgarse a caerse, escurrirse.

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, más y más riesgos se tienen que aceptar. El verdadero hombre acepta el peligro como su propio estilo de vida, como el verdadero clímax del crecimiento.

Jesús dice a su manera: “Primero, busca el reino de Dios, todo lo demás te será dado”. Esto es sólo una vieja expresión que quiere decir lo mismo que yo estoy diciendo: primero sé, luego todo lo demás te será dado.

Pero ser es el requerimiento básico. Si eres, el coraje viene como consecuencia. Si eres, surge un gran anhelo por la aventura; y cuando estás listo para explorar, puedes relacionarte. Relacionarse es explorar; explorar la consciencia del otro, tienes que darle la bienvenida y permitir que él te explore a ti; no puede ir en una sola dirección. Y puedes permitir que el otro te explore sólo cuando tienes algo, algún tesoro dentro de ti. Entonces no hay miedo. De hecho invitas al huésped, abrazas al huésped, le llamas, le quieres dentro. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.

Primero sé, luego puedes relacionarte; y recuerda, relacionarse es muy bello. La relación en pareja, como la conocemos, es un fenómeno completamente diferente; es algo muerto, fijo, ha llegado a un punto final. Te casas con una mujer; ha llegado un punto final. Desde aquí las cosas sólo declinarán. Has llegado al límite, ya no crece nada. El río se estanca y se convierte en un pantano. La relación en pareja es algo que ya está acabado; relacionarse es un proceso. Elude las relaciones y profundiza más y más en el relacionarte.

Mi énfasis está en los verbos no en los nombres; evita los nombres tanto como te sea posible. En el lenguaje no los puedes evitar, lo sé; pero en la vida, evítalos; porque la vida es un verbo. La vida no es un nombre, es un verbo; en realidad es “vivir” no “vida”. No es amor, es amar. No es la relación, es relacionarse. No es la canción, es cantar. No es la danza, es danzar.

No es cuestión de relacionarse con alguien en particular. El hecho básico es que si tú eres, toda tu vida se vuelve un relacionarse. Es una canción constante, una danza constante; es una continuidad, como el fluir de un río.

Medita, primero encuentra tu centro. Antes de relacionarte con alguien más, relaciónate contigo mismo: este es el requisito básico que hay que cumplir. Sin él, nada es posible.

sábado, 25 de marzo de 2017

CÒMO SUPERAR LAS ATADURAS

El amor de relación es dos cosas. Es emociòn y dolor, es agonía y es éxtasis; porque el amor es el encuentro de la tierra y el cielo, de lo conocido y lo desconocido, de lo visible y lo invisible.

El amor es el límite que separa la materia y la consciencia, el límite entre lo más bajo y lo más elevado. El amor tiene raíces en la tierra que son su dolor, su agonía. Y el amor tiene sus ramas en el cielo que son su éxtasis.

El amor no es un fenómeno simple, es dual. Es un acuerdo tirante entre dos polaridades. Tendrás que comprender estas dos polaridades: una es el sexo, la otra es la oración. El amor es la cuerda tirante entre el sexo y la oración; parte de él es sexo y parte oración.

La parte sexual tiene necesariamente que traer muchas miserias, la parte que pertenece a la oración traerá muchas alegrías. Por eso es difícil renunciar al amor, porque uno tiene miedo de que se renuncie también a las alegrías que vienen con él. Uno tampoco es capaz de estar totalmente en él, porque todos esos dolores te recuerdan una y otra vez que renuncies a él. Esta es la miseria del amante: el amante vive en una tensión, tirante.

Es el problema básico de todos los amantes, porque el amor trae muchas espinas y muchas flores, y ambas vienen juntas. El amor es un rosal. Uno no quiere esas espinas, a uno le gustaría que el rosal fuera todo flores, sin espinas; pero vienen juntas, son aspectos de una misma energía.

Pero yo no estoy diciéndote que renuncies a eso que llamas amor, no te estoy diciendo que te separes. Lo que te estoy diciendo es: hazlo más y más una oración. Mi enfoque es el de la transformación, no el de la renuncia. Has debido malinterpretarme. Yo no estoy en contra del sexo, sino a favor de hacer del sexo una oración. Lo más bajo puede ser poseído por lo más elevado, entonces el dolor desaparece.

¿Qué dolor hay en la sexualidad? Te recuerda tu animalidad; ese es su dolor. Te recuerda el pasado, te recuerda tu límite biológico, te recuerda que no eres libre, que estás bajo la esclavitud de los instintos dados por la naturaleza; que tus hilos son manejados por la naturaleza, que eres tan sólo una marioneta en manos de lo desconocido, de fuerzas inconscientes.

