sábado, 10 de octubre de 2015

LA SIMBOLOGÍA Y LA IDOLATRÍA

¿Qué es una imagen? Una imagen representa algo. Si entiendes que representa algo y no es lo que está representado, entonces no hay ningún problema. En el momento que te olvidas que representa algo y se vuelve ese algo en sí mismo, entonces surge el problema.

Por ejemplo, ves un mojón kilométrico. En el mojón está escrito «Delhi 50 kilómetros». Ese mojón no es Delhi, a pesar de que en él está escrito Delhi. Ese mojón está diciendo simplemente: «Sigue adelante. Delhi está a cincuenta kilómetros de aquí». Si la estatua en el templo es sólo un mojón, entonces no hay problema. Si te crees que es Dios, entonces surge el problema.

¡El mala alrededor de tu cuello no soy yo! Si entiendes eso, que simplemente me representa a mí, que es solo un símbolo, una metáfora, entonces no hay ningún problema. Si te olvidas de eso y empiezas a hablar con el mala, y a escucharlo y te olvidas por completo de mí, porque no hay necesidad de venir aquí, porque si tienes el mala, me tienes a mí, entonces has caído en una trampa. Te has convertido en un idólatra. Entonces estás entrando en un estado muy neurótico. El símbolo se ha convertido en la misma verdad.

La palabra "fuego" no es el fuego; no puedes cocinar con ella. ¿O es que puedes cocinar con ella? Cuando quieres cocinar, no escribes la palabra "fuego" ni pones sobre ella la tetera. No funcionará. Pero los símbolos tienden a convertirse en realidades.

La palabra "dios" no es Dios; es una palabra hermosa. En el momento que empiezas a creer que la palabra "dios" es Dios, entonces has caído en una trampa, porque la palabra habrá dejado de ser un símbolo, habrá usurpado la misma realidad. La palabra "amor" no es amor. !Lo sabes! Pero si crees que sí, y sin sentir ningún amor sigues amando a la gente porque les dices «Te amo», nunca sabrás lo que es el amor. Ese es el problema.

No hay nada en el mundo que pueda representar a Dios como es, ni un símbolo, ni una metáfora, ni un signo. Pero el hombre es tan estúpido: o bien quiere hacer de su símbolo la realidad, o quiere tirar el símbolo. Ambas son actitudes estúpidas. No hace falta que quemes la estatua, no hace falta que quemes el templo, porque el que va a quemar el templo es tan tonto como el que va a adorar en él. El templo es sólo un símbolo para recordarte que el mundo no lo es todo, que la tienda y la oficina y la fábrica no lo son todo. El templo está ahí justo en medio de la ciudad para recordarte que hay algo que todavía no has explorado. Es un mojón. Por eso está hecho en medio de la ciudad -la iglesia, el templo, la mezquita-, por eso a la gente que pasa, arriba y abajo, se les recuerda una y otra vez que hay algo que todavía no han explorado. «He explorado el dinero, el poder, pero todavía no sé por qué este templo está ahí.»

Ese templo es un recordatorio constante: «Yo también estoy aquí. Más pronto o más tarde la muerte te llevará. Entra, experimenta algo del más allá, porque a través de mí es posible trascender la muerte».

He oído...

A Renoir, el gran impresionista francés, le preguntaron una vez cómo sabía cuándo estaba terminado un retrato de un desnudo. El maestro respondió: «Cuando dejo de pintar y tengo ganas de pellizcado».

Sí, eso sucede: una pintura te puede fascinar hasta ese punto. Y sabes que es sólo un cuadro, pintura sobre un lienzo, pero se puede convertir en carne y puede que te den ganas de pellizcarla. Pero entonces te estás convirtiendo en un necio.

Eso pasa cada día. Vas a ver una película, y sabes perfectamente que la pantalla está vacía y que detrás de ti hay un proyector, y que en la pantalla sólo hay sombras y nada más -no hay mujer, no hay hombre, no está pasando nada allí, todo está vacío-, pero muchas veces vas a ese sitio en donde olvidas, donde los símbolos en la pantalla se convierten en realidades.

