sábado, 13 de julio de 2013

EL CIGARRILLO

Fumar ayuda momentáneamente a olvidar las propias ansiedades, las tensiones, los nervios. Hay otras cosas que pueden tener el mismo efecto: mascar chicle puede hacer el mismo efecto, pero fumar lo consigue mejor.

Un meditador no puede fumar por la simple razón de que nunca se siente nervioso, ansioso, tenso.

En tu inconsciente profundo, fumar está asociado con chupar leche del pecho de tu madre. Con el desarrollo de la civilización, ninguna mujer quiere criar a su hijo dándole pecho, de manera natural; el niño destruirá el pecho. El pecho perderá su redondez, su belleza.

Las necesidades del niño son muy diferentes. El niño no necesita un pecho redondo porque con un pecho redondo el niño moriría. Si el pecho es muy redondo, el niño no puede respirar mientras chupa la leche porque le aplasta la nariz y se asfixia.

Las necesidades del niño son diferentes de las del pintor, de las del poeta, de las de los hombres con sensibilidad estética. El niño necesita un pecho alargado para que su nariz quede libre y pueda hacer ambas cosas: respirar y alimentarse. Por eso cada niño intentará adaptar el pecho a sus necesidades. Y ninguna mujer desea que su pecho se vea destruido. Es parte de su belleza, de su cuerpo, de su forma.

Por eso, con el desarrollo de la civilización, a los niños se les desteta antes cada vez. Y el anhelo de beber de sus madres sigue estando presente en sus mentes. Cuando las personas están nerviosas, en tensión, ansiosas, el cigarrillo ayuda. Les ayuda a convertirse de nuevo en un niño relajado en el regazo de su madre.

El cigarrillo es muy simbólico. Es como el pezón de la madre, y el 'humo' que lo atraviesa está caliente como la leche. Por eso hay una cierta similitud, y cuando te hace efecto, durante un momento te conviertes en un niño sin ansiedades, sin problemas, sin responsabilidades.

Hay persona que han estado fumando por muchos años son fumadores empedernidos; quieren dejarlo pero no pueden. No pueden... porque tienen que cambiar las causas que han producido esta situación.

He dicho a muchos fumadores: «No intentéis dejar de fumar, lo que tenéis que hacer es conseguir un biberón. Y por la noche, cuando nadie os vea, debajo de la manta, disfrutad de la leche caliente. Al menos no os hará ningún daño.»

Entonces me preguntaron: «¿Y cómo nos va a ayudar hacer eso?».

Yo les dije: «Olvidaos de todo, del por qué y del cómo, simplemente hacedlo. Tomaréis un buen alimento antes de ir a dormir que no puede haceros ningún daño. Y siento que al día siguiente no tendréis tanta necesidad de fumar. Ya me contaréis.»

Se sintieron sorprendidos... Poco a poco los cigarrillos fueron desapareciendo, porque la necesidad básica que les había quedado pendiente se estaba satisfaciendo: ya no eran niños, iban madurando y los cigarrillos desaparecían.

No puedes detenerlo. Entonces tienes que hacer algo que no sea tan dañino, que sea más saludable, y usarlo como sustituto de momento, mientras creces y la necesidad de cigarrillos se agota por sí misma.

Los niños pequeños lo saben: yo aprendí el secreto de ellos. Si un niño llora o grita porque tiene hambre y la madre no está presente, entonces se pone el pulgar en la boca y comienza a chupar. Se olvida del hambre, de llorar y de gritar, y se queda dormido. Ha encontrado un sustituto y aunque el sustituto no le alimenta, al menos le da la sensación de que está sucediendo algo parecido. Le relaja.

Si te da miedo andar llenando el biberón, que se entere tu esposa o que te vean tus hijos, entonces lo mejor es que te vayas a dormir con el pulgar en la boca. Chúpalo y disfrútalo.

Quizá tardes unas semanas, pero luego los cigarrillos desaparecen. Y una vez que hayan desaparecido sin que tú tengas que detenerlos... detener cualquier cosa es reprimirla y cualquier cosa reprimida volverá de nuevo con más fuerza, querrá vengarse.

Nunca detengas nada.

Busca su causa básica e intenta encontrar algún sustituto que no te haga daño. Se trata de que la causa básica desaparezca; el cigarrillo sólo es un síntoma. Lo primero que tienes que hacer es dejar de dejarlo. La segunda es: hazte con un buen biberón y no te sientas avergonzado. Si te sientes avergonzado, utiliza el pulgar. El pulgar no es tan bueno, pero también te ayudará.

De las personas que han seguido mi consejo todavía no he visto fracasar a ninguna. Un día, de repente, la persona se da cuenta de que está destruyendo su salud innecesariamente, de que está fumando sucio humo y destruyendo sus pulmones en lugar de respirar aire limpio y puro.

Tienes que destruir la base misma del estado de nerviosismo.






1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy sabio, andaba buscando algo para dejar de fumar y pense en Osho. Pero es muy heavy eso de chupar el dedo, pero si buscar un sustituto...

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