sábado, 22 de abril de 2017

¿QUIÉN ES UN VERDADERO AMIGO?

Tú preguntas desde el extremo erróneo. Nunca preguntes: “¿Quién es mi verdadero amigo?”. Pregúntate: “Soy yo el verdadero amigo de alguien’”. Esa es la pregunta correcta. ¿Por qué te preguntas si los demás son tus amigos o no?

Hay un proverbio: “un amigo necesitado es verdaderamente un amigo”. ¡Pero en lo profundo eso es egoísmo! Eso no es amistad, eso no es amor. Tú quieres usar a los demás como un medio, y ningún hombre lo es, cada hombre es un fin en sí mismo. ¿Por qué te preocupa tanto quién es un verdadero amigo?

Una pareja de jóvenes en luna de miel viajaba por el sur de Florida e hicieron una parada en un criadero de serpientes de cascabel que estaba en el camino. Después de mirar el paisaje entablaron una corta conversación con el hombre que cuidaba las serpientes.

“¡Caramba –exclamó la joven esposa-, usted sí que tiene un trabajo peligroso! ¿Nunca le han mordido?”.
“Sí, me han mordido” -contestó el hombre.
“Y bien –insistió ella-, ¿qué hace cuando una le muerde?”.
“Yo siempre llevo una navaja en el bolsillo, y tan pronto como me muerde, hago una profunda marca en forma de cruz sobre la herida colmillo y absorbo el veneno que ha hecho el” –respondió él.
“¿Qué? ¿Y qué ocurriría si accidentalmente se sentara sobre una serpiente?” –preguntó la esposa.
“Señora –contestó el hombre que cuidaba las serpientes-, ese día sabré quiénes son mis verdaderos amigos”.

¿Por qué te preocupas?

La verdadera pregunta sería: ¿Soy yo realmente el amigo de alguien? ¿Sabes lo que es la amistad? Es la forma más elevada del amor. En el amor, tiene que haber forzosamente algo de lujuria; en la amistad no hay nada así de grosero; se vuelve absolutamente sutil.

No es cuestión de usar al otro, ni siquiera de necesitarle, es cuestión de compartir. Tienes demasiado y quisieras compartirlo. Y a quienquiera que esté dispuesto a compartir contigo tu alegría, tu danza, tu canción, le estarás agradecido, te sentirás en deuda con él. No es que él te deba, no es que él tenga que sentirse agradecido contigo por haberle dado tanto. Un amigo nunca piensa de esa manera; un amigo siempre se siente agradecido con aquellas personas que le permiten que les ame, que le des lo que sea que tengas.

El amor que conoces es egoísmo. Te sorprendería saber que la palabra inglesa love viene de la palabra sánscrita lobh; lobh significa egoísmo. Cómo lobh se convirtió en love es una extraña historia. En sánscrito es egoísmo; su raíz original significa egoísmo. Y el amor tal como lo conocemos no es otra cosa que egoísmo enmascarado como amor; es egoísmo escondido.

Hacer amistades con la idea de usar a la gente es dar un paso en falso desde el principio. La amistad debe ser un compartir. Si tienes algo, compártelo; y quienquiera que sea que esté dispuesto a compartir contigo, es un amigo. No es cuestión de necesidad; no se trata de que cuando tú estás en peligro el amigo tenga que venir en tu ayuda. Eso es irrelevante; puede que venga, puede que no venga, pero si no viene, no tienes que quejarte. Si viene estás agradecido, pero si no viene, está perfectamente bien; es su decisión venir o no venir. Tú no quieres manipularle, no quieres hacerle sentirse culpable. No le guardarás ningún rencor. No le dirás: “Cuando yo te necesitaba tú no apareciste; ¿qué clase de amigo serías?”.

La amistad no es una mercancía. La amistad es una de esas cosas raras que pertenece al templo, no al comercio. Pero tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla.

