sábado, 15 de octubre de 2011

ESCUCHA LA VOZ INTERIOR (PRIMERA PARTE)

Seguid aquello que os proporcione felicidad, bendiciones, paz y silencio. Seguid en esa dirección, y no pasará mucho antes de que os llegue más.

El Buda vivió a su manera, y entonces apareció un templo; y entonces hubo miles que empezaron a vivir como el Buda. Pero no se trataba de eso. EL Buda nunca siguió a nadie, su camino era suyo, fue feliz, entonces estuvo bien. Pero vosotros no seréis felices siguiéndolo. No sigáis a nadie, porque si no seréis desgraciados. Ya sois bastante desgraciados porque primero habéis seguido a vuestro padre, a vuestra madre, a vuestros profesores, a vuestra religión. Habéis seguido a demasiada gente y demasiadas cosas, y todas esas voces son diferentes, contradictorias, inconscientes. Tiran de vosotros en todas direcciones; ¿cómo podréis manteneros íntegros? Sois un fenómeno de desintegración, una multitud, con una parte que quiere ir al este y otra yendo hacia el oeste; la parte inferior del cuerpo quiere ir al sur, la superior se ha ido al Himalaya, hacia el norte. Sois un fenómeno de desintegración, estáis desmembrados. ¡Integraros!

Y os digo que si permanecéis íntegros, si no escucháis a nadie, si solo escucháis vuestra propia voz…a veces os equivocaréis, a veces os habéis equivocado; no os preocupéis. Os equivocáis porque estáis tan acostumbrados a seguir a los demás que habéis perdido vuestra vos interior. No sabéis lo que es la voz interior. Tenéis dentro muchas voces, y todas ellas son ajenas. A veces habla la madre: ¡Haz esto! A veces lo hace el padre: ¡No lo hagas! A veces es otro, el Buda, Jesús, Cristo, Chuang Tzu…dejad irse todas esas voces. ¡Escuchad!

La meditación es escuchar en profundidad, escuchar la voz interior. Al haceros más silenciosos, las voces van cesando. Chuang Tzu se va a su casa, el Buda se va a su casa, Jesús ya no está, y vuestros padres ya no están; todo el mundo se ha ido, solo quedáis vosotros, solos, con vuestra vacuidad. Entonces es cuando se afirma vuestra naturaleza, y eso es florecer. De la misma manera que una semilla germina y aparece en la superficie, también vuestra voz interior aparece en la conciencia, germinando. Cuando eso suceda, enseguida seguidla allá donde os lleve. No escuchéis a nadie más; ese será vuestro camino hacia Dios. Y todo lo que un maestro puede hacer es llevaros hasta vuestra propia vos interior. El maestro no puede convertirse en sustituto de ella; si no acabaréis con más voces que antes.

No me convirtáis en vuestra voz, no soy vuestro enemigo. ¡No me hagáis caso! Solo una cosa: profundizad en vosotros mismos y escuchad vuestra propia voz. Si puedo ser de ayuda en ese proceso, entonces seré vuestro maestro, si no, solo seré un enemigo. Y una vez que hayáis empezado a escuchar vuestra propia voz ya no me necesitaréis, podéis descartarme.

Escuchad. Al igual que hay un tercer ojo, también hay un tercer oído, del que no hablan las escrituras. Hay un tercer oído, y al igual que el tercer ojo os proporciona vislumbres de vuestro ser, el tercer oído os proporcionará atisbos de vuestra voz interior. Cuando los oídos externos dejen de funcionar, cuando no escuchéis a nadie, cuando seáis completamente sordos, cuando ninguna voz os penetre y os hayáis deshecho de todas las voces, cuando hayáis expulsado toda esa basura de vosotros, cuando os hayáis quedado vacíos, sosegados…entonces sentiréis esa voz. Siempre está ahí.

2 comentarios:

Jose Antonio dijo...

muy bueno gracias por publicarlo

Tatyana Teslya dijo...

La hermosa verdad de la vida) la voz interior es el silencio

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