El sexo se siente como una humillación. En el sexo sientes que estás perdiendo tu dignidad, de ahí el dolor. Además la satisfacción es tan momentánea…; más tarde o más temprano cualquier persona inteligente se da cuenta de que la satisfacción es momentánea y seguida de largas noches de dolor.

El éxtasis es como una brisa, viene y se va, te deja en un estado desértico, profundamente frustrado, decepcionado. Has tenido muchas esperanzas; tu parte instintiva te ha prometido muchas cosas, y no ha cumplido ninguna.

De hecho, el sexo es una estrategia de la naturaleza para perpetuarse a sí misma. Es un mecanismo que te mantiene reproduciéndote; si no, la gente desaparecería. Imagínate una humanidad donde el sexo no fuera un instinto y tú fueras libre, donde entrar en el sexo o no, fuera tu elección. Entonces todo este asunto parecería absurdo y ridículo. Imagínate: si no hubiera fuerzas instintivas tirando de ti, no creo que nadie estuviera dispuesto a entrar al sexo. Nadie va por voluntad propia; uno va a él reluctante, resistiéndose.

Si el sexo se dejara a la libre elección no creo que la gente fuera a él. Hay razones por las que la gente hace el amor ocultándose del público, de los demás; porque parece muy ridículo. Al hacer el amor en público sabrás que los demás verán lo ridículo que es; tú mismo sabes que lo es. Uno siente que está cayendo por debajo de la humanidad; ese es el gran dolor, eres arrastrado hacia atrás.

Pero trae algunos momentos de pureza total, de gozo e inocencia. Trae algunos momentos de intemporalidad, donde de repente no hay tiempo. También trae momentos en los que el ego desaparece, en esos momentos de profundos espasmos orgásmicos se olvida el ego. Te trae algunos destellos de Dios, de ahí que no se pueda renunciar a él.

La gente ha tratado de renunciar al sexo. A través de los tiempos los monjes han tratado de renunciar a él, por la simple razón de que es muy humillante, de que va muy en contra de la dignidad de los seres humanos. Estar bajo el impacto de un instinto inconsciente es deshumanizador, desmoralizador. Los monjes han renunciado a él, han dejado el mundo, pero con él también ha desaparecido toda la alegría de sus vidas. Se han vuelto muy serios y tristes, suicidas. Ahora no le ven significado a la vida, toda la vida pierde su sentido. Entonces simplemente esperan que llegue la muerte y se les lleve.

Es un problema muy delicado; ¿cómo resolverlo? Los monjes no han sido capaces de hacerlo. Por el contrario, crearon muchas perversiones en el mundo. Todas las perversiones que vuestros mal llamados santos han condenado, han sido creadas por ellos mismos. La primera idea de homosexualidad surgió en los monasterios, porque mantenían a los hombres juntos, distantes y separados de las mujeres, y mantenían a las mujeres juntas, distantes y separadas de los hombres.

Hay monasterios católicos donde no ha entrado mujer alguna desde hace mil años. Ni a una niña de seis meses se le permite. La sola idea parece horrible; esos frailes deben ser realmente peligrosos; ni siquiera a una niña de seis meses se le permite entrar en el monasterio. ¿Qué muestra esto? ¡Qué miedo! ¡Qué paranoia!

Naturalmente los frailes empezaron a tener contacto entre ellos, entonces el instinto creó maneras nuevas, inventó perversiones; se volvieron homosexuales. La homosexualidad, en muchos casos, es una consecuencia de la religión, la religión le ha dado al mundo muchas cosas; la homosexualidad es una de ellas. Toda clase de perversiones…

Ahora no se oye hablar de mujeres haciendo el amor con el diablo; ¡de repente el diablo parece haber perdido todo interés por las mujeres! El diablo no existe. Pero si mantienes a las mujeres separadas de toda posibilidad de enamorarse, de estar enamoradas, la mente empezará a crear sus propias proyecciones, y por supuesto estas proyecciones serán muy, pero muy animadas.

Así que, los frailes y las monjas no han sido capaces de resolver el problema, por el contrario lo han liado aún más. Y la persona mundana, la sensual, la persona indulgente, tampoco ha sido capaz de resolverlo: vive miserablemente; toda su vida es un sufrimiento. Sigue esperando, va de una esperanza a otra esperanza, y sigue fracasando, poco a poco una gran desesperación se pose en su ser.

Mi forma de ver las cosas no es de este mundo ni del otro.

Mi forma de ver las cosas no es rechazarlas sino usarlas.

Mi comprensión es que cualquier cosa que se te dé es preciosa. Puede que conozcas su valor o puede que no, pero es preciosa; si no fuera así, la existencia no te la hubiera dado. Así que tienes que encontrar maneras de transformarla. Debes procurar que hacer el amor sea más como una oración, tienes que hacer que tu sexo sea más amoroso. Poco a poco el sexo tiene que transformarse en una actividad sagrada, tiene que ser elevado.