Empiezas a llorar, y más tarde te reirás: «Qué tonto fue todo». Es bueno que en los cines esté siempre oscuro; ayuda a la gente a relajarse. De otra forma sería duro. Si alguien te ve llorando parecerías muy infantil. ¡O a veces te excitas tanto! Hay escenas que pueden alterar tanto tu espíritu que no puedes quedarte tranquilo en tu asiento, tu espalda se pone recta, tus ojos se quedan fijos, tu corazón deja de latir. Empiezas a vivir la película, pasas a formar parte de ella. Has dejado de ser el observador, te has convertido en lo que ves. El observador se pierde en lo observado.

Leyendo una novela te puedes excitar mucho. Hay libros que no puedes leer si estás solo en una casa en mitad de la noche, libros de fantasmas, historias de detectives, asesinatos. Si estás solo en la casa y está oscuro, te puedes quedar tan fascinado con la novela que podrías empezar a sentir que lo que está sucediendo en ella pasa en ese momento a tu alrededor El viento llega y golpea en la puerta y tú justo estabas leyendo la historia de un fantasma... y te olvidas por completo. Entonces estás perdiendo consciencia.

La foto en el mala no soy yo; ¡por favor, no la pellizques! Es solamente una representación. Y ayuda, porque eres muy inconsciente. Hace que recuerdes.

Lo mismo ocurre con el color naranja: sólo sirve para que no olvides. Allá a donde vas la gente te mira impactada; su reacción te recuerda que vas de naranja, que eres un sannyasin. Justo ibas a decir algo, o a golpear a alguien, y ves el color naranja y algo te detiene. Te quedas inmóvil. En ese momento ha habido una gran consciencia: ibas a seguir esa vieja costumbre de decir algo feo, y te das cuenta de que te estás comportando como un estúpido. Ibas a decirlo y, de repente, el recuerdo. El mala se mete en medio, o el naranja. Y todos esos momentos de recuerdo pueden llevar a una gran transformación. Eso no es idolatrar.

Idolatrar es cuando guardas una foto de algún santo y la adoras, y eso es todo. Idolatrar es adorar sin estar de ninguna manera implicado en un proceso de transformación. Si una imagen puede recordarte a ti mismo, eso no es idolatría.

¿Has entrado en un templo budista? ¿Has visto una estatua budista, una estatua del Buda? Ese mármol blanco, esa tranquilidad, esa postura; hasta el mármol parece que está vivo, tanta calma, esta tranquilidad que rodea la estatua. La forma de la figura crea su propia vibración.

Ahora se están llevando a cabo muchos trabajos científicos sobre la forma. Se dice que la forma de las pirámides tiene una función determinada. Si te sientas en el interior de una de ellas, tendrás experiencias nuevas que quizás no tengas sentado en el exterior, porque la forma de la pirámide moldea de una manera especial el espacio y produce cierta vibración.

Se han fabricado pequeñas pirámides para mantener tus cuchillas de afeitar afiladas. Y te sorprenderás: una hoja de afeitar guardada en una pirámide pequeña se puede usar durante años sin que se estropee. Fuera de la pirámide, esa misma hoja de afeitar perdería su filo en pocos días. ¿Qué sucede en ese espacio? El espacio piramidal afila de alguna forma la hoja de afeitar. ¡Esto es un milagro! Pero ahora es un hecho científico. ¿Si puede afilar la hoja de afeitar es posible que pueda afilar tu consciencia, que pueda aguzar tu mente? Es posible. Fueron inventadas por grandes maestros.

Se ha conocido otro hecho: unos científicos estaban trabajando en una pirámide y por accidente entró en ella un gato y murió en el interior. Encontraron el cuerpo muerto después de dos meses. No estaba en absoluto deteriorado, no olía. Quedaron sorprendidos. «¡Es un milagro!» Entonces se encontraron por casualidad con el hecho: ésta es la razón por la que las momias se guardaron en el interior de las pirámides. La forma de estas construcciones impide que los cuerpos se corrompan. Ahora esto puede ser un gran secreto.

