Siempre que estás feliz... has estado feliz por unos cuantos momentos; es difícil encontrar a un hombre que no haya estado feliz ni siquiera por unos cuantos momentos, porque si nunca has estado feliz por unos cuantos momentos, si nunca lo has probado, entonces no podrás buscar. Entonces ¿por qué buscas la felicidad? Sin haberla probado, ¿cómo puedes hacerla tu meta? La has probado. Era momentánea, un vislumbre, y después otra vez la oscuridad; un vislumbre y luego otra vez la angustia. La mañana llega sólo por un momento y luego la medianoche de nuevo. La has probado, pero nunca has penetrado en ella. ¿Cómo sucede? Trata de penetrar en ella.
Siempre que te sientes feliz, no lo estabas buscando. Eso es la primera cosa básica sobre la felicidad: sucedió, estabas buscando alguna otra cosa.
Por ejemplo, has escuchado la historia de Arquímedes: estaba en busca de una verdad científica. Trabajó, experimentó, pensó, ponderó sobre eso por muchos días y noches. Se olvidó de sí mismo. Entonces repentinamente, cuando estaba en su baño un día, echado en su tina, sucedió, le subió como una burbuja, ¡se dio cuenta! Estaba desnudo; se olvidó de que estaba desnudo. Cuando estás feliz, te olvidas de ti mismo; si no te puedes olvidar, no estás feliz. La felicidad significa que tú ya no estás más ahí; sucede sólo cuando tú no eres.
El problema había sido resuelto, toda la tensión relajada. Salió corriendo a la calle gritando: "¡Eureka, eureka! ¡lo encontré, lo encontré!". La gente pensó que estaba loco. Siempre había sospechado de este hombre, de este Arquímedes, y ahora su sospecha probaba estar correcta. "Pensar demasiado es malo", siempre habían tenido esta idea, y este hombre estaba pensando demasiado. Ahora se ha vuelto loco y está gritando: "¡Eureka!" en la calle, "¡Lo encontré!".
¿Qué sucedió? ¡Cuán extático estaba en aquel momento! Y no era la última verdad, era tan solo un problema ordinario. Ahora es común, una vez descubiertas las verdades científicas se vuelven ordinarias, comunes. Pero la descubrió. En ese momento de descubrimiento, toda la tensión se relajó, y estaba tan feliz, tan extático, que se olvidó de sí mismo. Cada vez que estás feliz, lo primero básico a recordar es que estabas buscando alguna otra cosa, no la felicidad. Si buscas la felicidad directamente, la perderás por siempre y por siempre. Es un subproducto: estás ocupado buscando alguna otra cosa, y descubres esa cosa. El descubrimiento te hace tan pleno, todo el esfuerzo se relaja; toda la tensión desaparece, estás en tranquilidad, en paz, en descanso, y te sientes lleno de felicidad. La felicidad es un subproducto.
La segunda cosa a recordar: si la buscas directamente, ¿cómo puedes desaparecer tú? El que busca nunca puede desaparecer; el ego permanece, tú permaneces siendo un punto de referencia. Cada vez que la felicidad ocurre, tú no estás ahí. Recuerda los momentos de felicidad: tú no estabas presente. Puede haber sucedido en profundo amor, puede haber sucedido en un descubrimiento, o puede haber sucedido simplemente cuando estabas jugando a las cartas, pero te perdiste tan totalmente... ¡y de pronto surge la felicidad! Cualquier cosa puede desencadenarla, pero una búsqueda directa es peligrosa. La perderás.
Si vas donde un Maestro en busca de la felicidad, te has acercado por motivos errados. Entonces permaneces escondido en tu motivo errado. Permaneces cerca físicamente; espiritualmente hay mucha distancia. Tus ojos están ciegos, no serás capaz de conocer a este hombre, a Jesús o a Buda. Es imposible, porque tus ojos están llenos de objetivos errados.
O puede ser que ni siquiera estés en busca de la felicidad, hay otros objetivos incluso más bajos. Puedes estar cerca a un Maestro para lograr poder, puedes estar cerca a él para alcanzar un estado más egocéntrico. Entonces lo perderás completamente. Hay otros objetivos incluso más bajos. Y cuanto más bajo sea el objetivo, mayor es la posibilidad de perderlo, porque entonces estás más ciego. Puedes estar cerca a él sólo por razones muy ordinarias, buscando salud. Estás enfermo y Jesús te curará; o eres pobre y Jesús te dará dinero, su bendición se volverá dinero para ti; o no tienes niños y él te puede dar un niño.
Cuanto más bajo sea el objetivo, más lo perderás, porque cuanto más bajo sea el objetivo, estás más en la profundidad del valle, y Jesús existe en la cima de la montaña; la distancia se va haciendo más y más. Muchos han escapado, pero aquellos que se acercaron, no todos ellos realmente se han acercado sólo el que viene por el verdadero motivo. Y ese motivo es la verdad. Pero, ¿por qué nunca la buscas?
La verdad parece ser tan árida, la verdad parece ser tan seca, parece no haber motivación para buscarla. La felicidad parece valiosa, y si insisto en: "Busca la verdad y la felicidad será el subproducto", puedes incluso estar de acuerdo en buscar la verdad porque el subproducto es la felicidad; pero aún estás buscando la felicidad. Si llegas a saber que para encontrar la felicidad se tiene que buscar la verdad, puedes comenzar a buscar la verdad pero no estás buscando la verdad, tu mente permanece focalizada en la felicidad. El enfoque está errado.
Sólo cuando eres un buscador de la verdad llegas cerca a Jesús, a Buda, a Zoroastro; de otro modo nunca llegas cerca. Por cualquier otra razón, físicamente estás cerca, espiritualmente estás muy, muy lejos, vastos espacios existen.