sábado, 16 de mayo de 2026

LA MUJER Y EL HOMBRE


Simón Pedro les dijo:

"Dejen que María se vaya de entre nosotros,

porque las mujeres no merecen la vida."

Jesús dijo:

"Vean, la guiaré y la haré varón,

para que ella también llegue a ser un espíritu viviente y se parezca a ustedes varones.

Porque toda mujer que se hace a sí misma varón entrará en el reino".

¡Estaremos navegando en aguas tormentosas hoy día...!

Pero muchas cosas tienen que ser entendidas, tampoco tengas prejuicios para esto o aquello, porque el prejuicio hace que sea casi imposible de comprender.

Lo primero: el hombre y la mujer básicamente difieren; no sólo es que difieran, sino que son opuestos entre sí. Por eso es que hay tanta atracción. La atracción sólo puede existir con los opuestos; lo similar no puede ser muy atractivo, con lo que eres, ya estás familiarizado. Para un hombre, la mujer es lo desconocido. Atrae, invoca, invita; surge un afán de explorar, surge una curiosidad. Para una mujer el hombre es lo desconocido. Para el hombre Dios penetra en este mundo en la forma de mujer, porque Dios es lo desconocido. Para la mujer, el hombre representa lo divino, porque él es lo desconocido para ella. De ahí que lo opuesto sea tan significativo.

Así que lo primero a ser entendido: son diferentes; no sólo diferentes sino opuestos, no son desiguales, son iguales. La diferencia está presente, lo opuesto está presente, la polaridad está presente, pero no son desiguales, son iguales. Los opuestos son siempre iguales, sino no pudieran oponerse entre sí.

Lo segundo a entenderse: que el cuerpo femenino existe con un propósito totalmente diferente; biológicamente, fisiológicamente, químicamente; tiene una función que cumplir diferente a la del cuerpo masculino. Y es tan diferente del cuerpo masculino, que a menos que penetres en las capas profundas de la biología, no podrás entender la diferencia, como si existieran en mundos aparte.

La mujer lleva un útero. La propia palabra "woman" (mujer) proviene... de "man with a womb" (hombre con útero). Y el útero es tan importante que nada es más importante que el útero, porque toda la vida tiene que venir a través de él. Todo el proceso dinámico de la vida pasa a través de él, es la propia puerta a este mundo. Y a causa del útero la mujer tiene que ser receptiva, no puede ser agresiva. Y el útero no puede ser agresivo, tiene que recibir, tiene que ser una apertura, tiene que invitar a lo desconocido. El útero tiene que ser el que invita, el hombre será el invitado.

A causa del útero como fenómeno central en un cuerpo femenino, toda la psicología de la mujer difiere: es no-agresiva, no-inquisitiva, no-cuestionante, no-dudante, porque todo eso es parte de la agresión. Dudas, indagas, vas en busca; ella espera, el hombre vendrá a buscarla. Ella no tomará la iniciativa, ella simplemente espera, y puede esperar infinitamente.

Esta espera tiene que ser recordada porque eso hará la diferencia. Cuando una mujer entra en el mundo de la religión, tiene que seguir un camino totalmente diferente al del hombre. El hombre es agresivo, duda, indaga, se sale del camino para buscar, trata de conquistar todo. Tiene que serlo, porque existe en torno a un semen agresivo. Todo su cuerpo existe en torno a una sexualidad que tiene que buscar, que penetrar.

Todas las armas que el hombre ha creado hasta ahora -aun la bomba, la bomba H- son sólo proyecciones del sexo masculino, proyecciones del pene. La flecha, la pistola, o la bomba, penetran, salen en búsqueda, cruzan la distancia. Aún yendo a la luna, una mujer simplemente se reirá y pensará que es tonto: "¿Para qué ir ahí?". Pero para el hombre vale la pena arriesgar la vida porque es un tipo de penetración, penetración en los misterios de la vida. Mientras más distante está la meta, más atractiva... El hombre alcanzará el Everest, llegará a la luna, irá aún más lejos; no puede ser limitado, no puede ser impedido. Todo lo que llega a ser conocido se vuelve inútil, entonces ya no es interesante. Los misterios más profundos tienen que ser penetrados como si toda la naturaleza fuera la mujer, y el hombre está listo a penetrar y a conocer.

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