Si quieres entrar profundamente en meditación, lo conseguirás más fácilmente debajo de una pirámide, porque necesitarás menos alimento, menos agua. Dentro de una pirámide puedes ayunar durante mucho tiempo con más facilidad que fuera, porque en ese espacio puedes vivir con un mínimo gasto de energía. Un cuerpo muerto puede preservarse dentro de una pirámide. Y algunas veces sucede en profundo samadhi, que desapareces en lo interno tan profundamente que tu cuerpo se siente casi muerto.

Le solía ocurrir a Ramakrishna: entraba en samadhi durante seis días seguidos y el cuerpo permanecía casi muerto. Los discípulos tenían que estar dándole masajes continuamente, para que pudiera regresar. Tenían que calentar el cuerpo y masajearlo para mantener el flujo de la sangre. Ahora bien, esto no hubiera sido necesario si Ramakrishna hubiera sido colocado dentro de una pirámide.

Esas pirámides fueron creadas por grandes maestros, grandes exploradores de lo interno. La forma de una estatua de Buda es la forma de la meditación. Nunca, ni siquiera por un momento, pienses que es una imagen realista, no. ¡El Buda nunca tuvo ese aspecto! No representa su cuerpo físico, simplemente representa la forma interna de energía. Esa es la forma de tu energía interna cuando entras en un silencio absoluto. Esto se ve mejor con la fotografía Kirlian que con la fotografía corriente.

Recuerda, en una fotografía corriente tu figura es captada por una plancha en la cámara. La fotografía Kirlian no capta tu figura, sino la electricidad que está fluyendo alrededor de ella, capta el campo eléctrico. La estatua del Buda es una estatua Kirlian, no una foto de una cámara corriente. Representa la forma de la energía interna; cuando todo se queda silencioso, cuando la mente desaparece. Es el símbolo de la no mente.

Si crees que es el Buda y vas y le colocas algunas flores allí y te postras y te olvidas de todo lo demás, entonces eres un idólatra. Pero si vas y te sientas allí y sientes la energía, la forma de la energía, y creas esa forma de energía en ti mismo, en tu propio ser, esto no es idolatría, esto es pura ciencia. Entonces esa estatua está funcionando sólo como un mapa para recordarte cómo deberías ser.

Algunas veces diré muchas cosas en contra de la idolatría -las digo-, pero no estoy diciendo que todos los que tienen imágenes son idólatras, no. El noventa y nueve por ciento de la gente lo son, pero ese uno por ciento es suficiente para probar la verdad.

Dicen que si puedes encontrar un cuervo blanco será suficiente para demostrar la falsedad de la afirmación de que todos los cuervos son negros. Un solo cuervo blanco será prueba suficiente. No habrá necesidad de aportar dos cuervos blancos para destruir la certeza de que todos estos pájaros son negros. Uno sólo bastará.

Ese uno por ciento es suficiente para probar que hay algo más en la imagen que la misma imagen. Puede ser un mapa de la consciencia, puede ser un símbolo. Si sólo eres un adorador no te darás cuenta. Si no eres un adorador, si eres un explorador, un buscador, te sorprenderá cuántas claves contiene una estatua de Buda; millones. La exploración es grande, es una gran aventura. La forma del templo, de la iglesia, de la mezquita tienen algo que ver con el trabajo interno. Pero entonces estás siendo simplemente científico.

1 comentario:

PeDRo MaRTíNeZ dijo...

Me ha gustado mucho las enseñanzas de esta semana. Son grandes verdades, ciertamente muy refrescantes, que te invitan a explorar más sobre la espiritualidad, anuncian una verdad inefable, demuestran una sabiduria profunda y atesoran un amor vibrante. La concienciencia se hace más fuerte, porque ahora la acompaña la experiencia de la sabiduria del dia a dia.

Buscar este blog