sábado, 3 de enero de 2026

LA TRANSFORMACIÓN


Jesús dice:

"Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego...".

¿A qué fuego se refiere? Al fuego en el cual ya no permanecerás, por el cual desaparecerás completamente. A esta muchedumbre que eres no se le puede permitir que permanezca, porque ésta ha sido tu desgracia, y ésta es tu desgracia y angustia. Esta multitud tiene que desaparecer, desaparecer en un centro cristalizado.

El fuego es un término alquímico; todo aquello que necesite ser cristalizado tendrá que pasar por el fuego. Si quieres hacer algo de oro, el oro tendrá que pasar por el fuego. Primero tendrá que volverse líquido, entonces será purificado, será puro oro, y luego podrás moldearlo y hacer cualquier otra cosa. Pero tendrá que pasar por el fuego. Y lo mismo le va a suceder a un discípulo: el Maestro es un fuego, y tú tienes que llegar a estar completamente líquido para que todo lo que esté errado sea quemado, y todo lo que esté correcto se vuelva líquido y se unifique. Entonces te cristalizarás. Primero un Maestro es el fuego, y después una frescura infinita sucede a través de él. Pero el comienzo es de fuego, y eso crea temor. Es fácil acercarse a un sacerdote, él es tan falso como tú. No hay peligro, lo sabes bien. Es fácil pasar por un ritual, sabes que es falso. Pero venir a un Jesús es difícil: estás acercándote al fuego; cuanto más te acerques, más te quemarás. Cuando estés realmente cerca... eso es lo que hace un discípulo: se llena de valor y se acerca más y más, y permite que el fuego funcione, pasa por un horno. Jesús es un horno.

Pero cuando sale, es totalmente diferente: la muchedumbre ha desaparecido, ahora es un metal diferente, totalmente diferente. El metal más ordinario se ha vuelto precioso, el plomo se ha vuelto oro, ha ocurrido una transformación.

Cuando digo que ha ocurrido una transformación, quiero decir que es discontinua del pasado. Si hay una continuidad, no hay mutación, sólo modificación. Eso es lo que has estado haciendo.

Vas modificándote un poquito por aquí y por allá. Es un trabajo de parches, pero un trabajo de parches nunca es una revolución. Y un trabajo de parches no te va a ayudar en última instancia; un parche es un parche, nunca eres transformado. Por algún lado cambias un poco, pero la totalidad permanece igual. Y la totalidad es tan poderosa que lo nuevo que hayas hecho no permanecerá por mucho tiempo. Tarde o temprano, la totalidad lo absorberá, y será lo antiguo. Continúas mejorándote a ti mismo, pero ninguna mejora puede conducirte a la religión. La religión no es una mejora. ¿A quién estás mejorando? Tú eres la enfermedad, tú eres el mal, y tú estás mejorando a la enfermedad. Puedes pulirla, puedes pintarla, puedes ponerle una máscara, aún la fealdad puede no parecer tan fea, pero la enfermedad permanece.

Una transformación es una discontinuidad con el pasado, no es un trabajo de parches; tú te disuelves completamente, y algo nuevo sucede. Eso es lo que dice Jesús: un nuevo nacimiento, una resurrección. Lo viejo se ha ido y lo nuevo ha venido. Y lo nuevo no sale de lo viejo, es totalmente nuevo, por eso es que es un nacimiento; no es sólo lo viejo que continúa, que ha sido modificado. ¡No! Lo viejo ya no más es, y algo ha sucedido que nunca antes estuvo ahí. Hay una brecha: lo viejo cae y lo nuevo viene, y no hay un vínculo causal. Esto es muy difícil de entender porque el entrenamiento científico de la mente nos ha dado una obsesión con la causalidad.

Pensamos que todo es causado, que incluso un Buda es causado, que un Jesús es causado, que es producto del pasado. ¡No! Si piensas que un Buda es producto del pasado, has malentendido todo el asunto. El pasado ya no existe, Buda es absolutamente nuevo, este hombre nunca existió antes; Gautama Siddhartha estaba ahí, pero este hombre Buda nunca estuvo ahí. Lo viejo se ha ido a la nada, y lo nuevo ha venido de la nada. Lo nuevo no nace de lo viejo, lo nuevo ha venido en lugar de lo viejo porque lo viejo ya no existe, y el antiguo lugar está vacante, vacío. Lo nuevo ha venido de lo desconocido. Lo viejo ha desaparecido de lo conocido, y lo nuevo, encontrando un lugar, un vacío en el corazón, ha entrado.

Es como si tu cuarto estuviera oscuro: está cerrado, todas las ventanas, puertas, cerradas; está oscuro como si fuera de noche. Y entonces abres la ventana y la puerta. De pronto la oscuridad ha desaparecido, ahora hay luz, el sol ha entrado. ¿Qué dirás? ¿Dirás que el sol, que esta luz, es causada por la oscuridad que había ahí? ¿La oscuridad se ha vuelto luz? ¡No! La oscuridad simplemente ha desaparecido del cuarto y la luz ha entrado. Esta luz de ningún modo está relacionada a la oscuridad, no es causada por la oscuridad, es totalmente nueva. Estaba esperando detrás de la puerta; al abrirse la puerta, ingresó, sólo era necesario una abertura.

Cada vez que meditas estás creando una abertura; cuando oras estás creando una abertura. Lo viejo, la oscuridad, desaparecerá y la luz estará presente. Y esta luz no está relacionada con el pasado, tal como la oscuridad no está relacionada con la luz. Son discontinuas, son dimensiones diferentes, son existencias diferentes. Trata de entender esto, porque éste es el milagro sobre el cual la religión ha estado insistiendo. La ciencia no lo puede entender, porque la ciencia piensa en términos de modificaciones, de cambios, de la continuidad. La religión piensa en términos de la discontinuidad, de la transformación, de la mutación.

Tú no vas a convertirte en un Jesús o en un Buda, tú eres la barrera. Tú tienes que ser quemado completamente, tú tienes que ser acabado completamente. Cuando Jesús descienda en ti, tú no estarás ahí. Sentirás como si tu pasado fue un sueño que tuviste, que nunca fuiste tú; la identidad se ha roto.

Por eso, Jesús es como un fuego. Si te acercas a un Jesús, estate listo a morir, porque Jesús no puede significar nada más que la muerte para ti. Y el renacimiento es posible sólo si mueres. Si tienes miedo de morir, escapa de un hombre como Jesús. No te acerques a él, es peligroso, es como un abismo: te sentirás mareado y caerás dentro de él.

Jesús dijo: "Quien sea que esté cerca a mí está cerca al fuego...", cerca a la muerte, cerca a morir; desapareciendo lo viejo, el metal ordinario disolviéndose. E inmediatamente dice otra cosa. Si puedes tolerar el calor, el fuego de un Jesús o de un Buda o de un Krishna, entonces lo segundo inmediatamente será posible para ti.

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