La amistad es un gran arte. Detrás del amor hay un instinto natural; detrás de la amistad no hay ninguno. La amistad es algo consciente; el amor es inconsciente. Te enamoras de una mujer…

¿Por qué decimos caer enamorado? Esa frase es significativa: “caer enamorado”. ¡Nunca nadie se eleva enamorado, todo el mundo cae enamorado! ¿Por qué caes enamorado?: porque es una caída desde lo consciente a lo inconsciente, desde la inteligencia al instinto.

Lo que nosotros llamamos amor es más animal que humano. La amistad es absolutamente humana. Es algo para lo que no existe un mecanismo innato en tu biología; no es biológico. Por eso uno se eleva en la amistad, uno no cae en la amistad. Tiene una dimensión espiritual.

Pero no preguntes: “¿Quién es un verdadero amigo?”. Pregunta: “¿Soy yo un verdadero amigo?”. Ocúpate siempre de ti mismo. Siempre estamos pensando acerca de los demás: el hombre pregunta si verdaderamente la mujer le ama o no; la mujer pregunta si de verdad el hombre la ama o no. ¿Y cómo puedes estar absolutamente seguro acerca del otro? ¡Es imposible! Puede repetir mil veces que te ama y que siempre te amará, pero la duda tiene necesariamente que persistir: “¿Quién sabe si está diciendo la verdad o no?”. De hecho, repetir algo mil veces simplemente significa que tiene que ser mentira, porque la verdad no se necesita repetir tanto.

Adolf Hitler en su autobiografía dice: “No hay tanta diferencia entre la verdad y la mentira. La única diferencia es que la verdad es una mentira repetida tan a menudo que olvidas que es una mentira”.

Los expertos en publicidad dirían: “Repite y repite, anúncialo”. No te preocupes por si alguien lo escucha o no: aunque no le pongan ninguna atención, no te preocupes, sus mentes subliminales están escuchando, se está impresionando la capa más profunda. No miras a los anuncios muy conscientemente, pero simplemente cuando los ves de pasada en el cine, en la TV o en los periódicos, una simple mirada y se te imprimen. Y repetirán otra vez: “Jabón de baño Lux” o “Coca-cola”…

La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional. Hasta en Rusia soviética: coca-cola… Todas las otras cosas americanas son prohibidas y desterradas, pero no la coca-cola. La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional. ¡Sigue repitiéndolo!

Al principio se usaba la luz eléctrica para los anuncios; se usaban luces estáticas. Te recordaban “coca-cola”. Pero más tarde descubrieron que si la luz se encendía y se apagaba era mucho más efectivo, porque si la luz permanecía estática, se leería sólo una vez al pasar. Pero si cambiaba, si se encendía y se apagaba una y otra vez, aunque alguien pasase en un automóvil, lo leería entre cinco y siete veces por lo menos: “COCA-COLA, COCA-COLA, COCA-COLA…”. Eso llega mucho más hondo. Y más tarde o más temprano se te quedará impresionado.

Así es como todas las religiones han vivido hasta ahora: siguen repitiendo las mismas creencias estúpidas, pero esas creencias se convierten en una verdad para la gente. La gente está dispuesta a morir por ellas. Ahora bien, nadie ha visto donde está el Cielo, pero millones de personas han muerto por él.

Los mahometanos dicen que si mueres en una guerra santa irás inmediatamente al Cielo y todos tus pecados te serán perdonados. Y los cristianos también dicen que si mueres en una guerra religiosa; en una cruzada, irás inmediatamente al cielo; entonces se te perdona todo lo demás. Y millones de personas han muerto o matado creyendo que esto era verdad.

Aún en este siglo hemos visto ocurrir cada cosa…; en ese sentido no parece muy civilizado. Adolf Hitler repitió continuamente durante veinte años que “Los judíos son la causa de toda desgracia”, y una nación tan inteligente como Alemania le creyó. ¿Qué decir de la gente común?: hasta personas como Martin Heidegger, uno de los más grandes filósofos que Alemania ha producido en este siglo, creía que Adolf Hitler tenía razón y le apoyó.