Es mejor que tú tires del sexo hacia arriba, a que el sexo te empuje a ti hacia abajo, el fango de la animalidad.

La misma energía que te empuja hacia abajo, puede tirar de ti hacia arriba, y esa misma energía puede darte alas. Tiene un poder tremendo; es ciertamente la fuerza más poderosa del mundo. Porque toda vida surge de ella. Si puede dar a luz a un niño, a una nueva vida, si puede traer una nueva vida a la existencia, te puedes imaginar su potencial: te puede traer una vida nueva a ti también. Igual que puede traer un nuevo niño al mundo, puede darte un nuevo nacimiento.

Y eso es lo que Jesús quiere decir cuando le dice a Nicodemus: “A menos que vuelvas a nacer otra vez, no podrás entrar en el reino de Dios”; a menos que vuelvas a nacer otra vez, a menos que seas capaz de darte a luz a ti mismo, con una nueva visión, con una nueva cualidad de tus energías, con una nueva afinación en tus instrumentos. Tus instrumentos contienen una gran música, pero tienes que aprender a tocarlos.

El sexo tiene que transformarse en un gran arte meditativo. Esa es la contribución del tantra al mundo. La contribución del tantra es la mayor, porque te da claves para transformar lo más bajo en lo más elevado. Te da las claves para transformar el fango en flores de loto. Es una de las ciencias más grandes que han existido; pero por los moralistas, los puritanos y los mal llamados religiosos el tantra no ha podido ayudar a la gente. Se han quemado sus escrituras, miles de maestros de tantra han sido asesinados, quemados vivos. Toda la tradición ha sido casi destruida, se les ha forzado a esconderse…

Pero los estúpidos políticos y sacerdotes han estado siempre conspirando. No quieren que la gente se transforme, porque entonces ya no estaràn bajo su dominio. La gente que se transforma se vuelve independiente, libre; la gente que se transforma se vuelve tan consciente y tan inteligente que puede ver a través de todos los juegos de los políticos y los sacerdotes. No siguen a nadie; empiezan a vivir un tipo de vida totalmente diferente; no la vida de la masa, sino la del individuo. Se convierten en leones, dejan de ser corderos.

El interés de los políticos y los sacerdotes es que todo ser humano siga siendo un cordero. Sólo entonces pueden ser sus pastores, sus líderes, grandes líderes. Gente mediocre y estúpida aparentando ser grandes líderes; pero esto sólo es posible si toda la humanidad permanece en un nivel de inteligencia muy bajo, si se la mantiene reprimida.

Hasta ahora, sólo se han hecho dos experimentos. Uno ha sido el de la indulgencia, que ha fracasado, el cual se está probando otra vez en occidente y va a fracasar, fracasar rotundamente. Y el otro, el de la renunciación, que se ha probado en Oriente, y también en Occidente por el cristianismo. Este también ha fracasado rotundamente.

Se necesita un nuevo experimento y se necesita urgentemente. El hombre está hecho un lío, en una gran confusión. ¿Dónde ir? ¿Qué hacer con uno mismo?

Yo no estoy diciendo: renuncia al sexo. Estoy diciendo: transfórmalo. No tienes que ser sólo biológico; añádele un poco de espiritualidad. Mientras hagas el amor, también medita. Cuando hagas el amor, hazlo con más devoción. El amor no debería ser sólo un acto físico; pon tu alma en él.

Entonces, poco a poco, el dolor empieza a desaparecer y la energía contenida en el dolor se libera y se vuelve más y más una bendición. Entonces, la agonía se transforma en éxtasis.

La gente realmente desgraciada es aquella que nunca se ha enamorado y nunca ha sufrido; no han vivido en absoluto. Enamorarse y sufrir enamorado es bueno. Es pasar a través del fuego; purifica, te da visión, te pone más alerta. Este es el desafío que hay que aceptar.

No está en mi mano cambiar la naturaleza de las cosas; simplemente estoy declarando un hecho. Si estuviera en mi mano me hubiera gustado que encontraras la satisfacción definitiva en el amor. Pero no es así.

Es una ley fundamental de la vida que al que llamas amor te lleve hacia más y más profundas insatisfacciones. En definitiva, el amor trae tal descontento que empiezas a desear al amado supremo, Dios; empiezas a buscar la relación amorosa Suprema.

Sannyas es la relación amorosa suprema: la búsqueda de Dios, la búsqueda de la verdad. Es sólo posible cuando has fracasado muchas veces, amado y sufrido, y cada sufrimiento te ha traído más y más consciencia, más y más comprensión. Un día llega el reconocimiento de que el amor puede darte unos pocos destellos, y esos destellos están bien, son destellos de Dios; pero sólo te puede dar destellos; más que eso no es posible. Hasta eso es demasiado; pero sin esos destellos tú nunca buscarías a Dios.

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