sábado, 24 de octubre de 2009

LOS MAESTROS

Hay tres clases de maestros, uno no es exactamente un Maestro, más bien es un maestro. Un maestro es alguien que enseña, que ayuda a la gente a conocer cosas, sin haberlas el mismo realizado. A veces los maestros pueden atraer a miles de personas, lo único necesario es que sean buenos profesores. Puede que no se conozcan a si mismos, pero pueden hablar, pueden argumentar, pueden predicar, y mucha gente puede sentirse atraída con sus charlas, prédicas o sermones. Hablando continuamente de Dios pueden que se estén engañando a si mismos. Poco a poco puede que empiecen a creerse que saben.

Cuando hablas de algo, el mayor peligro que existe es que empieces a creerte que sabes. Enseñar es algo muy atractivo porque colma al ego. Cuando alguien te escucha atentamente satisface a tu ego profundamente porque sientes que sabes y que él no sabe. Tú eres el que sabe y él es el ignorante. Por lo general, para ser maestro se necesita una inteligencia media para acumular información. Uno no necesita ser un genio, uno no ha de poseer mucho talento, una inteligencia corriente es suficiente, puedes seguir acumulando información, puedes convertirte en un maestro.

Existe una segunda clase de Maestro: aquel que se conoce a si mismo, diga lo que diga puede decir como Heráclito “He buscado”, o como Buda: “Lo he encontrado”.

Uno que ha llegado es un Maestro, el aceptará discípulos, los estudiantes están prohibidos, no pueden acudir allí por si mismos, incluso si por casualidad se acercan, partirán pronto como les sea posible, porque el no les estará ayudando a acumular más conocimientos. El tratará de transformarte, te dará tu ser, no conocimiento, te volverá centrado.

Un maestro te ayuda a arraigarte más y más en la cabeza, un Maestro te desarraigará de la cabeza y te replantará. ¡Es un renacimiento!

Con un Maestro aparece una discontinuidad. Tu pasado se vuelve como si nunca hubiera sido tuyo, como si lo hubieras soñado o como si perteneciera a otro. Aparece una brecha. Lo viejo desparece y lo nuevo llega, un Maestro te ayuda a cruzar esta brecha.

Luego existe una tercera categoría: el Maestro de Maestros, el que trasciende el tiempo, para el cual el tiempo ha dejado de existir, el que ha llegado a la comprensión de la eternidad. Este nivel solamente se alcanza cuando un Maestro deja el cuerpo, no antes. En el cuerpo puedes ser consciente, pero el cuerpo tiene un reloj biológico. Siente hambre, y al cabo de cierto tiempo vuelve a sentir. Por la noche el cuerpo ha de dormir, por la mañana el cuerpo ha de despertar. Cada Maestro cuando deja el cuerpo en forma permanente, cuando no ha de volver de nuevo, se convierte en un Maestro de Maestros.

Esto es muy paradójico y muy difícil de comprender, porque no podemos comprender nada que trascienda el tiempo. Toda nuestra comprensión está dentro del tiempo, está dentro del espacio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eso no es verdad. Yo pude escuchar una voz interior de que era maestro de maestros y sigo estando vivo.

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