Un hombre de la inteligencia de Martin Heidegger apoyando a una persona tan estúpida como Adolf Hitler… ¿Cuál es el secreto? El secreto es: repetir y seguir repitiendo. Hasta los judíos empezaron a creer que debía de ser verdad: “Nosotros debemos ser la causa; si no ¿cómo podría creerlo tanta gente? Si tanta gente lo cree, es que tiene que haber algo”.

Has sido educado con unas creencias, unas ideas, que en realidad no tienen ningún fundamento. Y si sigues viviendo de acuerdo a ellas vivirás en vano. Tienes que ir a través de un cambio radical.

Haz preguntas acerca de ti mismo, no preguntes acerca del otro. Es imposible estar seguro acerca del otro, y tampoco hay necesidad. ¿Cómo puedes estar seguro del otro? El otro está continuamente cambiando. Este momento el otro puede ser cariñoso, y el próximo momento no. No es algo que se pueda prometer; sólo puedes estar seguro acerca de ti mismo, y además tan sólo por un momento. Y no hay necesidad de pensar en todo el futuro; piensa en términos de momento y de presente. Vive en el presente.

Si este momento está lleno de amistad y de fragancia de la amistad, ¿por qué preocuparse por el próximo momento? El próximo momento nacerá de este. Tiene necesariamente que se de una calidad más alta, más profunda. Llevará esa misma fragancia a cotas más altas. No hay necesidad de pensar en ello; sólo vive el momento en profunda amistad.

Y la amistad no necesita dirigirse a una persona en particular; esa es también otra idea podrida, que tiene que ser amigo de cierta persona; tan sólo sé amistoso. Mejor que ser amigo de alguien, crea amistad. Deja que sea una cualidad de tu ser, un clima que te rodea; y así serás amistoso con quienquiera que te pongas en contacto.

¡A toda esta existencia se le tiene que ofrecer amistad! Y si le puedes ofrecer amistad a la existencia, la existencia te la devolverá multiplicada por mil. Te lo devuelve en la misma moneda pero multiplicada. Si le tiras piedras a la existencia, recibirás muchas más piedras. Si le tiras flores, volverán flores. Te hace eco.

La vida es un espejo, refleja tu rostro. Sé amistoso, y todo en la vida reflejará amistad. Todo el mundo sabe que si eres cariñoso con un perro, hasta este se vuelve tu amigo, así que sé amistoso. Algunas personas han descubierto que si eres amable con un árbol, el árbol se vuelve amable contigo.

Experimenta con la amistad. Prueba con un rosal, y observa el milagro; ocurrirá poco a poco, se ha vuelto muy miedoso porque el hombre no se ha comportado amistosamente con los árboles.

Pero ahora los científicos dicen que cuando llegas con un hacha a talar un árbol, aún antes de haber empezado a cortarle, al árbol le entra un temblor, un escalofrío. Le entra un gran miedo, pánico. Ni siquiera has empezado, pero basta sólo la intención; ¡como si el árbol fuera consciente de tus intenciones! Ahora tienen instrumentos sofisticados como los cardiógrafos, que pueden hacer un gráfico en el papel mostrando lo que el árbol está sintiendo. Cuando el árbol se siente alegre, hay un ritmo en el gráfico; cuando el árbol tiene miedo, el miedo se muestra en el gráfico.

Cuando el árbol ve venir al amigo se alegra, salta, danza; el gráfico inmediatamente muestra una danza. Cuando el árbol ve al jardinero venir…

¿Le has dicho “¡hola!” alguna vez a un árbol? Pruébalo, y un día te sorprenderás: el árbol también dice “¡hola!” en su lengua, en su propio idioma. Abraza a un árbol, y pronto llegará el día que sientas que no sólo tú estabas abrazando. El árbol no tiene manos, pero tiene su propia forma de expresar su alegría, su tristeza, su ira, su miedo.

Toda la existencia es sensible. Esto es lo que quiero decir cuando digo que la existencia es Dios.

Sé amistoso, y no te preocupes por si alguna lo es contigo o no, no es una cuestión de negocios. ¿Por qué preocuparse? ¿Por qué perderse un reino tan grande?


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