sábado, 30 de junio de 2012

LA ANGUSTIA Y LA ANSIEDAD


Tú siempre actúas con impedimentos, el opuesto siempre está ahí creando el obstáculo, no eres un fluir.

Si amas, el odio siempre está ahí como un impedimento. Si te mueves, algo te mantiene anclado; nunca te mueves totalmente, siempre queda algo, el movimiento no es total, te mueves con una pierna pero la otra no se mueve. ¿Cómo te puedes mover? El obstáculo está ahí. Y este obstáculo, este continuo movimiento de una mitad y no movimiento de la otra mitad es tu angustia, tu ansiedad.

¿Por qué estás sumido en tanta angustia? ¿Qué es lo que crea tanta ansiedad en ti? Hagas lo que hagas, ¿por qué no fluye la felicidad a través de ti? La felicidad sólo puede fluir en la totalidad, nunca en la parte.

Cuando el conjunto se mueve sin impedimento, el mismo movimiento en sí es extático. La dicha no es algo que provenga del exterior es el sentimiento que llega cuando todo tu ser se mueve, el mismo movimiento del todo es felicidad. No es algo que te suceda, que surja de ti, es una armonía en tu ser.

Si estás dividido y siempre estás dividido: medio en movimiento, medio contenido; en parte diciendo sí, en parte diciendo no; medio enamorado, medio odiando; eres un reino dividido hay un conflicto constante en ti. Dices algo pero nunca lo dices totalmente en serio porque el opuesto está ahí obstaculizando, creando impedimentos.

¿Has oído la historia del ciempiés? Un ciempiés caminaba sobre sus cien patas por eso se le llama ciempiés. Es un milagro caminar sobre cien patas, ¡incluso manejar sólo dos es tan difícil! Habérselas con cien patas es casi imposible, pero el ciempiés se las había arreglado para hacerlo.

Una zorra se le acercó curiosa, los zorros son siempre curiosos. El zorro es el símbolo, en el folklore de la mente, del intelecto, de la lógica. Los zorros son grandes lógicos.

La zorra miró, analizó, y no podía creerlo. Dijo: "¡Espera! Tengo que preguntarte algo. ¿Cómo te las arreglas, cómo sabes que secuencia de pies es la que empleas ¡Cien pies! Y caminas tan armoniosamente. ¿Cómo logras esta armonía".

El ciempiés le contestó: "He caminado toda mi vida pero nunca pensé en ello. Dame un poco de tiempo". Cerró sus ojos y por primera vez quedó dividido: la mente como observador y él mismo como observado. Por primera vez el ciempiés fue dual. Siempre había vivido y caminado y su vida era una; no había ningún observador contemplándolo, nunca estuvo dividido, era un ser completo. Ahora, por primera vez, surgió la dualidad. Se hallaba contemplando a su propio ser, pensando. Se había escindido en sujeto y objeto, se había convertido en dos, y entonces empezó a caminar. Era difícil, casi imposible. Cayó al suelo porque ¿cómo arreglártelas para manejar cien pies?

La zorra rió y dijo: "Sabía que sería complicado. Lo sabía de antemano".

El ciempiés empezó a llorar y gritar. Con lágrimas en los ojos dijo: "Nunca fue difícil antes, pero tú me has creado el problema. Nunca podré caminar de nuevo".

La mente ha entrado en el ser; entra en el ser cuando estás dividido. La mente se alimenta de la dualidad. Este es el por qué Krishnamurti sigue diciendo que cuando el observador se con¬vierte en lo observado estás en meditación.

Lo contrario sucedió al ciempiés. Perdió la unidad, se convirtió en dos: el observador y lo observado; dividido; sujeto y objeto; el pensador y el pensamiento. Y entonces todo fue alterado, perdió la felicidad y el fluir se detuvo. Se quedó congelado.

En el momento en que la mente entra, llega como fuerza controladora, como director. No es el amo, es el gerente. Y no puedes llegar al amo hasta que este gerente sea apartado. El gerente no te permitirá alcanzar al amo, el gerente siempre estará en la puerta dirigiendo.

Pobre ciempiés. Había sido siempre feliz. No tenía problemas. Vivía, se movía, amaba, todo sin problemas, porque no había mente. La mente entró con el problema, con la pregunta, la petición. Y hay muchos zorros a tu alrededor, ten cuidado con ellos: filósofos, teólogos, lógicos, profesores, todos a tu alrededor son zorros. Te preguntan y crean alteraciones.

Sin dividir, tú eres vida, dividido te conviertes en algo muerto, cuanto más dividido más muerto.

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