Jesús dice: "Busca y busca hasta que encuentres". Continúa haciendo el esfuerzo, lleva el esfuerzo hasta un clímax, a un crescendo, entonces el Zen se hace aplicable. Si estudias Zen, al comienzo puedes ir en una dirección errada. Y eso es lo que está sucediendo en el Occidente, porque la gente del Occidente que ha escrito sobre el Zen no sabe qué esfuerzo ha estado haciendo la gente que practica el Zen (en el Oriente) antes de que pueda relajarse. Y atrae mucho a la mente perezosa, por eso es que hay tanta atracción por el Zen en el Occidente: no hagas nada, atrae, porque nada es necesario, ya estás listo. Atrae, pero no va a ser de ninguna ayuda.
Mucho tiene que hacerse antes de que llegues al punto desde donde la relajación sea posible. Y esa relajación no viene de ti, sucede: porque toda la energía ya ha sido usada, no queda nada que pueda estar intranquilo, desciende un descanso. Y el Zen está en lo cierto, porque sólo en ese descanso lo último puede ser revelado. Y Jesús está en lo cierto, ese descanso llega sólo cuando has puesto todas tus energías en el esfuerzo. Jesús es la primera parte y el Zen es la última parte del mismo proceso; el Zen es la conclusión, Jesús es el comienzo.
Y te sugeriría que Jesús es mejor para ti, porque todos ustedes son principiantes. El Zen puede darte una pista falsa, la atracción puede ser por motivos errados. Puedes comenzar a pensar que: "Nada tiene que hacerse, estoy bien tal como estoy". Tú no estás bien en el estado en que estás, de otro modo no habría problema. ¿Para qué tendrías que venir a mí? ¿Para qué buscar el Zen? ¿Para qué buscar a Jesús? Si estás verdaderamente bien, entonces no hay problema. ¿Entonces para qué buscar? ¿Entonces por qué desperdiciar tu tiempo buscando? Entonces todo es inútil si estás verdaderamente bien, entonces no es necesario el yoga para ti, ni el Tantra, ni ningún método. Pero ese no es el caso. En el estado en que estás, hay algo mal: no estás feliz, no estás en bienaventuranza, no estás extático; estás en un estado miserable, desgraciado, en una profunda angustia, tu ser está enfermo. No, no estás bien, todo está mal.
Escucha a Jesús: "Dejen que aquél que busca, no cese de buscar hasta que encuentre". Y sólo al final encontrarás que la gente del Zen está en lo cierto, porque cuando has hecho todo lo que se puede hacer, el esfuerzo desaparece, el estado de no esfuerzo viene a ti. En ese reposo, en esa tranquilidad donde no hay movimiento ni actividad, ni energía remanente para hacer nada, hay un samadhi, ahí está la última puerta, sucede siempre en un estado de no esfuerzo, pero el estado de no esfuerzo sucede a través de mucho esfuerzo.
"Busca y no ceses de buscar hasta que encuentres... y cuando encuentre, será perturbado..." Algo muy difícil.
"Y cuando encuentre, será perturbado, se maravillará, y reinará sobre todo".
¿Por qué, cuando encuentres, por qué serás perturbado? Serás perturbado, porque la cosa es muy grande. Es tan vasta, tan infinita, que cuando la encuentres por primera vez, estarás completamente perdido. Cuando por vez primera te hagas consciente de eso, será como si a un hombre que ha vivido toda su vida en una habitación oscura, en una celda oscura, se le lleva bajo cielo abierto, a la luz del sol. Será perturbado, sus ojos no serán capaces de abrirse, aún si abre los ojos, estará tan ofuscado que la luz le parecerá oscuridad.
El primer encuentro con lo divino es una crisis porque has vivido muchas, muchas vidas de un modo errado. Has vivido tantas vidas tan desgraciadamente que cuando sucede la bienaventuranza, no puedes creerlo, estarás perturbado. Nunca lo esperabas, nunca sabías lo que iba a suceder. Hablas sobre Dios ¿lo conoces? ¿Qué significa para ti? La palabra "Dios" no es Dios, las teorías sobre Dios no son Dios. Puedes saber la definición del diccionario, de las escrituras, pero realmente ¿qué quieres decir cuando dices: "Estoy buscando a Dios"?
Escuché una historia: Un pequeño niño estaba dibujando, pintando, y su madre le preguntó: "¿Qué estás haciendo?".
El niño estaba tan absorbido que le dijo: "Espera, no me molestes, estoy haciendo un retrato de Dios".
La madre dijo: "Pero nadie sabe cómo es Dios, nadie sabe dónde está Dios. ¿Cómo vas a hacer un retrato de él?".
El niño dijo: "No te preocupes". Cuando lo termine, ya sabrán cómo es Dios".
Y todo buscador está en esta situación: no sabes lo que estás buscando, no sabes cuál es la meta, no sabes hacia dónde estás yendo, por qué estás yendo. Hay un gran impulso, eso está bien: hay una sed profunda, eso está bien. Pero nunca has probado aquello para lo cual existe esta sed. Te mueves, andas a tientas, cuando repentinamente suceda, serás perturbado.
Esta frase demuestra que Jesús llegó a conocer. Un hombre que no ha llegado a conocer a Dios no puede escribir esta frase, un hombre que no haya conocido a Dios, no puede decir: "Cuando lo encuentres, serás perturbado". Diría: "Entonces serás bienaventurado, absolutamente bienaventurado".
La bienaventuranza llega, pero llega sólo cuando la crisis ha pasado. Es la catástrofe más grande que puedas encontrar -Dios- porque serás hecho añicos completamente, tú ya no estarás, serás empujado a un abismo sin fondo, llegarás a ser un cero, toda tu existencia desaparecerá como vapor. Repentinamente serás dispersado como una nube y surgirá el sol, la luz es demasiado y la verdad es demasiado. Y siempre has vivido en mentiras, toda tu vida ha sido una tela tejida de mentiras, más mentiras y más mentiras. Serás hecho añicos, completamente deshecho. Tú morirás y Dios surgirá. Cuando la verdad sea revelada, simplemente desaparecerás. Y Jesús está en lo cierto: serás perturbado.

